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	<title>Conozca &#187; 1998.3 &#8211; &lt;a href=&quot;PDF/1998.3.pdf&quot; target=&quot;new&quot;&gt;Descargar en PDF&lt;/a&gt;</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Editorial: La identidad del Espíritu Santo</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 20:49:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Gómez R.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1998.3]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; &#160; DIVERSAS SON las maneras de abordar el estudio sobre el Espíritu Santo.  Algunos autores  comienzan considerando los nombres y símbolos del Espíritu y pasan luego a analizar los distintos aspectos de su obra. Otros enfocan el obrar del Espíritu en las varias dispensaciones.  También hay quienes encuadran su trabajo siguiendo la revelación progresiva</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1358">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong></strong>DIVERSAS SON las maneras de abordar el estudio sobre el Espíritu Santo.  Algunos autores  comienzan considerando los nombres y símbolos del Espíritu y pasan luego a analizar los distintos aspectos de su obra. Otros enfocan el obrar del Espíritu en las varias dispensaciones.  También hay quienes encuadran su trabajo siguiendo la revelación progresiva desde Génesis a Apocalipsis.</p>
<p>Comoquiera que se haga, el estudio cuidadoso de lo que la Biblia dice sobre la tercera persona de la Trinidad no sólo es fascinante, es además necesidad y obligación.  Hace falta saber la amplia gama de tareas que realiza el Espíritu.  Nos incumbe dar a conocer los recursos que provee el ministerio del Espíritu para el creyente, la iglesia y el mundo en general.</p>
<p>Mal hacemos si, pudiendo inundar la vida con los torrenciales efluvios del Espíritu, nos contentamos con beber de él a cuentagotas.  Peor resulta si fallamos en comunicar al pueblo las riquezas, el poder y los recursos que el Santo Espíritu tiene dispuestos para ellos.</p>
<p>¿Quién es el Espíritu Santo?  Los creyentes necesitan con urgencia entenderlo.  Tal vez la pregunta debe ser ¿Qué es el Espíritu Santo?  Puede ser que debido a que los términos <em>ruaj </em>(hebreo) y <em>pneuma</em> (griego) significan viento, espíritu o aliento, tanto el judaísmo antiguo como ciertos grupos heréticos han visto al Espíritu Santo como una simple fuerza, energía o influencia impersonal.</p>
<p>Los Testigos de Jehová en su amañada versión de la Biblia falsean las referencias al Espíritu.  Vierten “una expresión inspirada” cuando el griego dice <em>pneuma</em>, que cualquier otra versión traduce “Espíritu”.  Cuando llega la versión de los Testigos a traducir correctamente, pone con minúsculas “espíritu santo”.</p>
<p>Citando a otra persona, Eugenio Dayans aclara: &#8220;la <em>palabra hebrea ruaj tiene un triple significado, según el contexto con que se encuentra asociada:  el de viento, cuando ocurre en relación de cosas inanimadas;  el de soplo o aliento, cuando está relacionada con animales o seres humanos en su aspecto carnal; el de espíritu inteligente, cuando se refiere a Dios o a los hombres en su aspecto superior</em>.  (Eugenio Dayans.  <em>Proceso a la Biblia de  los Testigos de Jehová</em>, p. 162.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>1.     </strong><strong>El Espíritu Santo es una persona</strong></p>
<p><strong>            </strong>Puede decirse que una persona es todo ser o entidad que posee conciencia,  unicidad, libertad, identidad y actividad.  Relacionado con el concepto de persona está el de personalidad.  Esta es:  “el conjunto de cualidades que distinguen a una persona” (Diccionario Enciclopédico de Selecciones)</p>
<p>De los diferentes elementos que conforman la personalidad se destacan los de sensibilidad, inteligencia y voluntad.</p>
<p>1.1  El Espíritu Santo posee los elementos de la personalidad.  Tiene sentimientos.</p>
<p>En efecto, manifiesta amor, Romanos 15:30, anhelo, Santiago 4:5, bondad, Nehemías 9:20. Se contrita, Efesios 4:20, sufre afrenta, Hebreos 10:29.</p>
<p>La tercera persona de la Trinidad realiza actividades inteligentes:  convence, Juan 16:8, habla, 1ª Timoteo 4:1, Hebreos 3:7, Apocalipsis 2 y 3, Juan 16:13,  enseña, Juan 14:26, escudriña, 1ª Corintios 2:10, guía, Juan 16:13,  inspira, 2ª Pedro 1:21, intercede, Romanos 8:26, recuerda, Juan 14:26, testifica, Juan 15:26, Romanos 8:16.  El Espíritu tiene voluntad, ya que ordena, Hechos 16:6,8, decide, 1ª Corintios12:11, llama, Hechos 13:2.</p>
<p>1.2 Los textos anteriores revelan también que el Espíritu Santo realiza actividades propias de una persona.  Enseñar, hablar, recordar, testificar, interceder son acciones que una mera fuerza impersonal no puede cumplir.</p>
<p>1.3  El trato gramatical que el texto bíblico da al Espíritu corresponde al de una persona.  Jesús habla del Espíritu en tercera persona, empleando el pronombre personal “él” y el pronombre relativo “quien”,  Juan 15:26.  Lo menciona también como el “otro” Consolador, Juan 15:17.</p>
<p>1.4 El Espíritu Santo establece relaciones propias de una persona.  Procede del Padre y del Hijo, pues es enviado por ambos, Juan 14:26 y 15:26.  Los seres pueden blasfemarlo, Hechos 10:19-21, mentirle, Hechos 5:3, resistirlo, Hechos 7:51, obedecerlo, Hechos 10:19-21, contristarlo, Efesios 4:30, injuriarlo, Hebreos 10:29, tener comunión con él, 2ª Corintios 13:14.</p>
<p>Quienes pretenden negar la personalidad del Espíritu Santo basados en el hecho de que no tiene cuerpo deben recordar que Dios es un ser personal; sin embargo, es espíritu, Juan 4:24.  Algunos tampoco aceptan que el Espíritu sea una persona puesto que puede habitar dentro del ser humano.  Pero nadie negaría que Jesucristo sea una persona, no obstante, él también mora en el corazón del creyente, Efesios 3:17.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2.     </strong><strong>El Espíritu Santo es una persona divina</strong></p>
<p>2.1 Posee títulos divinos.  Es llamado Dios, Hechos 5:3,4.  Vemos que se le dice también Jehová cuando se comparan Hebreos 3:7-9 con Éxodo 17:7 y Hechos 28:25-27 con Isaías 6:9-10.</p>
<p>2.2  Al Espíritu Santo la Biblia le adjudica atributos divinos.  Dichos atributos son características o cualidades que sólo Dios posee.  Se da por establecida la omnipotencia del Espíritu al tomar éste parte en la creación, Génesis 1:2, Job 26:13, 33:4.</p>
<p>El salmista se consuela en la omnipresencia del Espíritu mediante un paralelismo que destaca la imposibilidad de ocultarse de Dios, Salmo 139:7.  El apóstol Pablo afirma la omnisciencia del Espíritu al señalar la capacidad exhaustiva de éste para conocer la mente de Dios, 1ª Corintios 2:9-11. El escritor de Hebreos apunta la eternidad del Espíritu, 9:14.</p>
<p>2.3 De Génesis a Apocalipsis se ve al Espíritu realizando obras divinas.  Sólo Dios puede crear.  Nadie más que él tiene la capacidad de dar vida, realizar milagros, obrar la regeneración en el ser humano, aplicar la nueva vida, o sea, resucitar a los muertos.  Sin embargo, todo eso se dice del Espíritu Santo, Génesis 1:2, Job 27:3, Salmo 104:30, Juan 3:6, Romanos 1:3,4, 8:2, 11.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>3.     </strong><strong>El Espíritu Santo es una persona divina y distinta del Padre y del Hijo.</strong></p>
<p>Una herejía que amenazó la consolidación del Concilio de las Asambleas de Dios en los EE.UU. fue el error unitario, conocido también como “sólo Jesús”.  Los unitarios enseñan que en Dios existe una sola persona, “sólo Jesús”, pero que a través de las edades se manifestó como Padre, Hijo, y después como Espíritu Santo.  No eran tres personas, sino tres modos de manifestarse del mismo ser.  Los unitarios igualan los conceptos de ser y persona.  Afirman en consecuencia que el Padre es el Hijo y que el Espíritu Santo también es el Hijo.</p>
<p>¿Hay base en la Biblia para afirmar la distinción de las personas del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, dentro de la unidad de la deidad?</p>
<p>3.1  El propio Jesucristo estableció la verdad de la “procesión” del Espíritu, Juan 15:26.</p>
<p>3.2  En el Nuevo Testamento existen pasajes que presentan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo obrando <strong>al mismo tiempo.</strong>  Aunque esta verdad ya la apunta el profeta Isaías cuando en un oráculo cita al Mesías que dice:  “Acercaos a mí, oíd esto:  desde el principio no hablé en secreto;  desde que eso se hizo, allí estaba yo;  y ahora me envió Jehová el Señor , y su Espíritu”, Isaías 48:16.</p>
<p>Esta verdad es abrumadoramente clara en el Nuevo Testamento.  Un autor indica que hay cincuenta textos trinitarios en el Nuevo Testamento, otro señala cuarenta.  Francisco Lacueva menciona alrededor de veinte en su libro <em>Espiritualidad trinitaria.</em>  Bastaría sólo uno para probar este punto, pues una verdad no puede ser combatida ni con mil errores.</p>
<p>Tomemos una muestra representativa de las diferentes partes del Nuevo Testamento.</p>
<ul>
<li>De los sinópticos,  Mateo 3:16,17  la ocasión del bautismo de Jesús revela tres personas.  En el momento que el Señor sube del agua, el Espíritu de Dios desciende sobre él como paloma, y se oye la voz del Padre que dice:  “Éste es mi Hijo amado…”  El evangelio de Juan menciona la verdad en 15:26.  Ryrie en su libro <em>El Espíritu Santo, </em>página 29, dice:  “El uso del tiempo presente (procede) se entiende como una referencia al carácter eterno de la procesión del Espíritu”.</li>
<li>De las epístolas paulinas apuntemos Tito 3:4-7 donde se afirma que cada miembro de la Trinidad toma parte en la operación de la salvación del hombre.</li>
<li>De las llamadas epístolas universales destaquemos 1ª Pedro 1:2.  En esta salutación Pedro ve la obra global de la salvación.  Destaca la función preeminente del Padre quien planea la salvación.  El Espíritu aplica la salvación y santifica.  El Hijo obra la salvación con su sangre derramada en la cruz.</li>
<li>En Apocalipsis, el vidente menciona y distingue a las tres personas al saludar a las siete iglesias, Apocalipsis 1:4,5.</li>
</ul>
<p>El Espíritu Santo, por tanto, no puede ser confundido ni con el Padre, ni con el Señor Jesucristo.  La identidad distintiva de cada miembro de la Trinidad está claramente demostrada en las Escrituras.</p>
<p>¿De qué manera nos ayudará el conocimiento de estos puntos teológicos?  La experiencia de la vida es trinitaria.  La vida abundante que la Biblia presenta es neumatológica, se da sólo por el Espíritu.</p>
<p>Aunque la Biblia no enseña que tengamos que orar al Espíritu Santo, queda implicada la adoración y reverencia que le debemos en el hecho de ser presentado como co-igual  con el Padre y con el Hijo.</p>
<p>Nuestra adoración es trinitaria y carismática.  Oramos al Padre en el nombre y por la mediación del Señor Jesucristo a través del poder del Espíritu, Juan 4:24; Filipenses 3:3.  Nuestra misión es trinitaria.  Somos enviados por el Hijo para predicar en el poder del       Espíritu llamando a los pecadores a que se reconcilien con Dios, el Padre.</p>
<p>Otra  prueba de que el Espíritu Santo es una persona divina, distinta del Padre y del Hijo, está en la bendición apostólica que Pablo lega en 2ª Corintios 13:14:  <em>La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos</em> <em>vosotros.</em></p>
<p>Comenta Gordon Fee:  “En muchas maneras esta bendición constituye el momento teológico más profundo en la literatura paulina”.  <em>God’s Empowering Presence:  The Holy Spirit in the Letters of Paul, </em>(La presencia de Dios que da autoridad:  El Espíritu Santo en las cartas de Pablo), página 363.</p>
<p>La comunión, el compañerismo,  sólo pueden darse entre personas.  Sucede de un creyente con otros creyentes.  Por gracia, y mediante la fe, podemos disfrutar de comunión con Dios.  Ello nos prueba que nuestro Dios es un ser personal, un Padre que se deleita en relacionarse con sus hijos.  En el mismo tenor, la comunión que disfrutamos con Jesucristo prueba su personalidad si es que no obvía la nuestra.  La comunión con el Espíritu, en consecuencia, hace que nos percatemos que el trato es con la adorable tercera Persona de la Deidad.</p>
<p>&#8211;dgr</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">David Gómez R.</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Bibliografía comentada sobre el Espíritu Santo</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 20:41:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Gómez R.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por David Gómez R.             MI FAMILIA PATERNA tiene una herencia religiosa evangélica interesante.  Mi abuelo estaba afiliado a una iglesia antipentecostal.  La abuela todavía asiste fielmente a la Asamblea de Dios en su pueblo.  Algunos de mis tíos pertenecen a la iglesia no pentecostal, mientras que los otros están comprometidos en la fe pentecostés.</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1353">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por David Gómez R.</p>
<p style="text-align: left;" align="center">
<p style="text-align: left;" align="center">
<p>            MI FAMILIA PATERNA tiene una herencia religiosa evangélica interesante.  Mi abuelo estaba afiliado a una iglesia antipentecostal.  La abuela todavía asiste fielmente a la Asamblea de Dios en su pueblo.  Algunos de mis tíos pertenecen a la iglesia no pentecostal, mientras que los otros están comprometidos en la fe pentecostés.</p>
<p>Hasta su muerte mi padre fue decidido asambleísta, primero como líder en la iglesia local, luego profesor del instituto bíblico y pastor.  Fue asiduo lector y entusiasta de la <em>Teología bíblica y sistemática </em>de Myer Pearlman.</p>
<p>Desde pequeño estuve expuesto a las dos corrientes.  Fui salvo en una naciente iglesia de las Asambleas.  Eso decidió mi postura.  Pero había que exponer ideas, explicar, refutar argumentos contrarios.  Un día vi en la librería evangélica un librito nuevo con el título atractivo <em>El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo</em> por John Stott, Editorial Caribe.  Pensando que eso era lo que necesitaba, lo compré.  Al poco rato mi desilusión era total.  El autor era todo, menos un defensor de la fe pentecostal.</p>
<p>En mis constantes idas a la librería evangélica había visto en la sección sobre Espíritu Santo un libro casi viejo de pastas grises y dobladas sus esquinas.  Con el lomo descolorido y el extraño título de <em>¿Qué quiere ser esto?, </em>el volumen me despertó la curiosidad y lo empecé a hojear.  El índice contenía títulos de capítulos que prometían contestar las preguntas que revoloteaban en mi mente.  Todavía hoy, ese libro de Carl Brumback ocupa un lugar especial para mí.  Me ayudó a afirmarme en la fe pentecostal y me animó a buscar el bautismo en el Espíritu Santo con la evidencia inicial de hablar en lenguas.  Editorial Vida sacó una nueva edición en 1987 con el título <em> ¿Qué quiere decir esto?</em></p>
<p>Hace casi 25 años que sucedió eso.  Durante ese tiempo he estado más o menos al tanto de los libros que aparecen sobre el tema.  Al cabo del tiempo me he formado las siguientes impresiones:</p>
<p>1.     No todos los libros sobre el Espíritu Santo tienen el mismo valor.  El lector serio preferirá los estudios bíblico-teológicos a las vivencias subjetivas escritas a manera de testimonio.  Sin embargo, entre los libros de carácter testimonial cuya lectura resulta provechosa están:</p>
<ul>
<li><em>Hablan en otras lenguas </em>por Juan y Elizabeth Sherrill. Editorial Vida.</li>
<li><em>Cuidado, ahí vienen los pentecostales</em> por Pedro Wagner. Editorial Vida.</li>
<li><em>Mi amigo el Espíritu Santo</em> por David Yongi Cho. Editorial Vida.</li>
<li>Con más precaución, <em>Buenos días, Espíritu Santo</em> por Benny Hinn.   Editorial Unilit.</li>
</ul>
<p>2.     Todas las corrientes evangélicas escriben con un profundo respeto hacia el Espíritu Santo.  Así tenemos:</p>
<ul>
<li><em>¿Quién es el Espíritu Santo?  p</em>or W. E. Ward, autor bautista. Biblioteca de Doctrina Cristiana, Casa Bautista de Publicaciones.</li>
<li><em>El, Espíritu Santo</em> por Edwin Palmer, de extracción reformada. Editorial El Estandarte de la Verdad.</li>
<li><em>Los dones del Espíritu </em>por W. T. Purkiser. Casa Nazarena de Publicaciones.  Entre los nazarenos este autor es una autoridad.</li>
<li><em>Volvamos a Pentecostés</em> por el wesleyano S. Chadwick. Editorial CLIE.</li>
</ul>
<p>3.     Varios de los predicadores y evangelistas famosos de estos dos últimos siglos han escrito algún tratado sobre el Espíritu que conviene leer:</p>
<ul>
<li><em>El poder de lo Alto </em>por A. B. Simpson. Editorial CLIE.  Una serie de sermones de Génesis a Apocalipsis que analiza los tipos, símbolos, profecías y las diversas áreas en que obra el Espíritu Santo.  Es devocional y práctico.</li>
<li><em>Como un viento recio</em> por el famoso C. E. Scofield.  Editorial CLIE.  Este librito es bueno ya que muestra la posición sobre el tema del principal divulgador del dispensacionalismo en nuestro continente.</li>
</ul>
<p>Tres escritores son considerados precursores de la teología pentecostal; a saber, D.</p>
<p>L. Moody, R. A. Torrey  y A. J. Gordon.  En español disponemos de:</p>
<ul>
<li><em>Cómo obtener la plenitud y el poder</em> por R. A. Torrey.  Casa Bautista de Publicaciones.</li>
<li><em>El ministerio del Espíritu Santo </em>por A. J. Gordon.  Editorial CLIE.</li>
</ul>
<p>Dos escritores contemporáneos nos han dado:</p>
<ul>
<li><em>El Espíritu Santo </em>por Billy Graham. Casa Bautista de Publicaciones.</li>
<li><em>Más cerca de la llama</em> por C. S. Swindoll.  Editorial Betania.</li>
</ul>
<p>4.     El ministro de fe pentecostal debe conocer el cuerpo de escritos que pueden considerarse clásicos pentecostales.  A continuación los pongo en orden cronológico sin pretender un orden de importancia:</p>
<ul>
<li><em>El Espíritu mismo</em> por Ralph M. Riggs. Editorial Vida, 1956.</li>
<li><em>El Espíritu Santo  y el evangelismo universal</em> por Melvin Hodges.  Editorial Vida, 1979.</li>
<li><em>El Espíritu Santo revelado en la Biblia </em>por Stanley M. Horton.  Editorial Vida, 1ª edición, 1980; Edición revisada, 1992.  Un estudio de los textos que hablan del Espíritu Santo a través de la Biblia, libro por libro.</li>
</ul>
<p>Varios libros se dedican a estudiar la Declaración de Verdades Fundamentales de las</p>
<p>Asambleas de Dios:</p>
<ul>
<li><em>Doctrinas bíblicas </em>por P. C. Nelson.  Editorial Vida, 1946.</li>
<li><em>En esto creo</em> por C. Crabtree.  Editorial Vida.</li>
<li><em>Doctrinas bíblicas, una perspectiva pentecostal</em> por  William Menzies y Stanley Horton.  Editorial Vida, 1996.</li>
</ul>
<p>5.     Desde su inicio, el movimiento pentecostal ha sufrido oposición.  Las obras dedicadas al estudio del Espíritu Santo desde un flanco no pentecostal o declaradamente contrario, pero que cabría considerar son:</p>
<ul>
<li><em>El bautismo del Espíritu Santo</em> por Anthony Hoekema.  T.E.L.L.  Escrito desde una posición reformada.</li>
<li><em>¿Qué de las lenguas? p</em>or Anthony  Hoekema. T.E.L.L.</li>
<li><em>El Espíritu Santo</em> por C. C. Ryrie.  Editorial Moody, 1978, posición dispensacionalista.</li>
<li><em>La persona y la obra del Espíritu Santo</em> por René Paché.  Editorial CLIE, 1981, posición dispensacionalista.</li>
<li><em>El don de lenguas en el Nuevo Testamento </em>por M. F. Unger. Portavoz Evangélico.  Ataque clásico contra la postura pentecostal.</li>
<li><em>Deje que la Biblia hable sobre las lenguas</em> por R. D. Schwarz, Portavoz, 1993.</li>
<li><em>Los carismáticos </em>por John MacArthur.</li>
</ul>
<p>6.     El movimiento carismático está produciendo su propia literatura:</p>
<ul>
<li><em>El bautismo en el Espíritu Santo</em> por H. M. Ervin. Editorial Vida, 1992.  Una  excelente investigación bíblica.</li>
<li><em>El reino y el poder</em>, editado por Pedro Wagner.  Editorial Unilit, 1995.  Incluye ponencias desde esta perspectiva.</li>
<li><em>Apagando el Espíritu</em> por De Arteaga.  Editorial Carisma, 1996.  Una defensa a los diversos ataques que el movimiento carismático ha recibido.</li>
</ul>
<p>7.     Por último, si tuviera que escoger sólo unos pocos libros sobre el tema, recomendaría los siguientes:</p>
<ul>
<li><em>El don del Espíritu Santo</em> por Horacio Alonso.  Editorial CLIE, 1992.  Tiene amplitud y extensa bibliografía.  El autor no es pentecostal.</li>
<li><em>Creo en el Espíritu Santo</em> por Michael Green. Editorial Caribe, 1974.  El autor pretende hacer un estudio imparcial y sincero sobre el tema.  Logra su propósito parcialmente.</li>
<li><em>Espiritualidad trinitaria</em> por Francisco Lacueva.  Editorial CLIE.  Lacueva a veces es escueto, otras devocional, pero siempre es erudito.</li>
<li><em>La experiencia pentecostal</em> por Donald Gee.  Editorial Vida.  Compilación de los escritos de este autor.</li>
<li><em>La teología carismática de Lucas</em> por Roger Stronstad.  Editorial Vida, 1994.  Una línea de estudio en desarrollo dentro de la teología pentecostal que ve a Lucas como historiador y teólogo independiente del pensamiento de Pablo.</li>
<li><em>Teología sistemática</em>, editado por Stanley Horton.  Editorial Vida, 1996.  Los capítulos 11, 13 y 14 estudian la persona y la obra del Espíritu Santo.  La obra tiene un excelente nivel de erudición.</li>
</ul>
<p>Al preparar esta bibliografía pregunté a un pastor:  ¿Qué tiene de novedad sobre el Espíritu Santo?  Con sabiduría y agudeza me respondió:  “Está buena la idea de una bibliografía actualizada, pero siempre resulta indispensable la experiencia de la comunión con el Espíritu”.  Que todos podamos decir siempre que nuestra comunión con el Espíritu Santo es nueva cada día.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">David Gómez R.</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>El divino promotor de Jesucristo</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 20:17:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus da Cunha Machado</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Jesús da Cunha M. . .             &#8211;COMPRÉ ESTA MOTO hace un mes.  ¡Ya se paró y no marcha más— protestó airadamente Felipe. &#8211;¿Y la garantía?&#8211;  preguntó Miguel. &#8211;Justamente la pieza que se rompió no está incluida en la garantía. &#8211;¿Por qué compraste esa marca?  La mía es más barata y mucho mejor. &#8211;Lo</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1341">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Jesús da Cunha M.</p>
<p style="text-align: left;" align="center"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: left;" align="center"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>            &#8211;COMPRÉ ESTA MOTO hace un mes.  ¡Ya se paró y no marcha más— protestó airadamente Felipe.</p>
<p>&#8211;¿Y la garantía?&#8211;  preguntó Miguel.</p>
<p>&#8211;Justamente la pieza que se rompió no está incluida en la garantía.</p>
<p>&#8211;¿Por qué compraste esa marca?  La mía es más barata y mucho mejor.</p>
<p>&#8211;Lo que ocurre es que vi la propaganda en la tele y me embalé.</p>
<p>¿Cuántas veces hemos sido víctimas de una buena promoción para un mal producto?  En esta sociedad el papel del promotor ha cobrado una importancia inusitada.  Sucede en casi todas las áreas del vivir;  podemos ilustrarlo con los deportes.  Un oscuro jugador se convierte en promotor de otros deportistas.  Pocos años después se vuelve el dueño de grandes atletas y gana mucho más que ellos.  En algunos deportes, por ejemplo, el fútbol, alguien puede ser el mejor del mundo, pero si no tiene un buen promotor se le cerrarán todas las puertas.</p>
<p>Hoy en los deportes importa más tener un buen promotor que ser un buen deportista.  Lo mismo ocurre con cualquier producto que sale al mercado.  Lo ideal es un buen promotor para un buen producto.  Ese ideal se da en el Espíritu Santo como promotor de Jesucristo.</p>
<p>El diccionario de la Real Academia Española define promotor así:  “Que promueve una cosa, haciendo las diligencias conducentes para su logro”.  “Promover,” dice la misma fuente, es  “1) Iniciar o adelantar una cosa, procurando su logro; 2) levantar o elevar a una persona a una dignidad o empleo superior al que tenía ;  3) tomar la iniciativa para la realización o el logro de algo”.</p>
<p>La principal tarea del Espíritu Santo en esta etapa de la historia es presentar a Jesucristo como el Salvador de la humanidad.  El éxito de una promoción depende de varios factores:</p>
<ul>
<li>la idoneidad de la persona a promover</li>
<li>los antecedentes del promotor</li>
<li>la competencia</li>
<li>las condiciones del mercado</li>
<li>las leyes internacionales, nacionales y locales</li>
<li>la ética del promotor</li>
<li>los colaboradores del promotor</li>
<li>el territorio asignado el promotor.</li>
</ul>
<p>La persona a promover es lo más positivo y alentador de la tarea.  Recordemos que Jesucristo debe ser promocionado como el Salvador de la humanidad.  Es el único que cumplió con todos los requisitos personales.  Sólo él superó todos los controles de calidad.  Fue el único capaz de pagar el precio requerido para convertirse en el legítimo Salvador del mundo.  El sueño más acariciado de un promotor es el de tener la exclusividad de un producto bueno y reconocido.  El Espíritu Santo ostenta este privilegio por doble factura.  Representa a quien tiene la exclusividad para salvar al ser humano.  Por otro lado, es el único promotor del único Salvador.  Por lo que se refiere a la persona a promover el éxito, está totalmente garantizado.</p>
<p>La efectividad en la tarea de promover a una persona depende en gran manera de unos cuantos asuntos:</p>
<ul>
<li>¿Cuánto conoce el promotor al candidato a promover?</li>
<li>¿Cuánto cree el promotor en las facultades del promovido?</li>
<li>¿Qué afinidad existe entre ambos?</li>
<li>¿Comulga el promotor con las metas de su candidato?</li>
</ul>
<p>Un promotor profesional puede promover a un personaje que ni conoce ni cree en él.  Sin embargo, la energía a invertir y los riesgos se multiplican si así es.  En cambio, el Espíritu Santo como promotor de Jesucristo tiene todo resuelto.  Conviven en una unidad absoluta por toda una eternidad.  “Nos conocemos de toda una vida”, puede decir una persona con respecto a otra.  Pero en este caso el Promotor y el Promovido se conocen de toda una eternidad.</p>
<p>El Espíritu Santo sabe muy por encima de todo ser humano que Jesucristo no sólo es capaz sino que es el único autorizado Salvador del mundo.  En cuanto a las metas, no sólo son las metas de la persona promovida, sino también las del promotor.  Ambos las formularon.  Para Jesucristo el Espíritu Santo es el promotor ideal.  Se conocen de toda una eternidad y los objetivos a lograr le son intrínsicos a los dos.  La afinidad entre ellos es absoluta.</p>
<p>Este promotor porta credenciales excepcionales.  Es la tercera persona de la Trinidad.  Por tanto entre sus atributos conviene destacar que puede estar en todos los sitios del universo en un mismo espacio de tiempo.  A la hora cero de cualquier país del globo, puede estar en Japón, Brasilia, Moscú, Asunción, como en cualquier otro rincón del planeta.</p>
<p>Todo lo sabe.  Conoce lo que ocurrió en el pasado, lo que ocurre en el presente y lo que ocurrirá en el futuro.  Sabe por qué sucedieron los hechos y sabe por qué no sucedieron otros.  Muchas veces durante la historia fue protagonista en la concreción de algunos eventos y en la anulación de otros.</p>
<p>Todo lo puede.  No existe nada que no pueda hacer.  Todo es posible para él.  Los únicos límites que tiene son los que él mismo se impone.</p>
<p>Al divino Promotor se le asignó un territorio.  A todo ser humano el  Espíritu Santo necesita presentar a Jesucristo como Salvador.  Donde quiere que habite un humano, ése es su territorio.  Ya sea que en un lugar viva una persona, vivan decenas, centenas o millones, allí Jesucristo debe ser promocionado.  Si llegan a concretarse las aspiraciones de construir asentamientos humanos en el espacio, allí también Jesucristo deberá ser anunciado.</p>
<p>Otro factor que tiene que tener en mente el promotor es la competencia con la cual va a tener que luchar.  Si alguien consigue convertirse en promotor de la Pepsi Cola, tendrá como competido a la Coca Cola.  En el caso de la tarea de promocionar a Jesucristo, el Espíritu Santo enfrenta a una infernal competencia.  Tiene a toda una organización espiritual empeñada en promover a Satanás, el rival.  Los promotores de éste, a diferencia del divino Promotor no tienen ética aceptable ni se sujetan a ningún tipo de regla.  Su objetivo es denigrar la persona de Jesucristo y elevar la del diablo.  Usan todos los medios posibles;  pueden ser legítimos, pero cuánto más ilegítimos, mejor.  Apela a la calumnia, la mentira, el falso rumor, la noticia falsa o desvirtuada y especialmente la ignorancia de los consumidores.    La competencia tiene a su servicio a los gobiernos del mundo, el comercio global, los medios masivos de comunicación, el arte y los manejos del dinero.</p>
<p>El mayor aliado de la competencia es la naturaleza de los consumidores.  Se asemeja más a Satanás que a Jesucristo.  Significa que en su estado actual, los gustos, preferencias y aspiraciones del consumidor  lo inclinan naturalmente hacia la competencia.  Por esto, el divino Promotor para tener éxito necesita sacar al consumidor de su actual estado y obrar el nuevo nacimiento en él, Juan 3:1-18.</p>
<p>Las condiciones del mercado son terriblemente adversas para el Promotor de Jesucristo.  El mercado está saturado con el producto de la competencia.  Debido a que el consumidor ignora que existe en plaza un producto gratuito y realmente eficaz, está conforme con lo que tiene.</p>
<p>La competencia ha sido muy hábil para mantenerlo en su ignorancia.  A esto sumémosle el problema de las naturalezas afines que mencionamos anteriormente.  Por encima de todo prima un asunto de amor.  Jesucristo reveló que el consumidor ama lo que ofrece la competencia, Juan 3:19.  El Espíritu Santo tiene que superar todo eso.</p>
<p>La ética del divino Promotor, a diferencia de la de los promotores de la competencia, está a un nivel muy alto.  El divino Promotor nunca hará nada diferente y mucho menos nada en contra de Jesucristo.  No llamará la atención a su propia persona.</p>
<p>La empresa cuenta, también, con un manual de ética y procedimientos:  la Biblia.  El autorizado Promotor nunca actuará de forma que contradiga lo que estipula el manual.  Cualquier promoción de Jesucristo que no está avalada por este manual es falsa o desautorizada.  El Espíritu Santo es el mayor agente creador de este manual.  Sería ilógico que contradiga lo que él mismo creó.  Además, en esta etapa de la historia el Espíritu no realiza ninguna promoción independientemente de sus colaboradores.  Siempre actúa a través de uno o más de ellos.</p>
<p>Por sobre todo, el divino Promotor al realizar su tarea, nunca fuerza la voluntad de la persona.  El candidato debe aceptar a Jesucristo en pleno uso de su libre albedrío.  El Promotor le explica que la salvación en Jesucristo es gratis, pero que el ser poseedor de este privilegio le puede acarrear muchas dificultades, especialmente con la competencia.  Usando todas sus facultades deberá decidir si está dispuesto a pagar el precio.</p>
<p>El divino Promotor  tiene en cuenta las leyes.  Cuando una persona decide internacionalizar su producto sabe que en diferentes naciones rigen distintas leyes que regulan el comercio.  Hay diferentes leyes aduaneras, arancelarias, impositivas, laborales y de control de calidad.  Uno de los objetivos de estos bloques territoriales, como el Mercosur, es precisamente tratar de unificar estas leyes.  Así tenemos naciones que prohiben al Espíritu Santo a través de sus colaboradores promocionar a Jesucristo en sus territorios.  Como tales naciones están desobediciendo una ley superior, la de Dios, el divino Promotor y sus aliados necesitan eludirlas.  La tarea, sin embargo, se torna lenta y cobra muchas vidas de los colaboradores.</p>
<p>¿Cómo obtiene el Espíritu Santo su equipo de colaboradores tan esenciales en su empresa?  Deben salir de entre los consumidores del mercado.  El Espíritu guía a un colaborador para que presente a Jesucristo a un cliente en perspectiva.  Si éste muestra una actitud favorable, el Espíritu le revela su estado de rebeldía contra Dios.  Si el interpelado continúa reaccionando positivamente, el Espíritu le hace entender el significado de la muerte de Cristo para él.   Si el cliente decide entregar su vida a Jesucristo, el Espíritu lo convierte en una nueva persona.</p>
<p>El proyecto del divino Promotor es que todo candidato que acepte su promoción se convierta automática e inmediatamente en uno de sus colaboradores.  Eso, no obstante, no significa que tendrá que salir mal equipado a enfrentar a un mercado adverso y a una competencia infernal.  Necesita recibir por lo menos una doble capacitación:  espiritual y técnica.</p>
<p>La capacitación espiritual es más de naturaleza espiritual que física.  Además la competencia es una organización espiritual.  El mismo Espíritu Santo proporciona la capacitación.  El colaborador recibirá un bautismo en el Espíritu Santo.  Posteriormente será dotado de capacitaciones sobrenaturales que lo ayudarán a realizar eficazmente el papel que le toque desempeñar en la empresa de anunciar a Jesucristo.  La Biblia las llama dones espirituales, 1ª Corintios 12:1-11.</p>
<p>La otra capacitación es técnica.  El nuevo colaborador tendrá que convertirse en un gran conocedor y hábil empleador del manual de ética y procedimientos, la Biblia.  Esta preparación la deberá obtener de algunos colaboradores específicamente designados por el divino Promotor.</p>
<p>Si el Espíritu es el promotor ideal, ¿por qué en dos mil años no completó la tarea?  Se debe a su gran ética.  No actúa independientemente de su colaboradores.  Aquí está precisamente el motivo de tanto retardo.  Hemos fallado los colaboradores.  Una infinidad de razones se conjuntaron para este resultado.  En dos milenios la mayoría de los cooperadores no hemos entendido del todo el mensaje y los objetivos del divino Promotor.  De los pocos que más o menos entienden, un alto porcentaje no lo acepta del todo.  Así la inmensa tarea queda sobre unos poquitos.</p>
<p>Tampoco el mensaje presentado por los promotores asociados ha sido transparente.  En nuestro afán por apresurar la tarea exponemos un mensaje desequilibrado.  Ponemos un énfasis exagerado sobre los privilegios de unirse a Cristo y minimizamos o camuflamos las responsabilidades.  Cuando el recluta enfrenta las realidades de la nueva vida, no acepta los compromisos, y hasta se considera engañado.</p>
<p>La competencia también ha sido muy eficaz en distorsionar la comunicación entre el divino Promotor y sus asociados. Nos cuesta  mucho discernir si las instrucciones provienen de nosotros mismos, del mercado adverso o de la competencia.  Otro tanto que debemos anotar a favor de la competencia es su pericia en distraer a los colaboradores con tareas secundarias para que olviden lo esencial.  También consiguió que frecuentemente los asociados del Espíritu Santo gastemos más energías y recursos luchando entre nosotros que combatiendo a la competencia.  Además, en múltiples oportunidades los colaboradores nos empeñamos en realizar la tarea del Espíritu Santo empleando los métodos de la competencia.  Por estos motivos la mayoría del tiempo, los colaboradores hemos sido más un estorbo que una ayuda para el Espíritu Santo.  Esperemos que el Espíritu nos perdone ya que  por nuestra culpa su misión se retrasa.</p>
<p>Este panorama puede revertirse.  La tarea puede acelerarse.  Jesucristo puede ser promocionado en todo el globo.  Los colaboradores tenemos que tomar algunas medidas.  Necesitamos ajustar nuestra sintonía en la misma frecuencia que el Espíritu Santo.  También habrá que cerrar los oídos a todos los demás ruidos para recibir claramente</p>
<p>las directivas del divino Promotor.  Es imprescindible que nos dediquemos más a estudiar y a obedecer el manual de ética y procedimientos.  De esta manera la promoción del Espíritu Santo y la nuestra marcharán en una sola dirección.</p>
<p>El Espíritu Santo completará su misión.  Así está claramente revelado en la Biblia.  No pide ni desea gloria ni aplausos por su labor.  Busca más bien gloria para su Promocionado.  Jesús mismo dijo:  “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”, Juan 16:14.   El Promotor cumplirá su tarea con nosotros como colaboradores o con otros.  La terminará a través de los colaboradores o a pesar de ellos.  Dios quiera que sea a través de nosotros.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jesús da Cunha Machado</span>
				<p>Pastor del Centro Cristiano de Artigas, Uruguay, Jesús da Cunha Machado con  frecuencia hace aportes a CONOZCA.  Su esposa es Rosa Urriola y el matrimonio tiene tres hijos.</p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Los gnósticos antes y ahora</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 20:04:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Kazim Gury</dc:creator>
				<category><![CDATA[1998.3]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pablo Kazim G. &#160; LA BÚSQUEDA DE la humanidad de alcanzar el verdadero sentido de su existencia no pasa por  un sendero recto.  Anhelamos alcanzar la seguridad de que nuestra vida sí tiene importancia, de poder decir que algo que sabemos nos pone aparte de la gente común y corriente.  Para muchos este deseo</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1334">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Pablo Kazim G.</p>
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<p>LA BÚSQUEDA DE la humanidad de alcanzar el verdadero sentido de su existencia no pasa por  un sendero recto.  Anhelamos alcanzar la seguridad de que nuestra vida sí tiene importancia, de poder decir que algo que sabemos nos pone aparte de la gente común y corriente.  Para muchos este deseo de alcanzar algún nivel de importancia cósmica sirve como una motivación principal .</p>
<p>Supongamos que cultivo yo fresas pero siento en lo profundo de mi ser un deseo de ser el mejor cultivador de fresas.  Es más, me agradaría que todo el mundo me reconociera como el mejor de los cultivadores de fresas.  Si eso llegara a suceder, no tendría relevancia si de veras soy el mejor cultivador de todos o no.  Me pondría a desarrollar mis teorías sobre la manera de lograr las mejores cosechas de fresas y me creería ser toda una autoridad en ese área.  Me sentiría bien por tener información confidencial.  Tendría conocimiento inaccesible para el no iniciado en tales asuntos.  Las fresas llegarían a ser sólo la ocasión.  Lo que valdría para mí sería el sentido adquirido de mi vida.  Ya no sería un hombre cualquier sino <em>el</em> hombre que sabe.</p>
<p><strong>El problema de los gnósticos del pasado</strong></p>
<p>Este deseo de adquirir conocimiento inaccesible para la mayoría, esta fascinación con lo misterioso, no es nuevo.  El mundo antiguo se llenaba de personas dedicadas a esta búsqueda de conocimientos.  La palabra griega que significa “conocimiento” es <em>gnosis.</em>  Los historiadores les han puesto el nombre de “gnósticos” a los que daban valor especial al conocimiento confidencial .  El precursor del gnosticismo no consistía de un sistema de creencias o de un grupo estructurado con el cual uno se afiliaba.  Más bien se trataba de  una búsqueda interior de información confidencial y el deseo de tener un sentido de la vida.</p>
<p>En el siglo segundo después de Cristo llegó el gnosticismo en una forma más organizada y cristianizada. Llamaba la atención de la gente porque ofrecía una respuesta sistemática a la búsqueda de conocimiento que siempre había existido.</p>
<p>La idea de <em>gnosis</em> siempre trataba de una sabiduría mística y sobrenatural por la cual los que la buscaban eran conducidos a una comprensión verdadera del universo, de Dios y de la vida.  No se aprendía, sino que se revelaba.  Las doctrinas del gnosticismo datan de antes del cristianismo.  No todas las formas del gnosticismo contenían todas las características generales, pero por lo general consistían las enseñanzas de los siguientes conceptos:</p>
<ul>
<li>El mundo material o físico era totalmente malo.</li>
<li>Hay un Dios con una existencia completamente separada del cosmos.  No creó el</li>
</ul>
<p>mundo.  Los gnósticos argumentaban que Dios, siendo un ser perfecto, no</p>
<p>crearía un mundo de oscuridad total.</p>
<ul>
<li>Poderes inferiores que no conocen al Dios verdadero eran los que crearon el universo.</li>
<li>Se compone el hombre de cuerpo, alma y espíritu.  Siendo productos de estos poderes inferiores,  el cuerpo y alma  se ven encerrados en una existencia terrenal.  El espíritu es una parte del ser divino la cual ha caído al mundo.  El cuerpo y alma fueron creados con el propósito de mantener encarcelado el espíritu.  La persona que carece de conocimiento está dormida y sólo se puede despertar a través de <em>gnosis.</em></li>
</ul>
<p>Este deseo de tener <em>gnosis</em> se convirtió en el gnosticismo y por muchos motivos llegó a ser una amenaza a la iglesia.  Concilios eclesiásticos condenaron los artículos principales de este sistema de creencias.  Sin embargo, el deseo de la gente de hallar sentido en la vida, de adquirir conocimiento confidencial y de hallar una separación de este mundo malo no desapareció con los edictos de los concilios.  La verdad es que el mismo deseo persiste hasta el día de hoy.</p>
<p><strong>El gnosticismo actual</strong></p>
<p>Se pueden percibir corrientes de <em>gnosis</em> hoy en la iglesia.   Cuando creyentes se dividen en dos grupos, los unos creyendo que han alcanzado una mayor profundidad que los otros, se produce una forma del gnosticismo.  Cuando la gente busca revelaciones especiales, experiencias, o interpretaciones particulares que por lo general no son accesibles a todos, otra vez se trata de una forma de gnosticismo.</p>
<p>Vemos en la Biblia que muchas personas recibieron experiencias poderosas, pero había una explicación en las Escrituras para apoyar lo que habían experimentado.  Por ejemplo, en el día de Pentecostés, un grupo grande de personas tuvieron una experiencia.  Podemos suponer que no todos entendían precisamente lo que sucedía, pero se puso en pie Pedro para explicarlo.  No dijo que Dios hacía una obra profunda y poderosa.  No empleó palabras efímeras.  Dijo que eso era lo que Joel había dicho.  El resultado fue que hasta los que no habían entendido llegaron a comprender lo que pasaba.  No era debido a la experiencia que entendían sino porque se había explicado lo que era la experiencia.</p>
<p>Otro ejemplo es el caso de Pedro y el lienzo.  El apóstol hizo saber a Cornelio que había ido a su casa debido a lo que significaba la visión.  La experiencia de la visión no fue lo que lo llevó a compartir el evangelio con un pagano.  La verdad era que Pedro había rechazado la voz de Dios cuando la oyó en la visión.  Pero el Espíritu le hizo entender que era una misión de parte de Dios.  Cuando un creyente experimenta una manifestación de Dios, y dice que ha recibido un discernimiento especial que trasciende su capacidad de razonar o su habilidad de explicar, se trata del gnosticismo.</p>
<p>Cuando personas de letras emplean computadoras para destapar mensajes codificados y dicen que dichos mensajes pronosticaron eventos que sucedieron después de tres mil años, se ve una forma intelectual del gnosticismo.  Aquellos que no conocen la clave recién revelada de interpretación siguen en la oscuridad.  La explicación del misterio no les es accesible.</p>
<p><strong>El problema de los gnósticos modernos</strong></p>
<p>La experiencia es muy subjetiva.  Experiencias religiosas de poder son comunes en todas las formas de grupos gnósticos.  Reemplazan la adoración al Creador Pre-existente  con una búsqueda de sensaciones que les parecen hacer la fe en Dios más verdadera, más viva y más relacionada con nuestras emociones que lo que Dios ha revelado en las Escrituras.</p>
<p>El contenido y la veracidad histórica de la fe cristiana hacen que el cristianismo se ponga aparte de todas las otras religiones.  Pero los gnósticos sustituyen una búsqueda de sensaciones por la fe en el Dios Viviente.  Oyen decir que la fe es buena, pero deciden que hay que buscar algo más.  Estas personas desean sentir físicamente la presencia de Dios.   Alimentan la idea de que hay que reemplazar la adoración simple del Dios de la Biblia con una demanda de entrar en experiencias emocionales.  Parecería que llegan a la conclusión de que lo que se siente es más digno de confianza que la fe.  Hay quienes llegan a decir que la experiencia reemplaza la fe.  Piensan que no se puede atacar con la razón lo que uno siente.  Se cree que la experiencia quita toda la ambigüedad de la fe.</p>
<p>Sería bueno que estas personas se detuvieran para darse cuenta de que las emociones no son más dignas de confianza que la fe.  Un plato de pescado contaminado o un cambio del clima puede tener un impacto profundo sobre nuestras emociones.  El ser humano no puede limitarse para mirar adentro hacia su propia experiencia sin mirar hacia afuera para contemplar a nuestro Dios con reverencia y admiración.</p>
<p>La fe cristiana debe destruir la religiosidad y el orgullo religioso.  Me refiero al orgullo que se ostenta jactándose de experiencias espirituales.   No digo que carece de valor la experiencia.  Ni por un momento la debemos descartar   ¡Qué glorioso es el momento cuando el Espíritu ilumina lo que no habíamos visto.  Llegamos a sentir cambios y transformaciones.  Pero hay que tener presente que cada experiencia se ha de medir a la luz de nuestra regla de fe.  Tiene que seguir la pauta trazada en la Biblia.</p>
<p>La búsqueda de <em>gnosis</em> no es nada nuevo.  Data de antes de la era cristiana.  Pero parece que cada generación expresa el mismo deseo de ser sabio según su propio punto de vista.  En cada etapa de la historia la humanidad quiere hallar una nueva manera de conocer lo que otros no conocen.</p>
<p>Que no decidamos por un extremo ni por el otro.  Reconozcamos la autoridad de la revelación divina que ya se nos ha dado.  El Autor de nuestra fe nos guiará.   A la vez queremos tener siempre un encuentro con  nuestro Dios que  revolucione todo nuestro ser.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Pablo Kazim Gury</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Comprendiendo los dones espirituales con ecuanimidad</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 19:49:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[1998.3]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Edgardo R. Muñoz &#160; Perdido en el medio del continente yacía un pueblo al que habitaban sólo diez personas.  Dicha gente vivía a orillas de un caudaloso río y disfrutaba de un bienestar limitado.  La tierra que sembraban no ofrecía las bondades que en otro margen se apreciaban. Hasta que un joven rompió la</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1327">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Edgardo R. Muñoz</p>
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<p>Perdido en el medio del continente yacía un pueblo al que habitaban sólo diez personas.  Dicha gente vivía a orillas de un caudaloso río y disfrutaba de un bienestar limitado.  La tierra que sembraban no ofrecía las bondades que en otro margen se apreciaban.</p>
<p>Hasta que un joven rompió la monotonía.  Se encargó de motivar a sus paisanos acerca de las conveniencias de explotar las tierras de enfrente.  Claro, la única manera de alcanzar fácilmente ese terreno era construyendo un puente que uniese las dos orillas.  El autor de la ocurrencia no perdió el tiempo y con la ayuda de sus vecinos construyó un puente capaz de burlar las corrientes indómitas.</p>
<p>En unos pocos días había diez personas felices de haberse expandido, gracias a la visión de aquel muchacho.  La fiesta duró hasta que el cruce del río se tornó rutinario.  Entonces otro joven se preguntó:  ¿Por qué tengo que pedir permiso al administrador de esta calle colgante cada vez que quiero cruzarla si yo puedo tener mi propio puente?  Acto seguido, con la ayuda de unos pocos, levantó su construcción y había un pueblo con dos puentes por los que circulaban diez personas felices.</p>
<p>El espíritu de independencia se había desparramado lo suficiente  como para que a cada año apareciera un nuevo habitante edificando su propia vía de acceso.  Finalmente, al cabo de diez años cada uno experimentaba la plena satisfacción de no necesitar de los demás, por tener su propio puente.</p>
<p>Pero la manutención de un puente no era cosa fácil.  Las tormentas, los vientos y las fuertes correntadas aflojaban los clavos y debilitaban los palos sobre los que se asentaban las tablas del sendero.  Una sola persona no daba abasto para mantener en pie la estructura, pero ninguno podía ayudar al otro por encontrarse demasiado ocupado en arreglar su propia construcción.</p>
<p>Antes que se celebrara el quince aniversario del primer puente, el pueblo que allí habitaba tenía una magnífica visión hacia el otro lado del río, pero ningún medio para concretarla.</p>
<p>Esta parábola pone en relieve a uno de los peores enemigos dentro del cuerpo de Cristo:  el individualismo.  Este mal cuenta con la propiedad de distorsionar la perspectiva de los dones espirituales, aumentando la ambición por los más espectaculares y desalentando la búsqueda de los menos advertidos.</p>
<p>Vivimos tiempos en los que algunos buscan el poder de Dios para ejercer un mayor dominio sobre sus semejantes en lugar de servirlos con herramientas más eficaces.  En otras ocasiones la manifestación de los dones espirituales parece buscarse para vindicar a las personas en sus ministerios; es decir, como sello de aprobación divina.  También existen los que poseen tantos dones como les dicte su imaginación para asegurarse multitudes de dependientes.  El denominador común de todos los casos es el deseo de estar lo más dotado posible para necesitar lo menos posible de los demás.</p>
<p>Pero siempre la iglesia se perjudica porque se están disipando energías en objetivos egoístas que poco aportan para la gloria de Dios.  No es fácil remediar esta tendencia cuyas raíces se remontan a las primeras décadas de la iglesia.  Pero al menos contamos con las apreciaciones de la Palabra de Dios para ver los dones desde un punto de vista equilibrado.</p>
<p>En primer lugar debemos aceptar que somos administradores de la multiforme gracia de Dios, según lo dice Pedro, 1ª Pedro 4:10.  Que el Señor nos llame administradores nos ubica en un altísimo grado de responsabilidad.  El administrador carga sobre sus hombros la decisión de los lugares, tiempos y procedimientos que permitan un adecuado manejo de los bienes de un tercero.  Como tales, debemos escoger cómo, cuándo y dónde se ha de ejercer la gracia de Dios de tal manera que llegue a los corazones sin derroche ni obstáculos que la disminuyan.</p>
<p><strong></strong>Un administrador, para lograr óptimos resultados, debe capacitarse e instruirse.  Son bastantes los creyentes que consideran que una vez venido el Espíritu Santo y la posterior manifestación de los dones, ya son autosuficientes.  Los defensores de este criterio aseveran que el mismo Espíritu que les dio los dones les enseñará como ejercerlos sin la ayuda de otros miembros del Cuerpo de Cristo.</p>
<p>Sin embargo, unos años después de venido el derramamiento del Pentecostés, hizo falta una detallada instrucción del apóstol Pablo acerca de cómo, cuándo y dónde se debía hablar en lenguas, 1ª Corintios 14.  Primero viene el don, luego la instrucción para su buen ejercicio.</p>
<p>En la actualidad aquellos hermanos que mejor desarrollaron sus dones fueron los que se dejaron corregir y enseñar por el resto del Cuerpo de Cristo.  Efesios 4 afirma que dentro del Cuerpo de Cristo los miembros se ayudan mutuamente según su actividad propia.  Esto significa que los dones que en unos se manifiestan serán perfeccionados por medio de los dones que otros ejercen.</p>
<p>Otro concepto errado acerca de los dones consiste en creer que los dones son cosas que Dios va dando a sus hijos como un regalo adicional.  Tal idea lleva a pensar que Dios puede darnos un don hoy, mañana otro y más tarde alguno más.  Posturas con las mismas raíces condujeron a que algunos hijos de Dios trataran de negociar con el Padre Celestial ofreciéndole ayunos y sacrificios varios, a cambio de obtener algún don codiciado.  Pero una lectura cuidadosa de los primeros versículos de 1ª Corintios 12 nos muestra que el Espíritu Santo que habita en nosotros nos provee potencialmente todos los dones.  No se trata de dones que el Espíritu nos va dando sino que la Tercera Persona de la Trinidad se manifestará por medio de la diversidad de expresiones de la gracia.</p>
<p>Sin ánimo de disminuir la gloriosa tarea de la persona , podríamos comparar lo dicho anteriormente a la electricidad.  Es una energía que puede manifestarse como luz, calor, movimiento, sonido, imagen, datos informáticos y mucho más.  Todo depende del artefacto que se conecte para conocer una nueva propiedad de esta energía.  Quien posea un tomacorriente tendrá el potencial para todos los beneficios de la electricidad.</p>
<p>Esta postura explica mejor el mandato de Pablo de <em>procurar</em> los dones mejores.  Aunque algunas escuelas enseñan que debemos descubrir qué dones habitan en nosotros, la Palabra nos alienta a buscar la manifestación de los dones más apropiados para nuestro ministerio.  No se trata de pedirle a Dios ciertos dones.  Si el Espíritu Santo mora en nosotros, tenemos el poder para el ejercicio de todas las manifestaciones posibles.  Dios nos ubica en el ministerio como él quiere.  La actividad propia, el lugar en el cuerpo que ocupamos, es prerrogativa absoluta del Señor.  En cambio nosotros somos los responsables de usar las herramientas adecuadas para nuestro servicio y de la mejor forma que podamos.</p>
<p>Debemos considerar dos afirmaciones bíblicas que revertirán un falso concepto.  Para un estudio sistemático de los dones del Espíritu se han presentado diferentes clasificaciones de los mismos, y aún se aventuraron cantidades mensurables.  Pero  Pablo a los corintios les enseña que hay diversidad, una variedad indefinida, de dones, y también de ministerios.  A su vez Pedro alude a la multiforme gracia de Dios, reforzando la idea de muchas y variadas manifestaciones espirituales.</p>
<p>Es frecuente que algunos creyentes se envuelvan en discusiones insípidas acerca de cuál don es el que se acaba de observar en determinada acción.  Entonces se apela a las listas de 1ª Corintios 12 y Romanos 12 para ubicar en el emparejamiento espiritual el nombre que corresponda a dicha manifestación.  Pero en estas cartas no se menciona una lista de nombres, sino un conjunto de descripciones acerca de las capacidades que da Dios por medio de su Espíritu.  Así como en Gálatas la lista de los frutos de la carne y los del Espíritu es incompleta y dada a manera de ejemplo, lo son las descripciones del Nuevo Testamento acerca de las capacidades sobrenaturales.</p>
<p>No es tan importante saber qué nombre bíblico podemos darle a una capacidad sobrenatural sino el poder discernir si ésta proviene de Dios y aceptarla para provecho en el caso que así fuera.  La ventaja de no considerar una lista cerrada de dones consiste en no volvernos  incrédulos cuando nos encontramos frente a una acción sin precedentes o extraña a lo habitual.</p>
<p>La palabra <em>multiforme</em> literalmente debería traducirse <em>multicolor.  </em>Se aplica al arco iris.  Aunque de niños disfrutábamos en dibujar arcos iris con marcados trazos de lápiz negro entre color y color, el arco que presenta la naturaleza no posee límites marcados, sino que cada tono se funde en el siguiente.  Análogamente, quizás no exista una frontera absoluta entre la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia y la profecía.  Pero con toda seguridad sabemos que el Espíritu Santo usa a sus ministros dotándoles de palabras que brindan soluciones prácticas, palabras que arrojan luz y revelación sobre doctrina o problemas de la vida y palabras de edificación, exhortación y consolación.</p>
<p>Finalmente la palabra clave para el correcto equilibrio de los dones espirituales y la consecuente buena salud de la iglesia es <strong><span style="text-decoration: underline;">interdependencia</span></strong>.  Cuando cumplimos con esta consigna, podemos servir a los demás con las herramientas que Dios nos concedió y desde nuestro lugar de trabajo.</p>
<p>Pero a su vez cuando tenemos el sentido de la interdependencia, es cuando sabemos recurrir a los demás miembros de la iglesia de Cristo para recibir lo que el Señor tiene para nosotros a través de ellos.  De esta manera nadie prescinde de nadie.  Para llegar a esta condición necesitamos humildad más otras tantas virtudes que se consideran fruto del Espíritu.</p>
<p>Justamente el fruto del Espíritu posee como máximo efecto las buenas relaciones entre las personas.  Aquella que no tiene desarrollado el fruto evidenciará una conducta antisocial.  De allí que de nada vale el desarrollo de tremendos dones si no cultivamos la suficiente comunión que permite el fruto como para bendecir a otros.  1ª Corintios 13.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Editor</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Opción o esencia?</title>
		<link>http://conozca.org/?p=1323</link>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 19:37:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>M. David Grams</dc:creator>
				<category><![CDATA[1998.3]]></category>

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		<description><![CDATA[Por M. David Grams &#160; VA EN AUMENTO el peso de una gran preocupación en mi alma.  Como resultado de mis viajes de los últimos años a los muchos países latinoamericanos, estoy descubriendo una alarmante condición en nuestra iglesia.  Observo y me informan que la gran mayoría de los fieles en las congregaciones no han</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1323">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por M. David Grams</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VA EN AUMENTO el peso de una gran preocupación en mi alma.  Como resultado de mis viajes de los últimos años a los muchos países latinoamericanos, estoy descubriendo una alarmante condición en nuestra iglesia.  Observo y me informan que la gran mayoría de los fieles en las congregaciones no han recibido “la promesa del Padre”, o sea, el bautismo del Espíritu Santo con la señal inicial y física de hablar en nuevas lenguas.  Lo que más inquieta es el hecho de que entre este grupo de fieles se encuentra un considerable porcentaje de pastores.  Si los mismos pastores no gozan de un Pentecostés personal, ¿qué de las congregaciones?  ¿Qué de la próxima generación de los llamados pentecostales?</p>
<p>Gracias a Dios por un notable crecimiento en esta última década del siglo.  Se construyen nuevos templos, siempre más grandes y en mejores ubicaciones.  Buenos programas.  Linda música, buenos equipos de sonido.  Los ministros gozan de una mejor preparación.  Los hermanos de la congregación, bien vestidos y algunos con su automóvil propio.  Gozamos de brotes de avivamiento.  Hay una variedad de manifestaciones.</p>
<p><em>Pero lo esencial es descuidado.  El bautismo en el Espíritu Santo ha llegado a ser una opción.</em></p>
<p>No era así cuando comenzó la iglesia.  Frente a la tarea imposible de predicar el evangelio a todo el mundo, el Señor Jesucristo declaró a sus discípulos:  <em>He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto, </em>Lucas 24:49.  Momentos antes de su ascensión, Cristo presentó como indispensable el bautismo en el Espíritu :</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Y estando  juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.  Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días (…) pero vosotros recibiréis poder, cuandohaya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra, </em>Hechos   1:4-5, 8.</p>
<p>            Años más tarde en Éfeso, al encontrar el apóstol Pablo a un grupo de hermanos convertidos bajo el ministerio de Apolos, los saluda y en seguida les pregunta si habían recibido el Espíritu Santo después de creer en Cristo.  La pregunta tenía vital importancia para Pablo.  Le responden que ni siquiera se habían enterado si hay Espíritu Santo.  El apóstol declara las buenas noticias.  <em>Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban, </em>Hechos 19:6.  Deficiencia solucionada.  El grupo se incorpora en la vida normativa de los creyentes neotestamentarios.</p>
<p>El bautismo en el Espíritu Santo también fue considerado como esencia después del importante derramamiento a principios del presente siglo.  Como en los tiempos apostólicos, el Espíritu fue derramado sobre toda carne.  Creyentes de diferentes denominaciones evangélicas se buscaron, se encontraron, formaron nuevos grupos, porque en ellos ardía el fuego sobrenatural de un nuevo Pentecostés.  Por hablar en lenguas resultaron personas no gratas en sus acostumbradas denominaciones.  El fervor personal y el nuevo poder en sus vidas resultaron en el avance asombroso de un nuevo movimiento espiritual.</p>
<p>En lo personal, tuve mis primeras experiencias cuando por primera vez llegó a nuestro pueblo este glorioso mover del Espíritu a mi pueblo en la década de los 30.  Mis padres y mis hermanos mayores abrazaron las nuevas con gozo.  Acepté al Señor a los 11 años, me bautizaron en las aguas de un lago a los 12 años y a la edad de 13 años recibí la Promesa.</p>
<p>La inolvidable experiencia en el año 1940 me impactó.  Vivíamos en el campo y era la época de la cosecha de cebada y avena.   El evangelista en sus predicaciones enfatizaba el bautismo en el Espíritu Santo en un gran retiro a 20 kilómetros de nuestra casa.  A pesar de haber trabajado más de ocho horas bajo un sol abrazante y de haber ordeñado 30 vacas lecheras, ¡teníamos que ir!</p>
<p>Sentados en bancas sin respaldar, sobre un piso de tierra cubierta de aserrín, todos  esperábamos el momento de la invitación al altar.  Y allí permanecíamos hasta la una de la madrugada…cada noche.  Durante aquella semana cuatro de mis hermanos y yo recibimos el bautismo en el Espíritu.  Buscábamos…hasta encontrar.  No había otra opción.  Los mismos cinco sentimos el llamado de Dios e ingresamos al ministerio.</p>
<p>Han pasado cincuenta y ocho años.  Cuarenta y nueve de esos años he tenido el privilegio de compartir la vida con Betty Jane, quien también en su tierna juventud recibió la Promesa.  Nuestros tres hijos antes de sus 10 años fueron bautizados en el Espíritu en campamentos.  Hoy con sus cónyuges sirven al Señor.  Nuestros ocho nietos todos han recibido la llenura del Espíritu con hablar en lenguas muy temprano en la vida en campamentos y retiros. Cinco de ellos estarán en las aulas de varios institutos bíblicos preparándose para el ministerio el año próximo.  Se trata de una herencia espiritual de incalculable valor:  el convencimiento firme que la experiencia pentecostal no es opción sino ¡esencia!</p>
<p>¿Por qué es tan indispensable el bautismo en el Espíritu Santo?  Un estudio de las Sagradas Escrituras nos aclara que esta experiencia nos proporciona:</p>
<p>1.    Poder para servir.  <em>Recibiréis poder…y me seréis testigos.</em>  En la vida personal</p>
<p>esa presencia poderosa del Espíritu nos fortalece para contrarrestar las fuerzas satánicas de una sociedad contaminada.  Podemos observar esta realidad si contrastamos la escena de un grupo de jóvenes en su vida depravada, dado al alcohol, las drogas y el sexo con una escena de un grupo de jóvenes con manos levantadas, mejillas mojadas de lágrimas, algunos postrados al suelo, todos alabando al Señor.  Y al día siguiente los mismos comparten con sus contemporáneos en el colegio, en las oficinas, con sus vecinos, el convincente testimonio personal de una vida transformada por el poder de Dios.</p>
<p>Para el siervo de Dios que predica y enseña la Palabra, esa llenura del Espíritu mantenida al día en su experiencia personal hace la gran diferencia entre un ministerio estéril y uno fructífero.  Uno de mis estudiantes isumistas, al expresarse sobre la importancia del bautismo del Espíritu, escribió estas líneas:</p>
<p><em>Para mí la unción del Espíritu Santo es la fórmula para que el predicador </em></p>
<p><em>pueda penetrar en el corazón de sus oyentes.  El leñador es el predicador y el hacha es el toque del Espíritu Santo.  Los árboles pueden ser almas.  Sin el hacha no podemos derribar árboles.  A veces damos golpes con el puro cabo y no logramos nada.          </em></p>
<p>2.     Una puerta de acceso a la vida en el Espíritu.  El apóstol Pablo en Efesios 5:18</p>
<p>dice:  <em>Sed llenos del Espíritu.</em>  Hace uso de un verbo continuativo o progresivo para exhortar a los creyentes a seguir siendo llenos del Espíritu.  En esa vida de continuo progreso están los dones y ministerios del Espíritu Santo.  Pero, para ingresar a esa vida, se tiene que pasar por la puerta:  el bautismo en el Espíritu.</p>
<p>En conclusión hago un llamado a mis hermanos del hemisferio:  a los directivos nacionales, regionales y distritales, a los directores y profesores de institutos bíblicos, a los pastores y evangelistas.  Es hora de enfatizar la suma importancia del bautismo en el Espíritu Santo.  En nuestro ministerio conseguimos lo que enfatizamos.  Si ponemos en relieve las almas salvadas, se salvan;  si es sanidad divina, muchos se sanan.  Si ponemos énfasis sobre el dinero, la gente responde.  Y si no destacamos la importancia del glorioso bautismo en el Espíritu, nadie lo recibe.</p>
<p>Es cuestión de tiempo y esfuerzo.  Se requieren campañas, campamentos y retiros celebrados mayormente para ese énfasis,  semanas de énfasis espiritual en los institutos, campamentos de los Exploradores del Rey, de las Misioneritas, de los jóvenes.  Una encuesta hecha recientemente entre 17.000 jóvenes reveló que 75% de ellos recibieron el bautismo del Espíritu en campamentos.  Vale la pena el esfuerzo, el tiempo, el dinero invertido.  En las congregaciones, hay que  invitar a un evangelista o a otro pastor que Dios usa en el ministerio de ayudar a las personas para recibir la experiencia pentecostal.  En muchos países hemos visto los hermosos resultados de estos esfuerzos especiales.</p>
<p>El futuro de nuestra obra dependerá de mantener un Pentecostés actualizado.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">M. David Grams</span>
				<p></p>
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		<title>El Espíritu y la carnalidad</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 19:21:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Rafael Mendoza V. &#160; “EL ESPÍRITU SANTO no puede vivir en un creyente así”. “En esa iglesia no está el Espíritu Santo”. “Aquellos hermanos no creen en el Espíritu Santo”. Frases como éstas se escuchan cuando algunos hermanos estigmatizan iglesias y creyentes que difieren de ellos.  Pero ¿qué iglesia local no ha llegado a</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1312">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Rafael Mendoza V.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>“EL ESPÍRITU SANTO no puede vivir en un creyente así”.</li>
<li>“En esa iglesia no está el Espíritu Santo”.</li>
<li>“Aquellos hermanos no creen en el Espíritu Santo”.</li>
</ul>
<p>Frases como éstas se escuchan cuando algunos hermanos estigmatizan iglesias y creyentes que difieren de ellos.  Pero ¿qué iglesia local no ha llegado a ser tal sin la obra del Espíritu?  ¿Qué cristiano no lo es sin el Espíritu Santo en su vida?  El motor que da vida a un creyente y sostiene una comunidad de fe local siempre ha sido el Espíritu Santo.</p>
<p>La Palabra establece como error el medir la madurez o el estado espiritual de otros en base a manifestaciones espirituales o experiencias personales en el Señor.  San Pablo ofrece testimonio de una iglesia con un alto accionar en manifestaciones espirituales y de una atmósfera cargada con gran actividad espiritual en sus reuniones.  La iglesia se ubicaba en la antigua ciudad griega de Corinto.</p>
<p>Pablo expresa en 1ª Corintios que era una comunidad de fe enriquecida en toda palabra y ciencia, 1:5.  El testimonio de Pablo acerca de Cristo fue autenticado en ellos, 1:6 (NVI).  El resultado les había llenado de abundantes dones sin carencia de ninguno, 1:7.  Ellos eran labranza y edificio de Dios, eran el templo de Dios y del Espíritu Santo, 3:9,16 y 17.  A todos se les dio a beber de un mismo Espíritu, 12:13.</p>
<p>Estos creyentes poseían la mente de Cristo, 2:16.  Cual gente santa, 1:2; 6:11, pertenecían al cuerpo místico de Cristo .  Por tal motivo su tarea básica como testigos fieles del Maestro era preservar el evangelio y perseverar en él, 15:58.  Las funciones de servicio como dones, ministerios y variadas operaciones espirituales eran de uso común entre ellos para su edificación.</p>
<p>Participaban activamente en el partimiento del pan.  La promesa de la resurrección era suya, 15:49.  Su atinado carácter misionero se reflejaba en las ofrendas enviadas para los pobres en Jerusalén.  La reputación alcanzada por esta iglesia local era notoria, 16:19, 20.</p>
<p>¿Por qué una iglesia tan esplendorosa y con una gama de expresiones espirituales es tratada con ironía y dureza por su fundador, maestro y padre espiritual?  A esos hermanos Pablo acusa de más de treinta pecados que se cometían en medio de ellos.  Tal situación repercute su testimonio al mundo, 10:31,32 y deteriora su desarrollo integral.  La denuncia es:  <em>Todos ustedes son carnales y se les debe tratar como a niños.  </em>Su incapacidad de entender los asuntos espirituales era evidente, 3:1,3.  Se les indica que tenían:</p>
<ul>
<li>orgullo intelectual, 3:18</li>
<li>orgullo espiritual, 4:18;  10:12; 14:36-38</li>
<li> falta de unidad, 1:10-16</li>
</ul>
<p>La división se notaba en los cuatro grupos de los cuales uno se cobijó en la figura de Pablo como su padre espiritual y eminente misionero.  El segundo se cobijó en la persona de Pedro, posiblemente como la principal figura apostólica de los doce.  El tercer grupo se inclinó hacia el joven Apolos, ya fuera por su elocuencia e inquisitiva predicación o porque era alejandrino.  El último grupo era de los “espirituales”, pues desechan a todo hombre y se inclinan por Cristo.  A lo menos tres de estos cuatro despreciaron y dudaron del apostolado de Pablo.</p>
<p>Su ignorancia de las Escrituras y la falta de ética cristiana los llevó a cometer un sinnúmero de aberraciones.  Ante los jueces paganos ventilaban sus problemas sin tapujos aunque en el seno de la iglesia el personal capacitado existía para juzgar, 6:1-8.  Algunos creyentes  seguían en prácticas idólatras, 8:7-13.  En materia sexual eran fatales.  Dentro del seno de la iglesia el incesto se aceptó con disimulo, 5:1,9-13.  El partimiento del pan era un caos.  En ese tiempo se realizaba una cena en forma y al terminar se procedía a realizar el sacramento.  Al llegar a este punto algunos se encontraban en absoluto estado de ebriedad, 11:21;  otros aun no comían y tenían hambre mientras que los más “listos” ya estaban más que hartos, 11:21,22,33.  El apóstol ordena que todos coman en su casa o que se esperen.</p>
<p>En el culto mismo ciertos hermanos maldecían a Jesús en supuesto éxtasis espiritual, 12:3.  Otros se mostraban orgullosos de tener dones y se creían más espirituales, 12:13-27.  Algunos mantenían un énfasis desmedido en el uso del don de lenguas y su frenesí por este don era escandaloso, 14:20-23. A las predicaciones (profecías) no les otorgaron mayor importancia, se les relevó a un segundo plano, 14:2-19, y el fruto del Espíritu de amor se escaseaba entre ellos, 13:1-8¸14:1.</p>
<p>Al observar el panorama de esta iglesia neotestamentaria y compararlo con la iglesia latinoamericana actual, podemos ver que la situación que ahora impera es parecida a la de Corinto.  El Espíritu de Dios sigue hoy manifestando su presencia en la iglesia latina más allá de que algunos de sus miembros y líderes sostengan prácticas carnales.  Pero no se puede soslayar la gran responsabilidad de depurar la iglesia y seguir avanzando en poder y autoridad del Espíritu Santo.  El mismo apóstol Pablo presenta la fórmula para continuar con dicha tarea y contrarrestar la carnalidad en la comunidad de fe.</p>
<p>1.    Valerse de hombres y mujeres aptos para fortalecer la iglesia.  Pablo menciona a Pedro, a Apolos, a Timoteo, a Estéfanas, a Priscila y Aquila.  Todos ellos eran colaboradores y parte del equipo necesario para un fin común:  la edificación de la Iglesia, fortalecer el Cuerpo y unificar en un mismo Espíritu a los creyentes.</p>
<p>2.    Confrontar el error y la herejía.  Los ministros somos responsables inmediatos de la decadencia o el progreso de la fe en los creyentes.  La iglesia actual latinoamericana necesita apologistas y teólogos en su contexto para defender y cumplir su cometido pentecostal.  El Instituto de Superación Ministerial y la Facultad de Teología son el resultado de esfuerzos de suplir dicha necesidad que nos dirige hacia la excelencia ministerial para producir creyentes, líderes e iglesias locales de alta calidad.</p>
<p>3.     Estimular personalmente a los que trabajan codo a codo con nosotros.  Todos tenemos “nuestro corazoncito”.  Estas personas necesitan recibir estímulo, reconocimiento público de vez en cuando, 16:15,17.  Necesitan alguna visita para alentar el ministerio y el crecimiento de la iglesia que dirigen.  Hay que agradecer las ofrendas y diezmos, 16:2, enviar una carta  personal, 16:21.  Un fax o telefonema es gratificador;  ayudará en las relaciones ministeriales y a la armonía de la comunidad.  La presencia de uno en la casa pastoral del compañero de milicia con su familia y en la iglesia local con los hermanos es de valor inestimable.</p>
<p>4.     Fomentar en los creyentes la consagración.  Hay que promover la vida en el Espíritu y aplicar los dones para la madurez y el desarrollo del Cuerpo.  Sobre todo hay que dar mayor énfasis en la importancia de transitar por el camino de la vida del Espíritu con el fruto del Espíritu.  Tenemos que inculcar paciencia para crecer en el Señor.</p>
<p>5.     Amor incondicional.  Muy a pesar del comportamiento infantil de algunos creyentes y líderes, el creyente espiritual los amará sin restricción.  No mostremos temor de su actitud hacia nuestra persona ni cuidemos nuestra espalda.  Nuestro ejemplo es el Maestro quien amaba a sus infantiles y carnales discípulos.  El tiempo nos recompensará con creyentes y líderes efectivos y capaces.  Bajo la dirección del Espíritu Santo ellos serán capacitados para la obra del ministerio y sabrán enseñar a otros con denuedo la Palabra.</p>
<p>Claro que deseamos ver que la iglesia esté llena del Espíritu, pero no sin madurez.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Editor</span>
				<p></p>
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		<title>La blasfemia contra el Espíritu Santo</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2012 19:12:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Mazurek B.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Jaime Mazurek &#160; A MENUDO UNO se encuentra con personas preocupadas por el tema de “el pecado imperdonable”.  Se preguntan si algún conocido o quizás ellas mismas lo habrán cometido.  Este importante asunto de la blasfemia contra el Espíritu Santo es algo que todo ministro debe entender con claridad para así poder enseñar y</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1307">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Jaime Mazurek</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A MENUDO UNO se encuentra con personas preocupadas por el tema de “el pecado imperdonable”.  Se preguntan si algún conocido o quizás ellas mismas lo habrán cometido.  Este importante asunto de la blasfemia contra el Espíritu Santo es algo que todo ministro debe entender con claridad para así poder enseñar y aconsejar correctamente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La mención bíblica</strong></p>
<p>La expresión “blasfemia contra el Espíritu Santo” ocurre en los evangelios sinópticos.  Mateo y Marcos la ubican directamente en el contexto de la narración sobre la acusación de los fariseos contra Jesús por su manera de liberar a los endemoniados, (Mateo 12:22-32; Marcos 3:22-30).  Lucas la incluye un poco después de dicho encuentro en un discurso del Señor en el que pronuncia fuertes advertencias contra los fariseos (Lucas 11:15-20; 12:10).  Cada evangelista relata las palabras de Jesús con toda su fuerza.</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 60px;"><em>A cualquiera que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del Hombre,  se le perdonará, pero el que hable contra el Espíritu Santo no tendrá perdón ni en este tiempo ni en el venidero.  </em>(Mateo 12:32 NVI)</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 60px;"><em>Les aseguro que todos los pecados y blasfemias se les perdonarán a todos por igual excepto a quien blasfeme contra el Espíritu Santo.  Éste no tendrá perdón jamás; es culpable de un pecado eterno.</em> (Marcos 3:28, 29 NVI)</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 60px;">Y<em> todo el que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del Hombre será perdonardo, pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón.  </em>(Lucas 12:10 NVI)</p>
<p>Precisa considerar los acontecimientos que condujeron a esta advertencia tan severa.  Los milagros de liberación de endemoniados siempre llenaron de asombro a las multitudes.  En esta oportunidad Jesús había liberado a un hombre endemoniado, ciego y sordo, y la gente se había asombrado en gran manera. Algunos decían:  “¿Acaso será éste el hijo de David?”  Con esto lo reconocían como el Mesías.</p>
<p>Pero levantaron la voz un grupo de fariseos “maestros de la ley” que habían bajado de Jerusalén. No eran residentes de Galilea sino escribas que habían viajado con el fin de perseguir y acusar a Jesús. Su oposición a Jesús era consciente, premeditada, voluntaria, presuntuosa y esforzada.  Estos fueron los que gritaron: “¡Está poseído por Belzebú!  Expulsa a los demonios por medio del príncipe de los demonios”.</p>
<p>Cristo les respondió mostrando en primer lugar lo ridículo de tal aseveración.  ¿Por qué querrá Satanás destruir a su propia obra?  &#8220;<em>Si una casa está dividida contra si misma, esa casa no puede seguir en pie.&#8221;</em></p>
<p>En segundo lugar, Jesús anunció el medio de su ministración: no Belzebú, sino el Espíritu Santo.  &#8220;<em>Pero si expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a ustedes.&#8221;</em></p>
<p><em></em>En tercer lugar declaró su triunfo sobre Satanás diciendo que <em>nadie puede &#8220;entrar en la casa de un hombre fuerte y arrebatarle sus bienes a menos que primero ate al hombre fuerte&#8221;.  </em>Jesús señalaba que precisamente él había llegado a la tierra para deshacer las obras del diablo y liberar a sus cautivos. De no ser que él, el Ungido, tuviese autoridad sobre Satanás, no podría estar liberando a los endemoniados.  No se trataba de una manifestación del poder de Belzebú sino más bien una proclamación de su derrota.</p>
<p>Debemos notar que el pasaje en ningún sentido enseña la existencia de demonios grandes, “hombres fuertes”, que rigen sobre las grandes ciudades.  El “hombre fuerte” del pasaje es singular y se refiere sin duda a Satanás mismo.  Hay que señalar también que la frase “hombre fuerte” es una metáfora usada por Jesús como ilustración.  No es una declaración afirmativa de otra realidad distinta a la de la autoridad del Señor sobre Satanás.</p>
<p>Pero Jesús no deja la cosa ahí, no más. La acusación de los fariseos no se podía tomar con ligereza. Cristo deja en claro que no podían los oyentes quedar indiferentes ante este conflicto entre él y sus acusadores. En seguida proclama las palabras &#8220;<em>el que hable contra el Espíritu Santo no tendrá perdón&#8221;.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Qué es blasfemia?</strong></p>
<p>La palabra castiza no es más que una transliteración del griego <em>&#8220;blasfemia&#8221;</em> que viene de la unión de los vocablos <em>blapto </em>(injuria) y <em>feme</em> (dicción).  Significa entonces injuriar, calumniar, vituperar, difamar o hablar mal.</p>
<p>Las palabras de los fariseos eran blasfemas porque eran perversas, mentirosas y malignas. Decían que las obras de Cristo eran del diablo, pero sabían bien que no lo eran, tal como Jesús les señaló.  Los fariseos no pecaban en ignorancia, ni en un impulso del momento, sino de forma premeditada y contra su propia conciencia de lo que Cristo hacía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Por qué imperdonable?</strong></p>
<p><strong>            </strong>¿Es acaso el Espíritu Santo más importante o más divino que Cristo?  ¿Por qué declaró el Señor a la blasfemia contra el Espíritu Santo un pecado imperdonable? Hay una razón muy sencilla. El perdón de Dios se recibe cuando una persona sensible a la iluminación del Espíritu Santo reconoce su pecado y maldad y se arrepiente de ellos, confesándolos a Dios.  La convicción del pecado es precisamente una obra del Espíritu Santo, Juan 16:8-11. Quien blasfema contra la tercera persona de la Trinidad resiste testarudamente su convicción contrario a luz ya recibida. Por eso no se arrepiente ni recibe perdón de Dios. Mientras se resiste a la convicción del Espíritu no puede haber perdón. La advertencia es que se puede llegar a resistirlo en forma tan obstinada y decidida que se cae en un estado de perpetuo rechazo, tan convencido queda por su forma de ver las cosas.</p>
<p>El pasaje nos enseña que la blasfemia contra el Espíritu Santo involucra el rechazo de su mensaje sobre la persona y obra de Cristo. Es el rechazo del testimonio del Espíritu quien nos impulsa a reconocer a Cristo como el Salvador y a confiar en él para salvación.</p>
<p>La blasfemia contra el Espíritu Santo no es un pecado cometido en ignorancia o impulsivamente como en los casos de personas quienes antes de conocer el evangelio se mofaban y hacían burla de las cosas del Señor.  Quien comete el pecado imperdonable se deja llevar consciente y deliberadamente a un estado de tal depravación espiritual que no sólo se burla de las cosas de Cristo, sino también opera abiertamente en contra del Reino de Dios a pesar de conocer plenamente la verdad del evangelio.  Su corazón está tan endurecido que resiste absolutamente la luz del Espíritu.  Prefiere las tinieblas del error, Juan 3:19,20.</p>
<p>Si una persona teme haber cometido el pecado imperdonable, y está angustiada por este temor porque anhela alcanzar la salvación, no ha cometido el pecado imperdonable.  De otra manera no sentiría tal convicción y temor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Pasajes paralelos</strong></p>
<p>Dos otros pasajes en el Nuevo Testamento hablan sobre este asunto.  Ambos se encuentran en la Epístola a los Hebreos.  Esta carta fue escrita precisamente a personas que corrían peligro de cometer el pecado imperdonable.  El primer pasaje es Hebreos 6:4-6.</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Es imposible que renueven su arrepentimiento aquellos que han sido una vez iluminados, que han saboreado el don celestial, que han tenido parte en el Espíritu Santo y que han experimentado la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y después de todo esto  se han apartado.  Es imposible, porque así vuelven a crucificar, para su propio mal, a l Hijo de Dios, y lo exponen a la vergüenza pública.  </em>(NVI)</p>
<p>El otro pasaje, Hebreos 10:26-29, añade lo siguiente:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados.  Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios.  Cualquiera que  rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos.  ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado que lo santificó, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?  (NVI)</em></p>
<p>El lenguaje es muy parecido al texto de los evangelistas sinópticos.  Habla de una condición de imposibilidad de ser llevado al arrepentimiento, por ende, de alcanzar perdón.  El contexto del libro nos revela que los destinatarios eran creyentes de raza judía quienes debido a las persecuciones en su contra como cristianos, 10:32-34, consideraban la posibilidad de negar su fe en Cristo.  Pensaban relacionarse con Dios mediante el cumplimiento de las ofrendas y leyes judaicas como en los días del viejo pacto.</p>
<p>La blasfemia de estos yacía en que habían ya conocido y gozado de las cosas de Cristo y del Espíritu Santo; sin embargo, preferían ir contra su propia comprensión de la verdad divinamente confirmada y buscar su redención mediante la sangre de un animal.  Obviamente esto sería un insulto a Cristo quien había dado su vida por ellos, y al Padre quien lo había enviado.  Si a estos hebreos se les hubiera permitido pensar que sí podrían seguir agradando a Dios ofreciendo sacrificios de animales, despreciando así el sacrificio de Cristo, sólo hubiera sido cuestión de tiempo hasta que esos mismos hebreos probablemente se hubieran convertido en perseguidores de la Iglesia fiel restante.  Hay que recordar la oposición de los judaizantes quienes querían sumar el legalismo judío a la fe en Cristo.  Tal tendencia reflejaba un deseo de no abandonar por completo el legalismo judío.  Estos hebreos peligraban de caer en un absoluto estado de blasfemia contra el Espíritu Santo.  Por eso el autor hizo estas advertencias tan severas y les exhortó a permanecer en la fe en Cristo, 10:35-39.</p>
<p>Otra observación importante que se debe hacer del pasaje de Hebreos 10 es que no enseña que cuando uno se convierte a Cristo, Dios espera que jamás peque durante toda su vida restante.  No señala que si uno peca una sola vez, pierde sin remedio su salvación.  Las Escrituras nos enseñan con claridad que aun después de creer en Cristo, uno puede caer en pecado, 1ª Juan 1:8 &#8211; 2:2. Pero en tales circunstancias Cristo es quien nos limpia con su sangre si nos arrepentimos y confesamos el pecado.  El autor de Hebreos describe lo que es el pecado deliberado, consciente y prolongado cuando uno rechaza a Cristo como el único y suficiente Salvador.  Tal actitud va en contra de la convicción y evidencia dadas por el Espíritu Santo.  Más bien el pecador en este caso se hace su propio medio de salvación de acuerdo a sus deseos y debilidades.</p>
<p>El pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo es un verdadero peligro.  No en vano incluye la Palabra de Dios advertencias tan severas.  Pero también tenemos que darnos cuenta de la futilidad de pretender señalar aquellos que han cometido el pecado imperdonable.  Más vale dejarlo en las manos de Dios.</p>
<p>La Biblia habla de varias personas que a nuestro parecer merecían la clasificación de “imperdonables”.  Saulo se esforzó duramente para destruir a la Iglesia de Cristo.  Envió a muchos creyentes a la muerte.  Pedro negó al Señor tres veces, y eso después de haberlo conocido y acompañado durante todo su ministerio terrenal.  Sin embargo, no era demasiado tarde para ni uno ni otro rogarle al Señor que le tuviera misericordia.  Ambos llegaron a ser grandes apóstoles de la fe.  Superaron las debilidades y engaños del pasado.</p>
<p>Manejemos el asunto del pecado imperdonable con criterio bíblico, oración y fe en Dios quien es poderoso para salvar.</p>
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				<span class="spnAutor">Jaime Mazurek B.</span>
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