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	<title>Conozca &#187; 2009.1</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Las indulgencias del siglo xxi</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Apr 2013 22:03:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edgardo Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[2009.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Edgardo Muñoz &#160; En 1517 el dominico Johannes Tetzel cobró triste celebridad al ofrecer indulgencias para librar las almas del sufrimiento. Martín Lutero reaccionó ante tal ostentación desencadenando la Reforma. No fue sólo la penosa oferta la que provocó la existencia de la iglesia protestante, sino que su desafortunada frase sonó presuntuosa  y temeraria:</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1763">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Edgardo Muñoz</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En 1517 el dominico Johannes Tetzel cobró triste celebridad al ofrecer indulgencias para librar las almas del sufrimiento. Martín Lutero reaccionó ante tal ostentación desencadenando la Reforma. No fue sólo la penosa oferta la que provocó la existencia de la iglesia protestante, sino que su desafortunada frase sonó presuntuosa  y temeraria: “Ni bien se oiga el tintineo de las monedas en el fondo del ofrendario, sacaréis un alma del purgatorio”. El enojo de Lutero tenía su razón. Tetzel se asemejaba a aquellos que hacen caminar al burro en el que están montados, colgando una zanahoria de la caña y suspendiéndola delante de la cabeza del animal. El burro camina… pero no logra nada de lo prometido, simplemente beneficia a su amo.</p>
<p>Apenas cinco siglos después que Lutero  escribiera las 95 tesis con indignación, podríamos comparar al monje temerario con muchos ministros del Evangelio que ofrecen indulgencias. La oferta es otra, las condiciones también son distintas, pero la motivación, el concepto y el mecanismo son los mismos.  Cada vez que prometemos a los creyentes soluciones mágicas si cumplen con determinadas condiciones, ofrecemos indulgencias. Siempre que manipulamos  la voluntad de los hermanos a través del miedo o las esperanzas falsas, nos pareceremos al monje Tetzel.</p>
<p>Los seres humanos somos amantes de las soluciones milagrosas. Muchas veces, bajo el manto de la fe escondemos nuestras impurezas, ambiciones e irresponsabilidad.  Resulta muy fácil atribuir a la voluntad del Señor nuestros íntimos deseos egoístas o las consecuencias de nuestros errores. Es verdad que Dios quiere bendecirnos. También es correcto saber que el Señor no desea nuestro sufrimiento. Pero las bendiciones de Dios (así les llamamos a las circunstancias que nos son propicias para disfrutar la vida), no deben ocupar los primeros lugares en nuestra escala de valores.</p>
<p>En las últimas décadas han surgido corrientes pseudocristianas con un mensaje claramente hedonista. Proponen que las personas dejen de sufrir y pasen a la lista de los triunfadores y prosperados. Ofrecen sanidades y victorias sobre los conflictos. La televisión e Internet se transformaron en los mejores vehículos para esta corriente. Al alcance de cualquiera se ofrecen aceites de la unción o fórmulas para quebrar maldiciones y hechizos. Las librerías también hicieron lo suyo al ofrecer los siete pasos para lograr esto o aquello. El espíritu consumista se transformó en el mejor cómplice y de esta manera encontramos la compra de indulgencias.</p>
<p>No siempre se ofrecen bendiciones por medio del dinero. Otras veces, los bienes económicos son reemplazados por distintos tipos de sacrificios de los creyentes. Favores que se solicitan, exigencias ministeriales o demandas de mayor tiempo pertenecen al grupo de pagos con los que se obtienen bendiciones especiales.</p>
<p>Todo lo que desde la niñez hicimos queda alojado en la mente, de manera consciente o inconsciente. A veces sólo nos queda el recuerdo de haber hecho algo malo, sin saber precisamente qué fue lo que hicimos. Tal memoria pesa sobre nuestras consciencias y nos conduce a  descalificarnos de todo buen mérito o temer algún castigo. Nadie se exime de arrastrar consigo tales sentimientos. En otras palabras, los sentimientos de culpa son inherentes a cada ser humano. Para cualquier orador hábil, no es difícil remover la conciencia de las gentes y accionar esos botones de la culpa. Pero luego llega la maravillosa solución, el milagroso quitamanchas que se obtiene con un mínimo esfuerzo beneficiando al que lo provee.</p>
<p>Muy a menudo se escucha de pastores autoritarios que tienen a las personas atemorizadas y se aprovechan de su liderazgo espiritual para presionarlas a rendir algún tipo de servicio en la iglesia. Frente a una personalidad fuerte e intimidante, los creyentes zozobran en una tempestad que los lleva una y otra vez de la presión al alivio y del alivio a la presión.  Entonces, por temor a la represalia o a la pérdida del favor de la autoridad, los hermanos callan hasta quebrantar su salud anímica. Se transforman en esclavos cautivos que no tienen el valor de enfrentar al despotismo y ni siquiera de huir.</p>
<p>Todo lo que el creyente puede dar o hacer a favor del Cuerpo de Cristo y sus ministros pertenece al área de lo voluntario y espontáneo. Cuando Pablo dice que: “Dios ama al dador alegre” (2Co 9.7), se refiere a que Dios valora la actitud con la que se da. No ama simplemente al dador (ni odia al que no da), sino que la alegría de corazón determina el valor de la dádiva. Cualquiera que da para aplacar el castigo o ganar un favor especial, no pertenece a la categoría de los generosos de corazón.</p>
<p>Deuteronomio 10.17 declara que Dios no recibe cohecho. El cohecho o soborno es el pago que se recibe para cambiar una norma. Toda forma de sacrificio para cambiar el ánimo de Dios lleva el nombre de cohecho. Todo pedido o exigencia de un pago para lograr un beneficio de una manera ilegal se llama extorsión. Dios no está de acuerdo con nada de ello.</p>
<p>Para concluir, hay un solo pago que cambió el favor de Dios hacia nosotros. No fue cohecho ni extorsión, sino que Dios lo pagó de sí mismo. Por lo tanto es un pago de buena voluntad o gracia. Este pago lo hizo Jesucristo en la cruz y ya no hace falta más nada para tener el favor del Señor.  El concepto que transformó a la mente de Martín Lutero guió a la redacción de las 95 tesis. “El justo por su fe vivirá” Ro. 1.17.</p>
<p>Si alguna vez nos sentimos tentados a sacar provecho personal, valiéndonos del miedo, la culpa o la ambición de los creyentes, no accedamos al deseo. Porque, en el caso de hacerlo, nos volveremos tristemente célebres en el Reino de los Cielos al igual que Tetzel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Edgardo Muñoz</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El trato hacia el sexo opuesto</title>
		<link>http://conozca.org/?p=1538</link>
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		<pubDate>Thu, 27 Dec 2012 22:36:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Donald Exley</dc:creator>
				<category><![CDATA[2009.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Donald Exley &#160; &#160; Con 37 años de ministerio a tiempo completo y habiendo servido como pastores en tres naciones, son muchas las experiencias maravillosas que Dios nos ha regalado a mi esposa y a mí al interactuar con las personas.  Pero también hay algunos momentos de dolor por el pecado que comete algún</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1538">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Donald Exley</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con 37 años de ministerio a tiempo completo y habiendo servido como pastores en tres naciones, son muchas las experiencias maravillosas que Dios nos ha regalado a mi esposa y a mí al interactuar con las personas.  Pero también hay algunos momentos de dolor por el pecado que comete algún hermano o alguna hermana relacionado con el tema sexual.</p>
<p>…Entró a mi oficina  destruida.  Sus lágrimas y su llanto fueron casi incontrolables.  Todos sus sueños se estaban acabando porque después de haber estado internada en un Instituto Bíblico, la expulsaban.  Con dolor me confesó que había tenido relaciones sexuales con su novio…</p>
<p>…Entró a mi oficina avergonzado y destruido.  Con angustia y mucha pena por su pecado, me confesó que había tenido relaciones sexuales con una chica…</p>
<p>…Entró a mi oficina y le costó hablar.  Era nuevo en la congregación y no me conocía bien pero tenía bien claro que haber estado con una mujer de la calle era pecado&#8230;</p>
<p>…Entró a mi oficina para pedir consejos en cuanto al noviazgo.  Al charlar le dije que salir con una persona inconversa no era bueno y que probablemente su relación terminaría con fornicación.  Me dijo: “Ya pasó”…</p>
<p>Pienso en estos casos  y trato de reflexionar en las causas del pecado.  ¿Cómo es que el trato con el sexo opuesto puede convertirse en una bomba de tiempo?  ¿Cómo podemos cuidarnos de no pecar, de no abrir la puerta a un pecado?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong><span style="text-decoration: underline;">CONCEPTOS BÍBLICOS</span></strong></p>
<p>            Al repasar estos y muchos casos más, uno puede llegar a pensar fácilmente que siempre que una persona ignora los conceptos bíblicos,  el fin será doloroso.  Cuando hablamos de nuestro “trato con el sexo opuesto” hacemos referencia a la interacción permitida entre sexos, lo que va de acuerdo a la voluntad de Dios de tal forma que ambos puedan relacionarse sin llegar a cometer ningún pecado inmoral.  Teniendo en cuenta esta base, en vez de escribir reglas de conducta prefiero hablar de  tres conceptos bíblicos que tendrían que  guiar estas relaciones.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">EL AMOR</span></strong></p>
<p>Cuando se tiene bien arraigado el concepto del amor bíblico tenemos la primera herramienta en el manejo de nuestras relaciones interpersonales con gente del sexo opuesto.  La Palabra nos revela la creación de ambos sexos y la atracción que puede resultar entre un hombre y una mujer. Esta atracción  puede transformarse en un verdadero amor o en un amor ficticio.</p>
<p>En cada relación y aún más en las relaciones con alguien del sexo opuesto, <strong>el concepto del amor Bíblico es lo que debe controlar nuestra conducta</strong>.  Este concepto está basado en buscar por sobre todas las cosas el bien del otro, buscar la edificación de la otra persona y de amarla en santidad.   <strong>Es imprescindible reconocer – recalcar – informar – establecer – que tanto la mujer como el hombre al tener una relación de amistad, de agrado y de trato cotidiano, pueden comenzar a sentir una atracción física.</strong>  Muchas veces, la atracción no es física, es emocional;  y todo es debido a alguna falencia en la vida personal del hombre o de la mujer.</p>
<p>En otras palabras no es buscar en “otro” la saciedad de nuestra falencia sino en Dios.  “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta…”  Pablo empieza el capítulo 4 a los Filipenses diciendo, “estad así firmes en el Señor…” y sigue diciendo que no estemos afanados o preocupados por nada y que pensemos en todo lo honesto y todo lo puro… “Piensen en algo digno de alabanza” dice el versículo 8.   La cuestión es que ambos tienen que estar arraigados en Dios y en Su Palabra para poder luchar contra un sentimiento que no es el resultado de amar como Dios ama.  “El amor no hace nada indebido…no busca lo suyo…” (I Corintios 13,5).</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><br />
</span></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">EL HONOR</span></strong></p>
<p>El principio de honor es la segunda herramienta que Dios nos da para mantener relaciones sanas con alguien del otro sexo. También podemos entender por honor, el respeto. Es I Pedro 3:7 que habla de honor en términos del hombre hacia su esposa pero es un principio para toda relación entre los sexos opuestos.</p>
<p>El trato con alguien del sexo opuesto, especialmente cuando una afinidad se ha establecido en el ámbito ministerial o laboral, debe ser uno que honra la persona por quien es, por su capacidad, por su vida espiritual y por el testimonio de ambos. Es un trato que honra la dignidad de la otra persona y que reconoce el valor de la otra persona. En muchos casos este profundo sentimiento de honor y respeto está en la ausencia del tuteo.</p>
<p>Todo el capítulo 3 de I Pedro se refiere al trato que debemos dar al otro, a cómo dignificarlo.  Nos insta a “santificar a Dios en nuestros corazones” y a tener una “buena conciencia.”</p>
<p>No podemos hablar del honor sin relacionarse con Dios porque toda mi conducta, todas mis conversaciones, todos mis elogios y aún todos mis pensamientos tienen que resultar en honor para Dios.  <strong>Cualquier trato con alguien del sexo opuesto que NO honra el nombre de Dios ni reconoce la santidad de Su persona como Su hijo/a aquí en la tierra, es un trato incorrecto hacia la otra persona, hacia mi persona (testimonio) y hacia Dios.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">EL DOLOR</span></strong></p>
<p>El concepto del dolor por conducta incorrecta, y la realidad del mismo, es una verdad ignorada hasta que sea demasiado tarde. Dejaré que los teólogos explican como Dios, quien es perfecto, siente dolor por nuestros pecados; pero al tener en claro que nuestra conducta puede tocar con dolor el corazón de Dios, debemos cuidar con muchísimo cuidado toda relación con alguien del sexo opuesto.</p>
<p>El dolor que produce una conducta incorrecta es enorme en la vida de ambas personas tanto en la que inició el trato incorrecto como en la que recibió la ofensa en la que siguió con otro trato incorrecto.  Pensemos en David con Betsabé; toda su trampa fue macabra; él no tomó ni un minuto para pensar en las consecuencias y su dolor posterior fue muy profundo.  Su actitud fue egoísta.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<h2><strong><em>“. . .el éxtasis de la adrenalina de ese encuentro nunca puede compararse con el resultado doloroso de un pecado indebido.”</em></strong></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por lo tanto, si por alguna razón la relación entre ambas personas se transforma en una relación romántica y pecaminosa, la verdad es que el éxtasis de la adrenalina de ese encuentro nunca puede compararse con el resultado doloroso de un pecado indebido, no importa lo atractivo y fácil que parecía al principio.  Hay que pensar en el dolor de las consecuencias de un ministerio perdido, una fuente de entradas perdidas, una familia perdida, un hogar perdido, un buen nombre perdido y más.  Y hay que multiplicar todo esto por dos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">CONCLUSIÓN</span></strong></p>
<p>Si tenemos en claro los principios bíblicos, si vimos cerca del Señor, si permanecemos en El y si practicamos estas disciplinas espirituales cada día, el Espíritu Santo será nuestro mejor guía. Sin embargo, es muy importante que cada persona aprenda a practicar las reglas de conducta en toda relación con el sexo opuesto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Donald Exley</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>El pueblo apostólico (misionero) de Dios: la misionología de Hechos 1:8 (primera parte)</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Nov 2012 13:34:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delonn Rance</dc:creator>
				<category><![CDATA[2009.1]]></category>

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		<description><![CDATA[EL PUEBLO APOSTÓLICO (MISIONERO) DE DIOS LA MISIOLOGÍA DE HECHOS 1:8[1] Por Delonn Rance     Introducción  El momento de cumplir la visión de comunicar el evangelio a toda persona y plantar la iglesia en todo pueblo es ahora. Las Asambleas de Dios a nivel mundial experimenta las bendiciones de Dios y es responsable de</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1372">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>EL PUEBLO APOSTÓLICO (MISIONERO) DE DIOS</strong></p>
<p align="center"><strong>LA MISIOLOGÍA DE HECHOS 1:8</strong><a title="" href="#_ftn1"><strong><strong>[1]</strong></strong></a><strong></strong></p>
<p align="center"><strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="center">Por Delonn Rance</p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Introducción</strong></p>
<p> El momento de cumplir la visión de comunicar el evangelio a toda persona y plantar la iglesia en todo pueblo es ahora. Las Asambleas de Dios a nivel mundial experimenta las bendiciones de Dios y es responsable de aprovechar el momento y la oportunidad al llegar a ser lo que ha sido llamado a ser, el pueblo apostólico (misionero) de Dios. El propósito de este documento es definir a las misiones Pentecostales como parte de una misiología de las Asambleas de Dios en proceso como surge de Hechos 1:8 “Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y <strong>serán mis testigos</strong> tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” al afirmar que Dios es el autor de las misiones (serán <strong>mis</strong> testigos), al reconocer que la iglesia es la agencia de misiones (<strong>serán</strong> mis testigos), y al comprometer a la acción de misiones (serán mis <strong>testigos</strong>). La conclusión de este documento es seguido por un glosario en proceso de términos misiológicos claves para facilitar el dialogo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Melvin L. Hodges, líder misionero y misiólogo pionero de las Asambleas de Dios, provea la definición siguiente de misiones Pentecostales:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Misiones</em> se refiere al cumplimiento del propósito redentor de Dios a través de instrumentos humanos en donde sea que el hombre se encuentre. Obviamente, las misiones no inician con el misionero o evangelista. El misionero solo es un instrumento. Además, [él/ella] no esta solo. [Él/ella] es un miembro de la Iglesia y su representante. Por ende, la importancia del estudio de eclesiología en el estudio de las misiones.</p>
<p><em>¿Qué es la Iglesia?</em> ¿Cuál es la <em>misión</em> de la Iglesia? La Iglesia en sí no es la fuente de misiones. Hay que regresar más allá. La Iglesia es el resultado del propósito y plan redentor de Dios. La Iglesia es el objeto del amor de Cristo. La Iglesia es el cuerpo de Cristo, a través del cual el propósito eterno se lleva a cabo. La iglesia es de Cristo y Cristo es de Dios. (I Corintios 3:23).</p>
<p>El estudio de las misiones, entonces, llega a ser el estudio de la Iglesia. <em>Una teología débil de la Iglesia producirá un impulso débil de misión.</em> Sin embargo, el estudio no puede iniciar con la Iglesia. Hay que regresar a la fuente—El plan y propósito de Dios. Las misiones nos llevan de regreso al corazón de Dios. (Hodges 1977:10) (traducción Rance).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>El <span style="text-decoration: underline;">Autor </span>de Misiones: El Pueblo Apostólico de <span style="text-decoration: underline;">Dios</span></strong></p>
<p align="center"><strong>“serán <span style="text-decoration: underline;">mis</span> testigos”</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como observa Hodges en la cita anterior, las misiones no inician con un misionero particular ni encuentra su fuente en la iglesia, más bien las misiones inician en el corazón de Dios cuyo propósito era revelarse a toda persona y reconciliarles consigo mismo mediante el Hijo, Cristo Jesús. Toda la Trinidad colabora en el plan redentor. En el huerto Dios, el Padre llama a Adán (ser humano) caído, ¿Dónde estás? (Gen. 3:9). El Hijo proclama que vino  “a buscar y a salvar a lo que se había perdido” (Lucas 19:10). “El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!»;  . . . El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.” (Apoc. 22:17). El Espíritu continúa el ministerio y la misión de Jesús por medio del pueblo apostólico de Dios, la iglesia. La misión y las misiones pertenecen a Dios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es en Dios que la iglesia, la manifestación terrenal del reino de Dios en la edad presente, encuentra su definición. Es Dios quien pone la agenda de misiones no la iglesia.<a title="" href="#_ftn2">[2]</a> Esta agenda de revelación y reconciliación se revela en las palabras de Dios, los hechos de Dios, y el <em>logos </em>de Dios, los cuales han sido anotados en forma autorizada e inspirada por el Espíritu Santo en la Biblia. Desde la creación, al llamado de Abraham y el pueblo de Israel a ser un pueblo misionero a las naciones, a la encarnación, crucifixión, y resurrección de Jesús, a la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, y finalmente, a la segunda vendida de Cristo y la plenitud de reino de Dios, Dios ha propuesto redimir un pueblo para sí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hodges ofrece el siguiente resumen de verdades bíblicas que sostienen las misiones:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1.         Las Escrituras, la autoridad final para la fe y la práctica, son lo último en determinar la naturaleza y el alcance de la misión de la Iglesia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2.         El estado perdido del hombre, separado de Dios y sin la habilidad de salvarse así mismo, es un hecho trágico que encuentra su remedio únicamente en la salvación ofrecida a través del Evangelio de Cristo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3.         El estado único de Jesucristo como hijo de Dios y Salvador del hombre. &#8220;En ningún otro hay salvación,&#8221; Hechos 4:12</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>4.         Todo hombre es candidato a la salvación en Jesucristo con la condición de arrepentimiento del pecado y fe hacia Dios a través de Jesucristo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>5.         La Iglesia, compuesta de creyentes verdaderos en Jesucristo, es la posesión de Dios mismo y su agente para la evangelización del mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>6.         El Espíritu Santo mora en la Iglesia y llega a ser la fuente de poder y capacitación para las misiones mientras los creyentes reciben de su plenitud.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li>El retorno de Cristo a la tierra es la esperanza de creyentes verdaderos y la solución final a los problemas de la tierra. Los reinos de esta tierra llegarán a ser los reinos de Nuestro Dios y su Cristo, y El reinará para siempre. (1977:19)</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dios, el autor de las misiones, “no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan” (2 Ped.3:9), más bien, su deseo es que toda persona y todo pueblo sea restaurado a relación con él y con los demás. Espera pacientemente a la iglesia para que cumplan la comisión (2 Ped.3:15). El Padre ha determinado el momento de la llegada de la plenitud del reino (Hechos 1:6-7), pero hasta ese momento, el pueblo apostólico de Dios continua el ministerio de revelación y reconciliación de Jesús por medio de la presencia y el poder continuo del Espíritu Santo. Los Pentecostales resuelven la tensión entre “<em>missio Dei</em>” la misión de Dios y “<em>missiones ecclesiarum</em>” las misiones de la iglesia, al reconocer y afirmar que la actividad de la iglesia en misiones procede de la misión de Dios por la dirección y el poder del Espíritu Santo. El Espíritu comunica las buenas nuevas del reino de Dios por medio de la agencia de la iglesia.</p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>La <span style="text-decoration: underline;">Agencia</span> (Las Agencias) de Misiones:</strong> <strong>El <span style="text-decoration: underline;">Pueblo</span> Apostólico de Dios</strong></p>
<p align="center"><strong>“<span style="text-decoration: underline;">serán</span> mis testigos”</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En esta edad entre las venidas de Jesús, el ha llamado a un pueblo así mismo, y declarado que sea su agencia de misiones. “Ustedes” en referencia a sus discípulos “serán mis testigos”. Como observa Hodges, “La Iglesia es el resultado del propósito y plan redentor de Dios. La Iglesia es el objeto del amor de Cristo. La Iglesia es el cuerpo de Cristo, a través del cual el propósito eterno se lleva a cabo. La iglesia es de Cristo y Cristo es de Dios. (I Corintios 3:23)” (1977:10). La Iglesia es a una sola vez la comunidad de los redimidos, el pueblo de Dios, y la comunidad apostólica (enviado, comisionado) redentora (1977:165). Uno no puede ser miembro de una comunidad sin ser miembro de la otra (es decir, uno no puede ser un verdadero seguidor de Jesús sin cumplir su mandato misionero.) <strong>Las misiones no son optativas</strong>. “<span style="text-decoration: underline;">Serán</span> mis testigos.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Todo creyente y toda congregación local es responsable por el mandato misionero</strong>. Por definición, la iglesia deberá ser el pueblo apostólico de Dios. Así como las misiones no son optativas para la iglesia, a la vez las misiones no son posibles fuera de la iglesia. <strong>El objetivo de toda actividad misionera deberá ser plantar y nutrir la iglesia</strong>. Iglesias locales y nacionales no son optativas en las misiones porque son la comunidad de los redimidos de Dios. Es en las congregaciones locales que discípulos son hechos. Por ende, “El estudio de las misiones, entonces, llega a ser el estudio de la Iglesia. <em>Una teología débil de la Iglesia producirá un impulso débil de misión.”</em> (Hodges 1977:10).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo que une a los creyentes como una comunidad orgánica es la necesidad mutua de perdón y relaciones restauradas, simbolizadas en la cena del Señor por la copa y el pan, y la comisión apostólica, “proclaman la muerte del Señor hasta que él venga” (1 Cor. 11:26). Estas relaciones redefinidas se describan como los tres aspectos del ministerio de la iglesia: 1. un ministerio de servir y adorar a Dios (Juan 4:23-25, Hechos 13:2), una relación vertical con Dios restaurada en donde cada creyente se somete al gobierno de Dios 2. un ministerio a otros miembros de comunidad de la iglesia, una relación horizontal restaurada los unos con los otros en donde cada miembro utiliza los dones y los recursos dotados por Dios para edificar los otros miembros (1 Cor. 12:12-27; Ef. 4:16) y 3. un ministerio de comunicar el evangelio al mundo, un alcance horizontal en amor hacia los perdidos (Mat. 28:19-20; Hechos 1:8) (cf. Hodges 1977:77). El bautismo del Espíritu Santo abre la puerta al poder del Espíritu para poder vivir bajo el gobierno del reino para vivir una vida en adoración, en servicio, y en santidad que resulta en la edificación del cuerpo y en testimonio al mundo.  “. . . Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder . . .” (Hechos 1:8)</p>
<p>La comunidad apostólica nacido en Pentecostés deberá ser un rotulo del reino de Dios. La iglesia no es el reino, pero cuando los creyentes, como individuos y como comunidad, se sometan a la dirección y poder del Espíritu, el reino de Dios se manifiesta en la tierra. El propósito del pueblo apostólico de Dios se expresa en comunidad<em> koinonia</em>: “ámense los unos a los otros”; en <em>kerygma</em>: “Jesús es Señor”; en <em>diakonia</em>: servicio a “uno de estos mis hermanos más pequeños”; y en <em>martyria</em>: “serán mis testigos, sea reconciliado con Dios” (Van Engen 1991:87-99). Este testimonio apostólico se realiza en el poder del Espíritu.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>La <span style="text-decoration: underline;">Acción</span> de Misiones: El Pueblo <span style="text-decoration: underline;">Apostólico</span> de Dios</strong></p>
<p align="center"><strong>“serán mis <span style="text-decoration: underline;">testigos</span>”</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El pueblo apostólico, los “enviados” de Dios, es comisionado por Jesús para dar testimonio de su resurrección, de las buenas nuevas del reino de Dios, y del continuo ministerio de revelación y reconciliación de Jesús en el poder del Espíritu. Este evangelio del reino nunca cambia y es para toda persona y todo pueblo. Afirma que el reino de Dios ha llegado en la encarnación, crucifixión y resurrección de Jesús, pero que la plenitud del reino vendrá con la segunda venida del Cristo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El pueblo apostólico de Dios deberán comunicar el mensaje del “evangelio completo” con señales y milagros que proclama a Jesús Cristo como Salvador, él que responde a las necesidades espirituales del ser humano; como Sanador, él que suple las necesidades físicas de las personas; como Bautizador, él que llena las necesidades emocionales y volitivas de cada individuo; y como el Rey que pronto viene, él que provee esperanza y razón de ser para la humanidad. Las Asambleas de Dios de los Estados Unidos describe el mensaje como:</p>
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<p><strong>Basado en la Biblia</strong>: La Palabra de Dios inspirada e infalible es la semilla de la cosecha mundial, el pan de los espiritualmente hambrientos, y la luz que proclama la gracia y liberación de Dios a un mundo que esta perdido y atado en la oscuridad del pecado. <strong>Realizado en el poder del Espíritu</strong>: El Espíritu convence del pecado, trae confianza que los pecados son perdonados, imparte la paz que pasa todo entendimiento, y guía a toda verdad. Somos totalmente dependientes del Espíritu Santo y su poder para que nuestro mensaje dé el fruto que Dios ha prometido. <strong>Centrado en Cristo:</strong> Jesús,. . . Dios quien se hizo hombre. . . . es el Salvador del Mundo. Él entrego su vida para redimir la humanidad pecaminosa. Al igual que el misionero-apóstol Pablo, nuestro mensaje a un mundo perdido es “Jesucristo y él crucificado” 1 Cor. 2:2 (Evangelio Pentecostal 2001a:31 Traducción Rance).</p>
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<p>Pablo presenta un resumen de la esencia universal del evangelio:</p>
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<p>Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes. Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.  Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras, y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, . . . (1 Cor. 15:1-6ª).<strong></strong></p>
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<p>Sin embargo, Pablo también es claro en afirmar que para dar testimonio a este evangelio, el pueblo apostólico de Dios tiene que seguir el ejemplo de Jesús e identificar con el pueblo para ser alcanzado, encarnando el evangelio en formas contextuales que serán entendidas por los oyentes (1 Cor. 9:19-23). Jesús declara, “. . . Como me envió el Padre, así también yo os envío.” Así que, el pueblo apostólico de Dios tiene que dar testimonio de Jesús al seguir su ejemplo en la encarnación, crucifixión y resurrección (Filipenses 2:5-11; Juan 13:12-17, 34-35).</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Originalmente presentado al Foro de Liderazgo de Misiones del Congreso Mundial de Misiones de las Asambleas de Dios en Buenos Aires, Argentina Abril 23-27, 2007 bajo el titulo: “El Pueblo Apostólico de Dios: El Definir de Misiones Pentecostales en una Misiología de las Asambleas de Dios en Proceso.”</p>
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<p><a title="" href="#_ftnref2">[2]</a> Vea también “Los Cuatro Aspectos del Paradigma de Cristo en Ministerio” Ray S. Anderson 1979, 1986.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Delonn Rance</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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