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	<title>Conozca &#187; 2013.1</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>La Facultad de Teología: ¿teología importada o contextualizada?</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Aug 2013 22:27:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Lopez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Estoy muy seguro que una de las experiencias de aprendizaje más significativas en mi formación teológica y ministerial fue la adquirida en la Facultad de Teología de Las Asambleas de Dios. A mi juicio, creo que fue una auténtica educación teológica a nivel de maestría, que con gran entusiasmo iniciara como estudiante a comienzos</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1877">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy muy seguro que una de las experiencias de aprendizaje más significativas en mi formación teológica y ministerial fue la adquirida en la Facultad de Teología de Las Asambleas de Dios. A mi juicio, creo que fue una auténtica educación teológica a nivel de maestría, que con gran entusiasmo iniciara como estudiante a comienzos de la década de los ‘90, en la provincia de Moravia de la bella Costa Rica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Considero que la importancia de dicha formación ministerial a ese nivel académico de posgrado, no radica únicamente en el hecho de ampliar mis horizontes como educador por América Latina, ministerio educativo que por supuesto valoro y estimo en gran medida. Sin embargo, considero que lo más importante como egresado de una institución educativa como la Facultad, fue el haber sido afectado y formado como un agente de cambio dentro y fuera del ámbito eclesiástico, en una época tan crucial en donde se observa por aquí y por allá, por así decirlo, fuertes oleadas de confusión teológica y doctrinal. Además, como ministro  evangélico, también valoro mucho el haber afianzado aún más mi experiencia como pentecostal sobre la base de una más amplia y sólida exégesis bíblica.  Hoy más que nunca, no me avergüenzo de ser un creyente pentecostal, educado teológica y ministerialmente dentro de mi propia denominación eclesiástica.  Sumándolo todo, he sido afectado positivamente en mi carácter como líder, pastor y educador pentecostal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como ministro claramente definido en mi confesión de fe asambleísta, pero a la vez muy abierto, como muchos otros, a incursionar por los diversos pasillos teológicos posibles, a veces me ha tocado escuchar o leer en nuestro medio latinoamericano, frases o expresiones como, “hemos heredado una teología fraguada en el extranjero y ajena a nuestra realidad”, “somos receptores de una teología envasada en Europa y Estados Unidos”, o algo parecido. Las personas que así se expresan, y que  por lo general lo hacen desde algunas aulas de estudios superiores liberacionistas, tienen la intención de hacer ver con desdén los esfuerzos educativos realizados en instituciones de formación ministerial como las nuestras, y que siguen toda una línea de confesión teológica evangélica, y más aún, de una confesión pentecostal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por otro lado, sin embargo, también conviene hacer justicia a dichas expresiones críticas, cuando éstas provienen de fuentes o de personas bien intencionadas, y más bien lo que pretenden es advertir lo inconveniente que resulta estructurar programas de estudios de formación teológica y ministerial, que no se ajustan en sus fines educativos al contexto o realidad de los participantes, y de la iglesia dónde éstos se desempeñan en alguna tarea ministerial. Pues en nuestra época y realidad latinoamericana, resultaría improcedente seguir a pie juntillas lo dicho por un determinado teólogo y maestro notable, o correr a ciegas tras lo sostenido por alguna corriente teológica famosa, sin readecuar o contextualizar cualquier contenido teológico a las necesidades y realidad vivida en nuestro medio latinoamericano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por lo anterior, en nuestro medio latino ha resultado ser tan necesario y urgente un programa de formación de líderes y ministros altamente calificados, como el ofrecido por la Facultad de Teología. La Facultad es en realidad un seminario teológico con la modalidad de una educación a distancia y con un buen número de horas-clases presenciales, que brinda a sus estudiantes una sólida formación ministerial, cuyo currículo se ha diseñado pensando en América Latina y para desarrollarlo en América Latina o entre latinoamericanos. Tanto la junta directiva como el equipo de profesores, está conformado en gran parte por latinoamericanos, y para quienes no lo  son, éstos han sido o son ministros misioneros activos que han estado inmersos y claramente identificados con la cruda realidad de nuestros pueblos latinos. Es decir, se trata de un personal idóneo que no desconoce la situación de miseria, de pobreza, de inseguridad y de los múltiples contrastes socioeconómicos propios de la región.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, el afirmar que los estudios ministeriales ofrecidos por la Facultad de Teología, y orientados por una filosofía educativa hacia un quehacer teológico y ministerial latinoamericano, no significa un menosprecio de nuestra “herencia teológica”, mucho menos de nuestra fe evangélica, que ciertamente nos llegó a inicios del siglo pasado por fervorosos misioneros extranjeros provenientes de otros países, principalmente de los Estados Unidos de América. Es que resulta imposible ser constructores de una teología y de una determinada manera de realizar un ministerio cristiano sin la influencia de otras formas y maneras de hacer teología y de realizar el ministerio de la Palabra. Esto es así en cualquier rama del saber cultural del ser humano. Creo que no existe a la fecha ningún académico honesto y versado en historia universal, que niegue que nuestra cultura occidental fue influenciada culturalmente por tres ejes sobresalientes en el devenir histórico de la humanidad: el mundo hebreo, el mundo griego antiguo y clásico, y en un menor aporte, el mundo del lejano oriente. Sin embargo, no por la influencia obtenida en el pasado por dichos mundos culturales, dejaríamos de afirmar justamente, que poseemos una cultura y maneras de pensar que son muy propias del mundo o hemisferio occidental.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>José Míguez Bonino, un notable teólogo latinoamericano, ha sido consciente de la influencia recibida de los denominados “protestantes liberales” en el pasado en su contexto confesional, y que de alguna manera perfilaron en América Latina lo que él ha denominado “el rostro liberal del protestantismo latinoamericano”. En su excelente libro “Rostros del protestantismo latinoamericano” (ed. 1995, pp. 11 y 32),  Bonino indica que no hay razón para “repudiar” dicha “herencia liberal”, pero sí aclara que tal “herencia” debe re-interpretarse y hacerla vivir “en nuestro tiempo”. A sí mismo, a pesar de dicha influencia recibida en su línea teológica, un tanto marcada por la teología de la liberación, él como otros escritores, han hablado de una teología latinoamericana, en el sentido de que dicha teología ha sido pensada en América Latina por teólogos latinoamericanos. Puede verse entonces, que el ser influenciados de “por aquí o de por allá”, por así decirlo, en cualquier área del saber, no niega que toda verdad es una, que toda disciplina científica es una, sea ésta matemática, filosofía, química o la teología misma, cuando ésta es considerada como una disciplina científica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Debe reconocerse entonces, que lo que importa en el quehacer educativo de cualquier área de formación, no son los contenidos mismos, o la información misma, sino lo que puede construirse cognitivamente o hacerse a partir de lo recibido, y aún más, lo que puede aplicarse del conocimiento adquirido en la práctica de un determinado ministerio, en nuestro caso, y en la construcción de una teología propia del contexto latinoamericano. Preocupa entonces lograr establecer un punto de partida o plataforma de  determinados conocimientos previos, como apoyo para un despegue que conduzca hacia el logro de nuevos conocimientos y nuevas aplicaciones en un determinado contexto y ministerio. Precisamente, esa es una de las grandes metas de la Facultad de Teología como formadora de obreros, líderes y teólogos calificados para un ministerio de excelencia en América Latina; que los egresados de la Facultad sean hombres y mujeres capaces de construir una teología propia de América Latina y una manera particular de realizar un ministerio fructífero e influyente, y si fuera posible, dentro y fuera de la región latina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tampoco resulta raro escuchar a otros críticos de la formación teológica para el ministerio el argumento de que una teología confesional y de corte denominacional deja de ser académica por eso mismo. Cada institución educativa o seminario teológico, tiene todo el derecho y la obligación curricular de fijar una postura confesional. Aún en las universidades donde ya se cuenta con una facultad de teología, necesariamente tendrá que existir una filosofía educativa para la educación teológica que, directa o indirectamente apuntaría hacia una confesión de fe que por la naturaleza de una universidad, no debe ser una confesión propia de una denominación o iglesia en particular, dado el tipo de estudiante inter confesional que se forma allí. Pero ese no es el caso nuestro. Creo que la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios, estaría muy de acuerdo con lo dicho por A. E. Núñez en su obra “Teología de la liberación: una perspectiva evangélica”, &#8211;  “El teólogo académico debe ser también un teólogo eclesiástico, identificado plenamente con el pueblo de Dios” (ed. 1988, p. 260). Es mi percepción que en el equipo directivo y docente de la Facultad de Teología, todos tenemos como una de nuestras principales preocupaciones, el hecho de brindar una sólida formación teológica para el ministerio de corte pentecostal y asambleísta, sin que por esto se descuide el esfuerzo por mantener en alto, el rigor académico propio del nivel de estudio que se brinda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A veces resulta preocupante para los profesores tener que devolver algún trabajo monográfico o tesis por el hecho mismo de no cumplir con las exigencias académicas de la Facultad. No obstante, habrá que hacerlo, sin importar que tan leal y dedicado sea el estudiante como líder en el seno de las Asambleas de Dios o de su denominación en el país respectivo. Es tarea pues, de la Facultad, brindar una formación para el ministerio y a la vez una teología que cada día se precie más de ser académica, aún siendo de corte confesional eclesiástico. El controvertido y famoso teólogo neo-ortodoxo del siglo pasado, Karl Barth, en su “Esbozo de dogmática”, (ed. 2000, p. 16), explica que resulta imposible hacer teología al margen del contexto o seno de la iglesia, afirmando  que:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Quien quisiera dedicarse a la dogmática (teología) y se situara conscientemente fuera de la Iglesia, debería contar con el hecho de que el objeto de la dogmática le resultará extraño, y no podría sorprenderse si, tras los primeros pasos, se perdiera o causara estragos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es decir, la fe evangélica y la confesión teológica no deben ser sinónimo de una teología importada del extranjero o ajena a nuestro contexto. Precisamente, esa es mi percepción como egresado y como educador de la Facultad de Teología, que después de sus ya veinticinco años de existencia, ha resultado ser de gran bendición para los ministros e iglesias, que han optado por una mejor preparación para el ministerio, al cual el Señor nos ha llamado a cumplirlo fiel y eficazmente.</p>
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<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jorge Lopez</span>
				<p>Jorge López E., es pastor en la ciudad de Guatemala. Está casado con Lorena Castañeda y es padre de tres hijas y un hijo (17, 15, 12, y 9, respectivamente). Es profesor universitario y profesor de griego del ISUM; miembro directivo y profesor en la Facultad de Teología. Realiza estudios doctorales (Ph. D), con especialidad en eclesiología.</p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Una breve historia de la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Jun 2013 22:05:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Samuel H. Balius</dc:creator>
				<category><![CDATA[2013.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Samuel Balius &#160; Durante casi veinte años el Instituto de Superación Ministerial (ISUM) había provisto  para los ministros en América Latina la oportunidad de continuar sus estudios después de su graduación del instituto bíblico.  Los misioneros pioneros tuvieron la visión de proveer adiestramiento a los hombres y mujeres de América Central y Sud y</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1853">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1855" class="wp-caption alignright" style="width: 618px"><a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/06/DSC_1009.jpg"><img class="size-large wp-image-1855" title="DSC_1009" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/06/DSC_1009-1024x680.jpg" alt="" width="608" height="403" /></a><p class="wp-caption-text">Los tres presidentes de la Facultad de Teología (Izq. a Der.): Samuel Balius, Allen Martin y Larry McNeill</p></div>
<p>Por Samuel Balius</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Durante casi veinte años el Instituto de Superación Ministerial (ISUM) había provisto  para los ministros en América Latina la oportunidad de continuar sus estudios después de su graduación del instituto bíblico.  Los misioneros pioneros tuvieron la visión de proveer adiestramiento a los hombres y mujeres de América Central y Sud y el Caríbe, que sentían el llamado de Dios al ministerio.</p>
<p>Luego surgió la pregunta, “¿y después del ISUM, ¿qué?”  Meditaba sobre esa pregunta y me di cuenta que se debía ofrecer algo que siguiera al ISUM.  Habiendo viajado extensamente por la región como profesor del ISUM, conocía bien la necesidad y el potencial de un programa posgrado. Hablé con varios líderes nacionales y les pregunté qué pensaban sobre la idea de ofrecer un programa de maestría para nuestros ministros.  Les encantó la idea.  Los hermanos Melvin Hodges y Lorenzo Triplett me animaron mucho a impulsar la idea. Oré mucho sobre el asunto y sentí que Dios me estaba hablando y dirigiendo.</p>
<p>En la quinta asamblea trienal del Comité de Educación Cristiana, en octubre de 1985, en Ciudad Panamá, el hno. Byron Niles hizo la presentación del proyecto.  El comité aprobó la propuesta, dejando en manos de la Comisión Administrativa del SEC el desarrollo del proyecto y nombramiento del primer personal.</p>
<p>En la reunión de la Comisión Administrativa del SEC celebrada poco tiempo después de la trienal, se nombró como subdirector académico al hermano Denis Rivera y a este servidor como director. Se decidió dar a la nueva institución el nombre “Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina”.</p>
<p>Encontrar un equipo humano dispuesto a invertir su tiempo y talentos a un programa nuevo no fue fácil. Las personas expertas en la educación cristiana avanzada estaban todas muy ocupadas en actividades de gran importancia en los institutos bíblicos y el ISUM. Sin embargo, Dios respondió a nuestras oraciones y suplió las personas idóneas necesarias para lanzar el programa de la Facultad. Evaristo Ward fue el primer colega misionero en sumarse al esfuerzo. Luego fue seguido por otros colegas como Larry McNeill, Jimmy Powers, Mike Peterson, Mary Gómez Landa y otros. Todos estos hicieron que la Facultad llegase a ser lo que hoy es.</p>
<p>Los primeros seminarios de la Facultad se realizaron en Costa Rica, Perú y Argentina en 1988. Los hermanos David Grams y Floyd Woodworth colaboraron en la docencia en esos primeros seminarios, estableciendo así una conexión con los ISUMistas quienes ya los conocían bien.  Al principio, estos duraban seis semanas y vimos que era difícil atraer a alumnos para seminarios tan extensos. Llevábamos libros seleccionados a cada sede para complementar la biblioteca local con recursos del nivel deseado. Creíamos que un período de seis semanas era necesario para que los alumnos se adelantasen en sus investigaciones, ya que probablemente no contarían con los recursos bibliográficos necesarios de vuelta en casa. Un título de maestría se basa en gran medida en proyectos de investigación y es imprescindible contar con libros y materiales adecuados para tal trabajo.</p>
<p>A veces parecía que no estábamos aun listos para brindar este nivel de preparación ministerial, pero el Señor me decía, “todo va a estar bien”.  Costaba c<a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/06/Facultad-Teologia-Bs-As5.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1864" title="Facultad Teologia Bs As5" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/06/Facultad-Teologia-Bs-As5.jpg" alt="" width="640" height="480" /></a>reer eso cuando apenas llegaban cinco o seis alumnos para matricularse en un módulo. Decidimos que si Dios nos había llamado, él supliría todo lo necesario, así que continuamos con los seminarios, buscando su rostro y dirección constantemente. Dios ha sido fiel y la Facultad goza hoy del mayor número de estudiantes de su historia.</p>
<p>Los directores de los institutos bíblicos y los líderes nacionales dieron una amplia bienvenida  a la Facultad, y siguen siendo de mucha bendición. El éxito de la Facultad se debe en primer lugar al a fidelidad del Señor y luego a todos quienes han colaborado para su buena marcha.</p>
<p>El Señor ha bendecido los esfuerzos de la Facultad en estos veinticinco años. Muchos siervos del Señor han pasado por sus aulas, con el resultado que hoy gozan de una mejor preparación para su ministerio.  Varios de nuestros graduados ahora sirven como profesores en la Facultad, y más misioneros colaboran en la docencia.</p>
<p>Abandoné la presidencia de la Facultad en el año 2000, pidiendo que el Hermano Larry McNeill fuese mi sucesor. Así fue, y el hermano Larry hizo una gran labor. En el año 2011 la presidencia pasó al hermano Allen Martin, quien continúa este proceso de expansión y perfeccionamiento de la institución.</p>
<p>Ha sido un privilegio participar en el ministerio de la Facultad. Le doy gracias a Dios por su bondad y por los hombres y las mujeres que han formado este gran seminario, así también por cada estudiante que nos ha preferido para su formación ministerial posgrado.  Que el Señor permita que la Facultad de Teología continúe cumpliendo un rol de importancia en la formación teológica en América Latina y el Caribe.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Samuel H. Balius</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Editorial: 1988-2013, La Facultad de Teología cumple 25 años</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 16:52:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Mazurek B.</dc:creator>
				<category><![CDATA[2013.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jaime Mazurek, Editor &#8211; Revista CONOZCA &#160; Esta edición 2013.1 de revista CONOZCA  está dedicada a la celebración del aniversario de plata de la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios. Durante muchos años la posibilidad de obtener un título posgrado en teología era el sueño imposible de muchos ministros en nuestra región.</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1778">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jaime Mazurek, Editor &#8211; Revista CONOZCA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esta edición 2013.1 de revista CONOZCA  está dedicada a la celebración del aniversario de plata de la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios.</p>
<p>Durante muchos años la posibilidad de obtener un título posgrado en teología era el sueño imposible de muchos ministros en nuestra región. Desde 1968 el Instituto de Superación Ministerial (ISUM) ofrecía la Licenciatura en Teología, pero muchos ministros egresados del ISUM pedían más. En esta edición de CONOZCA  usted podrá leer más acerca de los esfuerzos de líderes comprometidos con la formación ministerial avanzada, y cómo alcanzaron la meta de ofrecer un programa de estudios posgrado. Conocerá mejor a quienes han ejercido el cargo de Rector de la Facultad y apreciará las opiniones de varios alumnos de esta gran institución.</p>
<p>Dios ha bendecido a América Latina con un gran regalo, que es la Facultad de Teología. Lo sé por experiencia propia. Como un egresado más de este programa puedo afirmar que ha jugado un papel clave en mi formación ministerial, y en el logro de metas que por muchos años veía como distantes y muy difíciles.  Se los recomiendo de todo corazón.</p>
<p>Revista CONOZCA  se une a las miles de voces que desde toda América Latina declaran, ¡Feliz aniversario, Facultad de Teología! ¡Que los próximos años sean de aun mayor bendición!</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jaime Mazurek B.</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Formado para ser transformado</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 16:16:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esteban Pari</dc:creator>
				<category><![CDATA[2013.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Esteban Pari &#160; ¡Nunca imaginé ser transformado! La primera vez que supe sobre la Facultad de Teología fue al leer las impresionantes revistas Avance. Se distribuían a todos los pastores. Mi padre como pastor recibía una de ellas. Llegaba hasta los pueblos más pequeños de Bolivia. Así llegó hasta una población rural llamada “Taipiplaya”,</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1774">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong>Por Esteban Pari</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¡Nunca imaginé ser transformado! La primera vez que supe sobre la Facultad de Teología fue al leer las impresionantes revistas <em>Avance</em>. Se distribuían a todos los pastores. Mi padre como pastor recibía una de ellas. Llegaba hasta los pueblos más pequeños de Bolivia. Así llegó hasta una población rural llamada “Taipiplaya”, muy alejada de la ciudad. En aquel entonces, siendo un adolescente, anhelé estudiar algún día en la Facultad. El motivo principal fue que constantemente era avergonzado de no tener conocimiento bíblico ni formación teológica. Tenía la presencia del Espíritu Santo, pero me daba cuenta que me faltaba conocimiento. Aún existen este tipo de personas en la actualidad. Tal vez, era un sueño muy lejano, por la imposibilidad económica y porque los líderes nacionales de nuestro país ni siquiera tenían la intención de solicitarla.</p>
<p>Otra vez palpitó mi corazón, cuando leí en la revista <em>Avance</em> sobre el primer graduado de la Facultad de Teología, el Reverendo Dionisio Medina. Soñaba con graduarme de la Facultad, aunque que era muy incierto si lo lograría o no. Esto fue cuando iniciaba el ministerio en la ciudad La Paz, Bolivia.</p>
<p>Al mismo tiempo, cursaba mis estudios teológicos en el Seminario Teológico de la misma ciudad. Logré graduarme el año 1995 con el Diploma de <em>Bachiller en Biblia y Teología</em>. Luego comencé en el año 1998 a estudiar en la Universidad Global en el Nivel Universitario. Posteriormente, en el año 2001, ingresé a la Universidad Mayor de San Andrés para estudiar la carrera de Psicología, y dejé olvidado aquel deseo de estudiar en la Facultad de Teología.<a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/04/facultad-bolivia-2010.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1839" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/04/facultad-bolivia-2010.jpg" alt="" width="640" height="480" /></a></p>
<p>No obstante, me había embriagado de autosuficiencia y pensaba que había alcanzado una formación teológica suficiente. Es un pensamiento muy común de aquellos que desconocen que el oro se encuentra en la veta. Para hallar la veta requiere de esfuerzo y trabajo.</p>
<p>¡Qué sorpresa, Dios transformó mi corazón! Después de haber servido a Dios en la administración y docencia en el Seminario Teológico La Paz, durante 10 años, en el año 2006, cuando ejercía como Presbítero de la Región de la ciudad La Paz, recibí la gran noticia sorpresa: ¡Habrá una sede de la Facultad de Teología en Bolivia! Para ello había que asistir a un simposio de tres días en la ciudad de Santa Cruz en el mes de junio del mismo año. Animé todo el Ejecutivo Regional a viajar, porque había que apoyar esa visión. Llegamos al evento, vi que entre ellos se conocían y yo era un bicho raro (un seudónimo que me atribuían cuando era muy joven).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hasta ese momento no había alcanzado ninguna Licenciatura, pero la comisión de admisión hizo la revisión de mi documentación personal y me aceptaron, por estar culminando mis estudios en la Universidad Global. Así fue como ingresé a la Facultad, iniciando las clases en junio del año siguiente. Sin saber cuáles serían los beneficios transformadores, los cuales ocurren al ser formados en las manos Dios Altísimo.</p>
<p><em>Transformación personal</em></p>
<p>Ya no era un sueño lejano, era una realidad. Llegué a ser uno de los primeros estudiantes del primer módulo, aunque había otros estudiantes bolivianos que ya habían iniciado sus estudios en otros países. Fue una experiencia en el que Dios cautivo mi corazón al conocer varios estudiantes de diferentes países. Una primera impresión fue que el Dr. McNeil impartía en sus clases sobre la sexualidad abiertamente. Esto no es muy común dentro de la comunidad cristiana evangélica, especialmente en mi país. Llegué a comprender principios elementales que estaban en el libro sagrado, la Biblia. Ahí fue que me interesé por realizar más estudios como diplomados y talleres sobre esa temática. Esto amplío mi perspectiva, de que la sexualidad tenía cuatro propósitos bíblicos: Una para la unión, es decir, el matrimonio; luego para la reproducción, establecer una familia; para la recreación, satisfacción sexual y finalmente para mantener la santidad, con el cual se glorifica a Dios. También, inquirí que muchos de mis profesores no cristianos hacían mención de muchos principios bíblicos, axiomas que fueron el resultado de las diversas investigaciones científicas para la solución a los problemas sexuales. Me maravillé, porque las Escrituras llegan a ser el manual práctico para la vida cotidiana.</p>
<p>El profesor Mike Flies, al ofrecer una perspectiva práctica de los principios bíblicos, me hizo reconocer una debilidad personal, pues había recibido muchas enseñanzas, pero solamente en forma teórica. Me di cuenta que no sabía cómo aplicar la Palabra de Dios en un contexto real. Otro profesor que cautivó mi corazón fue Eugenio Hunt. Para mí fue un privilegio conocerle, porque por medio de él en los videos de Producciones Astro que vi, fue decisivo para aceptar el llamado al ministerio.</p>
<p><em>Transformación cognitiva</em></p>
<p>En el año 2009, por la insistencia de mi amigo Marcos Lima, viajamos a Lima, Perú. Nunca pensé que ocurriría un cambio de pensamiento. Ahora, no solamente se transformaba mi corazón, sino mi manera de pensar. Era una clase donde no quería asistir, pero como obligado fui a la materia de Desarrollo de un Modelo de Misiones con el profesor Ari Joensuu. Pensaba que las misiones no eran para mí. Ahí fue que Dios tocó mi corazón y mi mente. La primera clase fue decisiva, porque fue la Biblia hablando a mi corazón. No podía evadir aquella responsabilidad de que la iglesia, desde que nace, es misionera, y misiones está en el corazón de Dios. Esto es su voluntad, donde una persona, desde que se convierte, tiene la responsabilidad misionera. Ahí me di cuenta que había un problema de formación. Necesitaba ser formado para transformar el mundo.</p>
<p>Cada vez se ampliaba la visión ministerial. Se desarrollaron emprendimientos nuevos bajo nuestro liderazgo en nuestra ciudad. Otra experiencia fue con el profesor Mike Lawrence, quien siendo un doctor estaba enseñándonos de rodillas. Esto cambió mi forma de pensar, que el ejemplo cambia esquemas mentales. Además, él nos impartió que no debemos seguir con la teología importada, sino que deberíamos a aprender a hacer teología, una teología contextual donde la Palabra de Dios se haga carne en las personas. A mí, me había enseñado un distinguido profesor del Seminario, que no se podía hacer teología, eso era solamente para los teólogos extranjeros. Por otro lado, el profesor Lawrence nos instó a realizar nuestras monografías en el mismo módulo. Ahí fue donde la investigación vino a ser mi pasión. En todas mis monografías, experimentaba la presencia de Dios, algo increíble. Percibía que el Maestro de los maestros, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo estaban enseñándome para transformar vidas. Era una forma de quitar mis vendas de mis ojos y podía ver como Dios quería que viera sobre las diferentes necesidades. Las horas que uno dedica a la investigación, son tiempos irreemplazables.</p>
<p><em>Transformación integral</em></p>
<p>Cada vez que asistía a los módulos de la Facultad, había transformación en alguna área de mi vida. Así como afirmaba una líder en la iglesia donde sirvo: “Después que el pastor llega de algún viaje, siempre trae muchas bendiciones. ¡No hay que prohibirle que viaje!”. Así fue que cada materia y cada profesor traía un manantial bíblico-teológico acompañado de la unción del Espíritu Santo. Me daba cuenta que sabía menos cada vez que seguía disfrutando de las materias de la Facultad de Teología.</p>
<p>No tenía planes para hacer la tesis, por eso hice un módulo más. Pero, gracias al profesor Jorge Lopez, realicé mi perfil de tesis, el cual se hizo una realidad. No solamente esa, sino que escribí varias tesis. Nunca pensé llegar a ser un investigador en el campo de la teología, ni mucho menos cooperar a mi amigo y profesor Daniel Elguézabal, en las aplicaciones de su libro <em>Cristología.</em></p>
<p>Estudiar en la la Facultad también cambió mis relaciones interpersonales. Conocí a Max Rivera, un amigo muy especial. Interactuar con él es aumentar mi perspectiva. También a Vicente Castillo, quien me enseñó a amar la ciudad y a sus autoridades. Podría mencionar a varias personas, no quiero omitir a nadie; hago mi agradecimiento a Dios por todos los profesores y administrativos. Siempre hay algo que aprender de cada uno de ellos.</p>
<p>¡Qué maravilla, los sueños se cumplen! Ser el primer graduado de la Facultad de Teología en mi país, en el año 2011 no era un sueño más. Se había hecho realidad. ¡Gracias Señor, por fijarte en mí, no lo merezco! Grande es la misericordia del Señor, por transformar ministerios. Como resultado de aquellas experiencias inolvidables, juntamente con mi esposa Nancy y mis dos hijos (Ariel y Luz), Dios nos dio el privilegio de fundar una iglesia, publicar el libro <em>Descubre la espiritualidad de Jesucristo,</em> y asimismo<em>, </em>de retomar y ocuparme de formar líderes cristianos para transformar vidas con el Evangelio de Cristo.</p>
<p>El Ministerio de la Facultad de Teología tiene su importancia para la trasformación de vidas, ministerios, realidades y aún comunidades. Afecta la manera de pensar, de sentir y de actuar de sus estudiantes en el ministerio. No hay manera de retribuir, porque es invaluable su trabajo por los Latinoamericanos y es una inversión segura para hacer tesoros en el cielo.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Esteban Pari</span>
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		<title>El lugar del Espíritu Santo en la Facultad de Teología</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 15:46:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariel Kim</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Ariel Kim &#160; Sucedió en una institución teológica de Alemania unas décadas atrás. Mientras el profesor estaba explicando las distintas hipótesis de los numerosos y destacados teólogos que habían pasado por la historia, de repente, un alumno levantó su mano, y le hizo una pregunta: “Profesor, ¿y esto de qué sirve para la iglesia</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1770">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="right">Por Ariel Kim</p>
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<p>Sucedió en una institución teológica de Alemania unas décadas atrás. Mientras el profesor estaba explicando las distintas hipótesis de los numerosos y destacados teólogos que habían pasado por la historia, de repente, un alumno levantó su mano, y le hizo una pregunta: “Profesor, ¿y esto de qué sirve para la iglesia de hoy?” Esta pregunta retórica lo dejó pensativo por unos minutos que parecían una eternidad. ¡Claro! ¡Tenía razón el joven! Se trataba de un país que publicaba la versión original de la Biblia en Hebreo (Biblia Hebraica Stuttgartensia), que había sido aquel lugar emblemático de la Reforma Protestante del siglo XVI encabezada por Martín Lutero, que había dado a luz a los mejores teólogos de la Edad Moderna, y que todavía contaba con la fama mundial de ser la cuna de la teología. No obstante, había transcurrido un largo tiempo desde que la iglesia en aquel país había comenzado a marcar un declive.</p>
<p>A lo largo de mi aventura teológica, tuve el privilegio de contar con profesores de primer nivel; eruditos de raza que no solo contaban con PhD de las más renombradas universidades de los Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido, entre otros, sino que habían obtenido la licencia de profesor (los entendidos saben de qué hablo). Soy producto de una diversidad de corrientes teológicas. Pero gracias a Dios, jamás he renunciado a mis raíces pentecostales, no por una cuestión doctrinal simplemente, sino por una tradición familiar, ya que soy cristiano de tercera generación y pastor de las Asambleas de Dios de segunda generación. Luego de haber finalizado mi licenciatura en Teología y mi Maestría en Divinidades (requisito básico para ser pastor ordenado<a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/04/facultad-peru-2012.jpg"><img class="alignright  wp-image-1862" title="facultad peru 2012" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/04/facultad-peru-2012-300x195.jpg" alt="" width="442" height="287" /></a> en mi país), fui enviado como misionero a Argentina por el departamento de misiones mundiales de las Asambleas de Dios de Corea del Sur.</p>
<p>Al tomar conocimiento acerca de la existencia de la Facultad de Teología, no dudé ni un segundo en determinar que ingresaría con el fin de iniciar otra carrera de Maestría. En primera instancia, mi meta era aprender y perfeccionar mi español en términos teológicos, y trasladar todo mi conocimiento académico a un idioma que había quedado en mi subconsciente. Fue un gran error, pues la Facultad me esperaba con grandes sorpresas. Según todo lo que había experimentado hasta ese entonces, el paradigma de un ambiente en un aula de clase era netamente académico, en donde los seminaristas llegaban a clase con el libro de texto, ¡pero sin una Biblia!; el modelo de profesor era aquel que se había preparado en el exterior bajo la tutela de los más destacados eruditos sin siquiera tener en cuenta si eran salvos y se congregaban en una iglesia local. Pero la Facultad era todo lo contrario.</p>
<p>Había un interrogante que nunca había dejado de perseguirme: “¿Será que el conocimiento teológico no puede ir de la mano con la unción del Espíritu Santo?” Gracias a la Facultad, esta incertidumbre ya está superada.</p>
<p>Jamás podré olvidar de un profesor en especial (sería injusto nombrarlo, ya que todos los profesores han sido especiales), quien me dijo: “¿Lees en inglés?” Y me dio el doble de la tarea, y a medida que leía el libro que había traído el profesor no cesaba de sorprenderme cada rato por sus apuntes. Entre una línea y la otra, con un paréntesis notorio, había escrito en lápiz: “¿Dónde está la obra del Espíritu Santo?” “¿Y el papel del Espíritu Santo?” Quedé impactado pues el Espíritu Santo (para él) no era simplemente un énfasis de nuestra teología pentecostal, sino una práctica necesaria en nuestro diario pensar y vivir teológico.</p>
<p>Tampoco puedo dejar de mencionar los grandes momentos, emotivos por cierto, que he vivido en el aula de clase, en donde el mover del Espíritu Santo era nuestro lenguaje. Las clases que se iniciaban con un devocional y se invitaba al Espíritu Santo para que tome el control, los pequeños cultos en donde cada uno tenía la libertad de alabar al mismo Dios, las intercesiones de los hermanos cuando un colega padecía alguna dolencia física. En fin, esta aventura ha sido UNICA; y creo que alguien que viene de afuera (que es mi caso puntual) del entorno puede reafirmar que es así realmente.</p>
<p>En esta oportunidad, la Facultad cumple 25 años, lo cual equivale a una boda de plata. Como egresado de la institución, celebro por estos años de gracia y guianza divina, pues he sido testigo de cómo el ministerio de la Facultad se ha ido extendiéndose no solo en otras partes de América Latina sino también en los Estados Unidos.</p>
<p>En mi humilde opinión, creo que la Facultad tiene otros grandes desafíos por delante, y que seguramente, todos los que hemos estado involucrados aspiramos.</p>
<p>Primero, mantener nuestra tradición pentecostal, y que desde el cuerpo docente hasta el alumnado, cada uno de los que hacen la Facultad conozcan el sello de nuestra sana doctrina que tanto nos caracteriza, sin caer en la trampa del denominacionalismo ni del tradicionalismo, pero partiendo de bases teológicas concretas.</p>
<p>Segundo, buscar materias que nos hagan destacar como institución teológica y sus correspondientes profesores que se especialicen en el tema. La pneumatología lucana es un excelente ejemplo de ello.</p>
<p>Tercero, mejorar la comunicación de egresados con el objetivo de dar un salto de calidad a la institución por medio de aportes de investigaciones teológicas (artículos o tesis), literatura cristiana (revistas o libros), simposios que marquen nuestra identidad teológica.</p>
<p>Es motivo de gratitud estos 25 años de la Facultad de Teología, y motivo de oración que siga siendo esa institución que agrade el corazón de Dios para ser usada para toda buena obra. En estos tiempos de postmodernidad cuando lo relativo gana terreno cada vez más, la Facultad viene a ser como una especie de faro en medio del mar que ilumina nuestra senda teológica por la que debemos transitar. Que Dios bendiga, considere y recompense el sudor de todos los que componen la Facultad; en especial, al rector Allen Martin, al cuerpo administrativo, y a todos los docentes que están esparcidos en este continente. Es un honor poder compartir esta tremenda alegría junto a todos los que hacen la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Ariel Kim</span>
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