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	<title>Conozca &#187; 1989.1 &#8211; &lt;a href=&quot;PDF/1989.1.pdf&quot; target=&quot;new&quot;&gt;Descargar en PDF&lt;/a&gt;</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Las iglesias necesitan que escribamos su historia</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 18:18:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Davis Woolley</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Davis C. Woolley &#160; &#160; ¿Qué edad necesita tener una iglesia antes que se escriba su historia? Cada iglesia responde a esta pregunta de una manera distinta. Por ejemplo, una iglesia celebró su primer aniversario de fundada haciendo que se escribiera su historia hasta ese momento. Nuevamente, cuando cumplió cinco años, hizo que se</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=2959">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Davis C. Woolley</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>¿Qué edad necesita tener una iglesia antes que se escriba su historia? Cada iglesia responde a esta pregunta de una manera distinta. Por ejemplo, una iglesia celebró su primer aniversario de fundada haciendo que se escribiera su historia hasta ese momento. Nuevamente, cuando cumplió cinco años, hizo que se escribiera otra historia. Estos bosquejos históricos han sido conservados, y la historia escrita de esta iglesia, que tiene ya 40 años, está a disposición de todos. Se han conservado bosquejos anuales, bosquejos hechos cada cinco años y bosquejos que comprenden 25 años. Esto ha servido para que se publiquen varias presentaciones bastante completas de la historia de esa iglesia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="1">
<li style="text-align: left;">
<h4><em>La historia de las iglesias es importante. </em></h4>
</li>
</ol>
<p>Nadie puede comprender bien a su iglesia local mientras no conozca algo de su historia. Una iglesia que se acepte a sí misma y acepte su propia historia tendrá muchas posibilidades más de progresar y de alcanzar sus metas que otra que se esfuerce por esconder parte de su historia, o se niegue a reconocer las debilidades y los fracasos del pasado. Por tanto, es importante que se escriba una historia para que los miembros que no han estado en la iglesia desde el principio sepan algo de las dificultades con que se ha enfrentado, los obstáculos que ha superado y las victorias que ha logrado. Esto capacita al nuevo miembro para sentir aprecio por la iglesia de la que forma parte. Les da a los miembros más antiguos, que han recibido a los nuevos en su fraternidad, la seguridad también de que los recién llegados se han unido a la labor de su iglesia con cierta comprensión de las experiencias pasadas. La historia escrita permite, además, que los miembros comprendan por qué su iglesia no ha progresado en algunos aspectos, o ha fracasado en algunos puntos. De esta forma, estarán advertidos con respecto a los peligros y los errores del pasado, y los podrán evitar al hacer planes para el futuro. La historia es importante, y vale la pena también que los miembros comprendan la historia de su iglesia y de la forma en que se ha ido desarrollando su programa de actividades.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="2">
<li>
<h4><em>Cuatro clases de historia.</em></h4>
</li>
</ol>
<p>Con respecto a las iglesias, se pueden identificar cuatro clases de historias.</p>
<ol start="2">
<ol start="1">
<li>
<h5><em>La historia oral.</em></h5>
</li>
</ol>
</ol>
<p>Cada iglesia tiene su historia, aunque no todas tengan una historia escrita. Antes que haya una historia escrita, siempre se desarrolla cierta historia oral, formada por un conjunto de relatos acerca de los acontecimientos y las actividades del pasado, lo cual ha ido pasando de una persona a otra, aunque nunca se haya escrito en forma de registro histórico. Los relatos acerca de los acontecimientos interesantes dentro de la historia de la iglesia suelen pasar de una generación a la siguiente. Así, es posible que uno de los miembros más antiguos diga: &#8220;Recuerdo que mi padre me contó algo que sucedió en la iglesia cuando él era joven.&#8221; En esta ocasión da a conocer parte de la historia oral de su iglesia. Esta información debe ser puesta por escrito.</p>
<p>La historia oral no es siempre digna de confianza, porque las personas tienen cierta tendencia a hacer que las anécdotas del pasado crezcan cada vez que se vuelvan a contar, de manera que queden agrandadas y embellecidas con detalles que no es posible demostrar con documentos. A pesar de esto, la historia oral conserva con mucha frecuencia unas experiencias del pasado que se deberían escribir y analizar con sentido crítico, a fin de descubrir el germen de verdad que pueda haber en el relato que ha llegado hasta el presente. Por tanto, el comité de historia debería dedicarse a la tarea de grabar en cinta entrevistas con los miembros más antiguos de la iglesia. De esta forma, los informes orales que graben se convertirán en una parte de los archivos permanentes de la iglesia.</p>
<ol start="2">
<ol start="2">
<li>
<h5><em>La historia en imágenes</em></h5>
</li>
</ol>
</ol>
<p>La mayoría de las iglesias tienen también una historia en imágenes. Tal vez no se trate de un conjunto de fotografías organizadas con el propósito expreso de presentar la historia de la iglesia, pero existen fotografías de edificios, personas, actividades y acontecimientos relacionados con ella. Estas fotografías generalmente están en manos de los miembros de la iglesia. Pudiera ser que ellos mismos las hayan tomado, las hayan comprado, o formen parte de alguna colección familiar. Estas fotografías relacionadas con la iglesia se deben reunir, identificar y guardar en un lugar seguro. Si una familia no quiere desprenderse de su colección de fotografías, la iglesia puede mandar a sacar duplicados para añadirlos a su colección de fotografías. La historia en imágenes tiene el valor de todo lo gráfico. Un proverbio chino afirma: “Una imagen vale más que mil palabras.” Ninguna historia es realmente todo lo que debería ser, a menos que contenga algunas fotografías, sobre todo de los edificios, los pastores, los diáconos y los grupos especiales con sus dirigentes. Se debe conservar la historia gráfica de la iglesia con gran cuidado, y de manera permanente.</p>
<ol start="2">
<ol start="3">
<li>
<h5><em>La historia archivada. </em></h5>
</li>
</ol>
</ol>
<p>Todas las iglesias tienen una historia archivada. Las actas de las reuniones de negocios que se han guardado son una fuente primaria de materiales. Con frecuencia, los archivos no presentan toda la historia, o bien no se han conservado los documentos que se han escrito. Por tanto, la información que aparece en los archivos, aunque sea muy importante, es incompleta e insuficiente para dar a conocer toda la historia de la iglesia. Debe existir un comité de historia de la iglesia local, que anime al mejor mantenimiento posible de sus archivos. No sólo se deben conservar las actas, sino también el resto del material, como boletines, circulares, materiales de publicidad, actas de las reuniones de diáconos, archivos de la escuela dominical y actas del cuerpo oficial de la iglesia. Es necesario alentar y dar sugerencias acerca de estos archivos, para que sean escritos con exactitud y detalle. Entonces estarán a la disposición de quien desee escribir la historia de esa iglesia.</p>
<ol start="2">
<ol start="4">
<li>
<h5><em>La historia escrita. </em></h5>
</li>
</ol>
</ol>
<p>La historia escrita de una iglesia es un recuento de las actividades de esa iglesia desde el principio hasta el presente. Lucas, al escribir su evangelio, nos dice que se dispuso a escribir “por orden” las cosas relacionadas con Jesús. Una historia bien escrita es un recuento ordenado de las actividades que han formado parte de la historia oral, la historia gráfica y los materiales históricos procedentes de los archivos.</p>
<p>Muchas veces habrá quien diga: “La historia demuestra que este ha sido nuestro año mejor.” ¿Será cierto? La historia no puede hablar de los logros, a menos que alguien los escriba, los fotografíe, o cuente la anécdota para que quede grabada. A menos que se ponga por escrito esta información, los excelentes logros del año pasado se perderán para la historia. Las iglesias han sido maravillosas en cuanto a hacer historia, pero no lo han sido tanto en cuanto a la labor de conservar y escribir esa historia. Con este artículo se pretende ayudar a las iglesias y a otras organizaciones cristianas a escribir más historias y ponerlas a disposición del público. Estos relatos pueden inspirar a los demás y ayudar a los creyentes del futuro a evitar los errores de los que vivieron antes que ellos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li>
<h4><em>La historia escrita no tiene sustituto</em></h4>
</li>
</ol>
<p>Es fácil comprender que no hay un verdadero sustituto para una historia escrita de una iglesia, tanto si tiene diez años, como si tiene veinte, o cien. Debe haber una historia escrita, una recolección de todos los fragmentos de historia oral, historia gráfica e historia en documentos, que sea una presentación de la forma en que Dios se ha relacionado con los suyos, específicamente dentro de ese cuerpo de creyentes.</p>
<p>No hay nada que pueda ocupar el lugar de esa declaración formal llamada bosquejo histórico, o historia de una iglesia. Es el recuento de la forma en que ha ido caminando el pueblo de Dios. Cualquiera que sea el nombre que se le dé, la debemos escribir y conservar para los que vendrán después de nosotros. Una advertencia: en realidad, no es escribir historia limitarse a hacer una crónica de sucesos al final del año y añadirla a las crónicas de los años anteriores. Probablemente resulte de esto una lista cronológica completa de las cosas que han pasado dentro de la iglesia, pero una historia trata de evaluar y presentar, no sólo de manera ordenada, sino también de acuerdo a su importancia, las actividades, los logros, los fracasos y las bendiciones de esta parte del pueblo de Dios a lo largo de un período determinado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="4">
<li>
<h4><em>La responsabilidad del presente.</em></h4>
</li>
</ol>
<p>La próxima generación no puede cumplir con las responsabilidades de la presente. Sólo esta generación puede ser fiel a esa obligación de mayordomía que consiste en conservar sus propios tiempos y dar un informe acerca de ellos. Es posible que en el pasado hubiera quienes no cumplieran como es debido con estas responsabilidades, y que esta generación se haya visto empobrecida por haberse omitido algunos puntos de importancia en el registro histórico. Las generaciones del futuro mirarán a los que escriban la historia de hoy y se levantarán para llamarlos bienaventurados si han sido fieles en su labor de mayordomía de conservar y escribir la historia. En cambio, también es posible que esas mismas generaciones futuras miren al pasado y se pregunten con asombro y desilusión por qué no se hizo en esta generación una labor mejor y una contribución mayor a la recopilación de documentos escritos.</p>
<p>En el presente, muchos creyentes están conscientes de su historia y valoran su herencia. De hecho, son muchos los que tienen un gran deseo de saber más acerca de su historia y están dispuestos a hacer su contribución en la preparación de documentos históricos y libros de historia. Usted y su iglesia local tienen la oportunidad de dedicarse a la labor de escribir una parte de la historia de la Iglesia. Es posible que usted, aunque en estos momentos sea la única persona de su iglesia interesada en esta actividad, sea una figura clave en despertar en ella el interés por su historia, y Dios lo utilice para suscitar entusiasmo por escribirla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">Capítulo 1 del libro <em>Guide for Writing the History of a Church </em>(Guía para redactar la historia de una iglesia), por Davis C. Wooley. Registrado 1969, Broadman Press. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de la casa editora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Davis Woolley</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>La inquisición en México</title>
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		<comments>http://conozca.org/?p=2548#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2015 03:23:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Gómez R.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1989.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por David Gómez R. &#160; Hablar de la Inquisición es tratar de uno de los temas más vergonzosos que la historia haya registrado. Es un tema tabú para muchos y censurado para otros, principalmente donde la influencia católica es fuerte. Pero quiérase o no, la vida del Santo Oficio está sólidamente establecida en los anales</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=2548">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por David Gómez R.</p>
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<p>Hablar de la Inquisición es tratar de uno de los temas más vergonzosos que la historia haya registrado. Es un tema tabú para muchos y censurado para otros, principalmente donde la influencia católica es fuerte. Pero quiérase o no, la vida del Santo Oficio está sólidamente establecida en los anales de la historia. La inquisición sentó sus reales en tierras iberoamericanas donde encontró todo el apoyo de los reyes españoles. Hagamos un breve peregrinaje por las páginas de la historia para ver los orígenes del llamado Santo Oficio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ORIGENES DEL TRIBUNAL</p>
<p>&#8220;Esta es una de las iglesias más valiosas de todo el continente&#8221;, señaló el guía de turistas al mostrar los lujos y ornamentos de la iglesia de Santo Domingo en Oaxaca, México. Lo que no señaló era que precisamente Domingo de Guzmán fue el que ideó establecer una orden de predicadores contra los herejes. Comunicó su idea al Papa Inocencio m, el cual juzgó buena la idea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Domingo obtuvo en 1216 la aprobación de la nueva orden de predicadores y en 1218 consiguió para sus frailes las facultades de inquisidores delegados. Y en el 1224 los dominicos ejercían el oficio de inquisidores. El Papa Gregorio IX dio estabilidad y fundamentó al Tribunal. También comisionó los frailes menores de la orden de San Francisco. Nombró a los dominicos &#8220;inquisidores de la fe&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La razón de que Domingo promoviera esta nueva orden con sus poderes se basaba en el crecimiento de los albigenses en el sur de Francia y de los valdenses en Italia. Al principio se trató de ganarlos con persuasión. Para tal propósito se abrieron casas de estudio. Pero cuando se consideró infructuoso tal recurso, se empleó la fuerza. &#8220;Entonces sucedieron ho- <strong>ENMEXlCO </strong>rribles escenas de sangre y los albigenses fueron masacrados por orden del Papa y de Santo Domingo; y los inquisidores fueron apodados &#8216;domini canes&#8217; (perros del Señor)&#8221;.<sup> 1 </sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después de establecerse en Italia y en otros lugares, la Inquisición llegó a España. El primer Inquisidor General fue Fray Tomás de Torquemada, quien elaboró instrucciones para el buen desempeño del Santo Oficio. Hubo muchos inquisidores en España. Algunos fueron bondadosos (en lo que cabe), otros excesivamente rigurosos y crueles. Por esta vía la Inquisición arribó al nuevo continente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>EL TRIBUNAL EN MEXICO</p>
<p>Se puede dividir en tres partes la vida de la Inquisición en México. La primera comprende los años de 1520 a 1570; la segunda va de 1571 a 1601, y la última incluye los siglos XVII Y XVIII.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Primera etapa </em></p>
<p>Los primeros comisarios de la Inquisición llegaron a México por el 1520. En 1524 el fraile franciscano Martín de Valencia recibió el nombramiento de Comisario de la Inquisición en México. &#8220;Parece que aunque suavemente, Fray Martín usó el oficio de comisario en Méxíco.&#8221;<sup>2</sup> Después de él fungió el dominico Tomás Ortiz y seguidamente Domingo de Betanzos. En 1535 fue nombrado inquisidor apostólico Fray Juan de Zumárraga. Por la barbaridad de mandar quemar vivo a un indio principal de Texcoco, le fue retirado el nombramiento de apostólico, quedando sólo como ordinario. Después estuvo el Lic. Tello de Sandoval, que poco caso hizo del cargo. Alfonso de Montufar sucedió a Zumárraga a los seis años de muerto éste. Se dedicó principalmente a evitar que las ideas protestantes invadieran su sede, y a cuidar de la moral clerical.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tal vez a fines del siglo XIX aún no se habían estudiado a fondo los documentos de la Inquisición que existen en el Archivo General de la Nación (en México), y así V. Riva Palacio opina: &#8220;De todos estos delegados de la Inquisición no se sabe que hubieran procesado, penitendado, ni excomulgado a ningún español ni indio por hereje o idólatra.&#8217;<sup>3</sup> Sin embargo, se sabe que hubo un Auto de Fe en 1528, donde fueron quemados dos por judaizantes y otros dos fueron reconciliados. Greenleaf reconoce que Zumárraga enjuició a cinco individuos por protestantes, y Tello de Sandoval dos.<sup>4</sup> Justo L. González dice que entre 1536 y 1543, bajo la dirección de Zumárraga, hubo 131 procesos, la mayoría españoles, y 13 indios.<sup>5</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Segunda etapa </em></p>
<p>El 4 de noviembre de 1571 está marcado en la historia como el día en que se estableció el Tribunal de la Inquisición en México. El doctor Pedro Moya de Contreras, quien antes había sido inquisidor en Murcia, España, fue nombrado Inquisidor General.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La ceremonia de inauguración fue con muchos lujos y pompa. La gente se arremolinó en el centro de la ciudad para no perderse detalle.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Normalmente al establecerse un tribunal en alguna ciudad, se dictaba un período de gracia de treinta días en los que quienes se supieran culpables de delitos de herejía, apostasía o blasfemia, vinieran a confesar sus errores y manifestar su deseo de enmienda. El Tribunal dictaba una penitencia saludable y les eran respetadas sus propiedades. &#8220;Moya sólo concedió seis días.&#8221;<sup>6</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Autos de Fe. </em></p>
<p>El Santo Oficio efectuó muchos Autos de Fe. Aún antes de establecerse el Tribunal en 1571, se habían realizado ya varios y quemado algunos por herejes. Entre 1574 y 15% hubo siete Autos de Fe importantes. Desde 1596 hasta 1820 se celebraron cerca de diez. El del 5 de marzo de 1601 se llamó el Auto Grande, por conmemorar los primeros 80 años de funciones del Tribunal en México.<sup>7</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Quemados por la Inquisici6n. </em></p>
<p>Es muy difícil dar una cifra correcta de los quemados por la hoguera ínquísitoría, &#8220;Luis González Obregón calcula que se pronunciaron 51 sentencias de muerte en los 235 ó 242 años que funcionó en el país el Tribunal del Santo Oficio.<sup>8</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Greenleaf, una autoridad en esta materia, dice por un lado que entre marzo de 1598 y marzo de 1601 a más de 15 hombres los enjuició la Inquisición novohispana por protestantes.<sup>9</sup> Pero luego dice que solamente en el Auto de Fe de marzo de 1601, 32 de los condenados eran .calvinistas y luteranos, y a cuatro de ellos los quemaron en la hoguera.&#8221;<sup>10</sup> Se puede afirmar que en este Auto de Fe se extinguió cualquier vestigio que pudiera haber en México.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otros calculan en miles las víctimas del Tribunal, mientras que algunos llegan a decir que el Tribunal no quemó a nadie, aduciendo que fue el brazo secular el que les dio muerte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Protestantes enjuiciados. </em></p>
<p>Hubo sin duda creyentes verdaderos que fueron sentenciados a muerte por la Inquisición. Se conocen los nombres de Simón Santiago, David Alexander, M. Phílíp, Pedro de Flandes y otros, todos extranjeros que llegaron a México buscando fortuna, y lo que hallaron fueron las llamas del Tribunal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Gonzalo Báez Camargo apunta que fueron siete los condenados a muerte en el siglo XVI, y cuatro en el XVII, en los dominios de Nueva España.&#8221;<sup>11</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En los archivos de la Inquisición aparecen muchas denuncias por &#8220;herehía&#8221;. Pero al parecer el término tenía un significado muy amplio. También hay varios más acusados de &#8220;luteranos&#8221;, pero en este caso el sustantivo fue adquiriendo otras connotaciones, al grado de tener matices políticos. Desconcierta, además, la acumulación de delitos tan dispares como: &#8220;deísta&#8221;, &#8220;ateo&#8221;, &#8220;luterano&#8221;, &#8220;calvinista&#8221;, &#8220;pelagiano&#8221;; todo a un solo sentenciado. Es imposible que una persona sea todo eso a la vez. Así que es difícil determinar si tal o cual luterano o calvinista en verdad lo era o no.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Tercera etapa </em></p>
<p>Durante los siglos XVII Y XVIII se le dio poca importancia al protestantismo. Así que fueron aislados los casos que trató la Inquisición. Había otros asuntos que demandaban la atención y&#8217; realmente la influencia protestante en el pensamiento de la colonia era poca. La mayoría de los extranjeros &#8216;en México que profesaban alguna forma de protestantismo adolecían de preparación eclesiástica como para iniciar un movimiento formal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FIN DE LA INQUISICION</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Tribunal del Santo Oficio cesó sus funciones el día 31 de mayo de 1820, por acuerdo de sus propios ministros, quienes al ver las decisiones que las cortes de Cádiz estaban dictando, y temiendo la reacción del pueblo mexicano, disolvieron el Tribunal y desaparecieron.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PROCEDIMIENTOS Y JUICIOS DEL TRIBUNAL</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bastaba una denuncia de herejía o blasfemia, para que se pusiera en marcha toda la máquina inquisitoria y cayera sobre el denunciado toda su fuerza y brutalidad. Los habitantes de Nueva España vivían con el constante temor de que en cualquier momento podían ser objeto de sospecha del Santo Oficio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Normalmente después de recibida la denuncia, se investigaba la vida de la persona. Se estudiaban sus antecedentes de familia. En especial se trataba de establecer si tal 9 persona era hija de viejos cristianos, o de judíos o moros convertidos. Después el fiscal buscaba acumular cargos contra el denunciado para exigir el castigo más severo. Todo esto sin que el acusado lo supiera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llegado el momento, el inquisidor dictaba la orden de arresto; el acusado quedaba desde ese momento incomunicado y sus bienes y propiedades le eran confiscados. Se le comunicaban los cargos y se le preguntaba si los aceptaba. Si alegaba inocencia, se iniciaba entonces una larga cadena de interrogatorios, acompañados de horribles torturas, que podían extenderse por años. El acusado podía contratar un abogado defensor, pero la defensa era difícil, pues la inquisición nunca mencionaba el nombre de los denunciantes ni de los testigos de cargo. Quedaban protegidos así los delatores de futuras .venganzas de los familiares del reo. Era difícil también contratar la defensa, pues el reo no podía disponer fácilmente de sus bienes. Con todo, hubo algunos que lograron salir airosos de los juicios del Tribunal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los que lograban salir libres tenían prohibido hablar de lo que les había acontecido en las prisiones y en las salas de castigo. Además caía sobre la familia del acusado una estigma terrible; no podían ocupar cargos eclesiásticos ni civiles, no podían montar a caballo, ni vestir telas lujosas, ni usar joyas. Por generaciones eran vistos con sospecha por el Tribunal y los familiares de la Inquisición.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>JUICIOS</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Se lo llevaron a la calesita verde&#8221;, se decía para indicar que alguien había sido arrestado y estaba en la cárcel del llamado Santo Oficio. El edificio donde operaba el tribunal era también llamado &#8220;la casa de la esquina chata&#8221; .<sup>12</sup> Las celdas medían por lo general 16 pasos de largo por diez de ancho. Tenían dos puertas gruesas y una pequeña apertura por donde entraba un poco de luz y aire.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En este lugar se dictaba la sentencia y salía la procesión hacia la plaza de San Hip6lito (en una de las esquinas de lo que hoyes la Alameda Central), donde se encontraba el quemadero del ayuntamiento.</p>
<p>La sentencia más grave era ser entregado al brazo secular, que significaba morir en la hoguera o agarrotado. Cuando el sentenciado había huido o fallecido, el castigo se hacía en efigie. &#8221;Las penas impuestas que no se castigaban con la muerte eran generalmente el auto, vela, soga,· mordaza y abjuración. Y a veces el destierro. Eran de rigor de cien a doscientos azotes.&#8221; <sup>13</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un caso famoso de destierro fue el de Fray Servando Teresa de Mier, quien fue enjuiciado por predicar su &#8220;sermón guadalupano&#8221;.<sup>14</sup> A su regreso de Europa fue nuevamente encarcelado por el Santo Oficio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El sambenito era un hábito penitencial de color amarillo con dos aspas coloradas de San Andrés. Remataba el atuendo un gorro de color azafrán. Se debía llevar por meses y hasta por años. La sentencia a trabajar en galeras era casi una sentencia de muerte, pues pocos vivían más de cuatro o cinco años en ese trabajo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De la Inquisición en México quedan los archivos que están en el Archivo General de la Nación (México), testigos fieles de las funciones del Tribunal. Se registran las acusaciones, cargos, sentencias, torturas y gritos de las víctimas. Muchos han querido arrancar o harrar esta página negra de la historia. Otros simplemente se la han saltado pretendiendo ignorarla. Pero lo cierto es que queda allí para todos ver.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Queda también la vergüenza para una iglesia que se arroga la pretensión de ser la fiel depositaria de la verdad. Dicha entidad quisiera que todos olvidáramos, que todos ignoráramos las salvajes atrocidades que sus ministros perpetraron.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Qué era la Inquisición? No podía ser el reflejo de un pueblo, pues a este pueblo se le impuso desde afuera. Este pueblo vivía con el constante temor de que los tentáculos inquisitoriales cayeran sobre él.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tampoco podía ser el signo de obediencia al Señor Jesucristo, ni a la Palabra de Dios. Pues no encontramos en ella ningún mandamiento, ningún indicio, ninguna insinuación siquiera, que indujera a la formación de semejante institución. En ella encontramos que la venganza le pertenece a Dios, Deuteronomio 32:35; Romanos 12:19; Hebreos 10:30, que El es quien juzga, Romanos 14:4. Si bien debemos estar preparados para dar razón de la esperanza que hay en nosotros, 1 Pedro 3:15, esa razón no incluye el uso de la fuerza física, ni de instrumentos de tortura, ni el empleo de verdugos. &#8220;Las armas de nuestra malicia no son carnales; sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas&#8221; 2 Corintios 10:4.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Tribunal de la Inquisición fue un lamentable accidente de la historia, hija de una iglesia represiva, oscurantista, que en México duró casi tres siglos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando la Inquisición realizaba los llamados Autos de Fe, ¿a qué fe se refería? No era ciertamente la fe de la Biblia, pues ella prohíbe el uso de la violencia para promover la fe. La única espada que el creyente ha de emplear es la del Espíritu, Efesios 6:17. Era la fe de una iglesia totalitaria y absolutista, que no podía tolerar que nadie estuviera en desacuerdo con ella.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al argumento de que la Inquisición no quemó a nadie, diremos: ¿acaso no sabían los oficiales del Tribunal el fin que esperaba a aquellos que eran entregados? Y es por demás significativo que el mismo día que los inquisidores entregaban al brazo secular a alguien, las autoridades le formaban juicio y lo mandaban a la hoguera. Cuando mejor le iba al sentenciado antes de quemarlo, le daban garrote; es decir, lo mataban a garrotazos. El juicio se celebraba en una Tribuna al aire li1;re a unos pocos pasos del quemadero que ya empezaba a arder antes de que se dictara la sentencia. ¿Es que todo esto lo ignoraba el Santo Oficio? ¿No es cierto que estaba en los Autos de Fe un escribano de la Inquisición que registraba con lujo de detalles los gritos y estertores agónicos del condenado?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como evangélicos procuremos no adoptar actitudes intolerantes semejantes al Tribunal. Defendamos a pie firme la libertad para otros y para nosotros. Ojalá nunca se repitiera algo semejante al Santo Oficio. Pero ¡ay! El hombre es tan proclive a reincidir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>NOTAS</p>
<p>1 Samuel Vila. <em>Enciclopedia ilustrada de la historia de la Iglesia. </em>Editorial CLIE, 1979, p. 384.</p>
<p>2 Vicente Riva Palacio. <em>México a través de los siglos. </em>México: Editorial Cumbres, 1984, p. 410.</p>
<p>3 Riva Palacio, p. 410.</p>
<p>4 Richard E. Greenleaf. <em>La Inquisición en Nueva España Siglo XVI</em><em>. </em>México: Fondo de Cultura Eco- ./ nómica, 1981, p. 92.</p>
<p>5 J.L. González. <em>La era de los conquistadores. </em>San José: Editorial Caribe, 1980, p. 97.</p>
<p>6 Riva Palacio, p. 404.</p>
<p>7 Greenleaf, p. 174.</p>
<p>8 <em>Enciclopedia de México, </em>p. 233.</p>
<p>9 Greenleaf, p. 203.</p>
<p>10 Greenleaf, p. 221.</p>
<p>11 Citado por [ean Pierre Bastian en <em>Breve historia del protestantismo en América Latina. </em>Casa Unida de Publicaciones, 1986, p. 85.</p>
<p>12 En este edificio funcionó el Seminario Presbiteriano, 1882-1897, y trabajó allí tres años H. B. Pratt en su traducción de la Biblia.</p>
<p>13 <em>Enciclopedia de México, </em>p. 234.</p>
<p>14 Manuel Gutiérrez M. <em>Historia de la Reforma en España</em><em>. </em>Barcelona: Producciones Editoriales del Nordeste, 1975, p. 85.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>BIBLIOGRAFIA BREVE</p>
<p>Bastian, Jean Pierre. <em>Breve historia del protestantismo en América Latina. </em>México: Casa Unida de Publicaciones, 1975.</p>
<p>Greenleaf, Richard E. <em>La Inquisición en Nueva España Siglo XVI</em><em>. </em>México: Fondo de Cultura Económica, 1981.</p>
<p>Gutiérrez Marín, Manuel. <em>Historia de la Reforma en España. </em>Barcelona: Producciones Editoriales del Nordeste, 1975.</p>
<p>Riva Palacio, Vicente. <em>México a través de los siglos. </em>México: Editorial Cumbres, 1984.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">David Gómez R.</span>
				<p></p>
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		<title>Encuentro Panamá II</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2015 02:28:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edgardo Muñoz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Edgardo Muñoz &#160; &#160; El tres de octubre de 1988 fue un día histórico. Representantes en el área educativa de nueve países latinoamericanos se dieron cita en la ciudad de Panamá para celebrar la Sexta Sesión Plenaria Trienal del Comité Directivo del Servicio de Educación Cristiana. Con algunos días de anticipación iban llegando los</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=2544">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Edgardo Muñoz</p>
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<p>El tres de octubre de 1988 fue un día histórico. Representantes en el área educativa de nueve países latinoamericanos se dieron cita en la ciudad de Panamá para celebrar la Sexta Sesión Plenaria Trienal del Comité Directivo del Servicio de Educación Cristiana. Con algunos días de anticipación iban llegando los integrantes de tal modo que cada comida que se compartía contaba con algún nuevo comensal que enriquecía el buen ánimo de los representantes.</p>
<p>No obstante ese agradable espíritu, algunos hermanos debieron enfrentar severas tribulaciones. Entre ellos el hermano Lorenzo Triplett llegó en los últimos días por tener que atender a su amada esposa, .convaleciente de una severa crisis en su salud. Los hermanos Samuel Balius y Bruno Frígoli también dejaron a sus cónyuges en delicado estado físico. Parecía que fuerzas espirituales se confabulaban para anular la eficiencia de estos hermanos, pero no lo lograron.</p>
<p>Los informes de los integrantes de la Comisión Administrativa que duraron todo un día de sesiones, fueron apoyados con irrupciones espontáneas de aplausos.</p>
<p>Finalmente se encontraban todos los asistentes: Edgardo Muñoz, de Argentina; Willy Aliaga, de Bolivia; Luis Alfonso, de Colombia; Fernando Abarca, de Costa Rica; Luis Herrera, de Chile; Jeremías Bolaños, de El Salvador; Domingo Alvarez, de Guatemala; Efraín Aguilar, de Honduras y Abelardo Guerrero, de México. Asimismo se encontraban los representantes de área: Bruno Frígoli y Roy Smeya, de CADSA (área sur de América Latina) y CELAD (área norte de América Latina), respectivamente; los Delegados Fraternales Antonio Gilberto da Silva, de Brasil, y Carlos Stewart, director de publicaciones de Editorial Vida, y el Subdirector adjunto del ISUM, como observador, Douglas Brown. La Comisión Administrativa la componían Lorenzo Triplett, miembro ex oficio; M. David Grams, Coordinador del SEC; Norman Lestarjette, Coordinador Adjunto; Floyd Woodworth, Redactor de Materiales Educativos; Haroldo Calkins, Asesor del Nivel de la Iglesia Local; Samuel Balius, Asesor del Nivel Ministerial; y Alfonso de los Reyes, Vocal latinoamericano.</p>
<p>Fue lamentable no tener noticias de Ecuador y saber que inconvenientes de última hora impedían la llegada de los hermanos Héctor Pereira, de Cuba, y William Bradney, de Paraguay.</p>
<p>En medio de asuntos tan serios e importantes a tratar, no faltaron las anécdotas risibles. Uno de los hermanos, que se enfermó súbitamente, debió ser internado. La urgencia hizo que lo trataran nada menos que en una sala de maternidad. Cuando pasaron la preocupación y el peligro, esa circunstancia inspiró toda clase de chistes entre los presentes.</p>
<p>El hermano David Grams, durante las comidas, llevaba un juego de ingenio que dejó perplejos a más de uno de los &#8220;pensadores&#8221; de América Latina. Otra de las cosas que nos hacía dudar de nuestra capacidad mental era que con mucha frecuencia servían en la mesa diversos platos de pescado. Afortunadamente entendimos que no era ninguna alusión personal sino que se hacía honor al nombre del país anfitrión: &#8220;Panamá&#8221;, tierra de abundante pescado.</p>
<p>La primera sesión se vio acompañada de zambas y salsas que en un local contiguo ejecutaban. También hubo una sesión muy romántica, cuando al haber un corte prolongado de energía eléctrica, se debió deliberar a la luz de velas.</p>
<p>Había momentos tensos, en los que con toda franqueza y fogosidad debíamos juntos resolver frustraciones tan ajenas a nuestra voluntad y a nosotros mismos. Pero nada de esto restó el entusiasmo por llevar adelante la obra educativa por la América Latina.</p>
<p>El viernes siete a primera hora de la tarde se finalizaba. Los informes, los devocionales de cada mañana, las evaluaciones, las rectificaciones, los proyectos y tantas otras actividades que se realizaron en esos días nos devolvieron a nuestros países con la convicción de que América Latina necesita que jamás se olvide la Educación Cristiana.</p>
<p>¡Gracias, Señor, por habernos concedido Panamá &#8217;88! ¡Gracias, Señor, por el SEC!</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Edgardo Muñoz</span>
				<p></p>
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		<title>Descubriendo nuestras raíces históricas</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2015 01:52:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Zavala</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Rubén Zavala H. &#160; &#160; Uno de los grandes movimientos  religiosos que se ha desarrollado mundialmente en el siglo XX es el  movimiento pentecostal, el cual cuenta con más de 100 millones de  miembros, incluyendo los 11 millones  de carismáticos y 5 millones de la Iglesia Kimbangista de África.1  Dentro de este gran movimiento</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=2536">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Rubén Zavala H.</p>
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<p>Uno de los grandes movimientos  religiosos que se ha desarrollado mundialmente en el siglo XX es el  movimiento pentecostal, el cual cuenta con más de 100 millones de  miembros, incluyendo los 11 millones  de carismáticos y 5 millones de la Iglesia Kimbangista de África.<sup>1  </sup></p>
<p>Dentro de este gran movimiento del Espíritu Santo se encuentra la  organización de las Asambleas de  Dios, que ha alcanzado a miles de vidas para Cristo en 118 países del  mundo<sup>2</sup> y tiene una membresía  que pasa los 22 millones, de los  cuales 20 millones son latinoamericanos,  más de un millón son estadounidenses  y el resto (más de  otro millón) son africanos (600mil),  europeos (400 mil) Y asiáticos (200  mil).<sup>3</sup> Este crecimiento fenomenal del pentecostalismo ha captado la  atención de muchos investigadores sociorreligiosos, quienes han llegado a afirmar que el movimiento  pentecostal constituye el 75  del protestantismo latinoamericano.<sup>4 </sup></p>
<p>Sin embargo, es lamentable reconocer  que las Asambleas de  Dios, que en el Perú llegamos a los  225 mil miembros y adherentes  aproximadamente,<sup>5</sup> constituimos  un pueblo que, al igual que la mayoría  de las iglesias evangélicas del  Tercer Mundo, desconocemos  nuestra propia historia, y por lo  tanto nos encontramos como ciegos,  sin tener visión, andando a tientas, viviendo un continuo presente  existencialista, cometiendo los mismos errores del pasado, tratando  de &#8220;descubrir de nuevo&#8221; los  &#8220;&#8221; métodos de la evangelización y sin lograr tener perspectivas claras  para el futuro.</p>
<p>De este modo, lo único que logra  hacer la Iglesia al pretender elaborar  su &#8220;plan de trabajo&#8221; y al no  tener un propósito claro ni objetivos  definidos sobre su misión, es un &#8220;plan de actividades&#8221;, tratando  de rellenar el calendario con puro  activismo. Toma sus decisiones no en base a una evaluación objetiva  o a un análisis serio y reflexivo de  lo que le ha ocurrido en el pasado de tratar de cumplir con la misión  de Dios en el mundo, sino en base a lo que le parece más o menos bien en el presente usando criterios puramente  subjetivos. Esta realidad  que es palpable en muchas de nuestras iglesias locales, también  se ve reflejada en los otros niveles de nuestra organización. Este desconocimiento de la historia ha  creado un tipo de &#8220;iglesia personalista&#8221; que sigue a sus líderes carismáticos  del tiempo presente,  considerándolos como sus patriarcas o profetas porque cree que son los únicos que hacen historia.<sup>6 </sup></p>
<p>Y todo esto se debe a que la Iglesia carece de materiales escritos en castellano que traten sobre su historia.  Si existen algunos documentos  que cuentan de su pasado, en su mayoría están escritos en otros  idiomas, como por ejemplo las obras de misioneros norteamericanos como Leif Erickson <em>(Be</em><em>y</em><em>o</em><em>n</em><em>d  Th</em><em>a</em><em>t Sunrise, </em>escrita en inglés). Así  . entonces, al desconocer el pasado, los asambleístas no hemos tomado  en cuenta la gran riqueza de nuestra herencia pentecostal, y con el  correr del tiempo hemos sido influidos  por otras corrientes teológicas contemporáneas.</p>
<p>Notamos en la historia de la Iglesia que el movimiento pentecostal moderno surgió en Norteamérica  al comenzar el presente siglo con las siguientes características:</p>
<p>• Daban una amplia libertad a su manera de orar, adorar y alabar a Dios, aceptando y practicando  los dones espirituales y ministeriales de los tiempos  apostólicos.  .</p>
<p>• Se dedicaban con todo fervor a la predicación del evangelio  del Reino de Dios para la salvación del hombre en toda su  dimensión: material y espiritual.  Por eso no solamente reprendían  a los demonios,  liberando a muchos oprimidos espirituales, sino que también oraban por los enfermos para  la sanidad de su cuerpo.  .</p>
<p>• Vivían en comunión y oraban  juntamente los negros con los  blancos, recibiendo éstos la ordenación  ministerial de manos  de aquéllos, desapareciendo  así la segregación racial entre  ellos.  .• Hacían énfasis en la investigación  de la Biblia, enseñando  que la santidad personal que  Dios demanda está unida a  una vida de servicio a. los demás.</p>
<p>• Atendían a las necesidades físicas y espirituales del pueblo  sin discriminación de sexo,  raza o clase social, y asimismo mostraban un compromiso social  con las comunidades pobres y marginadas de los  Estados Unidos de Norteamérica.</p>
<p>De modo que los primeros pentecostales tuvieron una visión clara  de la misión integral, pues viviendo  en comunión los unos con los otros, no divorciaron la vida devocional  de la investigación doctrinal,  ni separaron la tarea evangelística de la responsabilidad social.<sup>7 </sup></p>
<p>Pero posteriormente el movimiento  pentecostal que se desarrolló  en América Latina empezó a reducir el concepto integral de la  misión cristiana y en la actualidad  podemos notar que hemos dado  demasiado énfasis a algunos aspectos  y hemos descuidado otros  que también son importantes.</p>
<p>Es así que muchos hemos enfatizado la experiencia personal con Dios y la operación de los dones  espirituales, pero no hemos enfatizado con la misma fuerza el estudio bíblico y el adoctrinamiento. Tampoco hemos profundizado en  la investigación teológica y por lo tanto nuestra predicación casi  siempre ha sido devocional, y muy pocas veces expositiva. No se ha contextualizado con la problemática  social.</p>
<p>No es que debamos reemplazar  el poder de Dios por nuestros conocimientos,  sino que debemos  aprender a amar a Dios también  con toda nuestra mente (Cf. Mateo  22:37) y no solamente con nuestra  alma y nuestro corazón. Debemos  entregarle a Dios todo nuestro ser  y permitirle que obre a través de  todos los componentes de nuestra  personalidad: intelecto, sentimiento  y voluntad.</p>
<p>Asimismo nos hemos dedicado fervientemente a la tarea evangelística, pero al enfatizar la salvación  de las &#8220;almas&#8221; no hemos considerado al hombre integral en toda su dimensión. Por lo tanto, hemos  descuidado nuestra responsabilidad social, olvidándonos que el  hombre no sólo es espíritu sino también materia, que tiene necesidades materiales y espirituales, y que como cristianos tenemos que  demostrar nuestro amor a Dios sirviendo  a nuestro prójimo en la dramática situación social en que vivimos.<sup>8 </sup></p>
<p>De modo que, muchas veces hemos comunicado un evangelio recortado,  predicando el evangelio  de las &#8220;ofertas&#8221; (amor, salvación,  sanidad, bendición), pero no el  evangelio del Reino de Dios que demanda un compromiso serio de  entrega y consagración a la obra de  Dios, que exige pagar el costo del discipulado. Hemos dejado de cumplir nuestra misión de ser sal  y luz en nuestra sociedad, y nos hemos callado ante las injusticias  de los hombres, anunciando a Cristo, pero no denunciando el pecado que se encuentra en el corazón  del hombre y de las estructuras  sociales.</p>
<p>Frente a esta realidad que hemos podido observar brevemente, surge la imperiosa necesidad de conocer nuestras raíces históricas, volver a nuestras fuentes bíblicas y rescatar la visión amplia y completa de la misión de la Iglesia tal como lo entendieron y practicaron los primeros pentecostales del siglo XX.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>NOTAS BIBLIOGRAFICAS</p>
<p>1 David Barret, <em>World Christian Enciclopedia, </em>1982. Citado por Carlos  Jiménez en <em>Crisis en la teología contemporánea.  </em>Miami: Editorial Vida,  1985, p. 159.</p>
<p>2 Eduardo Cañas E., &#8220;Histórico retiro  en Costa Rica&#8221;. <em>CONOZCA</em><em>.  </em>Miami: Servicio de Educación  Cristiana, Enero-marzo 1985, p.10.</p>
<p>3 Las Asambleas de Dios del Brasil  tienen una membresía que llega a  los 10 millones de creyentes.  Véase Tomás Bamat, <em>¿Salvación o  dom</em><em>i</em><em>nación? </em>Quito: Editorial &#8220;El  Conejo&#8221;, 1986, página 27, y Alfonso Mora, citando <em>The Pentecostal  Evangel </em>en <em>Trasfondo histórico de  las Asambleas de Dios. </em>Lima: Instituto  Bíblico Superior de las Asambleas de Dios del Perú,  1984, pp. 16-22.</p>
<p>4 Juan Kessler, <em>La historia de la Iglesia en América Latina. </em>Lima: Seminario  Evangélico de Lima, 1981, p.  19.</p>
<p>5 Rubén Zavala H., <em>Un enfoque histórico- misiológico de las Asambleas  de Dios del Perú. </em>Tesis de Licenciatura en Misiología. Lima: Seminario Evangélico de Lima, diciembre 1987, p. 111.</p>
<p>6 Estuardo McIntosh, <em>Génesis de la  historia evangélica en el Perú. </em>Lima:  Seminario Evangélico de Lima,  1980, pp. 3, 4.</p>
<p>7 Zavala, <em>Op</em><em>.</em><em>cit., </em>pp. 58, 59.</p>
<p>8<em> lbid, </em>p. 171. Véase también: David Gómez, &#8220;El intérprete evangélico&#8221;, CONOZCA. Miami: SEC, Abril-junio 1987, p. 14. El licenciado Rubén Zavala Hidalgo es profesor  de misionología en el Instituto Bíblico Superior de  las Asambleas de Dios del Perú (ISAD). Ha preparado una historia de las Asambleas de Dios del Perú después de llevar a cabo una investigación en viajes por todo el país.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Rubén Zavala</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Las iglesias necesitan que escribamos su historia</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2015 23:24:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Davis C. Woolley</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Davis C. Woolley Traducido por Andrés Carrodeguas  &#160;   ¿Qué edad necesita tener una iglesia antes que se escriba su historia? Cada iglesia responde a esta pregunta de una manera distinta. Por ejemplo, una iglesia celebró su primer aniversario de fundada haciendo que se escribiera su historia hasta ese momento. Nuevamente, cuando cumplió cinco</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=2529">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Davis C. Woolley</p>
<p>Traducido por Andrés Carrodeguas <em> </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em> </em></p>
<p>¿Qué edad necesita tener una iglesia antes que se escriba su historia? Cada iglesia responde a esta pregunta de una manera distinta. Por ejemplo, una iglesia celebró su primer aniversario de fundada haciendo que se escribiera su historia hasta ese momento. Nuevamente, cuando cumplió cinco años, hizo que se escribiera otra historia. Estos bosquejos históricos han sido conservados, y la historia escrita de esta iglesia, que tiene ya 40 años, está a disposición de todos. Se han conservado bosquejos anuales, bosquejos hechos cada cinco años y bosquejos que comprenden 25 años. Esto ha servido para que se publiquen varias presentaciones bastante completas de la historia de esa iglesia.</p>
<p>1. <em>La historia de las iglesias es importante. </em>Nadie puede comprender bien a su iglesia local mientras no conozca algo de su historia. Una iglesia que se acepte a sí misma y acepte su propia historia tendrá muchas posibilidades más de progresar y de alcanzar sus metas que otra que se esfuerce por esconder parte de su historia, o se niegue a reconocer las debilidades y los fracasos del pasado. Por tanto, es importante que se escriba una historia para que los miembros que no han estado en la iglesia desde el principio sepan algo de las dificultades con que se ha enfrentado, los obstáculos que ha superado y las victorias que ha logrado. Esto capacita al nuevo miembro para sentir aprecio por la iglesia de la que forma parte. Les da a los miembros más antiguos, que han recibido a los nuevos en su fraternidad, la seguridad también de que los recién llegados se han unido a la labor de su iglesia con cierta comprensión de las experiencias pasadas. La historia escrita permite además que los miembros comprendan por qué su iglesia no ha progresado en algunos aspectos, o ha fracasado en algunos puntos. De esta forma, estarán advertidos con respecto a los peligros y los errores del pasado, y los podrán evitar al hacer planes para el futuro. La historia es importante, y vale la pena también que los miembros comprendan la historia de su iglesia y de la forma en que se ha ido desarrollando su programa de actividades.</p>
<p><em>2. Cuatro clases de historia. </em>Con respecto a las iglesias, se pueden identificar cuatro clases de historias.</p>
<p><em>a. La historia oral</em><em>. </em>Cada iglesia tiene su historia, aunque no todas tengan una historia escrita. Antes que haya una historia escrita, siempre se desarrolla cierta historia oral, formada por un conjunto de relatos acerca de los acontecimientos y las actividades del pasado, lo cual ha ido pasando de una persona a otra, aunque nunca se haya escrito en forma de registro histórico. Los relatos acerca de los acontecimientos interesantes dentro de la historia de la iglesia suelen pasar de una generación a la siguiente. Así, es posible que uno de los miembros más antiguos diga: &#8220;Recuerdo que mi padre me contó algo que sucedió en la iglesia cuando él era joven.&#8221; En esta ocasión da a conocer parte de la historia oral de su iglesia. Esta información debe ser puesta por escrito.</p>
<p>La historia oral no es siempre digna de confianza, porque las personas tienen cierta tendencia a hacer que las anécdotas del pasado crezcan cada vez que se vuelvan a contar, de manera que queden agrandadas y embellecidas con detalles que no es posible demostrar con documentos. A pesar de esto, la historia oral conserva con mucha frecuencia unas experiencias del pasado que se deberían escribir y analizar con sentido crítico, a fin de descubrir el germen de verdad que pueda haber en el relato que ha llegado hasta el presente. Por tanto, el comité de historia debería dedicarse a la tarea de grabar en cinta entrevistas con los miembros más antiguos de la iglesia. De esta forma, los informes orales que graben se convertirán en una parte de los archivos permanentes de la iglesia.</p>
<p><em>b. La historia en imágenes</em><em>. </em>La mayoría de las iglesias tienen también una historia en imágenes. Tal vez no se trate de un conjunto de fotografías organizadas con el propósito expreso de presentar la historia de la iglesia, pero existen fotografías de edificios, personas, actividades y acontecimientos relacionados con ella. Estas fotografías generalmente están en manos de los miembros de la iglesia. Pudiera ser que ellos mismos las hayan tomado, las hayan comprado, o formen parte de alguna colección familiar. Estas fotografías relacionadas con la iglesia se deben reunir, identificar y guardar en un lugar seguro. Si una familia no quiere desprenderse de su colección de fotografías, la iglesia puede mandar a sacar duplicados para añadidos a su colección de fotograñas. La historia en imágenes tiene el valor de todo lo gráfico. Un proverbio chino afirma: &#8220;Una imagen vale más que mil palabras.&#8221; Ninguna historia es realmente todo lo que debería ser, a menos que contenga algunas fotografías, sobre todo de los edificios, los pastores, los diáconos y los grupos especiales con sus dirigentes. Se debe conservar la historia gráfica de la iglesia con gran cuidado, y de manera permanente.</p>
<p>c. <em>La historia archivada. </em>Todas las iglesias tienen una historia archivada. Las actas de las reuniones de negocios que se han guardado son una fuente primaria de materiales. Con frecuencia, los archivos no presentan toda la historia, o bien no se han conservado los documentos que se han escrito. Por tanto, la información que aparece en los archivos, aunque sea muy importante, es incompleta e insuficiente para dar a conocer toda la historia de la iglesia. Debe existir un comité de historia de la iglesia local, que anime al mejor mantenimiento posible de sus archivos. No sólo se deben conservar las actas, sino también el resto del material, como boletines, circulares, materiales de publicidad, actas de las reuniones de. diáconos, archivos de la escuela dominical y actas del cuerpo oficial de la iglesia. Es necesario alentar y dar sugerencias acerca de estos archivos, para que sean escritos con exactitud y detalle. Entonces estarán a la disposición de quien desee escribir la historia de esa iglesia.</p>
<p><em>c</em><em>h</em><em>. </em><em>La historia escr</em><em>i</em><em>ta. </em>La historia escrita de una iglesia es un recuento de las actividades de esa iglesia desde el principio hasta el presente. Lucas, al escribir su evangelio, nos dice que se dispuso a escribir &#8220;por orden&#8221; las cosas relacionadas con Jesús. Una historia bien escrita es un recuento ordenado de las actividades que han formado parte de la historia oral, la historia gráfica y los materiales históricos procedentes de los archivos.</p>
<p>Muchas veces habrá quien diga: &#8220;La historia demuestra que éste ha sido nuestro año mejor.&#8221; ¿Será cierto? La historia no puede hablar de los logros, a menos que alguien los escriba, los fotografíe, o cuente la anécdota para que quede grabada. A menos que se ponga por escrito esta información, los excelentes logros del año pasado se perderán para la historia. Las iglesias han sido maravillosas en cuanto a hacer historia, pero no lo han sido tanto en cuanto a la labor de conservar y escribir esa historia. Con este artículo se pretende ayudar a las iglesias y a otras organizaciones cristianas a escribir más historias y ponerlas a disposición del público. Estos relatos pueden inspirar a los demás y ayudar a los creyentes del futuro a evitar los errores de los que vivieron antes .que ellos.</p>
<p><em>3. La historia escrita no tiene </em>sus<em>tituto. </em>Es fácil comprender que no hay un verdadero sustituto para una historia escrita de una iglesia, tanto si tiene diez años, como si tiene veinte, o cien. Debe haber una historia: escrita,una recolección de todos los fragmentos de historia oral, historia gráfica e historia en documentos, que sea una presentación de la forma en que Dios se ha relacionado con los suyos, específicamente dentro de ese cuerpo de creyentes.</p>
<p>No hay nada que pueda ocupar el lugar de esa declaración formal llamada bosquejo histórico, o historia de una iglesia. Es el recuento de la forma en que ha ido caminando el pueblo de Dios. Cualquiera que sea el nombre que se le dé, la debemos escribir y conservar para los que vendrán después de nosotros. Una advertencia: en realidad, no es escribir historia limitarse a hacer una-cronica de sucesos al final del año y añadirla a las crónicas de los años anteriores. Probablemente resulte de esto una lista cronológica completa de las cosas que han pasado dentro de la iglesia, pero una historia trata de evaluar y presentar, no sólo de manera ordenada, sino también de acuerdo a su importancia, las actividades, los logros, los fracasos y las bendiciones de esta parte del pueblo de Dios a lo largo de un período determinado.</p>
<p><em>4. La responsabilidad del p</em><em>r</em><em>esente. </em>La próxima generación no puede cumplir con las responsabilidades de la presente. Sólo esta generación puede ser fiel a esa obligación de mayordomía que consiste en conservar sus propios tiempos y dar un informe acerca de ellos. Es posible que en el pasado hubiera quienes no cumplieran como es debido con estas responsabilidades, y que esta generación se haya visto empobrecida por haberse omitido algunos puntos de importancia en el registro histórico. Las generaciones del futuro mirarán a los que escriban la historia de hoy y se levantarán para llamados bienaventurados si han sido fieles en su labor de mayordomía de conservar y escribir la historia. En cambio, también es posible que esas mismas generaciones futuras miren al pasado y se pregunten con asombro y desilusión por qué no se hizo en esta generación una labor mejor y .una contribución mayor a la recopilación de documentos escritos.</p>
<p>En el presente, muchos creyentes están conscientes de su historia y valoran su herencia. De hecho, son muchos los que tienen un gran deseo de saber más acerca de su historia y están dispuestos a hacer su contribución en la preparación de documentos históricos y libros de historia. Usted y su iglesia local tienen la oportunidad de dedicarse a la labor de escribir una parte de la historia de la Iglesia. Es posible que usted, aunque en estos momentos sea la única persona de su iglesia interesada en esta actividad, sea una figura clave en despertar en ella el interés por su historia, y Dios lo utilice para suscitar entusiasmo por escribirla.</p>
<p>Capítulo 1 del libro <em>Cuide for Writing the History </em>o[ <em>a Church </em>(Guía para redactar la historia de una iglesia), por Davis C. Wooley. Registrado 1969, Broadman Press. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de la casa editora.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Davis C. Woolley</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Editorial 1989-1: Mañana, cuando nuestros hijos pregunten</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2015 22:58:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Floyd Woodworth W.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1989.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Floyd Woodworth &#160; &#160; No podía creerlo el caminante. Detuvo la marcha para contemplar la escena en el pequeño parque que hubiera deseado le sirviera de un lugar de reposo durante el calor del mediodía. Pero, ¿quién podría cobrar fuerzas ante semejante escena? Se desmoronaban las orejas y los dedos de la estatua mugrosa</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=2524">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Floyd Woodworth</p>
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<p>No podía creerlo el caminante. Detuvo la marcha para contemplar la escena en el pequeño parque que hubiera deseado le sirviera de un lugar de reposo durante el calor del mediodía. Pero, ¿quién podría cobrar fuerzas ante semejante escena? Se desmoronaban las orejas y los dedos de la estatua mugrosa que en un tiempo se había colocado en memoria de un prócer de la patria.</p>
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<p>Preguntó el caminante a unos chicos que correteaban bajo la mirada de la figura:</p>
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<p>- ¿De quién es esa estatua?</p>
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<p>Recibió miradas de indiferencia y desdén.</p>
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<p>- ¡Ea, vamos a ver quién mata el primer pájaro! &#8211; gritó un chico.</p>
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<p>Todos buscaron piedras. Ignoraban la identidad y los sufrimientos de aquel cuya memoria se había intentado asegurar con el modesto monumento. Lo que menos les interesaba era que disfrutaban en muchas maneras de los resultados de sacrificios de héroes del pasado.</p>
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<p>Y nosotros, ¿qué lugar fijamos en nuestra escala de valores para aquellos que rompieron surcos con abnegación, paciencia, lágrimas? ¿Nos importa cómo sufrieron para sembrar la semilla del evangelio frente a recias persecuciones? Nuestro pueblo ha ganado simpatía por nuestro fervor y fe de hierro, pero no hemos brillado por nuestro entusiasmo en preservar nuestra historia, ni tan siquiera en darle un vistazo a la historia de lo que sea. No tenemos paciencia ni interés en saber del pasado. Lo que nos interesa es el presente y el futuro. Duele pensarlo, pero hasta la historia que nos proporciona el Antiguo Testamento tiene pocos partidarios entre nosotros.</p>
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<p>Debe ser motivo de preocupación nuestra costumbre de desatender la historia. La Biblia no nos anima en eso. Más bien nos insta a darla a conocer a nuestros hijos y al hermano en la fe.</p>
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<p>Preocupado por la posibilidad de que los grandes acontecimientos históricos pasaran al olvido, Moisés exhortaba a los israelitas a que cuando sus hijos preguntaren, se les enseñara bien la historia. Se estableció la fiesta de La Pascua con carácter didáctico. Es que necesitamos todos saber de dónde venimos, cuáles son nuestras raíces.</p>
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<p>La fiesta de Tabernáculos tenía también un propósito didáctico. Era una lección objetiva. Se celebraba para que no se olvidara la historia del éxodo de Egipto. Hacía a la gente recordar y sentir el impacto de las experiencias pasadas por sus antepasados cuando anduvieron en el desierto en calidad de nómadas. Había que enseñar historia y hacerla sentirse en el alma. ¡Y pensar que nuestro pueblo no sabe de aquellos tiempos difíciles cuando comenzaba la obra en nuestro país! ¿No sería que es hora de invitar a los hermanos a pasar a las tiendas de campañas, a morar bajo enramadas para que sientan los rigores de las persecuciones y la soledad?</p>
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<p>Jehová insiste de nuevo cuando Josué está para dirigir al pueblo en su invasión de la tierra prometida. [osué recibió la orden divina de levantar un memorial para que cuando las generaciones futuras preguntaran, pudieran darse cuenta de lo grande de su Dios y para que renovaran su confianza 3 en El. Lo asombroso del propósito es que no solamente los descendientes de los israelitas debían saber lo que sucedió, sino también todos los pueblos. &#8220;Para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de [ehová es poderosa; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días&#8221; Josué 4:24.</p>
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<p>Jesucristo se preocupó también porque la historia se mantuviera latente en cada corazón. Instituyó la Santa Cena como recordatorio de su pasión en la cruz a favor de la humanidad.</p>
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<p>Se dio una orden divina en numerosas ocasiones para escribir cosas que se habían visto u oído. De veras que Dios manifiesta una preocupación incesante por la recordación de la historia. Por lo tanto hay que escribirla.</p>
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<p>Podemos aprovechar la historia para ver lo que se hizo bien. Al analizar las decisiones y los acontecimientos, podemos decidir si esas mismas posibilidades están a nuestro alcance ahora. Esa es una magnífica forma de adelantar el Reino de Dios.</p>
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<p>La historia es buena maestra cuando nos permite ver problemas del pasado debido a decisiones y actuaciones indebidas. Si lo deseamos, podemos aprender mirando equivocaciones de movimientos y personas en la historia. Lástima que más personas e iglesias no aprovechan esas ayudas cuando el costo de enterarse es tan bajo. En cambio, la ignorancia cobra bien caro.</p>
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<p>Otro gran valor de la historia es su potencial para inspirar y motivar. ¿Quién no siente entusiasmo al leer de las hazañas de los antecesores quienes con pocos recursos y contra recios vientos alcanzaron victorias gloriosas? A veces parecían insuperables las dificultades, pero se aferraron a las promesas de Dios. ¿Cierto que el lector siente un impulso de emular tan formidables ejemplos?</p>
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<p>Nos incumbe hacer conciencia del valor de la historia. Qué bueno fuera que cada iglesia celebrara una semana o un día de énfasis cada año sobre la historia. Se podría observar un domingo de los precursores y de los fundadores de la Iobra en el país. Se podría dar honor a los fundadores de la misma iglesia local. Bien se merecen reconocimiento público por su ardua labor. No hay soledad más cruel que la del olvido.</p>
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<p>Qué interesante que se prepararan exhibiciones con fotografías y artefactos. Se podría hacer un periódico mural con artículos de diferentes épocas de la obra y anécdotas. Se podría ofrecer una cena y tener como invitados de honor a los que más tiempo llevan en la iglesia.</p>
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<p>Una posibilidad sería que uno o dos de los fundadores dieran un breve testimonio contando de algún momento de crisis en el comienzo de la obra y cómo el Señor obró. Se podrían cantar los himnos que se usaban en los primeros años de la obra. Y se podría pedir a algún compositor de himnos que prepare un canto alusivo a los días de antaño en la obra.</p>
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<p>Habiendo voluntad y personal, nada mejor que un cuadro dramatizado de las pruebas y victorias de la historia para presentar un mensaje elocuente a los nuevos de la iglesia.</p>
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<p>Si los israelitas podían armar sus enramadas y dormir siete noches en la calle como un recordatorio de la historia, ¿qué podremos hacer nosotros para resaltar nuestras raíces tan importantes?</p>
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<p>Otro deber nuestro que significará mucho para &#8220;todos los pueblos&#8221; es la investigación seria y continua, buscando salvar nuestra historia del olvido. No es tarea fácil. Hay que tener la paciencia y determinación de un detective. Hay que sentir un santo orgullo por nuestro pasado y por las letras. Tenemos que preservar con arte, dignidad, estilo ameno, la historia nuestra para cuando nuestros hijos (y todos los pueblos) pregunten.</p>
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<p>La historia es una mina excepcional de ilustraciones para sermones. Aprendamos a explotarla. Animemos a otros a hacerlo también ya que el mensajero más pobre tiene posibilidades de aumentar el valor de su comunicación al incrustarle brillantes y esmeraldas sacadas del mismo suelo de los receptores.</p>
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<p>&#8220;La historia consuela. Nos hace ver que no somos los primeros para luchar por la Causa.</p>
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<p>&#8220;La historia insta. Nos dice que breguemos contra la corriente como hicieron los de antaño.</p>
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<p>&#8220;La historia orienta. Señala el mejor camino de acuerdo con la experiencia del pasado.</p>
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<p>¿Qué haremos cuando nuestros hijos pregunten? _ fww</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Floyd Woodworth W.</span>
				<p></p>
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