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	<title>Conozca &#187; José M. Saucedo Valenciano</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>El Proceso de Conformación del Canon del Antiguo Testamento:  Inspiración, preservación y difusión de los textos sagrados</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Nov 2023 20:36:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
				<category><![CDATA[2022.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por José M. Saucedo Valenciano &#160; El libro sagrado que rige nuestra fe y conducta y que tanto disfrutamos ahora es resultado de las operaciones del Espíritu Santo en la inspiración, preservación y difusión de los textos. Es también producto de la diligencia de los santos hombres de Dios que se consagraron a la redacción,</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=5665">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por José M. Saucedo Valenciano</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El libro sagrado que rige nuestra fe y conducta y que tanto disfrutamos ahora es resultado de las operaciones del Espíritu Santo en la inspiración, preservación y difusión de los textos. Es también producto de la diligencia de los santos hombres de Dios que se consagraron a la redacción, publicación y recolección de la historia, la ciencia, la sabiduría y la profecía de las intervenciones divinas. La dirección del Todopoderoso y la inteligencia humana hicieron posible la conformación del conjunto de escritos que constituyen el canon autoritativo de la fe hebrea, así como de la cristiana.</p>
<p>El establecimiento del canon es un proceso dirigido por el Espíritu Santo sobre los hombres que determinaron reconocer los libros que procedían de autores inspirados por Dios y tenían un mensaje y contenido autoritativo para su pueblo, que debían ser estudiados como Escrituras Sagradas y elevados en su reverencia sobre los demás volúmenes proféticos o rabínicos que existían en la antigüedad. Los factores principales para declarar a un libro canónico son, pues, en primer término, la inspiración, y en segundo la autoridad. En la Biblia se integraron los documentos que exhibieron este binomio de causa y efecto.</p>
<p>En ningún momento la canonicidad determina la inspiración; más bien, lo contrario es cierto. Los concilios de eruditos reconocen la procedencia divina de un libro; no le aportan autoridad, sino rinden honor a su esencia espiritual. El proceso de análisis y escrutinio a que se someten los escritos sagrados no es para otorgarles superioridad; tiene que ver mayormente con la intención de percibir la autoridad y el poder de aquellos que poseen la fuerza iluminadora y transformadora de la verdad de Dios. No es el juicio humano el que decide si un documento entra en el catálogo de las Santas Escrituras, sino el sello del cielo estampado por la mano del Todopoderoso el que posiciona sus obras como normativas para la fe y la conducta de su pueblo. Tiene que ver la sanción de los sabios más con la operación providencial del Espíritu del Creador, el cual potenció la inteligencia y el discernimiento de los eruditos para que pudiesen identificar los volúmenes auténticos que debían integrar la Biblia.</p>
<p>Por orden divina se originó la redacción de sus leyes y revelaciones a Moisés, se instruyó la custodia de estos documentos a los sacerdotes y levitas y se mantuvieron resguardados junto al arca del pacto en el Lugar Santísimo (Deuteronomio 31:24-26). Este sistema de protección y santificación de las letras sagradas se mantuvo después de la construcción del templo salomónico. Así lo comprueba el hecho de que cuando por orden de Josías se realizaron labores de reparación en la casa de Dios el sumo sacerdote encontró el libro de la ley divina, el cual entregó de inmediato al escriba Safán, quien lo revisó y después lo leyó en presencia del monarca, el cual mostró enorme reverencia y humillación ante los textos inspirados (2 Reyes 22:8-11).</p>
<p>Desde la Majestad en las alturas se ordenó la copia de la ley mosaica para que se mantuviera como instructivo de los príncipes gobernantes y reyes que se sentaban en los tronos de Israel (Deuteronomio 17:18, 19; Josué 1:7, 8; 2 Reyes 22:10-20). Tanto en el ámbito religioso como político se sostenía la teocracia a través del fundamento de la palabra inspirada por el Espíritu Santo. Providencialmente se encargó la preservación de los libros santos en los líderes y príncipes de la nación del pacto. <strong></strong></p>
<p><strong>La necesidad de la conformación del canon del Antiguo Testamento por cuestión de discernimiento</strong></p>
<p>A la par de la redacción y el estudio de las obras de autores inspirados, surgieron libros que también alcanzaron difusión entre el pueblo del pacto. No pocos autores difundieron sus escritos y aunque ninguna obra había de despreciarse a priori, se hacía necesario distinguir entre los documentos normativos, de contenidos autorizados para la instrucción del pueblo, edificantes para la fe de los israelitas, de origen divino y fuerza transformadora; en contraste con los que eran de menor relevancia y dignos de estudio sin reverencia. Se trataba en principio de una labor de discernimiento.</p>
<p>Entre los libros mencionados en la Biblia que no aparecen como tales en el canon del Antiguo Testamento se anotan los siguientes:</p>
<ul>
<li>El libro de las batallas de Jehová (Números 21:14)</li>
<li>El libro de Jaser (Josué 10:13; 2 Samuel 1:18)</li>
<li>El libro de los hechos de Salomón (1 Reyes 11:41)</li>
<li>Los 3 mil proverbios de Salomón y sus 1005 versos, además de sus disertaciones sobre botánica y biología (1 Reyes 4:32, 33)</li>
<li>Libro de las historias de los reyes de Israel (1 Reyes 14:19)</li>
<li>Las crónicas de los reyes de Judá (1 Reyes 14:29)</li>
<li>Los hechos de Samuel vidente (1 Crónicas 29:29; 2 Crónicas 9:29)</li>
<li>Crónicas del profeta Natán (1 Crónicas 29:29; 2 Crónicas 9:29)</li>
<li>Crónicas de Gad vidente (1 Crónicas 29:29)</li>
<li>La profecía de Ahías silonita (2 Crónicas 9:29)</li>
<li>Profecía del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat ( 2 Crónicas 9:29; 12:15)</li>
<li>El libro del profeta Semaías (2 Crónicas 12:15)</li>
<li>El libro del vidente Iddo el vidente en el registro de las familias (2 Crónicas 12:15)</li>
<li>La historia de Iddo profeta (2 Crónicas 13:22)</li>
<li>Las palabras de Jehú hijo de Hanani (2 Crónicas 20:34)</li>
<li>Historia del libro de los reyes (2 Crónicas 24:27)</li>
<li>La historia de Uzías escrita por Isaías hijo de Amoz (2 Crónicas 26:22)</li>
<li>Los hechos de Josías escritas en las palabras de los videntes (2 Crónicas 33:19)</li>
<li>Las palabras de los videntes (2 Crónicas 33:18)</li>
<li>Las lamentaciones de Jeremías en memoria de Josías  (2 Crónicas 35:25)</li>
<li>El libro de la profecía de Enoc (Judas 14)</li>
</ul>
<p>Aparte de estas obras, desde luego que se habían producido otras que ya corrían con seudónimos y como anónimas para el tiempo del retorno del cautiverio. Era necesario, pues, el escrutinio para probar la autenticidad, la pureza y la perfección de las letras divinas. Había que separarlas de las que no alcanzaran a dar la medida requerida para su consideración canónica.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El inicio del proceso de conformación del canon del Antiguo Testamento</strong></p>
<p>Se dice que la conformación del canon del Antiguo Testamento pudo haber obedecido a la preocupación de los intelectuales de Israel que veían, sobre todo en ciertas etapas críticas de su historia, un peligro acentuado de la pérdida de su identidad nacional (Guerra 2017). <em>Les dirás esta palabra</em>. P 161). Episodio especial en este sentido es el del retorno del exilio babilónico de los judíos después de un período de casi 70 años de ausencia de la tierra santa, de abandono del culto en el templo y de sometimiento a gobiernos, sistemas, lenguas y culturas bastante distantes a los de la nación del pacto (Esdras 10; Nehemías 8:13-18; 9:38-10:31; 13).</p>
<p>Se relaciona también la intención de la definición del canon del Antiguo Testamento con el hecho de que abundaban los volúmenes de literatura que corrían ya entre los estudiosos de lo sagrado, y que en no pocos se encontraron gérmenes de doctrina espuria o aberrante que ponía en peligro la pureza de la enseñanza en el pueblo escogido. La selección tendría una función de discernimiento para diferenciar los auténticos textos producto de la inspiración divina, de aquellos que contenían verdades o principios valiosos, aunque no del nivel de los autoritativos; incluso para excluir de las sinagogas o casas de instrucción ciertos documentos que de plano mostraban errores de aplicación de la ley o aberraciones éticas que pudieran pervertir a los que los recibieran. El riesgo era aún mayor por cuanto tales escritos se difundían con seudónimos que empleaban nombres de profetas reconocidos. Con el tiempo se habló de libros inspirados o canónicos, deuterocanónicos y apócrifos.</p>
<p>Se nota un énfasis específico en la consagración de líderes, sacerdotes y pueblo al estudio de la palabra de Dios. Esdras y Nehemías son los protagonistas de un avivamiento en la ciencia bíblica en el Israel que retornó del exilio babilónico (Esdras 7:6-10, 25, 26; Nehemías 8:1-9:3; 13:1-3). El sacerdote enviado por Artajerjes conformó equipos de eruditos dedicados cien por ciento al escrutinio de la revelación inspirada y en la búsqueda de sentido y aplicación para las familias hebreas, las cuales recibieron con avidez y reverencia la verdad divina.</p>
<p>Con plena conciencia de que la estabilidad de la nación dependía del apego del pueblo a la ley divina, y de que el desapego a la palabra de Dios los llevaría de nuevo al exilio y la servidumbre, se dedicaron los sabios dirigidos por Esdras y Nehemías a poner el fundamento de la restauración sobre la sólida roca de la verdad inspirada (Nehemías 13:17, 18). El magisterio del reformador es reconocido por el pueblo como la autoridad delegada que se encarga de restablecer el orden sacerdotal y levítico en absoluta concordancia con los reglamentos ordenados en la Escritura del Legislador y en los textos de los reyes y profetas (Esdras 7:23-26; 9:1-10:44; Nehemías 10:28-39; 13:1-3).</p>
<p>Poseía Esdras durante el exilio copias de las Sagradas Escrituras, las cuales estudiaba con diligencia y en su viaje a Jerusalén trajo con él los documentos inspirados. Es de ellos que puede leer al Israel congregado la palabra de Dios y a partir de su colección de textos los sacerdotes pueden escudriñar y enseñar al pueblo. Bajo la batuta del experto se implementó todo un sistema de escuela, con un aparato educativo bien organizado, con docentes que tenían acceso directo a la fuente de saberes divinos, con alumnos hambrientos de conocimiento y dispuestos a aprender la ciencia bíblica, con un inspector de primer nivel, avezado supervisor, instructor de los maestros y con rollos abiertos a los ojos de todos los presentes. La plaza pública se transformó en un aula en la que la verdad del cielo se expuso con precisión, amplitud y claridad a los alumnos (Esdras 7:6-10; 25; Nehemías 8, 9 y 13). Por cierto, en el catálogo de volúmenes a los que recurría el sacerdote sabio, se incluía no sólo la ley de Moisés, sino también los escritos de los profetas, los cuales considera como normativos y prescripciones divinas para la nación del pacto (Esdras 9:10, 11). Para el restablecimiento del orden del servicio litúrgico se siguen los estatutos consignados por los monarcas David y Salomón, cuya literatura poseía carácter imperativo y había que seguir lo que mandataban (Esdras 8:20; Nehemías 12:44-46).</p>
<p>Era Esdras un sacerdote adicto al estudio de las letras sagradas, un copista diligente y un experto en su exposición. Su apego a la palabra inspirada le atrajo el favor divino en forma superabundante. Se afirma que la mano de Jehová su Dios estaba con él y que por ello la gracia le abrió puertas de bendición delante del rey al que pidió el permiso para retornar a la ciudad santa (Esdras 7:6). Desde el principio la mentalidad del sabio maestro apuntaban a propósitos trascendentes en su consagración al escrutinio de los textos inspirados. Y sus intenciones contemplaban la erudición, el cumplimiento y la enseñanza de la palabra del Creador en Israel (Esdras 7:10).</p>
<p>El emperador lo reconoce como escriba versado en los mandamientos de Dios y sus estatutos para Israel. Lo recomienda en sus cartas como sabio y erudito maestro en la ley del cielo (Esdras 7:11, 12, 25). Viene el descendiente de Aarón con la misión específica de establecer una escuela de Biblia en Jerusalén para instrucción de su pueblo, y así lo hace (Esdras 7:25). Había sacerdotes que se dedicarían al servicio del templo y la liturgia cúltica; pero decidió el líder que determinados ministros de entres sus colaboradores se dedicarán por completo al estudio y la instrucción de los textos inspirados. De este modo el pueblo cuenta con suficientes enseñadores capacitados y entrenados en la formación y el discernimiento de la nación escogida en los contenidos del pacto del Creador con Israel (Nehemías 8:4, 7-9). Se formó entonces bajo la dirección de Esdras y Nehemías un equipazo de eruditos cuyo entendimiento era bastante y suficiente para iluminar la inteligencia de la gente en las Escrituras (Nehemías 7:9). Se dice que a este colegio de expertos en Biblia se le llamó luego “La Gran Sinagoga”, y a este grupo se le atribuye la obra magna de fijación del canon hebreo.</p>
<p>El oficio de los escribas se encargaba de multiplicar a través de colecciones y copias de los manuscritos de las Sagradas Escrituras. En este orden aparecen los nombres de Esdras y Sadoc en el tiempo del poscautiverio (Esdras 7:6, 11, 12; Nehemías 13:13). Eran cronistas, secretarios, escribientes y educadores del pueblo, y se especializaban en la conservación y preservación de los documentos inspirados. Reyes, sacerdotes, levitas, cantores y rabinos debían contar con textos bíblicos autorizados, y para ello existía la orden de los escribas.</p>
<p>Gracias a la operación providencial del Espíritu Santo al levantar escribas sabios y celosos como Esdras y los miembros de la Gran Sinagoga, para el período intertestamentario se tiene ya un consenso de los libros autoritativos. Por ello se puede realizar una obra magna del nivel de la Septuaginta, la primera traducción completa de los textos bíblicos hebreos al idioma griego. Los 72 rabinos eruditos asentados en Alejandría entregaron el tesoro de la inspiración divina en el lenguaje universal, con el fin de preservar la doctrina y la identidad israelita de sus generaciones que no dominaban el idioma semítico de sus padres.</p>
<p>El arduo y fructífero trabajo de los colegios revisores de los textos canónicos aportó la base sobre la cual se edificaron las estructuras de las escuelas de conocimiento bíblico por las que en los tiempos del Señor los rabinos poseían un texto bíblico completo y con un catálogo bien definido. Así se deduce de los textos tanto de los evangelistas como de los historiadores como Josefo. En los escritos nuevotestamentarios se menciona al Señor citando las Escrituras con expresiones tanto bipartita como tripartita: Moisés o la ley y todos los profetas (Mateo 5:17; 11:13; 22:40; Lucas 24:27), o la ley de Moisés, los profetas y los salmos (Lucas 24:44). Por su parte el autor de Contra Apión expone la consideración de la tradición hebrea para la cual existen 22 obras de literatura sagrada autoritativa (Geisler 1969).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Tiempo de reconocimiento de la inspiración en los libros bíblicos</strong></p>
<p>Algunos apuntan el Concilio en Jamnia, a finales del primer siglo como la fecha en que se determinó el canon del Antiguo Testamento. Sin embargo, todo indica que en esa reunión los rabinos eruditos sólo confirmaron, después de una amplia consideración, lo que ya siglos antes se había definido. La verdad es que la integración de las obras inspiradas en un solo volumen no se dio en un acto, sino en todo un proceso que llevó siglos o quizá hasta un milenio. Algunos documentos de inmediato fueron reconocidos y otros lo fueron tiempo después. Pero definitivamente la colección completa fue resultado de ardua labor y estudio por parte de los sabios. Lo que sí tenemos por cierto es que, para los tiempos de Cristo, mucho antes de Jamnia, se contaba ya con el conjunto de libros que conformaban las Sagradas Escrituras que citaron tanto Cristo como los apóstoles (Lucas 24:27; Juan 5:39; Romanos 1:2; 16:26; 2 Timoteo 3:15).</p>
<p>La mayoría de los libros canónicos fueron reconocidos por eruditos y pueblo como palabra de Dios no mucho tiempo después de su redacción. La autoridad espiritual, el testimonio y la influencia de sus autores y la calidad profética o sapiensal de sus contenidos propiciaron la pronta aceptación de su mensaje tanto en los gobernantes, los sabios y el pueblo (Geisler 1969). Los que de inmediato cobraron relevancia como palabra ordenada por el Señor fueron los documentos mosaicos. Y sobre el fundamento de esa revelación dada al Legislador se construyó una plataforma firme para las sucedientes obras que tenían el sello de la inspiración divina.</p>
<p>Los escritos mosaicos gozaron de reconocimiento de sacralidad en sus letras desde el mismo origen. La ley que él publicó se puso bajo custodia de los sacerdotes y levitas en el Santuario de inmediato. Príncipes y gobernantes tenían orden de meditar en la palabra inspirada continuamente (Éxodo 24:4-7; Deuteronomio 31:24-26; Josué 1:7, 8; Daniel 9:2). Además de ello, los sacerdotes y levitas se regían por las normas dictadas por el Todopoderoso a Moisés para el ministerio del santuario. Al orden primero se habían añadido también los estatutos davídicos y salomónicos para las instituciones litúrgicas posteriores (2 Crónicas 23:18; Esdras 8:16-20; Nehemías 12:35, 45, 46).</p>
<p>Los escritos del sucesor de Moisés ocuparon de inmediato un lugar en el libro de la ley de Dios. La inspiración fue asumida desde el principio por el autor y por ello agregó sus palabras a las del Legislador. El pueblo reconoció en todo momento la obra de Josué como sagrada (Josués 24:26).</p>
<p>Los escritos de Samuel fueron recibidos por la congregación de Israel como procedentes del cielo. Su ejercicio múltiple en los oficios de sacerdote, profeta y juez de la nación del pacto lo posicionaron como líder de suprema influencia antes del establecimiento del reino. La precisión de su videncia y el respaldo divino que no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras, le ganaron la fe del pueblo escogido en la autoridad normativa de sus obras, por lo que éstas fueron guardadas en lugar sagrado; o sea, colocadas en la presencia del Señor (1 Samuel 3:19; 10:25).</p>
<p>Las obras de Salomón fueron copiadas y publicadas en el tiempo del rey Ezequías (Proverbios 25:1). Su fama de sabio abrió las puertas para el reconocimiento de sus escritos. El Cantar de los Cantares y Eclesiastés no gozaron de aceptación en el canon de inmediato; sin embargo, prevaleció la fuerza de su carácter inspirado y finalmente ocuparon su lugar en las Sagradas Escrituras.</p>
<p>El libro de las profecías de Jeremías durante el tiempo de Daniel en la cautividad babilónica, prácticamente contemporáneo del autor sagrado, ya era estudiado por los sabios de Israel como documento inspirado. Fue el hijo de Hilcías el más influyente de los videntes del tiempo del exilio y del posexilio. Los siervos de Dios que se mantuvieron fieles durante el destierro tenían en las obras del sacerdote de Anatot una fuente de exhortación y fortaleza, reprensión y esperanza que los alentaba al arrepentimiento y la restauración de la fe. El estadista menciona que consultó en “los libros”, en plural, lo cual es indicativo de que contaba con una colección de documentos especiales para procurar la revelación divina (Daniel 9:2).</p>
<p>Las obras de los profetas primeros y posteriores en su mayoría desde su mismo comienzo fueron recibidas como mensajes del cielo. No siempre el pueblo las apreciaba ni las obedecía, sobre todo en tiempos de grave apostasía; pero al cumplirse las predicciones y los juicios se consideraron voluntad revelada del Creador, y, por tanto, como algo que comprometía y obligaba al pueblo. Los oráculos divinos consignados en la escritura por los santos hombres de Dios llegaron a tenerse en la más alta estima.</p>
<p>La inspiración de las obras de los grandes monarcas de Israel no tardó en ser reconocida. Ellos marcaron la historia del pueblo escogido a través de sus aportaciones al orden, la estética y el engrandecimiento del sistema sacerdotal y levítico que servía en el santuario. En el tiempo en que se restableció el sistema de liturgia con los cantores, se empleaban los textos davídicos y salomónicos para seguir las normas de esta institución de alabanza y adoración (2 Crónicas 23:18; Esdras 8:16-20; Nehemías 12:35, 45, 46).</p>
<p>La versión llamada Septuaginta, traducción del hebreo al griego, que data del tercer siglo antes de Cristo contenía ya prácticamente la colección completa de los libros canónicos. Esto indica que para ese momento ya había fuerte consenso entre los eruditos sobre las obras que se consideraban de procedencia divina.</p>
<p>El Señor Jesús cita la Ley, los Profetas y los Salmos como fuente original de las profecías mesiánicas de la muerte y la resurrección, a la cual debían estar atentos sus discípulos (Lucas 24:27, 44).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Criterios para el reconocimiento y la integración de los libros en el canon veterotestamentario</strong></p>
<p><strong>Criterios principales</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong></strong>1. Autoridad divina</p>
<p style="padding-left: 30px;">Cada libro debía tener el sello de autenticidad de la inspiración divina. Si sus páginas contenían mensaje normativo, revelación genuina, instrucción suprema serían integrados. Su lectura debía inspirar a la devoción y detonar reverencia. Los sabios eruditos procuraron identificar en los contenidos bíblicos la verdad cuyo origen es el Creador y que su aplicación resultara trascendente e impactara a las generaciones (Nehemías 8:1-12). La comunidad recibe estos documentos como palabra de Dios dada en el pasado con absoluta vigencia para el presente (Deuteronomio 5:2, 3).</p>
<p style="padding-left: 30px;"> 2. Autoría profética.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Cada libro debía tener como autor a uno de los profetas reconocidos de Israel. Una obra inspirada por el Todopoderoso vendría a través de un siervo del Señor, ungido y autorizado por el Espíritu Santo. Se reconocía la autenticidad de una revelación divina si provenía de la mano de un santo hombre de Dios que hablaba en nombre del Creador o a través del cual éste se manifestaba. De hecho, la naturaleza profética de un documento le abría la puerta con mayor facilidad que la de carácter poético o histórico (2 Reyes 17:13; Esdras 9:10, 11; Daniel 9:10; Zacarías 7:12).</p>
<p style="padding-left: 30px;">3. Contenido ortodoxo</p>
<p style="padding-left: 30px;">Cada libro debía mantener su contenido en el tenor de la revelación dada a Moisés, honrar a los patriarcas, exponer la unicidad y la soberanía del Creador, aportar expresiones que santificaran y glorificaran el nombre divino. Era importante también el aspecto teológico de la elección de Israel y su esperanza y arraigo en la tierra prometida. Las menciones del sábado, las fiestas nacionales, así como la condenación de la idolatría y el abandono de las tradiciones hebreas resultaban importantísimas (Isaías 8:16, 20; Daniel 9:2-13).</p>
<p style="padding-left: 30px;">4. Efectos en el pueblo</p>
<p>Cada libro debía haber sido recibido, leído y empleado para la enseñanza del pueblo escogido. Se tomaba en cuenta la actitud o respuesta popular ante la fuerza de la expresión de la Palabra, tanto en su tiempo originario como en las generaciones sucesivas. La consideración de la autoridad, el discernimiento o la sabiduría que aportaba el documento de parte de los profetas o los sabios para la instrucción de la congregación (o su inclusión en la liturgia de culto o en la sinagoga), también tenía mucho que ver con la integración del libro al canon (Deuteronomio 4:6-8, 36; Nehemías 8:5-7, 12-18; 10:28-39).</p>
<p><strong>Criterios secundarios</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong></strong>1. Antigüedad</p>
<p style="padding-left: 30px;">Hay un momento de cierre para la redacción de los documentos inspirados, y existe asimismo un número limitado de hagiógrafos. Ninguna obra redactada después del tiempo de Esdras, Nehemías y Malaquías se tomó en cuenta para la integración en el canon. Ciertos libros del período intertestamentario se estudiaban en las sinagogas, pero no se les consideró nunca como del mismo rango que los autoritativos, sino como una especie de literatura de apoyo o ilustración.</p>
<p style="padding-left: 30px;">2. Lengua</p>
<p style="padding-left: 30px;">Sólo los escritos en los idiomas de los padres y los profetas se tomaron en cuenta en el canon. El idioma hebreo, con mínimas inclusiones de versículos en arameo en los autores del cautiverio y poscautiverio (Daniel y Esdras), se consideró el lenguaje sagrado en que Dios habló. Cualquier obra que expresara su mensaje en un alfabeto distinto se rechazaba de inmediato.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Conformación del canon hebreo</strong></p>
<p>TANAK es el nombre con el que llaman los hebreos a su Biblia, son las siglas para los tres conjuntos de libros en que se clasifican los 22 volúmenes de la Sagrada Escritura, que nosotros llamamos Antiguo Testamento. Recordemos que el idioma original es 100 % consonántico, y se añaden vocales únicamente para su lectura, pero no en su redacción:</p>
<p>T aplica para la Torah, que es el conjunto de los cinco libros de Moisés, la ley o lo que llamamos Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).</p>
<p>N aplica para los libros de los profetas, llamados Nebhiim en hebreo. Incluye los documentos de Josué, Jueces, Samuel, Reyes, éstos llamados primeros profetas; luego integra a los profetas posteriores, como Isaías, Jeremías, Ezequiel y doce profetas menores.</p>
<p>K aplica para los escritos, llamados Kethubhim en hebreo. En esta lista aparecen los libros poéticos, con Salmos, Proverbios y Job; también los cinco rollos o Meguillot, que integra Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Ester y Eclesiastés; y termina con los documentos históricos, que incluyen Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas.</p>
<p>Se atribuye la clasificación y el orden de los libros canónicos a una cuestión de estatus oficial de los autores, dando mayor honor y primacía a Moisés como Legislador y mayor de los profetas, luego a los videntes de segundo rango, y colocando al final los volúmenes escritos por personas públicas que ocuparon posiciones políticas y de gobierno en Israel y los imperios. El factor religioso legal y revelacional toma relevancia por sobre las posiciones reales o principales. Esto apunta a la intención de remarcar la raíz y el tronco del sistema teocrático de la nación del pacto.</p>
<p><strong>Operaciones estratégicas de Esdras y Nehemías que iniciaron con un avivamiento en la palabra de Dios y terminaron con el proyecto magno del canon. </strong></p>
<ul>
<li>Se encargaron de la instrucción del pueblo en la ley de Moisés por medio de los sacerdotes en la gran congregación (Nehemías 8, 9 y 13).</li>
<li>Se encargaron de recontar la historia de la redención, empezando desde el Génesis hasta el momento de la restauración de la cautividad de Babilonia (Nehemías 9:6-37).</li>
<li>Se encargó de la reinstauración del sistema litúrgico levítico en plena concordancia con la institución ordenada por la ley de Moisés (Esdras 7:7-26; 8:15-20, 24-30; Nehemías 10:32-39; 12:30, 35-466:8).</li>
</ul>
<p>Se atribuye a los discípulos de Esdras, los hombres de la Gran Sinagoga, eruditos en Biblia y tradiciones judías, la conformación de una asamblea que se ocupó del reconocimiento y la preservación de los libros canónicos de la alianza hebrea. Ellos darían el toque final a la colección que serviría para abundantes copias, traducciones, y versiones que para el tiempo del Nuevo Testamento estudiarían los escribas y rabinos en las sinagogas. Gracias a su labor ardua y magistral ahora disfrutamos de la abundancia de la riqueza del conocimiento que fluye de las letras de la ley, los profetas y los escritos, de cuyas fuentes abrevan los traductores que nos transmiten el mismo mensaje original procedente del cielo, que se transmitió hace más de tres milenios, pero continúa con absoluta vigencia para nuestros tiempos, y no dejará de impactar a las generaciones venideras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<p>Beinert, Wolfgang. <em>Diccionario de teología dogmática</em>. (Herder. Barcelona:1990).</p>
<p>Fernández, Orlando G. <em>Les dirás esta palabra</em> (Ediciones Paulinas, México: 2017)</p>
<p>Fernández, Pilar y Wagner. Carlos G. <em>Historia de la humanidad vol. 6 Israel y Fenicia</em>. (Arlanza Ediciones, Barcelona: 2000).</p>
<p>Green, W. H. <em>introducción histórica y crítica al estudio del Antiguo Testamento. </em>(Salwson and Co. Printers, St. Louis: 1884).</p>
<p>Harrison, E. F. con Bromiley, G. W. y Henry, C. F. H. Diccionario de Teología (Libros Desafío, Grand Rapids:1999).</p>
<p>Scroggie, W.G. <em>El encanto del Antiguo Testamento</em>. (CLIE. Terrassa:1984)</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Marcos, el joven que se levantó del fracaso</title>
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		<pubDate>Tue, 24 May 2022 15:23:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
				<category><![CDATA[2022.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por José M. Saucedo Tomado del libro  Jóvenes de Corazón Perfecto Por José M. Saucedo Valenciano El Principio de la Sabiduría, México 2014 &#160; Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. Hechos 13:5 Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=5200">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por José M. Saucedo</strong></p>
<p>Tomado del libro  <em>Jóvenes de Corazón Perfecto</em></p>
<p>Por José M. Saucedo Valenciano</p>
<p>El Principio de la Sabiduría, México 2014</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. </em>Hechos 13:5</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén. </em>Hechos 13:13</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias. </em>Hechos 15:36-41<em> </em></p>
<p>Marcos era un joven de posición social importante, sobrino de Bernabé, cristiano de segunda generación en su casa. Tenía aspiraciones al ministerio, quería servir al Señor y participaba con fervor en los programas de la iglesia apostólica. Creció en un entorno lleno de vida espiritual, su familia creyó en Jesucristo y en su hogar se celebraban reuniones de oración. Era apegado al liderazgo, sobre todo con Simón Pedro, del cual se convirtió en discípulo predilecto.</p>
<p>Su tío lo invitó a integrarse al equipo que tenía por meta fundar iglesias en las ciudades principales del imperio grecorromano. El joven tendría al privilegio de servir al Señor y aprender del liderazgo y la sabiduría del levita Bernabé y del fervor y la academia teológica de Saulo de Tarso. Se sometería a una escuela ministerial integral, de tiempo completo, en la cual aprendería la disciplina de las materias esenciales con tiempos de práctica de campo con los expertos, y en los lugares más diversos. Contemplaría a los apóstoles en su labor de ganar almas para Cristo, iniciar y establecer congregaciones, discutir la doctrina en las sinagogas, argumentar sobre el carácter mesiánico de Jesús, instruir a los conversos, levantar líderes y consolidar la obra en las comunidades. Sería una aventura gloriosa con aprendizaje significativo en abundancia. Todo era prometedor, insuperable. Así que Juan, mejor conocido como Marcos, aceptó el desafío y se dispuso a emprender el viaje misionero.</p>
<p>Con gran emoción arrancó el proyecto. Pero no contempló las dificultades de alto grado que representaba. No sería un viaje muy confortable; andarían en ocasiones a pie, otras montando; a veces en carro, y de vez en cuando en barco. Todos los medios de transporte existentes les servirían para arribar a los puntos de predicación. De pronto tendrían abundancia, y la escasez no se excluía. El placer y la gloria del ministerio había que disfrutar, pero las crisis y el dolor no se descartaban. Dios los acompañaría en todo el camino, pero el diablo también haría su labor de adversario y los atribulaba. Hubo un momento en el que Marcos sintió que ese sufrimiento no era para él. La nostalgia por las comodidades que gozaba en casa, el recuerdo de la familia, los amigos, la tierra, o quizá el sentimiento de incapacidad o el miedo de fallar en la obra, lo hicieron desistir. Confesó a su tío que deseaba retornar a Jerusalén. Y así lo hizo.</p>
<p>En casa no lo esperaban, pero le dieron una amable recepción. De nuevo se integró en los programas de la iglesia, aunque ahora sentía una sensación de frustración que lo consumía. Había fallado al dejar a Bernabé y a Saulo solos, sin apoyo en el campo. Sabía el Señor si otra oportunidad se le presentaría más adelante, pero no lo veía posible, porque en su cárdex quedó marcado su fracaso. Fue probado y no pasó. Oraba a Dios que lo cambiara, que le diera carácter, lo fortaleciera en su voluntad y lo capacitara como ministro. En su intimidad imploraba que se le abriera una vez más la puerta para evangelizar al mundo.</p>
<p>Años después regresaron Bernabé y Saulo con noticias extraordinarias. Su reporte incluía triunfos maravillosos, testimonios elocuentes del poder de Dios. La fuerza del evangelio arrasaba con las potencias del mal en todas partes. Los demonios huían, los enfermos eran sanados, los cautivos recibían liberación, hombres y mujeres de distintos estratos sociales creían en el Señor; y el reino de los cielos se posicionaba sobre las ciudades y los pueblos para bendición de las familias. En cada prueba vieron la mano divina obrando a su favor, y no hubo obstáculo que les impidiera cumplir la misión.</p>
<p>Bernabé buscó a su sobrino Marcos para alentarlo. Le brindó palabras de ánimo; en ningún momento le reprochó su abandono. Lo instó a seguir adelante en el camino del Señor y le dijo que una falla no tenía por qué determinar el fracaso absoluto en su vida. Le habló del Dios de las oportunidades, el que no desecha a sus siervos, que no deja de amar jamás a sus hijos; el que comprende nuestra debilidad y no nos condena por un error, sino que brinda ocasiones para superarnos; nos ayuda, consuela, y nos hace aprender de nuestras equivocaciones. Le prometió que en el próximo viaje misionero lo llevaría de nuevo.</p>
<p>Las palabras de su tío alentaron a Marcos. Sintió que el cielo se abría de nuevo para él, que Dios no lo borró de su agenda, y era parte del equipo todavía. Se consagró a la oración con mayor fervor y su principal ruego consistía en una petición de carácter y fuerza para sufrir por el evangelio sin que el dolor o la incomodidad lo llevaran otra vez a la deserción.</p>
<p>Llegó el día de la partida del equipo para el siguiente viaje misionero. Pablo y Bernabé planificaron una visita de consolidación a las iglesias que fundaron anteriormente, así como la plantación de nuevas obras en otras ciudades. Se presentó una disputa terrible cuando Saulo vio que los acompañaría el joven Marcos. No estaba dispuesto a aceptarlo por ningún motivo. Había fallado ¿quién les aseguraría que no lo haría de nuevo? Era débil, inepto, cobarde, y si los abandonaba una vez más afectaría el proyecto. La obra de Dios es seria y no podían incluir a uno que no actuaba con sentido de responsabilidad ni se había comportado a la altura requerida por el ministerio. El de Tarso cerró definitivamente la puerta.</p>
<p>Insistió Bernabé en que apoyaran a su sobrino. Él respondía por el muchacho. Estaba arrepentido, quería intentarlo de nuevo, y no había razón para negarle la oportunidad de servir a Dios. Si el Señor no lo desechó ¿por qué lo harían los siervos? La negativa paulina fue rotunda. Saulo prefirió ir por su cuenta, y se hizo acompañar de Silas. Marcos fue cobijado por su tío, y se fueron por distinto rumbo. Finalmente se armaron dos equipos de misión. El escritor de los Hechos siguió la pista de Pablo, mientras que la de los otros se perdió.</p>
<p>La misión de ambos equipos fue exitosa, llena de victorias y experiencias poderosas con el Señor. Del triunfo de Pablo y Silas sabemos por la descripción histórica de Lucas en el libro de los Hechos. De la bendición sobre Marcos y Bernabé lo deducimos de la notable figura que llegó a representar el joven en los años subsiguientes. El apóstol de los gentiles menciona en sus epístolas inspiradas la utilidad del que antes desechó. Pedro alude a su persona con gran cariño cuando lo llama “mi hijo”. Su obra de mayor trascendencia fue la redacción del evangelio que lleva su nombre. Los predicadores, maestros y creyentes de todos los siglos de la historia de la iglesia hemos bebido de sus narraciones, y nos nutrimos con su relato de la vida de Jesucristo.</p>
<p>Marcos pasó a la historia como el primer redactor del evangelio. Satisfizo una necesidad de la iglesia de tener un documento fidedigno sobre la vida del Señor. Bajo la inspiración del Espíritu Santo escribió su obra magna. Recopiló los testimonios, los ordenó y les dio aplicaciones pertinentes para resaltar la persona, la obra y la doctrina del Salvador. Otorgó una base para la predicación y la enseñanza, y aportó argumentos sólidos para combatir las herejías que se levantaron. Su ministerio trascendió las generaciones, y su libro se ha traducido a infinitos idiomas, para llegar con su mensaje a toda criatura en todo el mundo.</p>
<p>De la vida de Marcos tenemos lecciones importantes que aprender.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>1.         Prepárate para los golpes de la vida.</h5>
<p>No todo lo que emprendas resultará como lo esperas. El éxito no aparece siempre en el primer intento. En ocasiones te lanzas a realizar proyectos o alcanzar sueños que consideras nobles, y por ello crees que no puedes fallar. Tienes las ganas, las fuerzas y los recursos para cumplir las metas; eres joven y la vida te ha sonreído. Puede ser que, como Marcos, cuentes con una familia que te apoya y una posición cómoda. Dios te ha bendecido y tu experiencia ha sido buena prácticamente en todo.</p>
<p>Pero tienes que entender que el dolor es parte de la existencia. La tribulación aparece cuando no la esperamos, las crisis nos llegan a todos, y los tiempos de prueba no exentan a ninguno. En ocasiones los problemas desalentadores atacan en el seno familiar, el hogar se ve envuelto en luchas que nos lastiman, debilitan y nos hacen sentir incompetentes porque parece que no tienen remedio. Otras veces la dificultad golpea en nuestra vida espiritual, en forma de tentación, desánimo, conflictos en la iglesia o situaciones que incomodan y provocan ganas de abandonar la comunión de los hermanos en la fe; o hasta pensamos en apartarnos del camino del Señor.</p>
<p>Habrá contingencias en los que no tengas culpa. Simplemente no se logró el objetivo. Le pusiste todas las ganas, mas no se dieron los efectos o resultados deseados. Te acercaste a la gente con buenas intenciones, y sufriste el desprecio. No fuiste la causa, sino la víctima. Pero vendrán decepciones en las cuales sí te verás involucrado en su origen. Iniciaste un proyecto y no lo terminaste, hiciste un compromiso y no lo cumpliste, prometiste y fallaste. Entonces la conciencia te punzará y te acusará sin que la puedas callar. Sentirás que fracasaste, que no sirves para nada, que todos te desprecian y te señalan.</p>
<p>Aprende a soportar los golpes de la vida. Resiste el dolor de tus heridas, sea que las hayas provocado o no, tengas o no la culpa. No permitas que una falla determine tu fracaso total. Analiza la situación, evalúa tus errores, pon mayor atención en tus debilidades. Ora, reflexiona y decídete a superar tu condición. No siempre nos va bien en todo, pero no por eso nos vamos a declarar en derrota permanente. Cada problema nos desafía, mas no nos desalienta. Las crisis muestran nuestra vulnerabilidad, pero no nos sacan de la jugada. Tenemos que seguir adelante, caminar de frente, echarle ganas. Así como vienen las experiencias frustrantes, también en su momento disfrutaremos mayores éxitos que nos darán satisfacción.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>2.         Toma con mayor seriedad el llamado de Dios.</h5>
<p>La emoción y la pasión para servir a Dios son factores buenos, pero no determinantes. No pocos arrancan con ímpetu la carrera, para luego abandonarla a medio camino. Se requiere paciencia, resistencia, humildad y perseverancia para alcanzar la victoria. Tenemos que empezar bien y no detener la marcha hasta cruzar la línea de meta. Marcos inició su ministerio con fervor, pero el desánimo le quitó las ganas de continuar. Tú debes estar dispuesto a sufrirlo todo como buen soldado de Jesucristo. Renuncia a tus proyectos, y persigue los fines divinos; somete tus deseos a los del Señor. Tu consagración ha de ser total, no a medias.</p>
<p>Establece un plan de oración en el que te disciplines diariamente hasta imponer un hábito en tu comunión con el Espíritu Santo. Expón tus peticiones, ruega con pasión por tu familia y por la salvación de las almas, implora que el Señor te unja y te use para su servicio de manera poderosa y efectiva; clama para que forme en ti el carácter de un verdadero siervo y un auténtico hijo de Dios. Incluye acciones de gracias, integra períodos de meditación en la presencia divina.</p>
<p>Conviértete en un asiduo asistente a la iglesia, a la escuela dominical, a los programas de adoración y de alabanza. Dale prioridad a Dios. No permitas que te gane la negligencia o la vanidad. No te quedes dormido cuando es tiempo de presentarte ante el Señor. No permitas que un deporte, una fiesta o un entretenimiento te roben la oportunidad de tener una experiencia con el Espíritu Santo. Acuérdate que mejor es un día en sus atrios que mil fuera de ellos. No olvides que en la casa de Jehová está tu lugar, y que hay una palabra de sabiduría y un momento de altar en que te puedes acercar a él confiado.</p>
<p>Toma en serio tu relación con Dios. Tu servicio y tu ministerio necesitan que les dediques tiempo y esmero. Si no buscas mayor cercanía tu debilidad dominará, la carne gobernará tu vida. Los problemas te desalentarán y las crisis te vencerán. El Señor está contigo, tú tienes ganas de servir y seguir adelante, pero es necesario que formes hábitos nobles, y desarrolles costumbres y disciplinas saludables, de modo que tu carácter se forje con firmeza y solidez, para que venzas en cualquier adversidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>3.         Supera el desaliento que te producen los fracasos.</h5>
<p>Es posible que hayas experimentado el fracaso en algún proyecto. Iniciaste una carrera y la dejaste trunca, comenzaste un negocio y no triunfaste, conseguiste un trabajo y lo perdiste, intentaste servir a Dios y fallaste. Entregaste tu vida a Cristo y volviste a caer de la gracia. La tentación te venció y abandonaste tu iglesia; te dominó la influencia del mundo. El sentimiento de culpa te llevó a la conclusión de que no estás hecho para lo bueno. Tienes miedo de involucrarte de nuevo porque piensas que volverás a errar.</p>
<p>No permitas que el miedo te impida tocar de nuevo puertas de oportunidad. No dejes que el desaliento asesine tus sueños de prosperar. El Señor no te desecha porque cometes errores. Él conoce tus debilidades y fallas. No te ama porque seas perfecto, sino a pesar de que no lo eres. Envió a su Hijo al mundo para salvarte, para pagar tu deuda y perdonar tus pecados. Él pondrá en tu camino gente que, como Bernabé con Marcos, se acercará a ti y te ofrecerá ayuda, te brindará apoyo, orará por ti y te dará palabras de ánimo para que no te rindas. Escucha las voces que te alientan, y cierras tu oído a las personas que te tratan como si no tuvieras valor alguno. No permanezcas en el suelo si te dan la opción de estar de pie. Todavía puedes triunfar. Has adquirido experiencia, ya sabes en qué fallaste, ahora retoma el rumbo; pero hazlo con más cuidado, con temor de Dios, con mayor determinación.</p>
<p>Como Marcos, tú superarás tus obstáculos, trascenderás, llegarás lejos. Te convertirás en factor de bendición para la familia, la iglesia y la sociedad. Los que ahora te aborrecen y te culpan, en el futuro pueden llegar a apreciarte y amarte, porque verán el cambio en ti. Notarán que has madurado, que no eres el mismo, y sobre todo que Dios está contigo. Entonces reconocerán tu esfuerzo y tu trabajo por los resultados que producirás. Tu imagen de una persona irresponsable, timorata y fracasada se trocará por lo que representa el bien, la honestidad, el triunfo y el éxito.</p>
<p>Retoma tu carrera y termínala. Procura un nivel mayor en tu estudio secular. Ponle corazón a tu superación y sé esmerado en las tareas que se te encomiendan. Cumple en tu trabajo y sé responsable, gánate el respeto de tus jefes y compañeros. Pórtate noble y generoso con tu familia. Honra a tus padres y bendice a tus hermanos. Aumenta tu participación efectiva en la iglesia, sirve en tu congregación, obedece a tus pastores. Si tienes llamado al ministerio y algún problema te sacó de la escuela bíblica o la crisis te hizo abandonar tu vocación, ora, ayuna y pide al Señor que te dé la oportunidad de empezar de nuevo. Pero esta vez que sea para triunfar, para alcanzar el propósito divino para tu vida. Y si se te abre la puerta y se te acerca un Bernabé para invitarte a colaborar, no dudes en ir con él. Lánzate de nuevo confiado en que la mano de Dios te sostendrá.</p>
<p>¿Qué error puedes haber cometido del cual Dios no te pueda perdonar?</p>
<p>¿Qué experiencia sería tan desalentadora que te impida intentar de nuevo servir a Cristo?</p>
<p>¿Permitirás que un fracaso te arruine, o como Marcos aprovecharás la oportunidad que el Señor te brinda para triunfar?</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Expresiones teológicas sobre la paternidad de Dios</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 16:25:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
				<category><![CDATA[2021.3]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jose M. Saucedo Valenciano &#160; &#160; Hace ya tres años que mi señor padre, don José T. Saucedo Ortiz, partió de esta tierra hacia las moradas eternas. Se fue a la edad de 82 años aproximadamente. Tuve la fortuna de disfrutarlo por más de cuatro décadas. Miles de recuerdos están archivados en mi memoria.</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=5180">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jose M. Saucedo Valenciano</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hace ya tres años que mi señor padre, don José T. Saucedo Ortiz, partió de esta tierra hacia las moradas eternas. Se fue a la edad de 82 años aproximadamente. Tuve la fortuna de disfrutarlo por más de cuatro décadas. Miles de recuerdos están archivados en mi memoria. Era un hombre que inspiraba respeto, honra y honor. Trabajador incansable, nunca dejó de esforzarse por ser productivo en la vida. Su personalidad era grata. Le gustaba jugar con las palabras y los retruécanos, los calambures, los refranes y las anécdotas nos removían el aposento de los sesos para captar el sentido de lo que nos quería enseñar. Masticaba algo de inglés y disfrutaba al presumir sus frases que traía de los Estados Unidos después de las temporadas que laboraba en aquel país.</p>
<p>La presencia de papá en casa nos daba sensación de seguridad. Aportaba instrucción, corrección y regaños, incluso castigos cuando era necesario. Nos inculcó la reverencia al Creador, aunque no teníamos fe expresa. Nos infundió el principio de la honra a los mayores y a las autoridades, la lealtad a la familia y a los amigos, y nos hizo valorar el trabajo honorable. Sobre todo, nos dio ejemplo de nobleza y generosidad.</p>
<p>No puedo dejar de agradecer al cielo la bendición de contar con mi padre. Puedo pensar en la paternidad de Dios desde mi experiencia con mi progenitor. En no pocas ocasiones, siento que el Creador me habla o se revela a mí con las expresiones exactas que hubiese empleado don José.</p>
<p>Por otra parte, hace casi veintitres años yo mismo me estrené como padre, con la llegada de Pepito. Luego mi experiencia se enriqueció con mi Princesa Mariely, y el remate casi de locura sucedió con mi Stephanie. Con el primogénito se me despertó el instinto protector y la necesidad de ser prudencial y exhaustivo en mi labor de instructor y guía de mi niño. Las niñas me extrajeron una capacidad de amar de manera insospechada y una ternura que me hace volcarme en besos, caricias, abrazos y mil expresiones de cariño inagotable. Siento el peso de la responsabilidad y me esfuerzo por brindarles el mejor de los tratos, procurarles el más noble entorno y ofrecerles una probadita, aunque sea minúscula, de la delicia del amor divino para los tres. Ya con un joven y dos adolescentes he tenido que enfrentar dificultades y situaciones en las cuales el amor ha tomado formas diversas, y siempre ha sido el motor para luchar a morir por el bienestar de la familia. Sin duda, mis retoños revolucionaron mi teología.</p>
<p>Y no puedo dejar de pensar que si un hombre imperfecto y limitado como yo se muere en la raya por sus hijos, cuánto más inmenso debe ser el amor del Padre celestial, perfecto, sabio y amoroso que por salvarnos quiso entregar a su bendito Unigénito para darnos salvación.</p>
<p>Enfoquemos, pues, al Dios y Padre, Creador y Sustentador del Universo. Hablemos ahora del que dirige el curso del mundo y hace que todo concurse hacia la meta gloriosa de su plan de redención. Bebamos de la fuente de la verdad inspirada para tomar de ella los principios sobre la doctrina de la paternidad divina.</p>
<p>Dios es espíritu eterno, invisible, infinito, incorpóreo e inmaterial. Por lo mismo es asexual, es decir no tiene cuerpo humano ni propiedades físicas a la manera de los hijos de Adán. Estrictamente hablando no es varón ni mujer, y está por encima de las clasificaciones de masculino o femenino. Sin embargo, para revelarse a las personas de carne y hueso tuvo que utilizar lenguaje analógico a fin de que su ser y sus virtudes y perfecciones fuesen asequibles para el entendimiento de los mortales. Entonces encontramos, desde el primer el Génesis hasta el Apocalipsis, y desde el primer Adán hasta el postrer Adán, que la manifestación divina llegó a la tierra con expresiones que presentan al Creador como Padre.</p>
<p>La fuerza de toda la expresión de Moisés, los Profetas, los Salmos, los Evangelios y el resto de los documentos inspirados revela el factor de la paternidad divina.</p>
<p>En el Antiguo Testamento encontramos citas como 2 Samuel 7:14; 1 Crónicas 17:13; 22:10; 29:10; Salmos 68:5; 89:26; 103:13; Proverbios 3:12; Isaías 9:6; 63:16; 64:8; Jeremías 3:4, 19; 31:9; Malaquías 1:6; 2:10. Todas hacen referencia a Dios como Padre.</p>
<p>En el Nuevo Testamento se multiplican exponencialmente las alusiones a la paternidad divina. Esto por la doctrina del Señor Jesucristo, que puso en relieve esta cualidad divina de dador, sustentador, ordenador y rector de la vida humana. En forma especial se habla de los y las creyentes como hijos adoptados del Creador. Y de manera especialísima en Jesús de Nazareth, el Mesías Salvador, quien es el Unigénito del Padre.</p>
<p>Mateo es un campeón de las citas de la paternidad divina, casi todas con expresiones doctrinales y experienciales de los labios del Maestro de Galilea. Más de cuarenta textos que incluyen una referencia a Dios como Padre. 5:16, 45, 48; 6:1, 4, 6, 8, 9, 14, 15, 18, 26, 32; 7:11, 21; 8:21; 10:20, 21, 25, 29, 32, 33; 11:25, 26, 27; 13:43; 15:13; 16:17, 27; 18:4, 19, 35; 20:23; 23:9; 24:36; 25:34; 26:29, 39, 42, 53; 28:19.</p>
<p>Marcos y Lucas son los que menos citas de la paternidad contienen. Pero de ninguna manera dejan de ser significativas las alusiones. 8:38; 11:25, 26; 13:32; 14:36; Lucas 2:49; 6:36; 9:26; 10:21, 22; 11:2, 13; 12:30, 32; 22:42; 23:34, 46, 49.</p>
<p>El apóstol amado es el supercampeón de la teología de la paternidad divina. Supera el centenar de alusiones en su contenido narrativo. Casi no existen los pasajes que no exhiba la relación filial esencial entre el Creador del Universo y el Unigénito que está en el seno del Padre. Y raya en lo sublime cuando expresa la facultad otorgada a los creyentes en Jesucristo de tener vida eterna y ser elevados al estatus de hijos de Dios. Juan 1:14, 18; 2:16; 3:35; 4:21, 23; 5:17,18, 19, 20, 21, 22, 23, 26, 30, 36, 37, 43, 45; 6:27, 32, 37, 39, 44, 45, 46, 57, 65; 8:16, 18, 19, 27, 28, 29, 38, 49, 54; 10:15, 17, 18, 25, 29, 30, 32, 36, 37, 38; 11:41; 12:26, 27, 28, 49, 50; 13:1, 3; 14:2, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 16, 20, 21, 23, 24, 26, 28, 31; 15:1, 8, 9, 10, 15, 16, 23, 24, 26; 16:3, 10, 15, 16, 17, 23, 25, 26, 27, 28, 32; 17:1, 5, 11, 21, 24, 25; 18:11; 20:17, 21.</p>
<p>La doctrina apostólica inspirada en todos los libros restantes del Nuevo Testamento corrobora y reproduce la doctrina de Jesucristo sobre la paternidad divina. Así encontramos abundancia de pasajes que presentan al Creador como Padre desde los Hechos, pasando por las epístolas y abarcando hasta el Apocalipsis. Hechos 1:4, 7; 2:33; Romanos 1:7; 6:4; 8:15; 15:6; 1 Corintios 1:3; 8:6; 15:24; 2 Corintios 1:2, 3; 6:18; 11:31; Gálatas 1:1, 3, 4; 4:6; Efesios 1:2, 3, 17; 2:18; 3:14; 4:6; 5:20; 6:23; Filipenses 1:2; 2:11; 4:20; Colosenses 1:2, 3, 12, 19; 2:2; 3:17; 1 Tesalonicenses 1:1, 3; 3:11, 13; 2 Tesalonicenses 1:1, 2; 2:16; 1 Timoteo 1:2; 2 Timoteo 1:2; Tito 1:4; Filemón 3; Hebreos 1:5; 12:9; Santiago 1:17, 27; 3:9; 1 Pedro 1:3, 17; 2 Pedro 1:17; 1 Juan 1:2, 3; 2:1, 13; 2:15, 16, 22, 23, 24; 3:1; 4:14; 2 Juan 3, 4, 9; Judas 1, 6; Apocalipsis 1:6; 2:27; 3:5, 21.</p>
<p>Solamente forzando los textos, violentando los pasajes y añadiendo sentido que no contienen las expresiones de la Escritura, mediante eiségesis aberrante, se puede hablar de maternidad divina en la Biblia. Esto no tiene que ver con meros asuntos de género, de promoción de cultura machista o feminista, ni con la perpetuación de un dominio cultural masculinista. Es más bien cuestión de honrar la revelación propia de la divinidad en la historia y la inspiración de la palabra inspirada por el Espíritu Santo. Se trata de respetar la doctrina de los profetas y los apóstoles, la del Mesías Salvador y la de los santos hombres y mujeres de Dios que transmitieron la verdad de la salvación tal y como la recibieron. Si nos atenemos a un estudio serio de los pasajes vetero y nuevotestamentarios, si leemos sin prejuicios ni precomprensiones que nos obnubilen el entendimiento, y si analizamos mediante una metodología exegética sobria no cabe la deducción de una diosa creadora del universo, una redentora o una dama Espíritu Santo.</p>
<p>Si dejamos que el texto bíblico nos enseñe, escuchamos hablar a los profetas y los apóstoles, y nos sentamos a los pies del Máster Jesús de Nazareth, nuestros sentidos captarán claro, preciso y fuerte que el Creador es Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo y que es aquél por el cual nuestro espíritu clama ¡Abba! Tenemos en este Ser supremo los beneficios de la paternidad sublime. De él proviene nuestra vida, es él quien nos sustenta, por medio de su Hijo Unigénito nos otorga eternidad y por su Espíritu nos dirige constantemente por el camino hacia la gloria.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
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		<title>A la memoria honorable de mi profesor M. David Grams.</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Aug 2021 19:18:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
				<category><![CDATA[2021.3]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jose M. Saucedo Valenciano &#160; . Celebrábamos la graduación del ISUM en Ciudad Juárez, México, en el año de 1994. Era una fiesta enorme y graduaban mis amigos Saúl Salce y José Inmar Valle. Todo era algarabía y regocijo. En un momento vi a mi amigo Inmar muy reflexivo y le pregunté la razón.</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=5130">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jose M. Saucedo Valenciano</p>
<p>&nbsp;</p>
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Celebrábamos la graduación del ISUM en Ciudad Juárez, México, en el año de 1994. Era una fiesta enorme y graduaban mis amigos Saúl Salce y José Inmar Valle. Todo era algarabía y regocijo. En un momento vi a mi amigo Inmar muy reflexivo y le pregunté la razón. Respondió: <em>Lo único que me duele es que ya no voy a tener como maestro a David Grams. No me puedo resignar a perderme las clases de este gran viejo.</em></p>
<p>Y es que pasamos dos semanas con la materia de Estudios en el Levítico con el Profesor Grams, y se nos pasaban las horas como si fueran minutos en el aula. Tocaba el timbre de salida y era hora de comer, pero hasta el hambre se nos olvidaba cuando el alma bebía la instrucción de la Palabra divina bajo la unción del Espíritu Santo. Cada día la emoción alcanzaba un clímax y acariciábamos la gloria en la explicación de los pasajes bíblicos con expresiones que aclaraban, ampliaban y reforzaban ideas, procesos exegéticos y analíticos que resultaban en principios de vida, familia y ministerio de alto perfil cualitativo. El salón se constituía en un santuario en el que se percibía la presencia del Santo, en un colegio en el que la sabiduría se aposentaba y fluía hasta saturar el entorno, en un espacio de comunión entrañable en el que la experiencia, la vivencia y la carga teológica de un varón de trayectoria intachable y carácter dulce nos brindaba no sólo lecciones de doctrina, sino que abría el corazón y nos dejaba ver su espíritu para tomar aprendizajes de otro nivel.<br />
<span style="color: #ffffff;">.</span><br />
Cuando sonaba el timbre, se escuchaba el rumor del fastidio de muchos que no querían que la clase se terminara. Otros ni caso hacían de él. El profesor con gran ética despedía siempre puntualmente, pero no pocos permanecían en sus lugares orando, llorando o hablando en lenguas por la impresión de la Palabra y el toque genuino del Señor. Es que David Grams era cristocéntrico y el Espíritu siempre honra este factor. Eran clases de Levítico, un libro mosaico, del Antiguo Testamento; pero el maestro partía del documento veterotestamentario y hacía que todas las figuras y símbolos apuntaran a Jesucristo. El Salvador era nuestro sumo sacerdote, era el oferente, era la ofrenda, lo era todo. Su obra, perfecta; su sangre, preciosa; su mediación, efectiva; sus resultados gloriosos; su redención, satisfactoria… Literalmente nos ametrallaban las ideas para sermones en cada sesión. Las plumas de todos anotaban bosquejos, frases lapidarias, resortes de retórica, detonantes de aplicación. Todavía en noviembre asistimos a algunas iglesias en Tijuana antes de la celebración de la Asamblea Conciliar, y en cada iglesia que visitamos, los pastores y evangelistas predicaban mensajes del libro de Levítico, de las enseñanzas del profesor David.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
Ya en 1996, de nuevo en Ciudad Juárez, ahora bajo la tutela del enorme David Grams nos sumergimos en la materia de Isaías. Con estructura homilética impecable, análisis exegético profundo, fuerte esencia devocional y aplicaciones prácticas pertinentes recorrimos los 66 capítulos del Príncipe de los profetas, el Evangelista del Antiguo Testamento. Parecíamos mineros, armados con pico, pala, casco de seguridad y lámpara de halógeno, buscábamos la veta del metal precioso, y salíamos con carretadas de riquezas que embodegaríamos en el alma, el espíritu y en cada espacio del cerebro, a fin de compartirlas luego con las congregaciones, y lucirlas en las pláticas con los consiervos. Sentíamos el latir del corazón del vidente, vibrábamos con los oráculos del profeta, nos cimbrábamos con las revelaciones de la gloria de Dios y se nos cargaban las entrañas de esperanza con las promesas del reino del Mesías, Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz. Todavía en la fila para los alimentos había amigos llorando y hablando en lenguas. Por las noches aparecía en todas las pláticas un tema, una expresión, una idea de la clase.</p>
<p><a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2021/08/Pepe-Saucedo-V-con-MDG-2017¿.jpg"><img class="wp-image-5141 alignleft" title="Pepe Saucedo V con MDG 2017¿?" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2021/08/Pepe-Saucedo-V-con-MDG-2017¿.jpg" alt="" width="228" height="424" /></a><br />
Se le ocurrió a mi amigo Abel Flores pedirle al hermano Grams que nos brindara una tarde de consejería a los varones. Que nos diera consejos de su experiencia sobre cuidado de la familia, los hijos, relaciones con la iglesia y los consiervos. Eso fue una cátedra de lujo, una clase magistral, franca, sin pelos en la lengua, sin restricciones, sin tapujos ni tabúes. El hombre nos habló desde el corazón y nos recomendó servir al Señor con fervor, de tiempo completo, con integridad; pero también con cerebro, inteligencia y razón. Desde los temas de la sexualidad hasta los valores de la confianza, la lealtad y el honor fueron asunto de discusión abierta. Nos habló como un amigo, como un líder, como un padre; y nos marcó el alma. Ahí me di cuenta de que él y yo teníamos algo en común, cuando nos contó que escribía a su esposa una carta todos los días desde el lugar en el que se encontrara. Es una costumbre que mantengo y me produce grandes dividendos matrimoniales.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
Después me tocó la bendición de coincidir en ISUM como colega profesor de Rocky Grams y de nuestra amiga MonaRé Shields, hijos del hermano David. Confirmé que su enseñanza no era sólo de cátedra, sino de hogar. David Grams era candil de la calle y candelero de siete brazos en su casa. Sus retoños eran su mejor testimonio y sus más prominentes alumnos; reprodujo su modelo y sus valores en ellos, y legó en sus muchachos academia y unción magisterial que bendicen a las generaciones en todo el continente.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
Volví a ver al maestro David Grams en distintos tiempos y lugares. Disfruté de su oración y la imposición de manos para bendecirme. En sesiones de ISUM oramos juntos con el Comité Internacional en Florida. Cantamos y adoramos en la sala de la casa de nuestros amigos Mike y MonaRé. Siempre devoto, siempre ferviente, siempre dulce, nuestro profesor. Nos enseñó en el aula y en la relación personal; en público y en privado nos dio ejemplo de lo que es ser siervos de Jesucristo. Guardamos memorias gratísimas de su persona y ahora se nos concede el privilegio de honrarlo.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
Primero supe del Reverendo David Grams por los escritos de<em> Conozca</em>, aparecía su nombre como autor de artículos en ese órgano literario que circulaba hasta en las rancherías más lejanas de los países de América Latina. Después tuve la bendición de leer algunos de sus libros. Pero ya en persona se dimensionan mejor las personas y los ministerios. Uno tiene que reconocer que en el magisterio hay calibres, niveles, jerarquías y estratos; y lo más sublime es notar que entre los hombres y las mujeres de Dios que huellan las más altas escalas del ministerio y el liderazgo, la humildad los caracteriza. Las clases del hermano Grams eran especiales, pero su carácter era de lujo. Era muy fácil tomarle cariño, agarrarle confianza y entablar amistad con él.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
Quiera el Señor bendecirnos con más siervos y siervas de este calibre y con tal carácter. Que se levanten docentes llenos del fruto del Espíritu y saturados de su poder. Que nuestra generación imite a esos generalazos que marcaron la historia con su honor y pasión por el Maestro. Y que las aulas sientan el peso y la consistencia de los profesores que llegan cada vez a su salón para entregar a los alumnos lecciones de palabra, vida y ejemplo que los inspiren a cumplir el llamamiento divino.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El Tribunal de Cristo</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2020 22:08:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Pepe Saucedo Uno de los cocos que rompen la cabeza de muchos en lo que respecta a la escatología es la cuestión de los juicios. Se habla en la Biblia de diversos momentos e instancias de escrutinio por los que pasará la humanidad. Sobresale una tríada en la que se acumula la mayor concentración</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=4643">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Pepe Saucedo</p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Uno de los cocos que rompen la cabeza de muchos en lo que respecta a la escatología es la cuestión de los juicios. Se habla en la Biblia de diversos momentos e instancias de escrutinio por los que pasará la humanidad. Sobresale una tríada en la que se acumula la mayor concentración de personas involucradas en etapas críticas de la agenda divina y su intervención judicial en los asuntos de los hombres:</span></p>
<ul>
<li><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El juicio del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20)</span></li>
<li><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El juicio de las Naciones (Mateo 25)</span></li>
<li><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El Tribunal de Cristo (Romanos 12 y 2 Corintios 5). </span></li>
</ul>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El último en la lista retoma significación especial para los fieles servidores del Señor que anhelamos llegar al momento del escrutinio final de la manera más honrosa posible. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En dos ocasiones aparece el concepto en el Nuevo Testamento. Siempre en las epístolas paulinas. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En Romanos 14:10</span></p>
<p style="padding-left: 30px;"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><em>Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo</em>.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En 2 Corintios 5:10</span></p>
<p style="padding-left: 30px;"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><em>Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.<strong> </strong></em></span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En la cita de la epístola a los Romanos se aplica la teología del tribunal de Cristo para promover los valores del amor, la tolerancia y el respeto que resultan indispensables para que no se rompa la comunión de los hermanos en la fe. Se combate el espíritu condenatorio que predomina en las personas legalistas, dogmáticas y extremistas. Este espíritu preconiza las formas culturales hasta el grado de atacar sin misericordia. Ellos juzgan como impío a todo el que no se rija por sus costumbres, las cuales ellos toman por doctrina. Los primeros conflictos en la iglesia se originaban por cuestiones raciales, como entre judíos y gentiles. Luego vinieron las cuestiones de filosofía y academia como los griegos y los bárbaros. También los había por estatus, pobres y ricos, esclavos y libres. Y hasta se producían escisiones por asuntos de género, hombre o mujer. Entonces el vestido, la comida, las expresiones idiomáticas, los niveles de conocimiento, y un sinnúmero de temas prendían en cualquier momento la pólvora de la disputa y terminaban en sendas amenazas a la unidad de la grey. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En este contexto introduce Saulo la teología del Tribunal de Cristo. Llama el apóstol a considerar el acontecimiento escatológico en el que los creyentes, sin excepción, compareceremos para ser examinados por el único que tiene facultad absoluta de juicio, Jesús, el Señor de todos. Él se encargará de que cada uno reciba la recompensa o la reprensión que merecen sus obras. Así que los creyentes tenemos que mordernos la lengua cada vez que quiera manifestarse el espíritu criticón que llevamos dentro. Hemos de evitar las contiendas sobre opiniones. Es mejor que dejen de imponer criterios sobre cuestiones accesorias. Debamos pensar que los hermanos no son criados nuestros, sino ajenos, pertenecen al Salvador, quien se encargará de aplicar su poder para ayudar a que permanezcan firmes hasta el final (Romanos 14:1-5). </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">No todos los que piensan, hablan o actúan distinto merecen juicio. Las diferencias relacionadas con dietas, días sagrados, formas de vestir o de música para alabar al Señor no tienen porqué ser detonantes de conflictos. Tenemos que pensar que la convicción dirige a cada uno en sus expresiones. Y si lo hacen para Cristo, él será quien emita el mejor dictamen al respecto (Romanos 14:6-10).</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En la agenda divina está calendarizado el día en que de rodillas y con la lengua llena de confesiones del Señorío de Jesucristo daremos cuenta a Dios, individualmente (Romanos 14:11-13). La gloria del Salvador será impresionante. Su evaluación de nuestros hechos resultará irrefutable. El veredicto que emita sobre los códigos éticos que nos rigieron en la tierra, se recibirá sin réplicas. Su mirada, su voz, su majestad nos dejará vacíos de argumentos. Con gran convicción declararemos su justicia absoluta y eterna. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">¿Para qué entonces perder el tiempo, el seso y el riñón en disputas innecesarias con nuestros hermanos y consiervos?</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El contexto de la cita del Tribunal de Cristo (2 Corintios 5) tiene que ver con la esperanza del cielo que convierte en llevaderos los padecimientos que en la tierra sufrimos por causa del Señor. Invita Saulo a la iglesia a no permitir que las tribulaciones los arrastren al desaliento. Los invita a considerar las aflicciones presentes desde la perspectiva del majestuoso futuro deparado por Dios para los fieles. A eso lo llama andar por fe y no por vista. Es una inyección hipervitamínica que fortifica la esperanza. Las crisis momentáneas se vuelvan minucias ante el cada vez más excelente y eterno peso de gloria. Este peso de gloria se produce en aquellos que menosprecian el sufrimiento y como consecuencia experimenten la bienaventuranza de la inmortalidad de los que resucitarán con Jesús (2 Corintios 4:7-5:4). </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">De acuerdo a la tesis paulina, la doctrina del Tribunal de Cristo se convierte en un incentivo para vivir intencionalmente luchando por agradar al Señor. No está en cuestión si entraremos al cielo o no, si obtendremos o nos privaremos de la gloria. La morada celestial ya está reservada. Para los que están en Cristo, el revestimiento de la resurrección es una promesa divina incuestionable. Para este honor hemos sido hechos en Jesús, y como prenda de garantía Dios nos otorgó las arras del Espíritu Santo (2 Corintios 5:5). No vamos por este mundo con el afán estresante de ganarnos el reino. No es el miedo el que nos impulsa a seguir en el ministerio. Avanzamos confiados hacia el más amable futuro. El ansia que vibra en el corazón por estar en la presencia del Salvador constituye un anhelo que se cumplirá tarde o temprano; y mientras eso sucede, procuramos conducirnos de tal modo que lo complazcamos desde ahora en todo cuanto sea posible. Esto porque tenemos en la mira el día de la distribución de los galardones, premios y recompensas para los colaboradores del reino (2 Corintios 5:6-10). </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Cada pasaje que menciona el Tribunal de Cristo deja en claro que se trata de un juicio en el que comparecerán exclusivamente creyentes y siervos de Dios. Apunta cada vez hacia la idea de que el Señor tendrá un encuentro con los redimidos y que los someterá a un escrutinio en base a las obras. Nada tiene que ver con la salvación. Queda claro en las dos epístolas que ésta se relaciona con la fe y no con las obras. No se trata de un examen en el que se decidirá el destino eterno de los comparecientes. Más bien es un estrado en el cual se determinará la dignidad particular del servicio que los fieles rindieron al Maestro en su trayectoria por esta vida. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">La teología del Tribunal de Cristo es un aliciente a poner el máximo empeño en la consagración al Salvador. Constituye un incentivo poderoso a poner la mayor cuota de esfuerzo en la obra del Señor. Tenemos la oportunidad en la tierra de asegurar una excelente recompensa en el cielo, y ello nos motiva a mantenernos activos y dinámicos en cumplir la misión que nos fue dada por Dios. La meta del premio del supremo llamamiento jamás debe ser abandonada. Llegará el momento en que tengamos que abandonar el mundo. Tendremos que hacerlo con la frente en alto, el alma alegre y el espíritu saturado de la convicción de que, habiendo peleado la buena batalla, acabado la carrera y guardado la fe, nos aguarda el pódium del triunfo y la corona de justicia, que nos otorgará el Juez justo en aquel día.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">La salvación no tiene grados, pero la recompensa lo tiene. El creyente en Jesucristo recibe su galardón por el servicio honorable al Rey de reyes y Señor de señores. La gracia de la redención abrirá las puertas del cielo de para en par a quienes creyeron al evangelio, sin excepción; no obstante, la jerarquía más elevada de los galardones se otorgará a los que sobre el fundamento inconmovible de Jesucristo edificaron con los valores preciosos y excelentes. Más grande honor se brindará a los esforzados y sacrificiales en el ministerio. Nos conviene invertir la vida terrena al servicio de aquél que nada escatimó para lograr nuestro rescate, y no lo hará tampoco para asegurar que experimentemos el lujo de ver su gloria en el más allá. <em><strong> </strong></em></span></p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Predicación y enseñanza</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Mar 2018 23:05:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
				<category><![CDATA[2017.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por José Manuel Saucedo Valenciano &#160; Mi conversión fue a través de la lectura bíblica. Me hice adicto a la Escritura desde la adolescencia. Mi primera visita a la iglesia fue a la Escuela Dominical. Mi carrera ministerial siempre ha tenido un énfasis educativo. Estoy involucrado en dictar clases desde el nivel de la iglesia</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=3578">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por José Manuel Saucedo Valenciano</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi conversión fue a través de la lectura bíblica. Me hice adicto a la Escritura desde la adolescencia. Mi primera visita a la iglesia fue a la Escuela Dominical. Mi carrera ministerial siempre ha tenido un énfasis educativo. Estoy involucrado en dictar clases desde el nivel de la iglesia local hasta la licenciatura en teología que ofrece el Instituto de Superación Ministerial. El magisterio es mi pasión y mi especialidad.</p>
<p>En 1999 llegué a pastorear a Palaú, Coahuila, a la iglesia Cristo Viene de las Asambleas de Dios en México. La dinámica de la congregación era impresionante. El evangelismo caracterizaba a los miembros y los cultos de barrio constituían una fuerza atrayente para la comunidad. Los domingos se abarrotaba el templo y siempre había nuevas personas. El trabajo demandaba tiempo y esfuerzo del liderazgo, pero la satisfacción era enorme por los resultados en el crecimiento.</p>
<p>Pero, como en todo, nunca falta un área de oportunidad en el ministerio. La Escuela Dominical y los programas del Departamento de Educación Cristiana no eran honrados con gran asistencia. Un promedio del 20 al 25 % de la membresía acudía a recibir la enseñanza programada. Los seminarios, talleres o conferencias se menospreciaban. La gente quería avivamiento, poder, gozo y algarabía; por mucho que se les instara a integrarse al sistema de enseñanza se resistían. Por la mañana teníamos un santuario medio lleno para la doctrina, y por las tardes no cabía la multitud para el culto evangelístico.</p>
<p>Después de múltiples intentos por atraer a la gente a la Escuela Dominical y de probar diversos métodos y planes de integración a la enseñanza casi caigo en la frustración. Veía una iglesia poderosa, pero con vacíos teológicos, éticos y prácticos. Hacía falta reforzar el fundamento, sin embargo, la gente no tenía la cultura de gustar la doctrina. Oramos a Dios que nos iluminara para hacer que su pueblo se nutriera de la teología bíblica que requería. Y entonces vino del Espíritu Santo la solución.</p>
<p>Comencé a usar el culto de domingo por la tarde, que era el más asistido, para dar enseñanzas de contenido bíblico, teológico, ético y práctico. Convertí las predicaciones en lecciones de doctrina. Intercalaba de vez en cuando un sermón de tipo evangelístico o motivacional, pero por lo general dictaba clases. La gente al principio se desconcertó. No mostró tanto gusto con el cambio que notaron. Pensaron que era una nueva onda del pastor por una ocasión, pero al ver que eso continuó y se prolongó empezaron a quejarse algunos. Otros, en cambio, reaccionaron positivamente y alentaron el nuevo sistema. El púlpito ahora sustituyó al aula de clases. Desde luego que continuamos con el programa de la Escuela Dominical normal, para los asiduos a él, pero alcanzamos al resto mediante la modalidad que implementamos.</p>
<p>El sistema funcionó y los resultados vinieron. Tenemos ahora una iglesia educada, que aprecia la Palabra, escucha la doctrina y evidencia menos vacíos. El sermón integra enseñanza de alto contenido doctrinal. Hemos logrado el equilibrio entre evangelismo y discipulado. Luego nos dimos cuenta que en lugar de someter a la gente a un programa a la fuerza, debíamos preparar un programa que ayudara al pueblo a nutrirse de la verdad divina.</p>
<p>Pablo ordena a Timoteo que se ocupe de la lectura, la exhortación y la enseñanza (1 Timoteo 4:13). En aquel tiempo no existían sistemas ni espacios para separar en grupos de estudio en aulas especiales y con expositores o cuadernillos para auxiliar al ministro. El mismo lugar concentraba a la gente para escuchar la palabra de Dios y alimentar su fe. No contaban con ejemplares del texto sagrado personales, como ahora que todos podemos traer nuestra propia Biblia en papel o digital. Por eso la declaración paulina de que<strong><em> la fe viene por el oír y el oír por la Palabra</em></strong>.</p>
<p>Entonces más bien el apóstol se refiere a tres momentos en la expresión homilética de la verdad divina:</p>
<p><strong>La lectura</strong> era el momento en que porciones de los textos sagrados se recitaban ante el público. El ministro seleccionaba los pasajes bíblicos que se entregarían a la iglesia. En la lectura hacía las pausas y los énfasis que consideraba pertinentes para facilitar la comprensión del auditorio. Esta parte del culto sentaba el fundamento sobre el cual descansarían los siguientes momentos.</p>
<p><strong>La exhortación</strong> (paraklesis) era el momento en que del contenido de la porción leída se extraían principios bíblicos que motivaran y desafiaran a la gente a vivir como Dios demanda, a dar testimonio de la fe en Cristo, a no desalentarse ante las pruebas. Esta parte del mensaje constituía un llamado fervoroso a ocuparse en el bien y a rechazar el mal.</p>
<p><strong>La enseñanza</strong> (didaskalía) era el momento en que del contenido de la porción leída, y según las necesidades, los problemas y los vacíos de los miembros de la iglesia, se extraían principios y valores teológicos, éticos, prácticos y devocionales, que les dieran solidez en su fundamento y estructura doctrinal, comprensión e inteligencia en los aspectos medulares de la profesión de fe, y sabiduría y aptitudes para defenderse de la herejía. Esta parte del mensaje constituía un esfuerzo hacia la consolidación, la madurez y la integración al ministerio para cada creyente.</p>
<p>No precisamente la declaración paulina tiene que tomarse como un procedimiento rígido. Los momentos no suceden siempre en el orden que contiene el texto. A veces pueden intercambiarse los tiempos de uno y otro. Pero jamás debemos privarnos de ninguno. No haremos bien si exhortamos con ausencia de base bíblica o doctrina, tampoco si enseñamos sin la debida aplicación motivante o desafiante.</p>
<p>Gloria a Dios por aquellas congregaciones en las que sus miembros aman los programas educativos. Nos regocijamos por las iglesias que cuentan con un pueblo disciplinado que prefiere la enseñanza y se nutre de la sana doctrina. El desafío es para aquellas en que en aras del evangelismo y los cultos de poder se sacrifican los momentos necesarios de la didáctica, la pedagogía y la andragogía. Tenemos que pedir iluminación al Espíritu Santo para hacer que los principios y valores divinos de la verdad bíblica lleguen a nuestra gente. El método paulino que reprodujo Timoteo puede ser la clave. Escoger el programa más asistido y convertirlo en un aula de clase con tres momentos: la lectura, la exhortación y la enseñanza.</p>
<p>Elaboremos planes para la predicación y la enseñanza considerando la dirección del Espíritu Santo en oración, así como detectando las necesidades y los vacíos que tiene la congregación. Preparemos un esquema de mensajes que fortalezcan la fe, alienten la esperanza, orienten la ética y motiven a la práctica de acuerdo al correcto trazo de la palabra de verdad (2 Timoteo 2:15).</p>
<p>No se debe limitar el tiempo de la enseñanza a las actividades intramuros, como la Escuela dominical. Aquí se debe aprovechar este tiempo, pero de ser necesario se implementarán programas específicos para instruir a la congregación en cuanto sea posible.</p>
<p>Como pastores, ocupémonos de la lectura, la exhortación y la enseñanza (1 Timoteo 4:13). Expongamos el texto sagrado con detenimiento, a profundidad, utilizando las herramientas de la exégesis y la homilética, siempre bajo la dirección iluminadora del Espíritu Santo, de tal modo que cuando ocupemos el púlpito o dictemos clases, el conocimiento fluya y la palabra corra y sea glorificada. Que la verdad nos posea, que nos tome como instrumentos para nutrir saludablemente a la gente que nos escucha.</p>
<p>No descuidemos nuestra labor ministerial en ninguno de los campos de acción que nos corresponden. Apliquemos paciencia y doctrina en la exposición de la Palabra, hablemos con prudencia, prediquemos con fervor y enseñemos con decoro. Que los contenidos de nuestra exposición integren los elementos de instrucción, corrección, reprensión y exhortación, suficientes para que nuestra gente alcance un nivel de conocimiento y madurez que les permitan permanecer firmes en la fe.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El otro Paracletos</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Oct 2017 12:05:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
				<category><![CDATA[2017.3]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Por José Manuel Saucedo Valenciano &#160; La tristeza invade el ambiente en la casa donde Jesús pasa sus horas finales con sus discípulos. En la intimidad y la devoción de la última cena, en la cual celebraban la pascua, les avisa el Maestro de su partida al Padre. Dudas, temores, quebranto, confusión y toda</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=3471">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Por José Manuel Saucedo Valenciano</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La tristeza invade el ambiente en la casa donde Jesús pasa sus horas finales con sus discípulos. En la intimidad y la devoción de la última cena, en la cual celebraban la pascua, les avisa el Maestro de su partida al Padre. Dudas, temores, quebranto, confusión y toda mezcla de sentimientos amargos se apoderan de las entrañas de los apóstoles. ¿Cómo es posible que los abandone en este punto después que lo han dejado todo por él? ¿Cómo lucharán contra tantos adversarios y adversidades sin la ayuda del Señor? El diálogo muestra la desesperación de los doce. <strong><em>No sabemos a dónde vas, ¿cómo pues sabremos el camino? Muéstranos al Padre y nos basta.</em></strong></p>
<p>Es en este contexto de dolorosa despedida en que Jesucristo promete orar al Padre para que dé el Consolador a sus discípulos. La descripción que el Maestro hace del Espíritu Santo prometido es por demás ilustrativa y enriquecedora para la fe.</p>
<p>Nos habla de ἄλλος παράκλητος (<em>otro consolador</em>); es decir, otro llamado a estar al lado. Será el que ocupará el lugar de Cristo y caminará a la par de los discípulos en forma permanente. Su deber es estar (μένω) o permanecer para siempre con los seguidores de Jesús.</p>
<p>Se le llama otro Paracletos, es uno que acompañará a los discípulos y los cuidará, defenderá y consolará como lo hizo antes el Cristo. Él fue el principal Paracletos con el que contaron los doce (1 Juan 2:1).</p>
<p>Otro de los títulos que se le otorga es el de Espíritu de verdad. Antes Cristo ha dicho que él es la verdad, y ahora señala este atributo al nuevo Paracletos (14:17).</p>
<p>Al Paracletos también se le llama Espíritu Santo. Se le reconoce el atributo de la santidad como esencial e inherente a su persona. 14:26</p>
<p>El otro Paracletos ofrece ventajas importantes en cuanto a presencialidad en relación con Jesús. Habla incluso el Maestro de que lo más conveniente para los discípulos era la partida del Señor, pues de otro modo se impediría la venida del Consolador.</p>
<p>La primera ventaja de la venida del otro Paracletos es la permanencia presencial de éste con los discípulos. Ya no habrá otra separación dolorosa, ni sensación de orfandad. El Consolador estará con nosotros para siempre. Juan 14:16. La compañía, el cuidado y la fortaleza divinos que proveía el Verbo encarnado, serían también brindados por Dios mediante el Espíritu, pero ahora sin interrupción (14:18). El nuevo Confortador hará que Jesucristo continúe con los suyos. En sus operaciones el mundo reconocerá la obra del Salvador. 14:19. La dinámica del Espíritu Santo trae una consciencia especial sobre los creyentes de la relación esencial entre el Padre, el Hijo; así como entre el Señor y la iglesia (14:20).</p>
<p>Otra ventaja de la venida del otro Paracletos es el carácter exclusivo e íntimo de la permanencia presencial. Jesús refiere que mora con los discípulos, y estará en ellos (Juan 14:17). El Cristo andaba con los doce y se manifestaba a ellos, todo el mundo lo veía con su grupo; obraba de modo que sus maravillas eran evidentes a cualquiera; pero ahora debía partir y resultaría invisible tanto para sus seguidores como para los extraños. La expresión del Consolador marcaría una diferencia enorme entre los creyentes y los incrédulos. Los primeros lo recibirían y lo conocerían. Experimentarían su habitación, contarían con su cuidado desde dentro. La vida de la iglesia ahora es dominada por el Espíritu de verdad.</p>
<p>Una ventaja más de la venida del otro Paracletos es el ejercicio de su función como mentor y maestro de los discípulos de Cristo en el mundo. La palabra del Mesías no agotó su enseñanza. Mientras estuvo en el mundo brindó su luz a los que lo siguieron (14:25). Pero Jesús aseguró que los asuntos pendientes no quedarían suspendidos para siempre. El nuevo Consolador se ocuparía de que la doctrina fluyera y que la riqueza de la verdad divina nutriera la vida de la iglesia. El aprendizaje se daría en dos dimensiones: el recuerdo de la instrucción del Salvador, la activación de la memoria en los asuntos eternos del evangelio anunciado por el Hijo de Dios y la iluminación sobre los nuevos temas que debían dominar los testigos del reino (14:26).</p>
<p>Otra ventaja adicional de la venida del otro Paracletos sería la paz sobre el corazón turbado de los discípulos. La revelación de la presencia de Cristo a través de la obra del Espíritu produciría sosiego en el alma atribulada. En el camino se darían cuenta que el Señor sigue morando con su pueblo, que rige la vida de la iglesia y que opera incesantemente en y a través de los suyos. La serenidad de Jesucristo es asegurada para los creyentes por la gracia del nuevo Consolador (14:27).</p>
<p>En cuanto al testimonio de Cristo, el Paracletos lo confirma y potencia en el mundo. Los impíos aborrecieron al Señor y lo mismo harían a sus discípulos. Los siervos de Jesús también experimentarían la persecución y el desprecio de los incrédulos. A pesar de que el Salvador se presentó personalmente e hizo obras incomparables ante los ojos de la gente, recibió a cambio odio (15:22-25). El trato infame de los mundanos se proyectaría ahora sobre los cristianos. Pero no prevalecería el mal sobre el bien. El poder de la obra del Mesías aumentará su efectividad por la intervención del Consolador. Él habilitaría a los que estuvieron con el Hijo de Dios desde el principio para que dieran testimonio eficaz del enviado del Padre (15:26, 27).</p>
<p>Advierte el Señor sobre las tribulaciones que se desatarán sobre los discípulos. Las advertencias tienen el propósito de evitar tropiezos. Los que ignoran al Padre se levantarán contra los que lo aman. Cuando estas crisis acontezcan, los creyentes deben recordar que el Maestro les advirtió con antelación. 16:1-6. Pero la advertencia se acompañó de la promesa del Paracletos. La tristeza no debía invadir a los fieles, puesto que la partida del Cristo era lo más conveniente. Su permanencia en la tierra impediría la venida del Consolador. En cambio, su ascenso al cielo resultaría en el envío del Espíritu (16:7).</p>
<p>La venida del Paracletos traería sobre el mundo una revolución espiritual sin precedentes. Su testimonio de Cristo a través de los creyentes produciría una convicción poderosa. El Consolador redargüiría a la humanidad de pecado, de justicia y de juicio. Expondría a los hombres su condenación y los llevará a la conciencia de su máximo error por no creer en el Hijo de Dios. Proyectaría la justicia y la veracidad de la persona y la doctrina del Señor con la evidencia de su ascenso al Padre, pues el cumplimiento de la promesa del Espíritu era resultado de la exaltación del Mesías. Así mismo, el diablo quedaría en vergüenza y humillación por la obra de Jesucristo (16:8-11).</p>
<p>El progreso de la revelación sería otra de las ventajas de la venida del Paracletos. Quedaron muchas enseñanzas en el corazón del Maestro que no pudo exponer a los discípulos. La falta de capacidad de los fieles para sobrellevar la carga doctrinal que el Señor tenía para brindarles impedía el flujo del discurso de Cristo. Sin embargo, de ninguna manera se perdería la bendición de la instrucción. De eso se encargaría el Espíritu de verdad. Él asumiría la rectoría de la iglesia y propiciaría la continuidad del proceso enseñanza-aprendizaje hasta su consumación. La conexión entre el Maestro y los discípulos sería ininterrumpida gracias a la operación dinámica del Consolador. Éste escuchará al Salvador y de su parte hablará para que la iglesia sepa lo que habrá de venir. Su trabajo será honrar al Hijo de Dios y comunicar a los fieles la voluntad divina sin error (16:12-15).</p>
<p>El Señor no dejó a la iglesia en orfandad con su partida. Más bien propició para nosotros la continuidad de su obra en manera más perfecta a través del otro Paracletos. La venida del Espíritu nos asegura una presencia real y poderosa del Cristo resucitado y exaltado. Con la dinámica del Consolador que habita en nosotros, se potencia nuestro testimonio de Jesús. Nuestra proclama del Salvador tiene efectividad gracias a la obra de convicción que el Confortador opera en el mundo. Por él nuestra comunión con Dios es sólida y solvente. Él nos conecta con el Padre y el Hijo y nos comunica lo que oye de ellos. La revelación divina no se ha interrumpido, permanece vigente y nos llega por la vía del Espíritu. La iluminación sobre la verdad inspirada y su operación sobre nuestra memoria para recordarnos la doctrina del Redentor nos brindan fundamento inamovible para nuestra fe. Caminamos firmes y confiados porque él es quien nos guía a toda la verdad.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Honores al Gusano</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Jun 2017 17:16:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Jose M. Saucedo Valenciano &#160; Nunca había estado en un funeral así. Jamás imaginé un servicio fúnebre en el que se sintiera tanta gloria. Parecía todo, menos un programa relacionado con la defunción. De principio a fin hubo cantos que exaltaban a Cristo, alabanzas al Señor y expresiones de gratitud a Dios por la</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=3442">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jose M. Saucedo Valenciano</p>
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<p>Nunca había estado en un funeral así. Jamás imaginé un servicio fúnebre en el que se sintiera tanta gloria. Parecía todo, menos un programa relacionado con la defunción. De principio a fin hubo cantos que exaltaban a Cristo, alabanzas al Señor y expresiones de gratitud a Dios por la vida de Floyd Woodworth. No pocas veces durante el culto en mi mente pedí al Creador que cuando me toque el turno de partir, mi familia se muestre fuerte y llena de paz como los Woodworth.</p>
<p>El programa se llevó a cabo en la iglesia en Irving, la cual fundaron los misioneros Floyd y Milly Woodworth. David, Sandra y Linda nos conmovieron con sus expresiones de cariño y anécdotas llenas de enseñanza con su padre. Los nietos también participaron y causó grata sensación ver que se ha levantado todo un emporio de siervos de Cristo por la influencia del Gusano. Aprendí tanto en la muerte de Floyd como en la vida. Dejó marcas imborrables en mí, que no pude dejar de sentir gratitud a la familia por concederme el honor de predicar en ese funeral.</p>
<p>Años antes le había atacado la enfermedad del Alzheimer. La memoria se le debilitaba gradualmente, aunque jamás le pudo borrar el recuerdo de que Jesucristo era su Salvador. Lo visité en su casa y me recordó, platicamos largo, como si no padeciera de ningún mal. Comimos platillos cubanos, tomamos café y nieve. Y terminamos a la media noche deleitándonos con su talento en el piano y sus himnos clásicos. Pasamos un rato al santuario de su oficina y me mostró el escritorio desde el cual me enviaba las cartas que tanta emoción me provocaban, porque contenían invitaciones a escribir en la revista Conozca, o porque me respondía que mis artículos habían sido aceptados, y a menudo un cheque acompañaba la misiva.</p>
<p>Recuerdo que a mi esposa le deleitaba que le leyera cada correspondencia de Floyd. Luego muchos ministros amigos que me visitaban me preguntaban: ¿No te ha escrito nada el Gusano? Si había nuevos documentos me rogaban que se los leyera. Se reunían alrededor esperando saborear el contenido. Si no, me presionaban para que sacara las cartas viejas y las repasara. Sobre todo, gozaban y reían hasta el cansancio con los saludos y las despedidas. Nunca repetía una frase, siempre era nueva la expresión. Una que les causaba mucha gracia fue donde me decía: <em>Que el Señor llene cada uno de los huecos de tu vida</em>. Y al final culminaba con una autohumillación, era clásico el uso de los motes degradantes sobre sí mismo: <em>Se despide de ti este gusano asqueroso</em>, o <em>esta garrapata hedionda</em>, o <em>este perro muerto</em>, o <em>este piojo tuerto</em>.</p>
<p>Imaginen lo que representaba para un ministro que apenas iniciaba, con escasa experiencia y sin ningún rango oficial recibir atenciones de un generalazo de la obra misionera. Me parecía increíble que Floyd me dedicara tiempo especial y abundante para enseñarme el mundo de la redacción. Ingresé al Instituto Bíblico a los diecisiente años y gradué a los veinte, y a los veintiuno conocí a Floyd. Fue mi maestro de Teología del Espíritu Santo en ISUM. Encontré desde el principio en él un modelo y me le pegué. Me ofreció su amistad y su mentoría. Un año después me invitó a participar en Conozca, con ese artículo de <em>Moisés Sáenz, Educador de Hombres, de Niños, de Pueblos.</em> Comenzó de inmediato a mostrarme cómo corregir mis escritos, y le pedí que me enseñara a editar.</p>
<p>Más de cuatro mil horas trabajamos juntos en la edición y aprendí de él más que nadie. Cuando ocupé la dirección de la ECCAD fue mi asesor en todo tiempo. En 1995 fue a mi casa en Palaú, Coahuila, a presionarme para que publicara mi primer libro. Amenazó con no irse hasta llevarse mi promesa. Acepté con una condición: Que él fuese el editor de mi <em>Comentario Teológico y Expositivo a Romanos</em>. Hicimos el pacto y Floyd me acompañó en cada parte del proceso.</p>
<p>Cuando fui Superintendente hablábamos a menudo. Su consejo y oración me cobijaron muchas veces. Era mi asesor y coach. Me llamaba “hijo” y así me trataba. Sus palabras fueron bálsamo para mí siempre. Le dediqué mi libro de Principios para interpretar pasajes difíciles de la Biblia.</p>
<p>De las obras de Floyd se puede escribir y decir bastant<strong>e.</strong></p>
<p><strong></strong><strong>1. Incursionó en diversos campos ministeriales.</strong></p>
<p>Fue fundador de iglesias, pastor y maestro de diversos institutos bíblicos el ISUM y la Facultad de Teología.</p>
<p>En el liderazgo oficial fungió como Director del SEC y de Institutos Bíblicos; además trabajó como ejecutivo y líder nacional. Estuvo al frente de la obra nacional en Cuba y en Colombia.</p>
<p>Fue mentor de muchos. Siempre se ocupó de la formación de obreros, pastores y líderes competentes tanto teológica como ministerialmente. Puso énfasis en la ética y la altura cristiana de los siervos de Jesucristo.</p>
<p>Como misionero era apasionado. Amaba a Jesucristo y a la iglesia. Era respetuoso de creyentes y ministros en todas partes. Creía en la consolidación autóctona de la obra. Luchó siempre por la autonomía de los concilios nacionales. Quería ver en cada lugar liderazgo, ministerio, economía, teología y editorial independientes. Su mayor gozo era que los latinos se involucraran en el magisterio de ISUM y en la publicación de libros de contenido doctrinal. Para Floyd la obra debía ser autosuficiente. Debía producir sus propios recursos, y por eso tenía que desarrollar escritores, pensadores y teólogos.</p>
<p><strong>2. Se desarrolló como escritor y editor.</strong></p>
<p>Amaba los idiomas. Se convirtió en un experto del castellano. Obtuvo un posgrado en Literatura Hispanoamericana. Publicó libros de texto para institutos bíblicos e ISUM. Destacó en el campo editorial. Se aseguraba del nivel y la consistencia de los escritos, &#8211; que todos tuvieran contenidos bíblicos, apegados a la sana doctrina y con estilo pertinente.</p>
<p>Su nombre se inmortalizó con instituciones como Editorial Vida y <em>Conozca,</em> en los cuales la firma de Floyd Woodworth aseguraba productos de contenido potable y nutritivo. Los talleres de escritores que desarrolló con un equipo especializado en toda América Latina cosecharon publicadores y asociaciones de escritores en varios países.</p>
<p><strong>3. En el campo docente lo conocimos por sus dinámicas y consistentes clases de Biblia</strong>, Teología, Hermenéutica, Redacción, Metodología y Didáctica. De cada clase que impartía cosechaba un Timoteo, nunca faltó alguno que quisiera aprender más bajo la tutela del Gusano.</p>
<p><strong>4. Sus fortalezas para la misión </strong>eran su personalidad, el trato cordial hacia hombres y mujeres de todas las edades y condiciones sociales. Tenía una especial disposición a escuchar a los demás.  Su predicación era consistente y contextual; su enseñanza, apasionada y trascendente. Como mentor destilaba una sabiduría extraordinaria.</p>
<p>Floyd nos dejó un legado y un ejemplo que debemos apreciar y atesorar. Nos legó un modelo de ministerio encarnacional, a la manera de Cristo: hablar, predicar y enseñar en el lenguaje del pueblo, traer las verdades bíblicas en forma contextual y pertinente, producir teología, literatura y hacer todo lo necesario para que la iglesia del Señor se vuelva apta para adorar, trabajar y servir.</p>
<p>Gracias a Dios por nuestro amigo y mentor.</p>
<p>La última vez que hablé con él le pedí que me bendijera. Recuerdo como me aferré a su mano sobre mi cabeza y le rogué por la doble porción de su espíritu sobre mí. Mi ejemplo ideal es el Señor y Salvador Jesucristo, mi modelo accesible es el Gusano. Ha llegado el momento en el cual siento que cuando edito un libro o refuto una doctrina, pienso y hablo como mi maestro Floyd. Ojalá le llegue un día siquiera a los talones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Crónica del Conadec y el Taller de Actualización Pentecostal</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Mar 2016 20:24:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por José M. Saucedo Valenciano Director del Departamento Nacional de Educación Cristiana Asambleas de Dios de México &#160; Bajo la rectoría del Espíritu Santo se desarrollaron los trabajos del Consejo Nacional de Educación Cristiana y el Taller de Actualización Pentecostal en Saltillo, Coahuila, los días 23 al 26 de febrero del presente año. Educadores y</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2931">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por José M. Saucedo Valenciano</p>
<p>Director del Departamento Nacional de Educación Cristiana</p>
<p>Asambleas de Dios de México</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bajo la rectoría del Espíritu Santo se desarrollaron los trabajos del Consejo Nacional de Educación Cristiana y el Taller de Actualización Pentecostal en Saltillo, Coahuila, los días 23 al 26 de febrero del presente año. Educadores y líderes de todo el país y allende las fronteras nos dimos cita en la “Tierra de los Dinosaurios” para tomar acuerdos importantes para el avance de la obra nacional, así como para someternos a un trato divino en busca de un avivamient<a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2016/03/DSC_3246.jpg"><img class="wp-image-2935 alignright" title="DSC_3246" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2016/03/DSC_3246-1024x678.jpg" alt="" width="287" height="189" /></a>o en nuestras escuelas e iglesias.</p>
<p>El auditorio Getsemaní, con sus pastores, Alma Delia Saldaña y Abel Flores Acevedo, nos brindó un marco espectacular para el desarrollo de las plenarias y los talleres. Un enorme edificio, con instalaciones de primer mundo y con funcionalidad ad hoc para la diversidad del programa, ofreció el entorno perfecto para la celebración de cada conferencia y cada tiempo de altar. Los espacios fueron abarrotados por la multitud hambrienta de enseñanza y capacitación.</p>
<p>La asistencia rompió todos los récords históricos y marcó un desafío para las próximas reuniones de educación cristiana. En el Consejo tuvimos asistencia casi perfecta de los <a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2016/03/DSC_32601.jpg"><img class="alignright  wp-image-2937" title="DSC_3260" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2016/03/DSC_32601-300x198.jpg" alt="" width="287" height="189" /></a>miembros, pero superamos los 300 asistentes porque muchos estuvieron dispuestos a pagar para presenciar los negocios y debates, y participar de las conferencias y ministraciones de Jim Mazurek y Donna Bustos. En cuanto al Taller de Actualización Pentecostal sentamos un precedente extraordinario: Los hermanos Rodney Boyd y Miguel Morales reportaron casi 700 personas que por primera vez tomaron un taller de PROCEPA. Ya con todos los asistentes se superó el millar de participantes. Si consideramos que el número anterior de la cumbre en Cancún fue de 400, entonces podremos dimensionar mejor el éxito de este evento.</p>
<p>El menú de talleres y de oradores fue magno. Abel Flores, Pablo Kazim, Rodney y <a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2016/03/DSC_33261.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-2944" title="DSC_3326" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2016/03/DSC_33261-1024x678.jpg" alt="" width="608" height="402" /></a>Sherry Boyd, Miguel Morales, Jaime Mazurek, Mike y MonaRé Shields, Donna Bustos, David Gómez, Saúl Salce, Baltazar Zamora, Rolando González, Guillermo y Mary Landa, Elías Jiménez, Jaime Cázares y Leonardo Ramírez. Incluimos ministerios de teólogos, pedagogos, exégetas, prácticos. La conjugación de elementos fue rica y poderosa. Fluyó la Palabra y nutrió a todos. Cada expositor resultó instrumento del Espíritu Santo para bendecir a los educadores.</p>
<p>Disfrutamos de la presencia y las manifestaciones del Espíritu Santo de principio a fin. Hubo varios momentos en que la gloria era perceptible y tan densa que casi se podía palpar.  Revivimos el Pentecostés al más puro estilo de los Hechos. La llenura del Espíritu, las lenguas, las profecías, la sanidad eran recurrentes. El ambiente se saturó de la realidad divina. El último día marcó los más altos niveles de poder de Dios. En el Reto Pentecostal dirigido por los directores de ISUM y la Decana Académica de la Facultad de Teología, apoyados por el Superintendente General, se llamó a cada educador a asumir tres compromisos, en lo que resultó la Declaración de Saltillo:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Primer compromiso</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Buscaremos la llenura del Espíritu Santo permanentemente.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Segundo compromiso</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Estableceremos la oración en lenguas como parte de nuestro devocional diario.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong> </strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Tercer compromiso</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Promoveremos los dos valores anteriores en nuestra área de influencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se convocó a los ejecutivos para que impusieran manos sobre los que asumieron el compromiso y el toque divino produjo una dinámica poderosa. El altar se llenó de la presencia de Dios. Había gente danzando, hablando en lenguas, llorando; unos de pie, otros de rodillas, otros más tirados en el piso adorando al Señor.</p>
<p>Por la noche Jaime Mazurek nos compartió una explicación hermenéutica, que culminó con un llamamiento a recibir el bautismo en el Espíritu Santo. ¡Eso sí fue la locura! La lengua de los maestros prorrumpió en expresiones misteriosas, en idiomas desconocidos, en alabanzas que invadieron el trono de Dios. Finalmente Abel Flores convocó a los que necesitaban llenarse de nuevo. Los maestros, pastores y líderes repletaron el altar con un clamor profundo e intenso ante el Señor. Terminamos abrazados bajo la unción, cobijados al abrigo del Altísimo e inundados en los ríos de agua viva que fluían de nuestro interior.</p>
<p>Los testimonios no paran. Cada día nos damos cuenta de más gente que testifica haber recibido el bautismo en el Espíritu en el Taller. Aún más, todo el lunes recibimos llamadas, mensajes y publicaciones de que en las iglesias cundió la gloria y que el derramamiento del poder de Dios se presentó en los cultos, en las escuelas dominicales. Esperamos lo que sucederá en los institutos bíblicos. Porque la mecha se encendió en Saltillo, pero en toda la nación hay dinamita que explotará en un avivamiento de Palabra y poder, erudición y presencia divina, exégesis y gloria, hermenéutica y unción, academia y devoción. Somos amantes de la verdad inspirada y adictos a la influencia del Espíritu Santo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Desafíos del maestro pentecostal</title>
		<link>https://conozca.org/?p=2662</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2015 23:04:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose M. Saucedo Valenciano</dc:creator>
				<category><![CDATA[2014.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por José Saucedo El maestro pentecostal tiene desafíos específicos en este siglo. Hacer discípulos en nuestra época exige agudo discernimiento sobre la misión, el perfil del producto que deseamos lograr, la problemática del creyente contemporáneo, las herramientas necesarias para el trabajo, la doctrina que impartiremos, así como la que combatiremos. &#160; Los principales desafíos de</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2662">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por José Saucedo</p>
<p style="text-align: left;" align="center"><strong><br />
</strong></p>
<p>El maestro pentecostal tiene desafíos específicos en este siglo. Hacer discípulos en nuestra época exige agudo discernimiento sobre la misión, el perfil del producto que deseamos lograr, la problemática del creyente contemporáneo, las herramientas necesarias para el trabajo, la doctrina que impartiremos, así como la que combatiremos.</p>
<h4></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Los principales desafíos de la iglesia pentecostal contemporánea</strong></h4>
<p><strong>Equilibrio entre el conocimiento bíblico y la experiencia</strong></p>
<p>Abundan en la actualidad libros, videos, fuentes y medios de contenido doctrinal. Las instituciones educadoras de corte ministerial se han multiplicado. La iglesia cuenta con teólogos, exégetas, biblicistas, hermeneutas y otros expertos. Las exposiciones sermonarias de muchos pastores y maestros tienen excelente nivel. Aunque no podemos hablar de plenitud o madurez catequética, parece que la falta de doctrina no es el problema.</p>
<p>La crisis de la iglesia actual es que la enseñanza queda sólo en la transmisión de conceptos, sin provocar la experiencia que la confirme. Tenemos iglesias pentecostales con menos de la mitad de bautizados con el Espíritu Santo. La consagración se predica, pero no se practica; la gran comisión está en nuestros documentos, pero la mayoría de las congregaciones retiene el apoyo económico a las misiones.</p>
<p>El modelo paulino en Éfeso debe ser el del maestro pentecostal. Los discípulos de Apolos ni siquiera habían escuchado del Espíritu y sólo conocían el bautismo de Juan. El capítulo 19 de Hechos narra que Saulo los condujo a la práctica del sacramento y a la llenura del Espíritu. El equilibrio entre el conocimiento teológico y la experiencia producirá creyentes de convicción por la Palabra y por la vivencia. El maestro pentecostal ha de orar para que Dios lo convierta en un comunicador efectivo de la verdad, de tal manera que su saber se vuelva más práctico.</p>
<p><strong>Equilibrio entre la cristología y la neumatología</strong></p>
<p>El cristocentrismo no riñe con la doctrina neumatológica. Nadie es más cristocéntrico que el Espíritu Santo ni más neumatológico que Jesús. Históricamente, en el génesis de la iglesia se predicaba un mensaje de tres puntos:</p>
<ul>
<li>salvación</li>
<li>bautismo en agua</li>
<li>bautismo en el Espíritu Santo</li>
</ul>
<p>Como resultado la gente se convertía, se bautizaba y era llena del Espíritu Santo. El gozo de la salvación, la obediencia del bautismo y el poder del Espíritu eran un trinomio inseparable en la experiencia de los conversos. En algún momento de la historia separamos los elementos en tres sermones para predicar cada uno en tiempo y forma distintos, con la consecuencia de que tenemos personas que hacen confesión de fe, sin bautizarse ni ser llenos del Espíritu. Como se fracturó el mensaje también la experiencia.</p>
<p>No pocas veces se presenta a Cristo con ausencia del tema del Espíritu Santo. Hay quienes convierten al Consolador en el centro de la predicación, sin dar la debida gloria al Señor. El maestro pentecostal ha de procurar el cristocentrismo, la persona, la doctrina y la obra del Salvador han de ser el fundamento y el énfasis de su enseñanza. Pero siempre hablaremos de un Cristo neumatológico.</p>
<p><strong>Equilibrio entre la procuración de dones y fruto del Espíritu</strong></p>
<p>La llenura del Espíritu Santo no sólo tiene que ver con el poder para lo sobrenatural, también necesitamos ser llenos de las virtudes del fruto. El amor, la paz, la paciencia, el gozo, la fe, la bondad, la benignidad son el camino más excelente. Fruto y dones del Espíritu son la conjugación perfecta para una vida plena en el creyente y el ministro. Como pentecostales no deberíamos tener que escoger entre uno y otro. Lo ideal sería procurar ambos factores para disfrutar una vida y un ministerio pleno en la enseñanza de la Palabra.</p>
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<h4><strong>Los principales desafíos del maestro pentecostal</strong></h4>
<p><strong>Equilibrio entre el factor teológico y el académico</strong></p>
<p>El maestro pentecostal debe procurar que su exposición no quede en el nivel de la reflexión filosófica, sino que aterrice en forma concreta, deje tareas y provoque quehaceres específicos para la vivencia cotidiana. Que las clases sean aplicables y propongan acciones, promuevan valores, fomenten actitudes, a partir de los principios teológicos y espirituales.</p>
<p><strong>Equilibrio entre la mística y la academia</strong></p>
<p>En las aulas pentecostales se deben promover los valores de la experiencia con Dios, sin descuidar el deber de la superación en el ámbito del conocimiento. Hay que cultivar las disciplinas del ayuno, la oración, la consagración y la separación del mundo, sin promover el separatismo pietista y el misticismo aberrante.</p>
<p>Nuestra gente tiene que desarrollar sensibilidad al Espíritu Santo y fundamentar su experiencia en el entendimiento de la Escritura interpretada de forma correcta. Experiencia y sana doctrina es una fusión poderosa que detonará en la formación de discípulos vigorosos en la fe y robustos en su complexión espiritual.</p>
<p>Es necesario que nos empeñemos en producir alumnos dependientes del Espíritu Santo. Tenemos que forjar ministros comprometidos con el Señor, gente sumisa a Cristo. En el mundo actual hay demasiada preocupación por obtener títulos y acreditaciones, y muchas veces se diluye la mística pentecostal. Defendamos nuestro sello característico que es un ministerio apasionado por Cristo bajo la dirección del Espíritu.</p>
<p><strong>Equilibrio entre la exégesis y la hermenéutica</strong></p>
<p>El maestro pentecostal tiene que establecer un equilibrio entre la expresión de principios y la contextualización. Vamos a la Palabra del Señor con un procedimiento exegético en busca de verdades palpitantes, producto de un escrutinio serio, luego procuramos que esas verdades sean aterrizables en la vida práctica de la iglesia, luchando siempre por que el mensaje llegue en términos sencillos y entendibles a la mente del estudiante. La idea de la función hermenéutica es simplificar, nunca complicar.</p>
<p><strong>Equilibrio entre la doctrina y la ética</strong></p>
<p>La enseñanza del maestro pentecostal ha de partir de un principio bíblico, cristológico y apostólico para aterrizar en una aplicación práctica adecuada y pertinente para la situación del discípulo. Las verdades de la Escritura tienen que ser trasladadas del contexto bíblico al contexto actual del discípulo. La doctrina será entendible, practicable para los creyentes. En la clase se instruirá sobre un aspecto fundamental del evangelio y luego se ejemplificará su aplicación a las necesidades, situaciones y problemas de la gente en forma específica. El qué y el cómo de la doctrina se deben presentar en cada aula. Nuestro desafío es la conjugación de la teología con sus implicaciones en la vivencia.</p>
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<h4><strong>Lo que se requiere del maestro pentecostal</strong></h4>
<p><strong>Un maestro más preparado en el campo bíblico</strong></p>
<p>El maestro debe amar la Biblia, escudriñarla, entenderla, analizarla. Para ello se requiere disciplina en la lectura y meditación. Ésta es nuestra principal herramienta en el ministerio de la enseñanza. El maestro ha de dominar la hermenéutica; acostumbrarse a comprender las palabras en su conjunto de la frase y los textos en su contexto. Que lo que explique sea es la verdad y no una idea preconcebida.</p>
<p><strong>Un maestro más preparado en el discernimiento</strong></p>
<p>Se tiene que realizar el trabajo de filtro para la supervisión de la calidad doctrinal en la iglesia. El maestro debe escuchar con atención las participaciones de sus alumnos, observar sus actitudes y detectar posibles peligros en cuanto a la infiltración de doctrinas ajenas, así como actitudes cismáticas o problemáticas en los miembros. A la brevedad debe procurar que se atienda el problema, ya sea con la doctrina pertinente o con el trato pastoral adecuado.</p>
<p><strong>Un maestro más abierto a la obra del Espíritu Santo</strong></p>
<p>Ha de tener el maestro pentecostal conciencia de que al ser llamado será capacitado por el Espíritu. La mayor prioridad será desarrollar la habilidad de escuchar, entender y obedecer la voz del Espíritu. Tenemos que ser más creativos e intencionales en crear un ambiente espiritual en las clases, de modo que los alumnos perciban la presencia divina en el aula.</p>
<p><strong>Necesitamos mayor apertura a la iluminación del Espíritu. </strong> Roguemos que el inspirador de las Escrituras nos capacite para comprender las verdades bíblicas. Cuando dependemos de la iluminación del Espíritu Santo en el estudio bíblico y la preparación de la clase vamos en completa convicción de que a través de nosotros el Consolador enseña. Juan 14:26</p>
<p>Desde el inicio de la clase hasta su culminación debe ser dirigida por el Espíritu Santo. La tendencia actual es separar lo académico de lo devocional. En el pentecostalismo la devoción por el Espíritu dirige la investigación, la dinámica y la exposición de la doctrina.</p>
<p><strong>Necesitamos más apertura para que el Espíritu nos dirija a la plenitud de la verdad</strong>.</p>
<p>Ser maestro pentecostal significa dar lugar al Espíritu en todo el proceso de  la enseñanza-aprendizaje. No sólo se trata de compartir información bíblica y teológica, sino de crear el ambiente propicio para que los discípulos reciban la doctrina con la iluminación del Espíritu. Uno habla de lo que sabe, pero mucho de lo que decimos desaparece, pero si las personas que nos escuchan creen que quien habla lo hace de parte de Dios veremos la realización del ideal en la enseñanza-aprendizaje. El Espíritu Santo tomará una palabra, una frase, una inferencia y enseñará a la gente a través de nosotros. De manera que la gente es enseñada por Dios en el aula del maestro pentecostal. La iglesia se confirma en su fe y su praxis bajo la guía del Espíritu de verdad que hace las veces de Maestro. Juan 16:13. La iglesia es preservada en la verdad divina mediante la unción del Espíritu Santo. 1 Juan 2:20, 27</p>
<p><strong>Necesitamos mayor apertura a la llenura del Espíritu</strong></p>
<p>La iglesia es provista de liderazgo por el Espíritu Santo y la llenura de éste debe caracterizar a los maestros. Hechos 6:1-6; 15:1-4. Los dones espirituales sirven para realizar las funciones administrativas y ministeriales asignadas por el Espíritu Santo. 1 Corintios 12.</p>
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<h4><strong>Los énfasis más necesarios en la persona y el ministerio del maestro pentecostal</strong></h4>
<p><strong>El énfasis neumatológico más necesario en el maestro pentecostal: El Señorío del Espíritu.</strong></p>
<p>Los maestros pentecostales entendemos que el Espíritu Santo es quien provee la dinámica y el poder para el ministerio. El bautismo en el Espíritu Santo energiza y potencia el alcance del ministerio. La vida en el Espíritu, como vida de Cristo, proporciona la clave de integrar la Palabra a la realidad diaria. La koinonía del Espíritu proporciona el amor y la motivación para la integridad del desarrollo ministerial en el cuerpo de Cristo.</p>
<p><strong>El énfasis bibliológico más importante: El acercamiento a la Biblia como norma de fe y conducta.</strong></p>
<p><strong>- El acercamiento devocional</strong></p>
<p>Acudimos a la Escritura en busca del testimonio de Cristo. Anhelamos que Dios nos hable a través de sus palabras. Mantenemos un espíritu de admiración ante sus mandamientos, historias y milagros. Nos encomendamos al Espíritu Santo como inspirador del texto sagrado para que nos ilumine y nos abra la fuente de agua viva de su Palabra. Rogamos mientras leemos que nos sea revelada la gracia divina y que nos arrobe su amor mientras repasamos sus letras.</p>
<p><strong>- El acercamiento teológico</strong></p>
<p>Buscamos en la Biblia sustento para nuestra fe. Queremos aprender la sana doctrina y estudiamos los textos en sus contextos para confirmar que nuestra forma de creer tiene solidez por su fundamento bíblico y cristocéntrico.</p>
<p><strong>- Acercamiento práctico</strong></p>
<p>Vamos al texto bíblico para buscar un quehacer o una forma de conducta modelo que nos ayude a crecer en los valores éticos y espirituales que demanda Dios a su pueblo.</p>
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<p><strong>Necesitamos un maestro pentecostal más definido</strong></p>
<p>Según la doctora Judy Bartel hay gran confusión entre el pentecostalismo bíblico y el de los teleevangelistas. Debemos poner mayor énfasis en la ética ministerial. Se necesita redefinir el pentecostalismo bíblico para distinguirlo del neopentecostalismo.</p>
<p>DeLonn Rance declara que en todas las actividades debemos ser intencionales en dejar tiempo para escuchar al Espíritu Santo. Tenemos que tomar tiempo para orar para que la gente sea bautizada en el Espíritu. En nuestros círculos debemos tener una persona que modele un pentecostalismo práctico, como Jerry Brown, amigo del Espíritu Santo, para tener un referente pentecostal poderoso y sano. El líder pone el tono de sus reuniones y actividades y si pone temas y espacios de promoción pentecostal marcará bien sus prioridades.</p>
<p>DeLonn Rance apunta las siguientes características de la educación pentecostal:</p>
<ul>
<li>Es un proceso continuo de vida dirigido por el Espíritu Santo.</li>
<li>No se limita a las posibilidades ni recursos del pasado ni presente, sino vive en base a las promesas de Dios procediendo del futuro al presente guiada por el Espíritu Santo.</li>
<li>No sólo comunica teología, sino busca los más altos niveles de la educación preparando al alumno para hacer teología y vivir la teología en la narrativa de la vida.</li>
<li>Ser maestro es un ministerio vocacional reconocido en la Palabra y dotado por el Espíritu Santo para el bien de la iglesia.</li>
<li>Las técnicas, estrategias, tecnologías, estructuras, programas e instituciones educativas son efímeras, pero la educación desarrollada por el Espíritu Santo es eterna.</li>
<li>Es necesario que la filosofía de educación Pentecostal concuerde con la teología y práctica pentecostales.</li>
</ul>
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<p>El amigo del Espíritu Santo, Jerry Brown, afirma que muchos tienen la doctrina pentecostal, pero no la vivencia. Hay que promover una experiencia actualizada con el Espíritu Santo. Que el Espíritu Santo sature su vida y su enseñanza. Aún las clases más tediosas o teológicas deben tener el sello pentecostal en el maestro. La vida devocional del maestro es indispensable.</p>
<p>El Señor nos levantó para el siglo XXI, vivimos en la zona más poblada del mundo. La única respuesta a la sociedad corrupta y sufriente es la iglesia pentecostal, y la manera de cumplir el cometido es preparar, equipar y capacitar a los que ministran a esa gente en crisis.</p>
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<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p>Pongamos en relevancia la soberanía del Espíritu Santo en el ministerio docente. En los sermones, conferencias y libros se enfatiza al Espíritu Santo como ayudador, consolador, dador de poder y sabiduría, pero Cristo lo presentó como el Rector de la educación en la iglesia, es Director y Maestro de los ministros. Es él quien toma de lo del Padre y de Cristo y nos lo revela para producir y promover la gloria de Jesús.</p>
<p>Es necesario introducir en la conciencia del maestro pentecostal la realidad del Espíritu Santo como Director del proceso enseñanza-aprendizaje. Es quien llama, unge, capacita, ilumina y gobierna en el aula. Así que siempre hay que darle un lugar especial en cada clase.</p>
<p>Como maestros pentecostales nuestro mayor desafío será desarrollar un estilo de vida bajo la total dependencia del Espíritu de Dios. Inculcar en los discípulos una teología de sumisión al Espíritu, que les servirá tanto para adorar en el culto, como en el ámbito de lo cotidiano. Instruyamos a los alumnos sobre lo que significa una vida llena del Espíritu Santo.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">José M. Saucedo Valenciano</span>
				<p></p>
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