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	<title>Conozca &#187; 1976.Vol.2, No.4 &#8211; &lt;a href=&quot;PDF/1976.Vol.2, No.4.pdf&quot; target=&quot;new&quot;&gt;Descargar en PDF&lt;/a&gt;</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Conozca los libros: Evaluación en el aula</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Aug 2012 22:55:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Floyd Woodworth W.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1976.Vol.2, No.4]]></category>

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		<description><![CDATA[La reseña del siguiente libro ha sido preparada  por Floyd C. Woodworth, Redactor de Materiales Didácticos. El libro es recomendado por el Programa de Educación Cristiana en América Latina y Las Antillas. EVALUACIÓN EN EL AULA por Héctor M. Rodríguez Cruz y Enrique García González, (México, D. F: Asociación Nacional de Universidades e Institutos de</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=482">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La reseña del siguiente libro ha sido preparada  por Floyd C. Woodworth, Redactor de Materiales Didácticos. El libro es recomendado por el Programa de Educación Cristiana en América Latina y Las Antillas.</p>
<p><strong>EVALUACIÓN EN EL AULA</strong></p>
<p>por Héctor M. Rodríguez Cruz y</p>
<p>Enrique García González,</p>
<p>(México, D. F: Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior, 1972), 82 páginas.</p>
<p>¡Exámenes! La palabra se oye por dondequiera. En todo Instituto Bíblico se preparan exámenes. ¿Con qué fin? ¿Qué ventajas tiene una clase de examen sobre otra? ¿Valdría la pena aprender a preparar un examen de tipo objetivo, o sea, un <em>test</em>?</p>
<p>Estos interrogantes no solamente inquietan a los profesores de Institutos Bíblicos, sino que han pasado a ser tema de estudio entre los cuerpos docentes de muchas instituciones del nivel secundario. Este libro nació en el Programa Nacional de Formación de Profesores en la República Mexicana, con el fin de conducir al profesor a una comprensión más cabal de las funciones del examen, las ventajas y desventajas de cada clase de examen y como preparar el examen para que ofrezca una medida mejor del aprendizaje del alumno tanto como de la labor del profesor. El librito podrá ser de valor inestimable para muchos de los maestros en nuestras instituciones que se van despertando a la necesidad de superarse en el arte de la preparación de exámenes.</p>
<p>La primera mitad del libro se dedica a una exposición teórica de lo que es la evaluación, las características de una buena prueba y la forma en que el maestro puede utilizar la prueba como un auxiliar de la enseñanza.</p>
<p>En su consideración de las diferentes clases de pruebas, los autores se muestran inclinados claramente a favor del tipo de la prueba objetiva. Uno de sus motivos en dudar de la posibilidad de que un examen del tipo ensayo refleje verdaderamente lo que el alumno ha aprendido es la inmensa dificultad de calificar justamente las respuestas del estudiante. Entre otras cosas preguntan: “¿Qué pasa cuando el alumno no trata con detalles el &#8216;tema fuerte&#8217; del profesor? Literalmente &#8216;mete los pies&#8217;. Además, el juicio del calificador muchas veces es influido por factores como estos: la belleza de la escritura, la ortografía, la buena sintaxis, etc. Detalles ajenos al contenido de la prueba.” página 23.</p>
<p>La segunda parte del libro trata maneras prácticas para mejorar la evaluación. A  pesar de ser partidarios de la idea de que la prueba por temas, o sea, del tipo ensayo, no da una verdadera medida del progreso del alumno, los autores ofrecen once sugerencias valiosas para mejorar esta clase de examen. Cualquier profesor mejoraría bastante su trabajo con hacerles caso. Antes de pasar a una consideración de la prueba objetiva los autores recuerdan al lector la necesidad de calificar y devolver pronto el examen. La demora en hacerlo resulta en perdida de la motivación del alumno.</p>
<p>Los consejos del libro para la preparación de las diferentes clases de pruebas objetivas son más excelentes. Los autores son buenos pedagogos, porque no solamente ofrecen una explicación de cómo hacerlo, sino que presentan ejemplos malos y buenos que ilustran el punto presentado.</p>
<p>Una idea que para mí es nueva es la recomendación del libro de que en algunos casos el profesor debe pedir a los mismos alumnos que preparen el examen para la clase. Esto se llevaría a cabo dividiendo la clase en grupos pequeños y asignando una parte del examen a cada grupo. No cabe duda de que el ejercicio sería una manera buena de motivar a los alumnos a trabajar con los temas estudiados; les ayudaría a repasarlos y fijarlos en la mente.</p>
<p>Se le da importancia en el libro a la necesidad de que un maestro pida a algunos de sus compañeros que examinen y critiquen los ejercicios de la prueba que ha preparado. Un consejo sabio y provechoso para el que quiere progresar en el ministerio de la enseñanza.</p>
<p>El último capítulo presenta la necesidad de que el profesor también haga una evaluación de su propia competencia. Aunque es un poco quisquillosa para algunos, la evaluación del profesor es necesaria y útil. Los profesores Rodríguez y García creen que más importante que la preparación del maestro, su personalidad, su inteligencia, es “la disposición misma del maestro para mirar como &#8216;anda&#8217; en estas cualidades y hasta donde unas y otras favorecen o dificultan su labor docente.” Página 4.</p>
<p>No cabe duda de que un cuerpo docente podría estudiar este manual en algunas sesiones de trabajo con estupendos resultados. Si algunos estuvieran dispuestos a someter una prueba que han preparado para sus alumnos al análisis de todo el grupo de profesores, sería una gran experiencia de adelanto profesional. Esta misma actividad fácilmente se podría llevar a cabo en un Taller de Adiestramiento y Renovación.</p>
<p>¡Qué cada cuerpo docente pueda llegar a tener acceso a este manual!</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Floyd Woodworth W.</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Quién es más sabio, el jardinero o el maestro?</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Aug 2012 22:42:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Ville</dc:creator>
				<category><![CDATA[1976.Vol.2, No.4]]></category>

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		<description><![CDATA[Por lógica, antes de sembrar un terreno el agricultor lo observa bien. Si la tierra es seca, no planta en ella melones ni sandías, pero sí puede sembrar trigo, ya que este no necesita riego artificial. Si la tierra es demasiado húmeda, no planta en ella árboles frutales, ya que cuando estuvieran cargados de fruta,</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=475">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por lógica, antes de sembrar un terreno el agricultor lo observa bien. Si la tierra es seca, no planta en ella melones ni sandías, pero sí puede sembrar trigo, ya que este no necesita riego artificial. Si la tierra es demasiado húmeda, no planta en ella árboles frutales, ya que cuando estuvieran cargados de fruta, esta se caería verde.</p>
<p>Antes de plantar un arbolito en un macetero, el jardinero considera el tamaño de la planta y también la capacidad del recipiente. El macetero no es como una gran extensión de tierra en la que se puede tirar semilla de trigo por puñados, Su capacidad limitada permite que se plante una sola mata. El jardinero, por lo tanto, tiene que buscar que el recipiente reúna las condiciones requeridas por la planta.</p>
<p>Así como el agricultor y el jardinero son precavidos en su trabajo, así también el maestro debe ser precavido en lo que enseña. Debe probar la tierra que es el alumno. Tendrá que considerar sus capacidades como el jardinero con el macetero. Algunos maestros, sin hacer esto, empiezan a desparramar la enseñanza como si el estudiante fuera hectáreas de terreno. El resultado es poco, naturalmente, si el alumno principiante tiene poca capacidad.</p>
<p>El jardinero no ejerce su oficio sólo para tener algo que hacer sino para lograr las mejores plantas posibles con la tierra de que dispone. Ojalá que cada maestro que enseña la Biblia se dé cuenta de esta verdad. Que adapte sus planes y técnicas a las realidades que representan esos alumnos que se sientan delante de él.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Luis Ville</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>En qué se parecen el cazador y el profesor</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Aug 2012 22:40:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cleto Pérez M.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1976.Vol.2, No.4]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Cleto Pérez M. &#160; Esperaba con ansiedad la hora de partida. Íbamos a salir de caza de vizcachas, que son roedores del tamaño de una liebre. Alistamos dos rifles, municiones, equipo para acampar, así como también víveres. Muy de mañana salimos. A una altura de casi 5.000 metros nos internamos en una cadena de</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=472">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Cleto Pérez M.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esperaba con ansiedad la hora de partida. Íbamos a salir de caza de vizcachas, que son roedores del tamaño de una liebre. Alistamos dos rifles, municiones, equipo para acampar, así como también víveres. Muy de mañana salimos. A una altura de casi 5.000 metros nos internamos en una cadena de montañas nevadas bolivianas.</p>
<p>En el camino me preguntaba cuántas vizcachas iba yo a cazar, y si tendría buena puntería. Me hice muchas ilusiones, aunque nunca antes había salido de caza.</p>
<p>Después de caminar varias horas, pasamos dos cumbres nevadas. Por fin llegamos a la región donde abundan estos roedores. Mi acompañante que me orientaba me indica que debíamos separarnos y que tratáramos de cazar algunas vizcachas antes de que se ocultara el sol. Fui por el flanco izquierdo, él por el derecho. Solo, entre un escombro interminable de rocas, hallaba que mi ánimo iba bajando con el sol. No había logrado cazar ni uno de esos animalitos. Aun más desilusionado me sentí cuando al volverme a encontrar con mi amigo, me informó que ya tenía unas cuantas vizcachas.</p>
<p>Al día siguiente salimos muy de mañana. Pero los resultados de mis esfuerzos llegaron a ser parecidos a los del día anterior. Mi amigo cazó veintisiete vizcachas y yo solamente tenía cuatro. ¿Por qué la diferencia?</p>
<p>No tardé en comprender que el éxito en la caza no se logra sencillamente con salir a cazar. Me explicó mi acompañante que tenía que llegar a una distancia prudente sin que el roedor se diera cuenta. Me mostró cómo yo les iba avisando a los animales de mi llegada con mis movimientos inexpertos. Vi que iba a tener que cambiar completamente mi manera de caminar entre las rocas, que me hacía falta aprender a desplazarme en un silencio absoluto. Tendría que aprender también las costumbres de las vizcachas para poderlas tomar de sorpresa. Tendría que mantenerme inmóvil a veces, y con paciencia aguardar la llegada de ellas. El éxito futuro dependerá del esfuerzo mío en superar mis métodos de cazar.</p>
<p>En esto se parecen los que desean enseñar la Palabra de Dios, sea en un Instituto Bíblico o en una congregación. Para tener éxito, hace falta más que el solo deseo. Hay que SABER enseñar.</p>
<p>Antes que nada uno tiene que buscar orientación y ayuda de un guía. Hay que pasar tiempo de rodillas con el MAESTRO POR EXCELENCIA, para que nos guíe y nos dé la unción necesaria para que no actuemos con sabiduría humana, sino con el Espíritu y poder. 1 Corintios 2:4.</p>
<p>Para compenetrarse en la riqueza interminable de las rocas que comprenden las Sagradas Escrituras, uno tendrá que pasar por la cumbre solitaria del sacrificio el desvelo de la preparación constante. No queda otra alternativa sino acumular material ilustrativo, proveerse de suficientes medios auxiliares, tener el equipo necesario.</p>
<p>Pero habiendo hecho todo eso, queda otro factor en que tendrá que empeñarse.</p>
<p>No olvide el que desea enseñar con éxito que tendrá que observar al discípulo y familiarizarse bastante con sus características. No es cuestión de tener a algunas personas delante de uno y dirigirles la palabra para que ellas sean oyentes. Hay que estar seguro de que se haya establecido una interacción, una comunicación continua entre todos durante el desarrollo de la enseñanza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿A cuántos discípulos nos hemos dirigido en los Institutos Bíblicos? ¿Cuántas veces les hemos hablado a multitudes en las iglesias? Pero de ninguna manera las respuestas a estas preguntas indicarán el éxito que hayamos alcanzado. Si el profesor de Biblia desea saber si ha dado en el blanco, debe preguntarse: ¿Qué han retenido los alumnos de las clases que he dirigido? ¿Tienen el deseo de aprender más sobre el tema? ¿Manifiestan hambre de investigar más sobre la materia? ¿Han tomado decisiones que afectarán sus vidas como resultado de mis clases?</p>
<p>Muchos enseñan la Biblia como los cazadores que tiran al aire sin alcanzar ningún objetivo. Se ilusionan, se sienten satisfechos de haber hablado algo sobre la Biblia. Pero ¿cuántos habrán crecido como resultado de la clase? La respuesta a esa pregunta es la que les dirá si han enseñado o no. ¿Serían diferentes nuestros Institutos Bíblicos si todos los profesores se hicieran esa pregunta?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Cleto Pérez M.</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El curso bíblico elemental</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Aug 2012 22:37:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Juárez Ruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[1976.Vol.2, No.4]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jesús Juárez Ruiz &#160; Un grano de azúcar parece sencillo; sin embargo tiene una estructura complicada con tres elementos muy diferentes: carbón, hidrogeno y oxígeno. Así también le parecerá muy sencillo el Curso Bíblico Elemental a uno que lo mira a simple vista. Pero las apariencias engañan. El Curso Bíblico Elemental es una fuente</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=469">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jesús Juárez Ruiz</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un grano de azúcar parece sencillo; sin embargo tiene una estructura complicada con tres elementos muy diferentes: carbón, hidrogeno y oxígeno. Así también le parecerá muy sencillo el Curso Bíblico Elemental a uno que lo mira a simple vista. Pero las apariencias engañan. El Curso Bíblico Elemental es una fuente de grandes recursos para cimentar a los creyentes y ayudarles a desarrollar un ministerio efectivo.</p>
<p>Doy gracias a Dios por haber movido a hermanos a formular una obra tan provechosa como es el Curso Bíblico Elemental. No tengo el honor de conocer a tales hermanos; pero mi oración al Señor es que los bendiga y los siga usando en el campo de la enseñanza.</p>
<p>Quien escribe este comentario ha sido grandemente beneficiado con los estudios del Curso Bíblico Elemental. Me ha estimulado para trabajar en la obra del Señor, para enseñar la doctrina cristiana en las iglesias en esta ciudad y para animar a otros hermanos a servir en sus respectivas localidades.</p>
<p>El Curso Bíblico Elemental es un caudal de bendición en la investigación bíblica. A mí me ayuda en la preparación de las clases dominicales que imparto a los hombres en mi iglesia. Otras veces me proporciona alguna idea para ilustrar en el pizarrón el pensamiento central de la lección o para el estudio bíblico que doy en alguna iglesia.</p>
<p>Hace tres años que conozco el Curso Bíblico Elemental, y desde que comencé a leerlo me atrajo su sencillez y lo completo de sus temas. Considero que los principios doctrinales y la forma de enseñarlos son la pulpa colada en el cedazo de la experiencia de la vida cristiana de quienes lo escribieron, documentándose en la fuente insondable de las Sagradas Escrituras. El Curso Bíblico Elemental no se escribió de la noche a la mañana; llevó mucho esfuerzo e investigación bíblica. Refleja larga experiencia en la enseñanza.</p>
<p>Actualmente trabajo enseñando el Curso Bíblico Elemental en cinco iglesias de las Asambleas de Dios en Guadalajara, Jalisco, México, una vez por semana. He sido designado en el honroso cargo de Promotor del Curso Bíblico Elemental en la región de Jalisco y Colima. Me inspira ver como los creyentes son edificados, se desarrollan en la vida cristiana y rompen los moldes de pasividad.</p>
<p>Para más efectividad en la enseñanza del Curso Bíblico Elemental, se debe hacer atractivo el estudio acudiendo a fuentes de información recomendables, enriqueciendo el comentario de los Tomos. También se debe usar el pizarrón para ilustrar con figuras alusivas, con pasajes bíblicos y con registros históricos. El maestro debe tener habilidad para mover a los asistentes a que tomen parte en el comentario, ya sea contestando preguntas, promoviéndolas o exponiendo puntos de vista sobre el estudio.</p>
<p>Es lamentable que existan obreros del Señor que no enseñen el Curso Bíblico Elemental en sus campos respectivos. Estos hermanos menosprecian la eficiencia del curso. Ignoran que es útil para la estabilidad cristiana y la superación de metas en la iglesia. La estabilidad del cristianismo tiene su base en la enseñanza además de la predicación.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jesús Juárez Ruiz</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El coordinador habla</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Aug 2012 22:34:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[1976.Vol.2, No.4]]></category>

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		<description><![CDATA[Mis estimados colegas: Me place saludarles una vez más en el nombre del Señor Jesucristo, esperando que esta breve charla sea tan agradable para ustedes como es para mí. En el año 1960, un pequeño grupo de educadores se reunió con el fin de producir algún tipo de guía para las personas dedicadas a la</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=466">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mis estimados colegas:</p>
<p>Me place saludarles una vez más en el nombre del Señor Jesucristo, esperando que esta breve charla sea tan agradable para ustedes como es para mí.</p>
<p>En el año 1960, un pequeño grupo de educadores se reunió con el fin de producir algún tipo de guía para las personas dedicadas a la educación cristiana y teológica en la América Latina y Las Antillas. Como resultado, salió a la luz el antiguo PLAN CEIBAL, que nos sirvió por diez años.</p>
<p>En el año 1970, EL PLAN BÁSICO reemplazo al pequeño y sencillo PLAN CEIBAL. La mayoría de nuestros educadores en la América Latina y Las Antillas conocen muy bien el volumen EL PLAN BÁSICO, que consiste de 189 páginas de ayudas y sugerencias para este ministerio. A través de los seis años que nos hemos valido del PLAN BÁSICO, muchas personas han testificado que esta guía ha sido como mapa y brújula en el trayecto de la educación que estamos trazando. No ha sido usado solamente por nosotros, los de las Asambleas de Dios en la América Latina y Las Antillas, sino que lo hemos compartido con muchísimas otras denominaciones que lo han pedido. Además, se ha traducido al inglés, y se encuentra en todos los Institutos Bíblicos de las Asambleas de Dios alrededor del mundo. Constantemente, personas, grupos y entidades nos piden ejemplares adicionales de esta obra. Humildemente, es un placer compartirlo con otros.</p>
<p>Sin embargo, llega el momento cuando cualquier cosa buena necesita revisión y cambio. Creemos que ha llegado este momento para EL PLAN BÁSICO. Por lo tanto, proponemos revisar el libro completo, poniéndolo al día, de acuerdo a las necesidades actuales, incluyendo nuevos libros de texto, la presentación de nuevas materias y nuevos métodos didácticos, para hacer del libro una ayuda lo más eficaz posible, que concuerde con la época en que vivimos.</p>
<p>Por lo tanto, pensamos reunir al Comité del Programa de Educación Cristiana, que consiste de quince miembros, en un lugar céntrico de la América Latina, durante los días 1-7 de mayo de 1977. Durante este tiempo, estaremos trabajando arduamente con el fin de producir un PLAN BÁSICO mejor, revisado. Con este propósito, invitamos a todos nuestros lectores a que nos manden sus sugerencias, críticas e ideas de revisión, a nuestra oficina, para hacer la revisión del libro lo mejor posible. Si usted sabe de algún libro de texto que es mejor que los que tenemos, avísenos. Si hay ciertas materias que usted cree que se deben enseñar y que no enseñamos, anótelo, y mándenos la nota. O si sencillamente hay algo que tal vez podríamos omitir o añadir en cuanto a cualquiera de los cinco niveles del Programa de Educación Cristiana que llevamos a cabo en nuestro ministerio.</p>
<p>Repetimos, que invitamos cordialmente a todos los interesados a que nos escriban, enviándonos sus ideas y pareceres, haciéndonos llegar su correspondencia a esta oficina, a más tardar los primeros días de febrero de 1977. Tanto en el sobre como en la carta, pueden escribir estas palabras “Revisión <em>-PLAN BÁSICO”. </em></p>
<p>Me despido de ustedes, esperando que este esfuerzo común tenga las bendiciones de Dios, y un marcado éxito, produciendo como resultado final un PLAN BÁSICO superior al que tenemos, ya la vez, que sea una herramienta eficaz y con filo muy agudo en nuestras manos.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Editor</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Las posibilidades del ministerio de un escritor</title>
		<link>https://conozca.org/?p=463</link>
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		<pubDate>Mon, 27 Aug 2012 22:32:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jeremías Bolaños</dc:creator>
				<category><![CDATA[1976.Vol.2, No.4]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jeremías Bolaños &#160; Para aprender a nadar tenemos que echarnos al agua. Así para aprender a redactar tenemos que escribir. El escritor evangélico no surge en un instante, ni puede comprar con dinero la habilidad de escribir. El conocimiento de gramática así como de las reglas de redacción llega a ser indispensable para el</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=463">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jeremías Bolaños</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para aprender a nadar tenemos que echarnos al agua. Así para aprender a redactar tenemos que escribir.</p>
<p>El escritor evangélico no surge en un instante, ni puede comprar con dinero la habilidad de escribir. El conocimiento de gramática así como de las reglas de redacción llega a ser indispensable para el escritor. La habilidad de expresar por escrito nuestros pensamientos se adquiere después de mucho esfuerzo, abnegación y sacrificio. San Pablo llegó a figurar entre los grandes siervos de Dios porque escribió. Rubén Darío, el gran escritor de la época modernista, alcanzó la cima de su grandeza en el campo literario, porque escribió. El doctor Billy Graham, reconocido predicador contemporáneo ha logrado mucha fama, tanto por su mensaje hablado como por la abundante literatura que produce.</p>
<p>En América Latina existe gran inquietud por escribir sobre Teología Contemporánea. Lamentablemente quienes escriben sobre el mencionado tema son teólogos radicales que desfiguran la verdad de la Palabra de Dios al interpretarla a su propio criterio. Gonzalo Castillo Cárdenas dice: “Es necesario despojar del poder a las minorías privilegiadas y dárselo a las mayorías pobres.”1 Rubén Alvez dice: “La iglesia está obligada a correr el riesgo de encontrarse con todos los que se hallan envueltos en la revolución humanizadora.”2 Jacinto Ordóñez dice: “No procuremos incurrir en el error de espiritualizar el mensaje bíblico.”3</p>
<p>Cruzar los brazos ante la realidad de una iglesia amenazada por las corrientes teológicas liberales constituye un pecado por el cual Dios nos pedirá cuentas. El desafío está claro. Si nosotros los estudiantes de ISUM no salimos en defensa de la fe, quién sabe lo que acontecerá a las futuras generaciones evangélicas.</p>
<p>¿Dónde están los Melvin Hodges de América Latina? ¿Dónde están los ministros fundamentalistas que alzan su voz de alerta a una iglesia en peligro? El estudio de Teología Contemporánea ha rasgado el velo ante nuestros ojos para ver con mayor claridad lo que ocurre en la iglesia evangélica de nuestro continente. No vamos a conformarnos con predicar desde el púlpito. Será necesario escribir para orientar y persuadir a los creyentes a fin de asumir una posición conservadora.</p>
<p>“En estos días muchos teólogos liberales interpretan la Palabra de Dios a su propio criterio. Estos son los que dividen la opinión de la iglesia del Señor, porque son creyentes carnales que no tienen el Espíritu de Dios. Más ustedes, ISUMISTAS, que están bien plantados y maduros en la fe, oren en el Espíritu, mantengan su teología conservadora. Amen y sirvan a Dios de todo corazón. Él tenga misericordia de ustedes, los fundamente y establezca para la vida eterna. A los que se confunden en su teología, convénzalos. A los pecadores, sálvenlos. No caigan en el infierno de la corrupción doctrinal. A los teólogos liberales, oriéntenlos a la verdadera fe. Expresen su posición conservadora. Rehúyan el contacto con los teólogos liberales porque están contaminados doctrinalmente” (paráfrasis de Judas 18-23 por Jeremías Bolaños).</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jeremías Bolaños</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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