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El perdón en las cartas de Pablo

10/7/2026•By Pablo Kazim

El perdón en las cartas de Pablo Por Pablo Kazim Al iniciar el estudio para el artículo El perdón en las cartas de Pablo, resulta significativo observar un dato que puede sorprender a quienes están familiarizados con la lectura de las epístolas del Nuevo Testamento.

Al iniciar el estudio para el artículo El perdón en las cartas de Pablo, resulta significativo observar un dato que puede sorprender a quienes están familiarizados con el texto y son pentecostales en su experiencia. El perdón no aparece como un tema con mucha frecuencia en el corpus paulino. Las referencias explícitas al perdón concedido por Dios a los creyentes son escasas, al igual que las exhortaciones directas a perdonar a otros. Los pasajes principales que contienen la palabra perdón en todas sus formas pueden agruparse de la siguiente manera: 

1.  Referencias al perdón otorgado por Dios a los creyentes: Ro.4:7; Col.1:14; 2:13-15; Ef.1:7

2.  Exhortaciones paulinas dirigidas a la comunidad para que practique el perdón: 2 Co.2:7; Ef.4:32; Col.3:13

El perdón de Dios es la base del perdón que el creyente en Cristo puede ofrecer a otros. Algunos tienen mucha dificultad en ofrecer perdón, pero otros luchan con aceptar el perdón de otras personas. 

Para determinar el énfasis de un autor, resulta útil notar la repetición de las palabras.

En 2 Corintios 2:7, Pablo en una sección introductoria se repite el verbo consolar y sus formas distintas. Esto sugiere que la situación que Pablo describe implica problemas de la comunidad. El apóstol hace claro que él no fue el único afectado; la congregación también experimentó daño. Sin embargo, señala que la respuesta de la mayoría llega ser excesivamente severa. Pablo formula entonces la siguiente orientación: «Pero ya es suficiente con el castigo que la mayoría de ustedes le impuso a esa persona».

No niega la necesidad de la disciplina comunitaria. La corrección y la instrucción eran necesarias; sin embargo, el hecho de que el perdón está disponible debe acompañar el proceso. Dado que el texto no proporciona todos los detalles de lo que pasaba en la iglesia, del pecado cometido ni del modo en que la iglesia ejerció la disciplina, nuestro análisis debe limitarse a los elementos que Pablo decidió revelar, Pero, el pasaje permite identificar un principio pastoral: la comunidad es responsable de discernir el problema, confirmarlo, y ofrecer corrección bíblica pero siempre con un deseo de redimir.

El propósito de Pablo es de enfatizar la gracia–una gracia que hace posible el perdón sin minimizar la gravedad del pecado. En este sentido, la comprensión adecuada del perdón requiere la comprensión adecuada de reconocer el pecado. 

Un texto clave en Efesios

Tras una introducción de carácter teológico, Pablo desarrolla las implicaciones éticas de la enseñanza. Entre Efesios 4:1 y 5:15, el verbo andar aparece de manera repetida. El apóstol exhorta a los creyentes a andar en una manera digna de su llamado (4:1), a no andar como los gentiles (4:17), a andar en amor (5:2) y a no andar como necios (5:15). Por lo tanto, esta sección describe la relación entre identidad cristológica del creyente y la conducta que se espera de quienes pertenecen a Cristo. Dentro de ese marco exhortativo, Pablo describe en una forma concreta, la vida comunitaria cristiana: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).

La lógica del pasaje indica que el perdón produce una práctica que forma la identidad cristiana, que nunca es una opción opcional de la ética paulina.

Esta enseñanza encuentra una expresión concreta en la carta a Filemón. En ella, Pablo exhorta a Filemón, una creyente de Colosas y colaborador con Pablo en la fe, el propósito de trabajar em su propia vida su respuesta hacia Onésimo: “te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones” (File.1:10).

Onésimo, esclavo de Filemón, se había separado de su amo por razones que el texto no especifica. Durante su tiempo en la cárcel, Pablo conoció a Onésimo y lo condujo a la fe cristiana.

Pablo empieza la carta y describe su opinión de Filemón, lo describió como alguien con una nueva identidad en Cristo. Al hablar de Filemon Pablo dice: “para que la participación de tu fe se eficaz en el conocimiento de todo el vine que está en vosotros por Cristo Jesús” (v. 6).

Aunque la carta no explica todos los detalles, puede inferirse que Onésimo requiere la mediación de Pablo para regresar a la casa de Filemón. La intervención apostólica no se limita a pedir perdón; intenta también redefinir la relación entre ambos a la luz de su nueva identidad en Cristo. Onésimo debe ser recibido no meramente como esclavo, sino como hermano, hijo espiritual de Pablo y miembro de la comunidad cristiana.

El termino participación corresponde a la palabra griega koinonia. Aunque Pablo valora la utilidad ministerial de Onésimo, reconoce que existe una cuestión relacional y social que debe ser resuelta. Onésimo, esclavo de Filemón, había huido de la casa de Filemon; ahora Pablo solicita que él sea recibido como hermano en Cristo. Sin el perdón no existe la posibilidad de la formación del cuerpo unidad.

Recibirlo como esclavo arrepentido habría constituido ya un acto de gracia; sin embargo, lo que Pablo pide va más allá. Pablo solicita que Filemón lo acepte como miembro de la familia de la fe y como una persona con la misma dignidad ante Dios.

La petición central de Pablo se expresa en los siguientes términos:

«Así que, si me tienes por compañero» (noción relacionada con la koinonía mencionada en el versículo 6) «recíbele como a mí mismo» (v. 17).

Lo que el pide presupone que la comunión entre Pablo y Filemón debe traducirse en una recepción concreta de Onésimo. Si Filemón reconoce a Pablo como compañero en la fe, debe recibir a Onésimo con la misma disposición con la que recibiría al apóstol.

«Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta» (v. 18).

Pablo pide de Filemón la misma fraternidad que tiene Pablo con Onésimo. La petición culmina cuando Pablo ofrece asumir cualquier deuda pendiente de Onésimo ante Filemón. Este gesto subraya que la reconciliación, para Pablo, no es solo una disposición interior, sino una práctica que puede implicar costos concretos. También parece lo que hizo el Buen Samaritano.  Es decir, la sustitución evoca la gracia que el Señor Jesús ofrece a su iglesia.

La carta presenta tres figuras principales: Pablo, Filemón y Onésimo. Aunque inicialmente se distinguen por sus posiciones sociales y eclesiales (apóstol, amo y esclavo), la carta reconfigura esas relaciones bajo la lógica del perdón y de la fraternidad cristiana. Ahora ninguno de ellos está definido por su estatus; todos pertenecen en la misma familia de la fe.

En consecuencia, la cruz establece el fundamento teológico de una comunidad reconciliada. El perdón de Dios es el primer paso y hace posible la reconciliación interpersonal. Bajo la gracia divina, quienes están en Cristo son miembros de una familia que se caracteriza por la igualdad, la comunión y el perdón. En otras de sus cartas, sin mencionar la palabra perdón, Pablo establece que los que son de Cristo forman un solo pan (1 Co.10:17)