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La Administraión de las finanzas en la familia pastoral

23/10/2026•Par Vicente Ulloa

¿De qué hablamos cuando decimos, “finanzas”? ¿Hablamos de tablas del sistema Excel? ¿De metodologías mezcladas con filosofías? Mi respuesta es sencilla, cuando hablamos de la administración de finanzas en la familia pastoral.

Por Vicente Ulloa

¿De qué hablamos cuando decimos, “finanzas”? ¿Hablamos de tablas del sistema Excel? ¿De metodologías mezcladas con filosofías? Mi respuesta es sencilla, cuando hablamos de la administración de finanzas en la familia pastoral, estamos hablando de principios de vida que nos conducen a tener una vida saludable en este sentido.

La mayordomía en la vida cristiana es un tema muy importante en el ministerio, y se considera que uno de los focos de conflicto en el área pastoral es el de las finanzas, ya sea por carencia o por la mala administración. Chris Richards dice que hay tres peligros frecuentes que enfrentan los hombres cristianos, las tres “F”, faldas, fama y finanzas, la tercera es parte de nuestra ocupación ahora.[i]

La idea de abordar la economía en la vida ministerial suele causar desconcierto, pero el propósito de estas líneas no es desanimar, sino motivar a ver la realidad financiera con madurez: sin idealismos ni romanticismo, ni mucho menos tratar el tema como una obligación de Dios para con nosotros ni creer, como algunos, que si se declara prosperidad esta vendrá de manera espontánea; por el contrario debemos enfrentar el asunto con una fe firme y convicciones sólidas que vienen de la Palabra de Dios.

Existe buena literatura cristiana en la que se enseña acerca de la administración financiera, elementos prácticos que sin ninguna duda proveen un conocimiento de métodos de ayuda. Más allá de eso, también existen los principios modeladores que no tienen que ver con metodologías, sino con bases que nos ayudan a que los métodos sean efectivos.

Algunos creyentes fueron llamados al servicio en lo que denominaré la “vieja escuela”,[ii] y los primeros pasos de fe.

Al mencionar la vieja escuela, estoy diciendo que no se calculaba el futuro ni había nada preparado para las contingencias financieras, solo era creer al Señor y a su llamado. No digo que este es el único camino para servir. Al Señor hay que darle un sí, sin reservas, cuando él nos llama al servicio ministerial, no podemos tener dudas, debemos seguir el ejemplo de los que nos precedieron y en especial a nuestros mentores que dejaron todo por amor al Señor.

Otra etapa en la administración financiera es en la formación e instrucción y para eso los recursos económicos son vitales, aunque no se tengan certezas de como llegarán el Señor Jesús se encarga de cubrir cada necesidad, desde los estudios hasta las prioridades cotidianas. Cada paso que tengamos que dar, Dios va al frente. En esta etapa formativa se aprende a confiar en la provisión del Señor, para que en el futuro ministerio pastoral se confíe en la provisión de cosas mayores.

En muchos casos se comienza el servicio al Señor solteros, pero el principio bíblico del sustento es el mismo. Hay pequeñas entradas, pero también mínimas necesidades personales. Muchos iniciaron en pequeñas congregaciones y había que pedir la sabiduría de Dios para administrar lo que se recibe por gracia.

Las Escrituras nos enseñan algunas verdades que son importantes en cuanto a las finanzas y una de ellas es la dignidad del obrero del Señor,[iii] que siempre está en sus manos; “el obrero es digo de su salario” (1 Ti.5:18; Lc.10:7). El que nos llama es fiel para suplir todo lo que nos falta. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria…” (Fil.4:13, 19).

La siguiente etapa es la transición de la soltería a la vida en familia, comienzan nuevos desafíos y complejidades en lo financiero. La primera exigencia es que ambos, marido y mujer, compartan la misma fe y visión respecto al servicio y a la dependencia de Dios.

Se multiplican las prioridades, con el aumento de la familia, crecen las necesidades, en diversos momentos, la tensión económica lleva a la familia pastoral a la disyuntiva de no saber cómo cubrir lo básico, pero sin desesperanza.

La confianza en la Palabra de Dios nos da el piso para seguir adelante confiando en que el Señor tiene control de todo, aquí es donde las Escrituras cobran vida, “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Ti.6:8). El sustento y abrigo no representan un límite máximo, sino un piso firme de la fidelidad divina en los momentos de prueba.

Lecciones de la experiencia y el proceso formativo.

  1. Etapas variables en las finanzas: la trayectoria financiera atraviesa distintos momentos; desde contar apenas con lo justo para el día a día hasta disfrutar de periodos de descanso y vacaciones en familia.

  2. Procesos únicos de formación: no existen fórmulas ni recetas universales. Dios utiliza cada etapa económica para moldear el carácter del pastor y convertir su experiencia en un testimonio real para otros que atraviesan luchas similares.

  3. Certeza final: la clave para sostenerse no radica en una estrategia financiera perfecta, sino en la convicción inquebrantable de saber quien nos llamó: Aquél que comienza la obra, nunca la abandona (Fil.1:6).

Para finalizar, consideremos que la administración de las finanzas en la familia pastoral no consiste solamente en aprender a distribuir los recursos económicos, sino también en desarrollar una mayordomía responsable, guiada por los principios de la Palabra de Dios.

En definitiva, administrar bien las finanzas es parte de nuestra vocación como mayordomos de Dios; recordemos que las Escrituras nos llaman a ser, hospedadores y no codiciosos de ganancias deshonestas (1 Ti.3:1-7; Tit.1:5-8).


Notas Bibliográficas

[i] https://es.scribd.com/document/862460213/faldas/fiananzas/fama 

[ii] En la vieja escuela se nos enseñó de manera formal y a través de modelo, que había que enfrentar el ministerio con fe en todas las áreas, en especial la financiera. Hoy muchos llegan al ministerio de manera bivocacional, lo cual no está mal pero de alguna manera se confía mucho en lo que ya tengo y no en lo que Dios dice que me dará. (Pueden leer un artículo anterior donde hablo del llamado).

[iii] No es poco frecuente escuchar de algunos obreros que no se sienten cómodos recibiendo salario de parte de las personas a las que pastorea, aquí es donde es importante tener claridad sobre la dignidad del obrero del Señor.