Começar a leitura
Lendo em

¿Generación cuchillo o generación perdón?

30/09/2026•Por Giselle Torres

Parece, que los pseudopsicólogos de TikTok han resumido la psicología del perdón en: perdona pero aléjate. Y esta generación está más solitaria que cualquier otra.

¿Y si pongo límites a todos los que me hieren y me quedo sola?

Parece, que los pseudopsicólogos de TikTok han resumido la psicología del perdón en: perdona pero aléjate. Y esta generación está más solitaria que cualquier otra. Es una sociedad de personas que no toleran nada; las redes están llenas de reels que explican qué es abuso laboral, abuso de poder, abuso parental, abuso, abuso, abuso y miles de corazoncitos de gente “abusada”. Pero ¿ y si yo también tengo rasgos “narcisistas” y abuso? Entonces, ¿vamos a ir por la vida con machete en mano poniéndonos a salvo de las relaciones “tóxicas” mientras también somos cortados por quienes sufren nuestros propios egos y humanidades?

Entonces, estamos en la sociedad del cuchillo.  Yo corto la relación, tú también cortas conmigo. Cerebralmente este tipo de pensar sobre los límites mantiene un estado de hipervigilancia nuestra amígada la cerebral. Durante el desarrollo, desde el estado embrionario del ser humano, se van guardando impresiones emocionales y posteriormente con las experiencias tempranas se construyen todas unas autopistas automatizadas.[i] Estímulo - reacción; por esta razón, con el tiempo pueden conducir, montar bicicleta, comer y al mismo tiempo escuchar música o estar pensando en otra cosa. Estas carreteras le ahorran tiempo al cerebro para tomar decisiones, pero cuando vives un evento de agresión se activa un mecanismo de huida, Joseph E. LeDoux lo explica así:

“La información sensorial sobre un estimulo de amenaza entra por los sentidos y llega al tálamo, desde ahí envía una señal que se desvía directamente hacia la amigada a través de una vía rápida subcortical esto permite que la amígdala active respuestas defensivas de supervivencia – como la hipervigilancia, el bloqueo o la reacción de huida – milisegundos antes de que la corteza cerebral tenga el tiempo cerebral para procesar conscientemente lo que esta ocurriendo”.[ii]  

En el momento que vives una situación de abuso o maltrato, la amígdala cerebral crea un atajo que inhibe tu corteza prefrontal o lógica.[iii] Sencillamente, se despliega un mecanismo que le dice a todo tu organismo cómo salir a salvo de ese episodio. Lo lograste: la adrenalina y el cortisol en tu torrente sanguíneo llegaron hasta tus músculos y tus pupilas, hasta tus vellos están activados para hacerte parecer más grande. El asunto es que si no gestionas adecuadamente lo que te causo esa reacción, cada vez que tu amígdala perciba un ambiente igual va a tomar el mismo atajo y ahí entras en modo “cuchillo” y terminas con cualquier relación por valiosa que sea. Los mejores neuropsicológos podemos ayudar a desaprender esos mecanismos de defensa, pero la Biblia presenta un camino más excelente: “el perdón”.

 Ya vimos que los atajos pueden ahorrarnos camino pero no siempre nos llevan a la meta. La amígadala puede ponernos a salvo,  pero sin gestionar el dolor adecuadamente, hace que nuestro cuerpo se vuelva adicto al camino más fácil y allane trochas del trauma hasta que nuestro cerebro piensa que así se resuelven los conflictos y que esa trocha ahora es un camino seguro. De igual manera, en algun punto de la historia los traductores bíblicos pensaron que dar al lector la Biblia traducida palabra por palabra tomaba mucho tiempo y que además había muchas figuras literarias, pesos, medidas, monedas, usos y costumbres que eran muy lejanas al lector y decidieron allanar ese camino de difícil acceso, el concreto que usaron fue la equivalencia dinámica. Ryken añade:

“La traducción por equivalencia dinámica cruza la línea entre la traducción fiel y el comentario exegético. Al intentar eliminar toda dificultad lingüística y cultural para el lector moderno, los traductores terminan poniendo su propia interpretación y despojando al texto original de su riqueza literaria, sus matices retóricos y su densidad teologica”.[iv]

Puntualmente, para el tema a tratar vamos a comparar Romanos 3:25 en dos versiones: una más fiel a la traducción formal, es decir, palabra por palabra, aunque al lector le cueste un poco más acercarse a los términos semánticos y culturales; y, por otro lado, una traducción que usa la equivalencia dinámica que, si bien es más sencilla de entender para el lector moderno, pero compromete la teología del perdón. Con el objetivo mas humilde de que puedas ver las implicaciones te comparto el versículo tal cual está impreso:

1.     Traducción formal o plenaria Reina Valera 1960

A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

2.     Traducción de equivalencia dinámica NVI

Dios ofreció a Cristo como sacrificio para perdonar los pecados por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia. En su paciencia, Dios ha pasado por alto los pecados cometidos antes.

A simple vista, parece que dicen lo mismo: que Dios perdonó nuestros pecados a través de Jesús. En un país como Colombia, donde las madres están dispuestas a dar baño y comida a sus hijos de 40 años que aún están metidos en vicios y comportamientos delincuenciales, donde se promueven eternos procesos de paz y se usa la fe para aprobar que los delincuentes maten y torturen, porque al fin y al cabo ¿quiénes somos para juzgar?, un versículo que simplemente dice que Dios ofreció a Cristo para perdonar los pecados, casi que aprueba todas estas maneras en las que la sociedad absuelve al malo sin que pague por sus crímenes. Es que “los mató porque estaba hormonal, los abusó porque también fue abusado”, robó porque no tenía para comer o, en palabras de algún expresidente porque “quería quedar bien con la novia”; el infiel pide regresar a la casa en fin todo porque al fin y al cabo hay que perdonar.

¿Es realmente eso lo que quiso decir Pablo a los Romanos? Entonces, al que sufre no le queda más que defenderse y corta los lazos con todos los que le  hacen daño a los demás, siendo a su vez víctimas de sus propias experiencias previas. La respuesta a este interrogante está en el original. ¿Cuál de las dos versiones es más cercana a la idea original del autor? El original reza así:

Ov προέθετο  ὁ Θεὸς ἱλαστήριον διὰ τῆς πίστεως ἐν τῷ αὐτοῦ αἵματι, εἰς ἔνδειξιν τῆς δικαιοσύνης αὐτοῦ διὰ τὴν πάρεσιν τῶν προγεγονοτων ἁμαρτημάτων ἐν τῇ ἀνοχῇ τοῦ Θεοῦ·[v] 

Analicemos la primera palabra  προέθετο (proetheto)  este verbo es una delicia para analizar. Es un aoristo voz media, quiere decir que el sujeto realiza la acción por su propio interés, es decir se involucra de manera personal. Está en modo indicativo - un hecho histórico, una realidad - y el aoristo nos muestra que es un hecho cerrado que no necesita repetición[vi] y el sujeto claro es Dios. ¿Qué implica entonces que Dios puso? Que de forma deliberada Dios puso a su hijo públicamente como la solución jurídica y sacrificial por el pecado.

La segunda palabra es ἱλαστήριον (hilasterion). Esta palabra no significa “perdón de pecados”. Lo que significa es instrumento de expiación. En su vínculo directo con la Septuaginta, se asocia con el propiciatorio, la cubierta del arca de la alianza en el lugar Santísimo, donde la sangre era rociada el día de la expiación para satisfacer la justicia de Dios frente a la ley quebrantada. Es importante resaltar que la cláusula está en acusativo, es decir: a Cristo presento el Dios como propiciación. Dios no solo envía a Cristo, lo designa como el lugar donde la justicia y la paz confluyen.

Es decir, el pecado provoca la ira de Dios que, debido a su santidad no tiene parte con él. Entonces Dios mismo toma la iniciativa de poner a su hijo como una solución jurídica. Cristo recibió el castigo y la ira de Dios por el pecado, y a través de él se satisfizo la justicia de Dios la cual permite el perdón y la paz. Decir simplemente, que “hubo perdón de pecados”, como propone la equivalencia dinámica, es reducir el sacrificio de Cristo a un simple “borrón y cuenta nueva”, cuando en realidad Dios si demandó un sacrificio por el pecado, si hubo alguien que recibió el castigo de nuestra paz.

La siguiente palabra es una joya teologica πάρεσιν[vii] (páresis) “pasar por alto” es impresionante, porque a lo que hace referencia es que Dios puso en suspenso los pecados de David, de Abraham; no fue que los perdonó porque ellos eran geniales, como si fuera un juez corrupto que archiva los pecados a sus “amiguis”. La páresis muestra que Dios aplazó la ejecución de la sentencia hasta Cristo para que él pagara la factura completa.[viii]  Entonces, Dios puso a Cristo para satisfacer la justicia que exige su santidad. De forma deliberada él envío a Cristo a recibir el castigo por nuestra paz y la de los que murieron confiando en la esperanza de la redención.

Así pues, la Palabra de Dios nos da luz sobre el verdadero perdón. La solución no es alejarme irreflexivamente de todo el que me hace daño, en nombre del famoso “poner límites! de TikTok, dándole rienda suelta a las sendas pavimentadas de mi amígdala cerebral; ni tampoco recibir con los brazos abiertos, como si el corazón fuera el Arca de Noé, para recibir a todo animal que anda por el mundo haciendo daño. Para encontrar el equilibrio y caminar hacia la libertad que da el perdón bíblico, es necesario considerar las siguientes directrices.

En primer lugar, se debe reconocer qué situaciones activan el gatillo de tu amígdala cerebral. Es decir, identificar con precisión que genera el enojo. La Escritura no dice que enojarse esta mal; de hecho, la ira es un indicador moral que señala que determinada conducta está invadiendo tus parámetros de respeto. No obstante, cabe preguntarse si dichos parámetros poseen un umbral desproporcionalmente bajo o alto.

En segundo lugar, los especialistas recomiendan procesar el evento en un ambiente neutral controlado.[ix] En la medida que se relate el suceso, el sistema nervioso logra diferenciar los hechos de las emociones. Esto permite, determinar y clarificar un plan que evite la huida y el corte abrupto de lazos. Una mujer en terapia me decía: “ahora le aguanto cosas a mi esposo que como a novio no le aguantaba”; la ruptura a priori sin reflexión puede terminar en aislamiento de vínculos genuinos y valiosos para el individuo.

Sumado a lo anterior, es imperativo tener claro que Cristo es la propiciación. Tu no estás llamado a asumir el rol salvador de otros.  No corresponde cargar culpas ajenas pues definitivamente la silla del perdón es la justicia. Dios no archivó los pecados, él aplicó un juicio y proveyó un castigo legal. Como bien se ha apuntado en la esfera pública contemporánea, una cosa es el perdón divino y otra muy distinta la responsabilidad civil: “Dios los perdona, pero en la tierra deben pagar por sus crímenes con el sistema penal vigente”. Esto esclarece que existe un abismo entre una falta humana ordinaria y la decisión imprudente de mantener cerca a una persona que practica el pecado contra Dios y contra el prójimo de forma deliberada.  

 


Notas Bibliográficas 

[i] Janacsek, Karolina, Tanya M. Evans, Mariann Kiss, Leela Shah, Hal Blumenfeld, and Michael T. Ullman. «Subcortical Cognition: The Fruit Below the Rind.» Annual Review of Neuroscience 45 (2022): 361–386. 

[ii] Daniel Goleman, «Anatomía de un secuestro emocional», en Inteligencia emocional (Barcelona: Kairós, 1996), 33–50.

[iii] Goleman.

[iv] Ryken, Leland. The Word of God in English: Criteria for Excellence in Bible Translation. Wheaton, IL: Crossway Books, 2002.

[v] Robinson, Maurice A., and William G. Pierpont, eds. The New Testament in the Original Greek: Byzantine Textform. Southborough, MA: Chilton Book Publishing, 2005.

[vi] Guthrie, George H., y J. Scott Duvall. Exégesis bíblica griega. Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1998.

[vii] Moo, Douglas J. The Epistle to the Romans. The New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1996.

[viii] “La palabra páresis («pretermission» o «pasar por alto») en Romanos 3:25 se refiere a la suspensión temporal del castigo por parte de Dios hacia los pecados cometidos antes de Cristo. Dios no canceló la deuda de manera definitiva ni la ignoró por completo en el Antiguo Testamento, sino que contuvo Su ira y aplazó la ejecución de la sentencia hasta que el sacrificio de Cristo proveyera la satisfacción legal requerida”. 

[ix] Goleman, Daniel. Inteligencia emocional. Traducido por Elsa Mateo. Barcelona: Editorial Kairós, 1996