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	<title>Conozca &#187; 2000.2</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Se solicita un oftalmólogo</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Apr 2016 22:39:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Vidal S.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Por Juan Vidal S.             UN MILLAR DE aldeas inalcanzadas.  Ésta fue la visión que impulsó al gran David Livingstone a ir al continente africano.  Y como este veterano misionero, muchos más han dejado sus familias y posesiones para llevar la Palabra de Dios hasta otras latitudes. Cuando se habla de misiones, parece que</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=3088">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;" align="center">Por Juan Vidal S.</p>
<p>            UN MILLAR DE aldeas inalcanzadas.  Ésta fue la visión que impulsó al gran David Livingstone a ir al continente africano.  Y como este veterano misionero, muchos más han dejado sus familias y posesiones para llevar la Palabra de Dios hasta otras latitudes.</p>
<p>Cuando se habla de misiones, parece que todos tienen algo que decir pero poco que hacer.  Cada cual saca a relucir sus mejores intentos: un libro de oración devocional, hojas de estadísticas de regiones poco evangelizadas, hasta alguna carta circular de un olvidado misionero.  Se llevan a cabo seminarios para analizar temas relativos a la evangelización transcultural.  Sin embargo, algo no funciona bien.   A fin de cuentas nuestra visión no nos impulsa como se esperaría que hiciera.  ¿Por qué será?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>1. La promoción de las misiones es poco eficiente en muchos casos.</em></strong></p>
<p>Uno de los problemas consiste en que se intenta involucrar en la tarea misionera únicamente a las congregaciones de las ciudades importantes, o en aquellas que tienen una asamblea numerosa.  Así se excluye de manera sistemática a un importante grupo de creyentes que también podrían hacer su parte en cumplir con la Gran Comisión.</p>
<p>Esta ineficacia resulta en que se posterga a las iglesias rurales del trabajo misionero.  Los hermanos provincianos no llegan a ver la preponderancia de la Gran Comisión sobre otras actividades eclesiásticas.</p>
<p>El concepto, la connotación de lo que es un misionero es deficiente.  Se piensa en un predicador itinerante a quien hay que “pagar” una ofrenda para que predique.  Se cuestiona su dedicación “a tiempo completo” y se pone en tela de juicio su preocupación por la satisfacción de las necesidades de su familia.</p>
<p>¡Y qué pérdida de fuerzas para las misiones!  A pesar de no ser tan numerosos, los creyentes de campo manifiestan una fidelidad inusitada cuando se trata de contraer compromisos con la obra de Dios.  Además estos hermanos de zonas rurales manifiestan una alta credibilidad.  Son menos escépticos en cuanto a responder afirmativamente a una empresa de fe.  Requieren menos explicaciones y cuestionamientos a la hora de responderle al Señor con sus recursos.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>2. Una exégesis antojadiza.</em></strong></p>
<p>¡Cómo nos gusta definir términos de acuerdo a lo que queremos alcanzar nosotros!   Pero debemos reconocer los errores cometidos y proponer soluciones concretas.  Un ejemplo de este problema es aquella defensa del excesivo localismo en las misiones. “Primero en Jerusalén” es la típica consigna de los que no están de acuerdo con traspasar las barreras nacionalistas con el mensaje redentor.  Se afirma que Cristo ordenó a sus discípulos predicar a su propia familia y ciudad (Jerusalén), luego a una región vecina (Judea), más tarde a alguna área lejana (Samaria), y recién entonces pensar en los demás países (hasta lo último de la tierra).  No obstante, tales exégetas nacionalistas pasan por alto un elemento vital:  ninguno de los discípulos era de Jerusalén, ni siquiera de Judea.  Los receptores de esta orden eran galileos.  Tal situación altera cualquier concepto localista de la evangelización ya que Jesús ni siquiera menciona a Galilea.  Cuando empecemos a derribar estos argumentos fantasiosos, nuestros ojos verán con mayor claridad la trascendencia de la proclamación transcultural.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>3. Una escatología deficiente</em></strong></p>
<p>La escatología nos puede empañar la visión si no tenemos cuidado.  Este ámbito del estudio bíblico posee muchos adeptos debido a las extravagancias en que caen algunos de sus expositores.  Algunos han llegado a pensar que no es necesario predicar el evangelio en todas las naciones puesto que durante la gran tribulación bastará simplemente con no aceptar la marca del “666” para ser salvo.</p>
<p>Otros afirman que la tarea de llevar el evangelio a los que nunca lo oyeron es de un ángel que ha de predicar a los moradores de la tierra, Apocalipsis 14:6.  ¡Con estas regalías la labor misionera se facilita significativamente!</p>
<p>Obviamente nuestra vista necesita de atención.  Para llegar a tener una visión misionera bíblica urge someternos a una intervención del Oftalmólogo Celestial.  Sólo así apreciaremos la orden divina de ir como una norma permanente.  El Señor tendrá que tocar nuestros ojos  para que tengamos una proyección de alcance mundial en nuestra perspectiva del evangelismo.</p>
<p>La nueva visión debe incluir a todo el cuerpo de Cristo.  Nuestros brazos deben extenderse para abarcar a los que casi siempre son postergados:  niños, ancianos, creyentes en iglesias rurales.  Tenemos que ver a todos aportando lo que les corresponde.</p>
<p>La educación será un poderoso instrumento en la divulgación del énfasis misionero producido por una óptica sana y bíblica.Las escuelas dominicales incluirán unidades específicas que no sólo van a inspirar sino también capacitarán a los pregoneros del reino.  Los institutos bíblicos y centros de enseñanza cristiana deberán proveer a sus educandos de las herramientas necesarias para administrar un plan de largo alcance.  Este proyecto tendrá que aunar los esfuerzos de iglesias, agencias misioneras y todas las instituciones involucradas.  De ser así, por fin se hará realidad el cumplimiento de la Gran Comisión.</p>
<p>La iglesia que pierde sus ojos espirituales es egoísta.  No obstante, su vista puede ser tocada por el Alto.  Doblemos las rodillas ante Aquél que dio vista al ciego.  Pidámosle que nos cambie la perspectiva, que en su misericordia nos haga ver más allá de lo físico, de lo nuestro.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><strong><em> </em></strong></p>
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<p><strong><em> </em></strong></p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Juan Vidal S.</span>
				<p>Casado con Marcela Pérez, Juan Vidal Sandoval es miembro del equipo pastoral  de una iglesia de Santiago de Chile.  Es profesor de religión en escuelas públicas de su ciudad y profesor del Instituto Bíblico Pentecostal.</p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Será que Dios se equivocó?</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Apr 2016 22:29:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Walter Llanos</dc:creator>
				<category><![CDATA[2000.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Walter Llanos             CUANDO SENTÍ EL llamado a Mozambique surgió la pregunta en mi mente:  ¿Será que Dios se equivocó? Viendo televisión desde pequeño deseé conocer la tierra de Tarzán o de Daktari.  Cuando crecí pensé:  “Qué ridículo era ese pensamiento”. Al entrar en el Instituto Bíblico pensaba:  “Nunca seré misionero”.  Deseaba servir a</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=3082">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Walter Llanos</p>
<p>            CUANDO SENTÍ EL llamado a Mozambique surgió la pregunta en mi mente:  ¿Será que Dios se equivocó? Viendo televisión desde pequeño deseé conocer la tierra de Tarzán o de Daktari.  Cuando crecí pensé:  “Qué ridículo era ese pensamiento”.</p>
<p>Al entrar en el Instituto Bíblico pensaba:  “Nunca seré misionero”.  Deseaba servir a Dios en la enseñanza. Así fue que durante años enseñé en diferentes institutos.  Cuando hablaban de misiones, sólo pensaba en que oraría por aquellos que tuvieran el llamado y los sostendría, pero salir de Argentina y dejar lo que estaba haciendo era algo imposible.  A pesar de haber tenido una fuerte carga de oración por Mozambique cuando estudiaba, me parecía que lo que Dios quería  era que orara.  Sin embargo, con el tiempo entendí que no sólo se trataba de orar sino también de ir.</p>
<p>Pasaron casi once años desde el llamado hasta pisar por primera vez la tierra de Mozambique en un viaje exploratorio.  En esos años conocí a la que llegó a ser mi esposa.  Hablamos del llamado.  Lo aceptamos, pero siempre como algo lejano.  Dios nos usaba en nuestra tierra y con eso nos conformábanos. Pero el Señor nos quería tener en África.</p>
<p>Descubrí que en Mozambique no hacían falta evangelistas, sino maestros.  Las iglesias estaban llenas.  La gente había sufrido mucho por causa del comunismo y ahora parecía que todos corrían hacia Dios.  Pero el pueblo del Señor no se hallaba preparado para el despertamiento.  Varios hermanos fueron nombrados pastores con tan sólo un año de creyente.  Muchos de ellos no sabían ni leer ni escribir.</p>
<p>Vimos que era el tiempo de salir de Argentina, ya que no podíamos estar indiferentes a la situación de Mozambique mientras nos fijábamos sólo en lo que pasaba o dejaba de pasar en nuestro país.  Dios había bendecido a nuestra nación. Ahora teníamos que cumplir con el mandato <em>De gracia recibisteis, dad de gracia, </em>Mateo 10:18.  Como resultado presentamos el proyecto a las autoridades nacionales de nuestra organización.  Visitamos las iglesias con el fin de compartir la visión.  Luego salimos para Mozambique.</p>
<p>Cuando llegamos comenzó nuestra adaptación.  No fue fácil.  Habíamos salido de una ciudad bastante moderna para llegar a un lugar quedado en la historia.  Encontrar vivienda era difícil.  Casi no había.  Las pocas disponibles habían sobrevivido a la guerra de veintidos años que había flagelado al país.</p>
<p>Mientras andábamos por las calles, la gente nos miraba—éramos blancos y ellos de color.  Algunos manifestaban una desconfianza, producto del tiempo en que la nación había sido colonia de extranjeros.  Otros daban la impresión de que creían que éramos cualquier cosa rara.  Unos pocos se animaban a saludarnos y entablar una conversación.</p>
<p>Ni hablar de las comidas. No encontrábamos nada parecido a lo que estábamos acostumbrados.  A veces pasábamos horas preguntando por algún producto y siempre recibíamos la misma respuesta:  “No lo conocemos” o “No lo hay”.  No fue fácil este período, pero tampoco fue imposible de soportar.</p>
<p>Nos preocupaba mucho la llegada del verano.  Estando en invierno teníamos temperaturas de 30°.  ¡Y los nacionales tenían frío!  Cuando preguntamos cuál es la temperatura del verano, casi nos morimos.  La respuesta fue:  de 42° a 45° en la capital, y en algunas provincias hasta 55° con 90% de humedad.  Nos llevó entre seis y ocho meses el adaptarnos y conocer un poco de la historia y costumbres, comprender la manera de pensar y el por qué de su actuar.</p>
<p>El idioma fue y es otro problema.  A pesar que el idioma oficial es el portugués, hay veintidos lenguas regionales y más de dos cientos dialectos.  Cada salida a una aldea requiere la búsqueda de intérpretes del portugués al dialecto.  Por lo general hermanos de la iglesia nacional nos ayudan con este trabajo.</p>
<p>En la actualidad estamos en la ciudad de Chimoio, Manica, a 1.200 kilómetros de Maputo, la capital.  En lengua chona el nombre de la ciudad significa <em>Pequeño Corazón</em>.  Nos encontramos de veras en el corazón del país, dentro de lo qe se denomina “el corredor de Beira”, que es la salida al mar para los países de Zimbabwe y Malawi.  El 45% de la población de esta zona es HIV+. El salario mínimo de un obrero es $45 dólares por mes, cantidad que sólo alcanza para los gastos de una semana.  Mozambique es uno de los países más pobres del mundo.</p>
<p>En cuanto a lo espiritual, nos vemos en una batalla constante.  Muchos de los asistentes a las iglesias no pueden dejar sus raíces culturales de visitar a los curanderos, adivinos o brujos para hacer mal a un prójimo.  En algunos casos—y uno no lo puede creer—hay pastores que son los médicos brujos de la aldea.  La práctica de rituales es muy común en las iglesias del interior.  Los hermanos conocen a Jesús como su salvador, pero piensan que tienen que andar bien con Satanás debido al mucho miedo que le tienen.</p>
<p>Algo muy común es ver niños hasta de seis a doce meses sin nombre.  La razón es porque ningún espíritu le ha dado el nombre ni se ha manifestado para ser su espíritu guía durante el resto de su vida.  Debido a todo esto hemos dirigido nuestro trabajo a tres áreas importantes:</p>
<ul>
<li>Crapacitación de obreros a través del instituto bíblico, seminarios en las aldeas, y cursos de preparación de maestros de escuela dominical.</li>
<li>Alfabetización de los hermanos en las iglesias.</li>
<li>Realización de atención primaria a la salud; enseñanza de saneamiento ambiental; alimentación  y profilaxis.  Además hay que hacer el esfuerzo de quitar el miedo al médico y crear el hábito de ir al hospital antes que al curandero.</li>
</ul>
<p>En estos dos años y medio Dios nos ha sorprendido a cada instante.  Hemos visto su fidelidad cada día.  Nunca imaginamos que aprenderíamos tantas cosas diferentes, ni que nuestras vidas cambiarían de una manera tan radical, ni que conoceríamos una faceta nueva de Dios en nuestra vida.</p>
<p>He oído muchas veces de personas que están desesperadas por salir al campo misionero.  Esto no fue nuestro caso.  Cada uno de los años que pasaron desde que Dios puso la carga de orar, luego de salir, fueron años de preparación.  Sin saber nosotros, pasamos experiencias en nuestro país que nos ayudarían a soportar las luchas o situaciones que deberíamos pasar en Mozambique.  Este período de espera nos dio la respuesta a esa pregunta que tanto resonó en mi mente:  ¿Será que Dios se equivocó?  Esto también nos enseñó a movernos en el tiempo de Dios, a poder amar la tierra que él nos dio por heredad, a disfrutar de la gente de este lugar, a sentir como Dios siente cuando ve este pueblo.  Sé que Dios no se equivoca;  también sé que nosotros no nos equivocamos al decirle “Sí, Señor, estamos dispuestos a ir”.  El sometimiento a la voluntad de Dios abarca también una disposición de orar por Mozambique.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>1.  Oremos por la situación política de Mozambique</strong></p>
<p><strong>            </strong>Que haya paz en todo el país.  En la primera elección que hubo  el proceso de campaña desató una guerra civil que duró 17 años.  Pidamos que esta vez haya una paz.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2.  Oremos por la situación espiritual de Mozambique.</strong></p>
<p><strong>            </strong>El enemigo trata de confundir a muchos cristianos.  Quiere hacerlos cumplir con tradiciones de su cultura que son anticristianas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>3.  Oremos por los misioneros en Mozambique.</strong></p>
<p><strong>            </strong>Hay que pedir por la salud de los misioneros en general.  Las enfermedades más comunes que enfrentamos son malaria, tifus, cólera y fiebre amarilla.  Que Dios guarde nuestra vida en especial en los meses de noviembre a abril, que es la época de lluvia.</p>
<p>Hay que orar por la seguridad.  Cuando hay inquietudes políticas las personas blancas siempre son los primeros en recibir agresiones.</p>
<p>Hay que rogar a Dios que guarde las familias de los misioneros.  Quedan lejos de sus seres amados y son susceptibles a ataques del enemigo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>4.  Oremos por el trabajo misionero.</strong></p>
<p><strong>            </strong><em>El trabajo en las aldeas.  </em>Se necesita capacitar a los líderes de tal manera que ellos puedan crecer en la vida cristiana y levantar sus iglesias espiritual y numéricamente.</p>
<p><em>El trabajo en el área de salud.  </em>Se necesita la ayuda divina para llevar a cabo este trabajo que bendice las iglesias del interior.</p>
<p><em>El trabajo en el Instituto Bíblico.  </em>Que Dios siga abriendo puertas para cumplir de una mejor forma con este ministerio.</p>
<p>¿Será que Dios se equivocó?  Tenemos que aceptar lo que el Señor tiene para cada uno.  Hay que buscar el tiempo justo para el cumplimiento del ministerio.  Por sobre todas las cosas, hay que dejar que Dios vaya adelante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Walter Llanos es isumista.  El y su esposa Laura trabajan como misioneros de la Unión de las Asambleas de Dios de Argentina en Mozambique.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Walter Llanos</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Dando a Dios libres del emocionalismo</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Apr 2016 22:11:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maximiliano Gallardo P.</dc:creator>
				<category><![CDATA[2000.2]]></category>

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		<description><![CDATA[  Por Maximiliano Gallardo P. SE PREFIERE RECOGER la ofrenda en algunas iglesias después del sermón porque los hermanos así son más “preparados”.  Algunos suponen que la congregación estará más dispuesta a dar porque la Palabra los bendice y los deja contentos.  ¿Es esto lo que la Biblia nos enseña sobre la manera de dar</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=3077">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: left;" align="center">Por Maximiliano Gallardo P.</p>
<p>SE PREFIERE RECOGER la ofrenda en algunas iglesias después del sermón porque los hermanos así son más “preparados”.  Algunos suponen que la congregación estará más dispuesta a dar porque la Palabra los bendice y los deja contentos.  ¿Es esto lo que la Biblia nos enseña sobre la manera de dar a Dios?  ¿Es la voluntad de Dios que su pueblo ofrende motivado por su estado emocional?</p>
<p>La obra misionera y evangelística sin duda necesita recursos económicos para llevar adelante la Gran Comisión.  Las iglesias recogen ofrendas para apoyar a los ministros que se han involucrado en esta tarea.  La responsabilidad que la iglesia asuma es crucial para su sostenimiento, pero debe hacerse libre del emocionalismo tan común en nuestras congregaciones pentecostales.</p>
<p>Escuché en una oportunidad que Dios había otorgado a algunos creyentes el “don” de motivar a la iglesia a ofrendar.  Tales hermanos eran muy solicitados cuando había eventos masivos donde se necesitaba recoger grandes sumas para costear los gastos.  Esto me hizo meditar sobre la cantidad de oportunidades en que he visto “dones” parecidos en  acción.  Tal vez puedo estar equivocado, pero lo que presencié a veces fue una manipulación disimulada o abierta de los hermanos.  Se procuraba tocar las fibras emocionales para que dieran lo más posible.</p>
<p>El apóstol Pablo nos enseña que la falta de reconocimiento y gratitud a Dios es raíz de una perversión humana.  <em>Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido, </em>Romanos 1:21.  Como hijos de Dios entramos en una nueva comprensión de las realidades espirituales.  Si fuimos rescatados de una vana manera de vivir por la sangre del Hijo de Dios, entendemos que toda nuestra vida debe ser transformada y reorientada.  Si Cristo es nuestro Señor y Salvador, es también Señor sobre nuestros bienes.  La ingratitud natural del impenitente se convierte en generosidad y entrega, 2ª Corintios 8:9.</p>
<p>La Escritura nos manda honrar a Dios con nuestros bienes, Proverbios 3:9,10. Esto significa reconocer en forma práctica que somos sólo administradores de lo que Dios nos da.  No encuentro apoyo bíblico para la práctica de dar porque me sienta bien.  El pueblo de Dios debe dar por convicción y no por emoción.</p>
<p>Tal vez donde más se evidencia la práctica de dar motivado por las emociones es en las ofrendas misioneras o evangelísticas.  La gente a menudo condiciona su generosidad al impacto que le produzca el “testimonio” del misionero o evangelista.  Mientras más impresionante parezca la experiencia del ministro, más probabilidad hay de recoger una ofrenda abundante.  Así, lamentablemente, cuando no se muestran grandes “cifras” de convertidos o experiencias espeluznantes, la iglesia ofrenda con frialdad, lo que significa que habrá poco dinero.</p>
<p>¿Para qué decir de la práctica reciente de motivar a ofrendar considerando la ofrenda como una “inversión”?  El creyente es motivado a “sembrar” en ministerios “exitosos”.   Se abusa del sentido correcto de la parábola del sembrador al considerar la “semilla” como la ofrenda, el ministerio como la “tierra” y el “fruto” como el reembolso que Dios dará al creyente por estar tan “listo”, al enviar su ofrenda al lugar correcto.</p>
<p>Dejemos que sea la Escritura correctamente interpretada la que nos muestre qué es lo que Dios espera de sus hijos al momento de ellos ofrendar.  Cuando Pablo se motivó a recoger una ofrenda entre las iglesias gentiles para acudir en ayuda de los pobres en Jerusalén, nos dejó varios principios que se encuentran en las Cartas a los Corintios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>1.  La ofrenda se aparta antes de venir al culto.</em></strong></p>
<p>Escribe el apóstol:  <em>Cada primer día de la semana cada uno ponga aparte algo (…) guardándolo, </em>1ª Corintios 16:2.</p>
<p><em>Cada uno dé como propuso en su corazón, </em>2ª Corintios 8:7.</p>
<p>La ofrenda no es algo que se improvisa al momento que se colecta.  Es obvio que si no meditamos antes sobre cuánto vamos a ofrendar ni lo traemos ya preparado, pondremos en la bandeja de la ofrenda la primera moneda o billete que encontremos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>2.  Se da a Dios conforme a lo que se ha prosperado.</em></strong></p>
<p>La pauta a seguir según Pablo es …<em>según haya prosperado</em>, 1ª Corintios 16:2</p>
<p>…<em>conforme a sus fuerzas (…) según lo que uno tiene, no según lo que no tiene, </em>2ª Corintios 8:3,12.</p>
<p>Es un principio descuidado.  Los creyentes pueden caer en los extremos:  dar muy poco o dar más allá de lo que tienen.  Si la persona ha meditado sobre sus recursos y cuánto significa en su propia realidad económica, ofrendar generosamente equivale a dar a Dios con sabiduría.  Aquel que no medita sobre sus reales recursos va a dar muy poco porque no tiene conciencia de este servicio, o va a estar sujeto a su estado emocional.</p>
<p>En una iglesia un hermano de cuantiosos recursos económicos daba a Dios según su estado de ánimo.  Cuando andaba contento, daba grandes sumas, pero cuando estaba molesto por algo, daba sólo algunas monedas.  En otro caso una familia dio todos sus ahorros a la iglesia en un momento emocional, pero luego, cuando la emoción pasó, se arrepintieron y quedaron confundidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>3.  Participar en las ofrendas es un privilegio que Dios nos da.</em></strong></p>
<p><strong><em>            </em></strong><em>…el privilegio de participar en este servicio, </em>2ª Corintios 8:4.</p>
<p>¿Cuántos de nuestros hermanos piensan de esta forma al momento de ofrendar?  ¡Cuán diferente sería el ambiente de la iglesia si esto tomaran en serio!  Un privilegio es algo que nos confiere honra el participar .  Es una buena descripción del significado de dar para Dios.  No es una carga, no es una mera forma de recolectar dinero para la marcha de la congregación.  ¡No!  Es un privilegio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>4.  Es una evidencia de la sinceridad de nuestro amor a Dios.</em></strong></p>
<p><strong><em>            </em></strong><em>…para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro, </em>2ª Corintios 8:8-9.</p>
<p>Este principio es claro.  Cristo nos dio el ejemplo de amor, pues <em>se hizo pobre </em>para que los creyentes fuesen <em>enriquecidos</em>.  Si Jesucristo lo dio todo por nosotros, ¿no es absurdo que seamos tacaños y faltos de generosidad al dar para la obra de Dios?  Es fácil amar a Dios entregándole alabanza y gratitud con nuestros labios, pero es bien diferente expresar ese mismo amor al dar nuestro diezmo íntegro y ofrendas generosas.  El amor al dinero es fuerte en la humanidad.  El desprendernos de él generosamente es una forma objetiva de decir que amamos más a Dios que a nuestros bienes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>5.  La ofrenda es voluntaria y la generosidad debe ser su característica.</em></strong></p>
<p><em>            …como de generosidad,  no como exigencia…, </em>2ª Corintios 9:5.</p>
<p>El carácter voluntario de la ofrenda le otorga algo especial.  El diezmo se basa en el reconocimiento que todo lo que tenemos viene de Dios.  Sin embargo, la ofrenda por su carácter apela a la generosidad del dador, en base, por supuesto, a lo que se tiene, 2ª Corintios 8:12.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>6.  Dios promete prosperidad al que da.</em></strong></p>
<p><strong><em>            </em></strong><em>Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra (…) y aumentará los frutos de vuestra justicia, </em>2ª Corintios 9:8,10.</p>
<p>Es este punto el que lamentablemente más se ha enfatizado al momento de motivar a ofrendar.  ¿Cuál es la prosperidad que Dios promete?  Ante todo no se refiere a que si ofrendo abundantemente nunca voy a tener problemas financieros.  Recordemos que Pablo recogía esta ofrenda para hermanos pobres.  Si fuera cierto que el creyente generoso nunca empobrece, ¿qué explicación tendríamos para la existencia de pobres en Jerusalén?  Tendemos a ser muy simplistas en este punto.  Lo que Dios promete es tener “todo lo suficiente (…) para toda buena obra.  Hemos de tener para las necesidades propias y para dar a otros.  No hay aquí ninguna base sólida para la llamada Teología de la Prosperidad.  Dios promete <em>aumentar los frutos de justicia.</em></p>
<p>Mucho más se podría escribir sobre la correcta forma de asumir y practicar la bendición de ofrendar.  Pero lo fundamental está en dejar de lado los patrones mundanos de motivación emocional o económica.  Reconozcamos lo que la Escritura nos muestra sobre este <em>servicio para los santos, </em>2ª Corintios 8:4b.  La obra misionera se beneficiará mucho más cuando la iglesia comience a ofrendar por convicción y no por mera emoción.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Maximiliano Gallardo P.</span>
				<p></p>
				<br/>
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