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	<title>Conozca &#187; 1982.1 &#8211; &lt;a href=&quot;PDF/1982.1.pdf&quot; target=&quot;new&quot;&gt;Descargar en PDF&lt;/a&gt;</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Perspectiva: 1982-1</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2015 20:25:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>M. David Grams</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[por M. David Grams, Coordinador Servicio de Educación Cristiana Nuestro mundo me da cada vez más la impresión que ha llegado a tal grade de mecanización y tecnificación que el ser humano se va reduciendo a un número. En la sociedad moderna tú y yo llegamos a ser un número más en la estadística, en</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2514">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>por M. David Grams, Coordinador Servicio de Educación Cristiana</p>
<p>Nuestro mundo me da cada vez más la impresión que ha llegado a tal grade de mecanización y tecnificación que el ser humano se va reduciendo a un número. En la sociedad moderna tú y yo llegamos a ser un número más en la estadística, en los registros, en los ficheros. Especialmente en los grandes centros urbanos las fuerzas operantes nos llevan a la des individualización, la deshumanización, la no-participación y finalmente al anonimato.</p>
<p>De esa misma sociedad y de esa “marginación al anonimato” proceden nuestros alumnos. Están sentados en las clases de la Escuela Dominical o en el aula del Instituto Bíblico donde tú y yo<br />
ensenamos. ¿Recibirán el mismo trato impersonal al que recibieron en la calle?</p>
<p>El ejemplo de Jesús nos hace ver la importancia que él dio a la persona. Estando en medio de una multitud que lo aprieta, él se da la vuelta para preguntar: &#8211;¿Quién me ha tocado? Lucas 8:40-48.</p>
<p>Los discípulos protestan. Le recuerdan que lo rodea un gentío.</p>
<p>Pero Jesús declara: &#8211;Alguien me ha tocado.</p>
<p>En ese mismo momento una mujer necesitada se hace el centro del universo.</p>
<p>Vemos ese mismo interés personalizado del Señor en Lucas 19:2-10 cuando hace detener una multitud para conversar con Zaqueo. La sociedad tenía a este cobrador de impuestos y colaborador con el enemigo, como un miserable sinvergüenza, pero Jesús invita a Zaqueo a inscribirse en clases particulares a domicilio sobre el discipulado&#8211;comenzando esa misma tarde.</p>
<p>¿Qué importancia damos nosotros al alumno en nuestra clase? ¿Tiene valor como persona o es simplemente un número más? ¿Enseñamos cursos y lecciones o enseñamos a seres humanos con necesidades y con infinitas posibilidades para aprender?</p>
<p>Al hacer frente a un nuevo año como maestros debemos hacer tres casas que a continuación me permito explicar:</p>
<p>Primero, afirmar la dignidad de la persona del alumno. La persona más importante en el aula de clase no es el maestro&#8211;es el alumno. Debemos reconocer la infinita variedad de seres humanos<br />
que Dios hace. Dios rompe el molde después de formar a sus criaturas. Cada alumno es todo un mundo de posibilidades. Si creemos que el alumno tiene importancia, dejaremos a un lado el monologo del muy trillado método de puro discurso para abrir la puerta a la participación individual de los miembros de la clase. Si creemos que el alumno puede y debe pensar y razonar, haremos usa de preguntas claves para invitar que exponga sus opiniones e inspirarle a activar sus<br />
facultades en una búsqueda de sus propias respuestas.</p>
<p>Segundo, conocer lo mejor posible al alumno. Se comienza con aprender los nombres y apellidos de cada uno y hacer uso frecuente de los mismos durante la hora de clase. La enseñanza que resulta en aprendizaje es la que toma en cuenta las necesidades del alumno, pero para eso se le tiene que conocer. En un Instituto Bíblico me mostraron un sistema de fichas especiales del archivo de cada alumno en las cuales se apuntan los datos importantes sacados de la solicitud<br />
de ingreso del alumno. Estas tarjetas se facilitan a los profesores para que vayan conociendo mejor al estudiante. Bienaventurado el maestro que lleva sus propios apuntes sobre cada alumno, que conversa con el fuera de las clases, que lo visita en su hogar o lugar de trabajo.</p>
<p>Tercero, individualizar la enseñanza. Es el resultado lógico de haber conocido al alumno. Uno que sabe cómo son los estudiantes preparara las clases para ayudar a cada miembro en particular.<br />
El maestro que se esfuerza para enriquecer sus conocimientos en la materia que va a enseñar y que comprende a sus alumnos caminara junto a ellos en el aprendizaje. Como el sastre hace el traje a la medida del cliente, debemos nosotros trazar la enseñanza para cubrir las necesidades<br />
de esas personas tan importantes que nos acompañan.</p>
<p>Si cada maestro llega a poner en práctica estos tres consejos, habrá avanzado bastante hacia la meta de ensenar mejor durante el año 1982.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">M. David Grams</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Ideas equivocadas acerca de la enseñanza</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2015 04:16:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Betty Jane de Grams</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Betty Jane de Grams En varias ocasiones he oído a hermanos hacer observaciones acerca del ministerio de la enseñanza que están equivocadas y que revelan un aprecio incorrecto del papel de un maestro. Puesto que el concepto que tenemos de lo que hacemos afectará el éxito futuro, mencionaré cuatro de estas ideas erróneas. 1.</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2510">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Betty Jane de Grams </p>
<p>En varias ocasiones he oído a hermanos hacer observaciones acerca del ministerio de la enseñanza que están equivocadas y que revelan un aprecio incorrecto del papel de un maestro. Puesto que el concepto que tenemos de lo que hacemos afectará el éxito futuro, mencionaré cuatro de estas ideas erróneas. </p>
<p>1.  El pastor de una iglesia, amigo nuestro, comentó un día: “Enseñar en el Instituto Bíblico es fácil.  Dos o tres horas al día y ya está.”</p>
<p>¡EQUIVOCADO!</p>
<p>Para enseñar una hora, un maestro tiene que pasar tres o cuatro horas en preparación.  Eso se debe a que hay que leer, estudiar, recortar nuevas ideas de métodos didácticos variados, mantenerse al día con la historia reciente y su relación con la materia. Además, sin mencionar el tiempo que hay que invertir antes de comenzar el curso en la preparación de un plan de curso. </p>
<p>Después de dictar las clases viene el trabajo de  analizar tareas, corregir exámenes, tomar nota de las calificaciones y sacar los promedios. Esta labor de llevar estadísticas adecuadas requiere esmero, tiempo y capacidad. </p>
<p>Para enriquecer sus enseñanzas el maestro debe preparar ejemplos y auxiliares visuales.  Los estudiantes aprenden más cuando ven, tocan, o hacen algo.  </p>
<p>Cristo mismo usó ejemplos de toda clase en sus enseñanzas.  Dijo: “Considerad los lirios.  Mirad las aves.” Sentó a un niño en sus piernas y anunció: “De los tales es el reino de los cielos.”  Habló de las ovejas, pájaros, sal, trigo, hierba, cizaña, árboles.  Señaló muchas figuras simbólicas del Antiguo Testamento para hacer entender nuevas ideas de la gracia. Si Cristo demostró la importancia de ayudas visuales, no debemos ser perezosos ni descuidados en llevar a cabo una preparación concienzuda. </p>
<p>2.  En otra ocasión ol lo siguiente: “Yo soy poco disciplinado  Así que, será bueno que sea maestro del Instituto Bíblico para ordenar mi vida y tener un horario definido.”</p>
<p>jEQUIVOCADO!</p>
<p>El hecho de ser profesor no nos estructura nuestra vida diaria. Al contrario, corremos el riesgo grave de transmitir<br />
esta misma característica de desordenado a nuestros estudiantes  Digo así porque ensenamos más por lo que somos<br />
que por lo que decimos. Debemos ser puntuales, cumplidos, correctos en nuestra persona y nuestras relaciones personales ya que probablemente muchos de los alumnos van a seguir nuestro ejemplo. </p>
<p>3.  En una ocasión, algunos maestros conversaban acerca de los problemas causados por un estudiante en particular  “Su padre es presbítero”, se comentó. “No debemos ser tan estrictos con él ya que tenemos que mantener buenas relaciones.”</p>
<p>¡EQUIVOCADO!</p>
<p>Dios no tiene nietos. Como maestros tenemos que enseñar a cada alumno como uno que tiene dignidad y valor delante de Dios, pero a la vez como un instrumento en potencia que hay que forjar para que sea lo más efectivo posible. No importa quién sea el padre. El alumno tiene que estudiar y rendir. Los maestros preparamos pastores, maestros, dirigentes. Tenemos que fomentar su individualidad y su importancia para Dios. Cada persona tiene que ser disciplinada para ser un obrero más útil. Los maestros tenemos que procurar que el alumno procure con diligencia presentarse a Dios&#8211;APROBADO como obrero que no tiene de que avergonzarse. </p>
<p>4.  En una ocasión varios de los miembros de la clase de un profesor en el Instituto Bíblico asistieron a un culto la noche anterior a un examen. Este profesor nos dijo más tarde: “Varios de los estudiantes de tercer año no pudieron rendir hoy el examen de mi clase.” Les dije que estaba bien, ya que hablan asistido a un culto &#8221;</p>
<p>¡EQUIVOCADO!</p>
<p>Tenemos que ensenar a los alumnos a establecer prioridades, o sea, a clasificar los diferentes valores. Van a tener que decidir si una buena preparación tiene importancia en la formación de su ministerio. En la edad en que vivimos pocos podemos incluir todas las actividades que se nos antojan en un solo período de veinticuatro horas. Tenemos que tomar decisiones acerca de lo que más valor tiene, llevar a cabo tal actividad y dejar lo otro. Este profesor debiera haber insistido que los alumnos que salieron la noche anterior presentaran su examen de todos modos, y luego ayudarlos a ver la necesidad de establecer la escala de prioridades para su vida.</p>
<p>He mencionado solo cuatro ideas equivocadas que diferentes profesores han expresado. Veamos ahora lo que el gran maestro, Pablo, dice en Colosenses 2:8 lo que es el ministerio de la enseñanza: “enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.”</p>
<p>El apóstol nos demuestra que tenemos un objetivo positivo para nuestro ministerio en un Instituto Bíblico&#8211; presentar a cada alumno como persona perfecta, digna, madura, creciendo en la misma estatura de Cristo. </p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Betty Jane de Grams</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>La formación del carácter</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2015 02:47:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Enrique Barillas</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[por Oscar Enrique Barillas, Pastor salvadoreño “He aquí como el barre en la mano del alfarero, así sois vosotros en mí mano” (Jeremías 18:6). Forjadores de carácter somos los que tenemos la oportunidad de ser maestros de la Palabra de Dios. No importa a que nivel enseñemos&#8211; ya sea a adultos, jóvenes o niños, “¿No</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2506">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>por Oscar Enrique Barillas,<br />
Pastor salvadoreño</p>
<p>“He aquí como el barre en la mano del alfarero, así sois vosotros en mí mano” (Jeremías 18:6).</p>
<p>Forjadores de carácter somos los que tenemos la oportunidad de ser maestros de la Palabra de Dios. No importa a que nivel enseñemos&#8211; ya sea a adultos, jóvenes o niños, “¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” (Jeremías 23:29). Tenemos en nuestras manos el arma más poderosa para transformar vida—la Palabra de Dios.</p>
<p>El carácter es parte esencial de nuestro ser. Por él nos distinguimos de las demás personas. Nos hacemos únicos e inconfundibles. Tim La Haye le llama “el verdadero yo, la suprema corte del individuo. El carácter no se improvisa, se va formando poco a poco a fuerza de actos de dominio sobre sí que, con la acumulación, va redondeando nuestra índole como se forma la bola de nieve con la aglomeración de muchos copos.&#8221;</p>
<p>El temperamento es una de las tres cosas que influencian poderosamente la formación de nuestro carácter. Otra cosa que tiene que ver con este proceso es la educación en la infancia. Aquí hace un papel muy importante el hogar, especialmente el trato de padres e hijos.</p>
<p>El tercer factor en el establecimiento del carácter es la conciencia. La Biblia nos dice que una conciencia puede ser cauterizada, corrompida y débil, o puede ser buena y limpia según la habilidad de esta de discernir el bien o el mal. Esta conciencia nata tiene un papel en hacernos diferentes de los demás seres vivientes. Que necesario es motivar a nuestros estudiantes a que permitan que las enseñanzas bíblicas refuercen la conciencia.</p>
<p>&#8220;Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartara de él,&#8221; aconseja el proverbista. (Proverbios 22:6). Es en la edad de la infancia cuando los padres pueden inculcar buenos modales, buenas costumbres y sobre todo el temor a Dios que enseña la Palabra de Dios. El maestro fiel que trabaja en la Escuela Dominical también tiene una magnífica oportunidad de formar el buen carácter preparando con cuidado la porción adecuada. De esta manera el infante recibirá la enseñanza bíblica que le ayudará a ser un creyente firme y netamente evangélico.</p>
<p>La juventud es la época de las decisiones. Algunas de ellas determinarán el destino del joven. En este tiempo el joven se pregunta, ¿Qué estudiaré? ¿Con quién me casaré? El salmista se hizo la pregunta: “¿Con qué limpiará el joven su camino?” El mismo responde: “Con guardar tu Palabra.” El maestro que enseña a los de esta edad tiene el privilegio de ayudar a los jóvenes a tomar decisiones correctas que fijaran el rumbo de toda su vida.</p>
<p>Sean niños, jóvenes o adultos, el maestro les puede alumbrar el camino con sus enseñanzas. Podrá martillar el carácter de sus alumnos “&#8230; hasta que todos lleguen a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo&#8221; (Efesios 4:13). </p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Oscar Enrique Barillas</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Fronteras culturales</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2015 01:52:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Larry Pate</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Un cuento por el Prof. Lorenzo Pate, Misionero a Bangladesh &#8211;¿Qué tal, Pastor? ¿Cómo le va? &#8211;Muy bien, gracias. ¿Y tú, Luis? &#8211;De lo más bien, gracias. &#8211;¿Cómo les fue en el culto al aire libre? &#8211;A las mil maravillas. Gracias a Dios que cuatro aceptaron a Cristo. &#8211;¡Qué bueno! Se ve que el Señor</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2500">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un cuento por el Prof. Lorenzo Pate, Misionero a Bangladesh</p>
<p>&#8211;¿Qué tal, Pastor? ¿Cómo le va?</p>
<p>&#8211;Muy bien, gracias. ¿Y tú, Luis? </p>
<p>&#8211;De lo más bien, gracias.</p>
<p>&#8211;¿Cómo les fue en el culto al aire libre? </p>
<p>&#8211;A las mil maravillas. Gracias a Dios que cuatro aceptaron a Cristo.</p>
<p>&#8211;¡Qué bueno! Se ve que el Señor te está bendiciendo, mi hermano. A lo mejor Dios querrá que seas tú el encargado del anexo que pensamos abrir en aquel barrio.</p>
<p>&#8211;Pudiera ser, hermano Valdés. La verdad es que he sentido una gran carga por el lugar, pero veo algunas dificultades. Resulta que muchos indígenas han inmigrado al barrio, son tan difíciles de<br />
tratar. Les hablamos de Cristo, pero no nos hacen caso.</p>
<p>&#8211;Sé cómo te sientes, frustrado, Luis. Pero no es a Cristo a quien se niegan a recibir. Somos nosotros los rechazados. Como hablamos el castellano, nos identifican con aquellos que los han explotado de mil maneras. El resultado es que nos tienen odio.</p>
<p>&#8211;Pero, Pastor, nosotros no les hemos quitado nada. Somos pobres también.</p>
<p>&#8211;Claro que sí. De todos modos, ellos despliegan su amargura en contra de cualquier persona de habla hispana. Mira, Luis, para alcanzarlos va a hacer falta realizar un trabajo netamente intercultural. Habrá que ser misionero en el sentido verdadero.</p>
<p>&#8211;Pero, Pastor, yo no puedo ser misionero.</p>
<p>&#8211;¿Por qué no? &#8211;interrumpió el pastor&#8211;. ¿Qué te impide?</p>
<p>Luis pensó un minuto antes de responder. &#8211;Pues, no soy&#8230;</p>
<p>&#8211;¿Quién fue el primer misionero?</p>
<p>&#8211;Claro que Pablo.</p>
<p>Mirándole directamente en los ojos, hablo en voz baja el pastor. &#8211;En realidad fue Cristo. Dejó todo lo acostumbrado para vivir como un ser de otra naturaleza. Hizo de los judíos su raza, su<br />
Pueblo. Sintió sus problemas porque vivió entre ellos. Al fin le costó la vida. Eso es la obra misionera, Luis.</p>
<p>&#8211;¡Qué cosa! Nunca lo había comprendido así &#8211;suspiró y bajó la cabeza&#8211;. Tiene que haber sido difícil para el Señor hacer eso.</p>
<p>&#8211;No cabe duda que sí. Demostró su amor con hechos. Y así obrarás tú para ser misionero hoy a esos indígenas. Tendrás que amar al pueblo al grado de hacerte uno de ellos. Tendrás que aprender su idioma, comer lo que ellos comen si quieres que hagan caso a tu mensaje.</p>
<p>&#8211;Ahora comprendo por qué han recibido nuestras palabras con tanta diferencia. No les hemos hablado en el idioma con que sus madres les dormían con canciones de cuna. Ese es el idioma<br />
que a ellos les representa el amor. Nosotros no les hemos dado evidencia alguna de que los amamos, de que sabemos lo que sienten ellos. ¡Qué difícil va a ser ganarlos para el Señor!</p>
<p>Después del culto Luis contó al pastor como el Espíritu de Dios le preguntó por qué él había oído en su idioma natal el mensaje de salvación mientras que otros vivían tan cerca geográficamente, no tenían nociones de las buenas nuevas sino a través del idioma de sus opresores. La congregación a que pertenecía Luis había crecido mucho porque tenía quien le enseñase. Era como si un buen árbol frutal estuviera al lado de otro amarillento con plagas y sin fruto. A Luis se le aguaron los ojos. Tragó, agachando la cabeza. Se sentía tan incapacitado.</p>
<p>&#8211;Luis, tómalo con calma.</p>
<p>&#8211;No puedo, hermano &#8211;murmuró.</p>
<p>El pastor le puso la mano en el hombro. &#8211;Claro que no va a ser fácil. No cabe duda a de que necesitas prepararte. Pero sigue fiel en el barrio. Gana experiencia con tu propia gente primero.<br />
Ten fe que el Señor te va a conducir paso a paso. Dios te confirmará su llamado. Ponte a estudiar todo lo que puedas acerca de otras culturas, las diferencias entre una y otra, cómo conocer los valores de cada una. En el caso de los indígenas del barrio, tu sabes que muchos de los nuestros los desprecian. Debido a que sus costumbres son diferentes, no los comprenden.</p>
<p>&#8211;Pero, Pastor, no puedo estudiar todo eso. No creo que sea fácil conseguir libros para estudiar acerca de las comunicaciones interculturales. No puedo concebirme sumergido en las costumbres de esa gente. No me gustaría siquiera hacer el intento. ¡Qué va! No podre ser misionero, hermano. Nunca. Nunca. &#8211;Y sacudió todo el cuerpo.</p>
<p>&#8211;Nadie te ha dicho que puedes por tus propios esfuerzos. Menos mal que nuestro Instituto Bíblico ofrece algunas materias que tratan estos problemas de comunicaciones interculturales.<br />
Explican cómo ser misionero a pueblos que tienen valores distintos a los que uno tiene. Sobre todo, Luis, cuenta con Dios. Yo voy a estar orando mucho en estos días para que el Señor te ayude.</p>
<p>Luis salió totalmente angustiado. Hubiera preferido nunca haber llegado al culto. Le atormentaba la idea de un árbol amarillento con plaga tan cerca del buen árbol a que él se arrimaba con tanta frecuencia.</p>
<p>Pasó un mes. Luis habla echado de la mente toda idea de ser misionero. En su trabajo se esforzó como nunca. El patrón le insinuó que le iba a pagar clases sobre La administración de negocios para que pudiera aceptar más responsabilidad en la tienda.<br />
 .<br />
Apenas llegó al trabajo un día cuando vio a un indígena entrar en la tienda. Varios de los clientes dieron la vuelta. Uno de los dependientes lo trato en una forma ofensiva. Luis sintió acelerar el pulso. Se puso tenso.</p>
<p>&#8211;Esa gente no tiene quien le comprenda &#8211;se dijo, mordiéndose los labios.</p>
<p>Volvió a sentir una carga por los indígenas. Creía poder sentir su soledad, las tinieblas que les rodeaban.</p>
<p>&#8211;¿Cómo oirán si no se les comunica en su propio idioma la noticia de que Dios los ama? &#8211;se preguntó.</p>
<p>A la noche se dirigía con paso lento hacia la iglesia. La lucha se arreciaba en el alma. Que sí, que no, que no puedo, que no quiero, que si yo fuera uno de ellos…. Una lágrima candente se escurrió por la mejilla.</p>
<p>Vio al pastor en la puerta del templo. Se pasó a un lado a fin de esconderse en la penumbra para que no lo viera. Pero no podía estar tranquilo. Con enojo se apresuró hacia el templo. Entró sin<br />
detenerse para saludar al pastor. Corrió adelante hasta el lugar debajo de una ventana donde le gustaba tanto orar.</p>
<p>De rodillas, brotó en llanto. Pronto el pastor llego a su lado y juntos imploraron a Dios que hiciera su voluntad. Ambos ya sabían que los indígenas tendrían un misionero que sabría cruzar la frontera cultural para comunicarles en su soledad el amor que nunca hablan experimentado.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Larry Pate</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Hoja nueva &#8211; vida enmendada</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2015 00:32:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Floyd Woodworth W.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[HOJA NUEVA&#8211;VIDA ENMENDADA Cada día primero de enero se oye la frase &#8220;Hoja nueva, vida nueva&#8221;. Pero tan conocidas palabras no reflejan la realidad. Hablo así porque el año que acabamos de pasar no se nos desmembró como se amputaría un brazo. Seguiremos añadiendo este año a lo hecho en años anteriores. Es cierto que</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2495">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>HOJA NUEVA&#8211;VIDA ENMENDADA</p>
<p>Cada día primero de enero se oye la frase &#8220;Hoja nueva, vida nueva&#8221;. Pero tan conocidas palabras no reflejan la realidad. Hablo así porque el año que acabamos de pasar no se nos desmembró como se amputaría un brazo. Seguiremos añadiendo este año a lo hecho en años anteriores.</p>
<p>Es cierto que comenzamos una hoja nueva, pero esa hoja no está en blanco. En ella se halla la acumulacion de nuestras decisiones y hechos realizados hasta el momento. En este mes de enero de 1982 no comenzamos una nueva existencia &#8211; continuamos la existencia comenzada hace anos. En este año edificaremas sobre el año pasado, sobre el antepasado, y todos los demas que van atras. Lo que hicimos en los anos setenta influirá en nuestras acciones en el 1982.</p>
<p>Conviene, par lo tanto, repasar lo vivido para rectificar cualquier equivocacion. Vale la pena reforzar algún punta debil. Y debemos hacer lo mismo en las instituciones donde ensenamos. Debemos preguntarnos si nuestra Escuela Dominical funcionara este año como el año pasado. ¿Se repetiran las mismas inconsecuencias? ¿Y que del Instituto Blblico? ¿Tendran los estudiantes una oportunidad para prepararse mejor debido a un estudio serio que hara el cuerpo docente para ver como se pueden superar el programa, la ensenanza y el ambiente?</p>
<p>La idea de practicar una autoevaluación se halla en 1a Biblia. Pablo exhorta alas corintios a hacerlo antes de tamar la Santa Cena. &#8220;Pruebese cada uno a sl mismo •••si pues nos examinasemos a nosotros mismos, no serlamos juzgados&#8221; 1 Corintintios 11:28,3l.</p>
<p>Podemos celebrar una autoevaluación de nuestro ministerio de ensenar, de nuestras relaciones con la familia, con la iglesia, con la comunidad. Podemos hacerlo en forma superficial y sin estructura, o podemos autoexaminarnos siguiendo una estructura examinando hasta lo mas profunda de nuestros motivos.</p>
<p>Mas vale, pues, no arrancar la hoja del año 1981 y tirarla a la basura sin pensar. Hagamos un estudio concienzudo de ella para rectificar nuestras faltas, para superarnos.</p>
<p>La autoevaluacion da resultados cuando uno la hace solo, para su propio beneficio. Es de valor tambien cuando lo realiza una congregacion entera, una sociedad de jovenes, un Instituto Biblico.</p>
<p>Claro que no es una actividad que da &#8220;bendicion&#8221;. No nos inspira a cantar “Estoy alegre, muy alegre”• Al.con trar-a.o nos duele ver donde tenemos que tamar medidas para enderezarnos. Racerlo es arrastrarnos por la Via Dolorosa. Pero cuando podemos rectificar algo, sl se<br />
convierte la autoevaluacion en bendicion.</p>
<p>¿Quienes tendran el valor de examinar cuidadosamente la hoja vieja antes de tirarla? Ojala que de todbs se oiga:<br />
&#8220;Hoja nueva&#8211;vida enmendada:<br />
autoexamen practicado&#8211;<br />
enseñanza mejorada.&#8221;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Floyd Woodworth W.</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Editorial: Hoja nueva- Vida enmendada</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 22:12:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Floyd Woodworth W.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Floyd Woodworth W. &#160; Cada día primero de enero se oye la frase “Hoja nueva, vida nueva”. Pero tan conocidas palabras no reflejan la realidad. Hablo así porque el año que acabamos de pasar no se nos desmembró como se amputaría un brazo. Seguiremos añadiendo este año a lo hecho en años anteriores. Es</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1170">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Floyd Woodworth W.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cada día primero de enero se oye la frase “Hoja nueva, vida nueva”. Pero tan conocidas palabras no reflejan la realidad. Hablo así porque el año que acabamos de pasar no se nos desmembró como se amputaría un brazo. Seguiremos añadiendo este año a lo hecho en años anteriores.</p>
<p>Es cierto que comenzamos una hoja nueva, pero esa hoja no está en blanco. En ella se halla la acumulación de nuestras decisiones y hechos realizados hasta el momento. En este mes de enero de 1982 no comenzamos una nueva existencia ‑continuamos la existencia comenzada hace años. En este año edificaremos sobre el año pasado, sobre el antepasado, y todos los demás que van atrás. Lo que hicimos en los años setenta influirá en nuestras acciones en el 1982.</p>
<p>Conviene, por lo tanto, repasar lo vivido para rectificar cualquier equivocación. Vale la pena reforzar algún punto débil. Y debemos hacer lo mismo en las instituciones donde enseñamos. Debemos preguntarnos si nuestra Escuela Dominical funcionará este año Como el año pasado.¿Se repetirán las mismas inconsecuencias? ¿Y qué del Instituto Bíblico? ¿Tendrán los estudiantes una oportunidad para prepararse mejor debido a un estudio serio que hará el cuerpo docente para ver cómo se pueden superar el programa, la enseñanza y el ambiente?</p>
<p>La idea de practicar una autoevaluación se halla en la Biblia. Pablo exhorta a los corintios a hacerlo antes de tomar la Santa Cena. “pruébese cada uno a sí mismo&#8230;sí pues nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados” 1 Corintintios 11:28,31.</p>
<p>Podemos celebrar una autoevaluación de nuestro ministerio de enseñar, de nuestras relaciones con la familia, con la iglesia, con la comunidad. Podemos hacerlo en forma superficial y sin estructura, o podemos auto examinarnos siguiendo una estructura y examinando hasta lo más profundo de nuestros motivos.</p>
<p>Más vale, pues, no arrancar la hoja del año 1981 y tirarla a la basura sin pensar. Hagamos un estudio concienzudo de ella para rectificar nuestras faltas, para superarnos.</p>
<p>La autoevaluación da resultados cuando uno la hace solo, para su propio beneficio. Es de valor también cuando lo realiza una congregación entera, una sociedad de jóvenes, un Instituto Bíblico.</p>
<p>Claro que no es una actividad que da “bendición”<strong>. </strong>No nos inspira a cantar “Estoy alegre, muy alegre”. Al contrario nos duele ver dónde tenemos que tomar medidas para enderezarnos. Hacerlo es arrastrarnos por la Vía Dolorosa. Pero cuando podemos rectificar algo, sí se convierte la autoevaluación en bendición.</p>
<p>¿Quiénes tendrán el valor de examinar cuidadosamente la hoja vieja antes de tirarla? Ojalá que de todos se oiga:</p>
<p>“Hoja nueva–vida enmendada: auto examen practicado-enseñanza mejorada.”</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Floyd Woodworth W.</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Tierras lejanas en relieve</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 22:08:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Conflicto en el corazón del África Se tritura en una guerra civil desde hace cuatro lustros uno de los países menos desarrollados del África, la República de Chad. El conflicto le ha decimado los escasos recursos que tenía. La batalla ha devastado la capital, N&#8217;Djamena, antes conocida por Fort Lamy. La iglesia ha sufrido amargamente</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1167">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>Conflicto en el corazón del África</h4>
<p>Se tritura en una guerra civil desde hace cuatro lustros uno de los países menos desarrollados del África, la República de Chad. El conflicto le ha decimado los escasos recursos que tenía. La batalla ha devastado la capital, N&#8217;Djamena, antes conocida por Fort Lamy. La iglesia ha sufrido amargamente debido a los esfuerzos del gobierno de imponerle ritos paganos, dizque para preservar su cultura africana.</p>
<p>Antiguamente Chad era uno de los cuatro territorios que formaban el África Ecuatorial Francesa, gobernada por Francia. Luego en el 1960 se independizó, formando su propio gobierno. Pero debido a las tradicionales diferencias étnicas y religiosas entre los del norte y los del sur, brotaron disturbios en el 1966, que a través de los años se han hecho más violentos. Se produjo un intento de golpe de estado en el 1971.</p>
<p>Luego guerrilleros auspiciados por el gobierno de Libia derrocaron al presidente Félix Malloun en marzo de 1979. Desde entonces dos musulmanes han dirigido el gobierno sin haber logrado la paz. El Coronel Muammar Gaddafi, presidente-dictador de Libia, despachó un contingente de tropas con el fin de poner “orden” en Chad, pero hace poco ordenó el retiro de los diez mil soldados líbicos. Francia procura colaborar con otros países para buscar una fórmula de paz.</p>
<p>Chad se puede dividir según su clima en tres regiones principales; a saber, el sector del norte que es desértico, incluyendo partes del Sahara; el sector central constituido por llanos y el sector del sur en que predominan tierras de sabana. El norte es poblado por árabes que viven en oasis y que profesan el Islam. Los habitantes del sur son negros quienes creen o en el animismo o el cristianismo. Se cree que los católicos en el sur pasan de un millón y que aproximadamente 700,000 personas creen en o simpatizan con el evangelio. El 95% de los ciudadanos de Chad son analfabetos.</p>
<p>Algunos misioneros bautistas entraron en el territorio en el año 1925; pronto hermanos de otras misiones también comenzaron obras misioneras. El evangelio se ha extendido en el sur, pero pocos de los musulmanes del norte han aceptado al Señor. Las Asambleas de Dios no tiene obra alguna en el país.</p>
<p>Tenemos una responsabilidad de orar por nuestros hermanos sufridos en Chad. Pidamos por ellos en nuestras devociones particulares lo mismo que cada vez que celebramos una clase de estudio bíblico. Que se dedique un culto devocional en cada Instituto Bíblico a la intercesión en favor de Chad. Roguemos al Señor de la mies que envíe obreros, que en medio de este tiempo prolongado de conflicto y persecución se levante una iglesia más fuerte que nunca y que en el norte del país comiencen por millares los musulmanes a aceptar a Cristo como su Salvador. Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia en Chad.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Editor</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Fronteras culturales</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 22:04:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lorenzo Pate</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Lorenzo Pate &#160; ‑ ¿Qué tal, Pastor? ¿Cómo le va? ‑Muy bien, gracias. ¿Y tú, Luis? ‑De lo más bien, gracias. ‑ ¿Cómo les fue en el culto al aire libre? ‑A las mil maravillas. Gracias a Dios que cuatro aceptaron a Cristo. ‑ ¡Qué bueno! Se ve que el Señor te está bendiciendo,</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1163">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Lorenzo Pate</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>‑ ¿Qué tal, Pastor? ¿Cómo le va?</p>
<p>‑Muy bien, gracias. ¿Y tú, Luis?</p>
<p>‑De lo más bien, gracias.</p>
<p>‑ ¿Cómo les fue en el culto al aire libre?</p>
<p>‑A las mil maravillas. Gracias a Dios que cuatro aceptaron a Cristo.</p>
<p>‑ ¡Qué bueno! Se ve que el Señor te está bendiciendo, mi hermano. A lo mejor Dios querrá que seas tú el encargado del anexo que pensamos abrir en aquel barrio.</p>
<p>‑Pudiera ser, hermano Valdés. La verdad es que he sentido una gran carga por el lugar, pero veo algunas dificultades. Resulta que muchos indígenas han inmigrado al barrio, son tan difíciles de tratar. Les hablamos de Cristo, pero no nos hacen caso.</p>
<p>‑Sé cómo te sientes, frustrado, Luis. Pero no es a Cristo a quien se niegan a recibir. Somos nosotros los rechazados. Como hablamos el castellano, nos identifican con aquellos que los han explotado de mil maneras. El resultado es que nos tienen odio.</p>
<p>‑Pero, Pastor, nosotros no les hemos quitado nada. Somos pobres también.</p>
<p>‑Claro que sí. De todos modos, ellos despliegan su amargura en contra de cualquier persona de habla hispana. Mira, Luis, para alcanzarlos va a hacer falta realizar un trabajo netamente intercultural. Habrá que ser misionero en el sentido verdadero.</p>
<p>‑Pero, Pastor, yo no puedo ser misionero.</p>
<p>‑ ¿Por qué no? ‑interrumpió el pastor‑. ¿Qué te impide?</p>
<p>Luis pensó un minuto antes de responder.</p>
<p>‑Pues, no soy&#8230;</p>
<p>‑ ¿Quién fue el primer misionero?</p>
<p>‑Claro que Pablo.</p>
<p>Mirándole directamente en los ojos, habló en voz baja el pastor. ‑En realidad fue Cristo. Deja todo lo acostumbrado para vivir como un ser de otra naturaleza. Hizo de los judíos su raza, su pueblo. Sintió sus problemas porque vivió entre ellos. Al fin le costa la vida. Eso es la obra misionera, Luis.</p>
<p>‑ ¡Qué cosa! Nunca lo había comprendido así ‑suspira y baja la cabeza‑. Tiene que haber sido difícil para el Señor hacer eso.</p>
<p>‑No cabe duda que sí. Demostró su amor con hechos. Y así obrarás tú para ser misionero hoy a esos indígenas. Tendrás que amar al pueblo al grado de hacerte uno de ellos. Tendrás que aprender su idioma, comer lo que ellos comen si quieres que hagan caso a tu mensaje.</p>
<p>‑Ahora comprendo por qué han recibido nuestras palabras con tanta diferencia. No les hemos hablado en el idioma con que sus madres les dormían con canciones de cuna. Ese es el idioma que a ellos les representa el amor. Nosotros no les hemos dado evidencia alguna de que los amamos, de que sabemos lo que sienten ellos. ¡Qué difícil va a ser ganarlos para el Señor!</p>
<p>Después del culto Luis contó al pastor cómo el Espíritu de Dios le preguntó por qué él había oído en su idioma natal el mensaje de salvación mientras que otros vivían tan cerca geográficamente, no tenían nociones de las buenas nuevas sino a través del idioma de sus opresores. La congregación a que pertenecía Luis había crecido mucho porque tenía quien le enseñase. Era como si un buen árbol frutal estuviera al lado de otro amarillento con plagas y sin fruto. A Luis se le aguaron los ojos. Tragó, agachando la cabeza. Se sentía tan incapacitado.</p>
<p>‑Luis, tómalo con calma.</p>
<p>‑No puedo, hermano ‑murmuró.</p>
<p>El pastor le puso la mano en el hombro. ‑Claro que no va a ser fácil. No cabe duda de que necesitas prepararte. Pero sigue fiel en el barrio. Gana experiencia con tu propia gente primero. Ten fe que el Señor te va a conducir paso a paso. Dios te confirmará su llamado. Ponte a estudiar todo lo que puedas acerca de otras culturas, las diferencias entre una y otra, como conocer los valores de cada una. En el caso de los indígenas del barrio, tú sabes que muchos de los nuestros los desprecian. Debido a que sus costumbres son diferentes, no los comprenden.</p>
<p>‑Pero, Pastor, no puedo estudiar todo eso. No creo que sea fácil conseguir libros para estudiar acerca de las comunicaciones interculturales. No puedo concebirme sumergido en las costumbres de esa gente. No me gustaría siquiera hacer el intento. ¡Qué va! No podré ser misionero, hermano. Nunca. Nunca. ‑y sacudió todo el cuerpo.</p>
<p>‑Nadie te ha dicho que puedes por tus propios esfuerzos. Menos mal que nuestro Instituto Bíblico ofrece algunas materias que tratan estos problemas de comunicaciones interculturales. Explican cómo ser misionero a pueblos que tienen valores distintos a los que uno tiene. Sobre todo, Luis, cuenta con Dios. Yo voy a estar orando mucho en estos días para que el Señor te ayude.</p>
<p>Luis salió totalmente angustiado. Hubiera preferido nunca haber llegado al culto. Le atormentaba la idea de un árbol amarillento con plaga tan cerca del buen árbol a que él se arrimaba con tanta frecuencia.</p>
<p>Pasó un mes. Luis había echado de la mente toda idea de ser misionero. En su trabajo se esforzó como nunca. El patrón le insinuó que le iba a pagar clases sobre La administración de negocios para que pudiera aceptar más responsabilidad en la tienda.</p>
<p>Apenas llegó al trabajo un día cuando vio a un indígena entrar en la tienda. Varios de los clientes dieron la vuelta. Uno de los dependientes lo trató en una forma ofensiva. Luis sintió acelerar el pulso. Se puso tenso.</p>
<p>‑Esa gente no tiene quien le comprenda ‑se dijo, mordiéndose los labios.</p>
<p>Volvió a sentir una carga por los indígenas. Creía poder sentir su soledad, las tinieblas que les rodeaban.</p>
<p>‑ ¿Cómo oirán si no se les comunica en su propio idioma la noticia de que Dios los ama? ‑se preguntó.</p>
<p>A la noche se dirigía con paso lento hacia la iglesia. La lucha se arreciaba en el alma. Que sí, que no, que no puedo, que no quiero, que si yo fuera uno de ellos&#8230; Una lágrima candente se escurrió por la mejilla.</p>
<p>Vio al pastor en la puerta del templo. Se pasó a un lado a fin de esconderse en la penumbra para que no lo viera. Pero no podía estar tranquilo. Con enojo se apresuró hacia el templo. Entró sin detenerse para saludar al pastor. Corrió adelante hasta el lugar debajo de una ventana donde le gustaba tanto orar.</p>
<p>De rodillas, brotó en llanto. Pronto el pastor llegó a su lado y juntos imploraron a Dios que hiciera su voluntad. Ambos ya sabían que los indígenas tendrían un misionero que sabría cruzar la frontera cultural para comunicarles en su soledad el amor que nunca habían experimentado.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Lorenzo Pate</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>La didáctica en la práctica</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 22:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lewis McCown </dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Lewis McCown &#160; La técnica de estudiar en grupos ofrece una buena oportunidad de aumentar el interés de los alumnos. A continuación presento cuatro diferentes sugerencias para emplear esta técnica en un estudio de Malaquías para una clase de jóvenes. Se podrían emplear también en un Instituto Bíblico. 1. Estudio en parejas. Distribuya a</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1159">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Lewis McCown</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La técnica de estudiar en grupos ofrece una buena oportunidad de aumentar el interés de los alumnos. A continuación presento cuatro diferentes sugerencias para emplear esta técnica en un estudio de Malaquías para una clase de jóvenes. Se podrían emplear también en un Instituto Bíblico.</p>
<p>1. Estudio en parejas. Distribuya a cada pareja varios versículos afines de la profecía de Malaquías. Dígales que los escriban tal como lo haría el profeta si fuera un escritor del Siglo XX. Póngales un límite de 10 minutos.</p>
<p>Cuando la clase vuelva a reunirse, pida a cada pareja que lean primero los versículos como se encuentran en la Versión de Reina-Valera, y luego que lean lo que acaban de escribir para el hombre moderno. Haga que los demás de la clase evalúen el trabajo. Después deben considerar las implicaciones de las enseñanzas presentadas en un lenguaje moderno. Será la sesión bien motivada.</p>
<p>2. Divida la clase en cuatro grupos. Explíqueles que van a volver a escribir el libro de Malaquías como si fuera un periódico. De una tarea a cada grupo.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Grupo No. 1. </span>Usando enseñanzas halladas en 1:1-2:9, prepararán la primera plana del periódico. Naturalmente, escogerán las ideas más importantes de esta sección para preparar los titulares. Este ejercicio ayudará al estudiante a desarrollar su capacidad analítica a la vez que lo familiarizará con el contenido del mensaje de Malaquías.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Grupo No.2. </span>Escribirán una columna al estilo de aquellas que ofrecen consejos a los lectores que tienen problemas en sus amores y situaciones personales. Inventarán casos que reflejen la situación descrita en 2:10-17.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Grupo No.3. </span>Preparará la página financiera, incluyendo la idea de desfalcar a Dios.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Grupo No.4. </span>Tomara de todo el libro ideas para hacer anuncios clasificados que reflejen los tiempos en que vivía la gente. Se incluirán anuncios de ventas, empleos, oportunidades, personales.</p>
<p>3. Divida la clase en grupos de cinco alumnos, más o menos. Cada grupo preparará una lista de enseñanzas que Malaquías escribirla a la iglesia de la actualidad. Después compartirá sus ideas con la clase reunida y todos evaluarán el trabajo.</p>
<p>4. Divida la clase en dos grupos.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Grupo No. 1. </span>Estudiará las enseñanzas de los mormones sobre las genealogías. Se basarán en 4:6. Luego dará un informe al otro grupo. (El maestro tendrá que proveerle libro de referencia para este trabajo.)</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Grupo No.2. </span>Estudiará las enseñanzas escatológicas de los capítulos 3 y 4. Dará informe al otro grupo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Lewis McCown </span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Perspectiva</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 21:56:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>M. David Grams</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por M. David Grams &#160; Nuestro mundo me da cada vez más la impresión que ha llegado a tal grado de mecanización y tecnificación que el ser humano se va reduciendo a un número. En la sociedad moderna tú y yo llegamos a ser un número más en la estadística, en los registros, en los</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1156">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por M. David Grams</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nuestro mundo me da cada vez más la impresión que ha llegado a tal grado de mecanización y tecnificación que el ser humano se va reduciendo a un número. En la sociedad moderna tú y yo llegamos a ser un número más en la estadística, en los registros, en los ficheros. Especialmente en los grandes centros urbanos las fuerzas operantes nos llevan a la desindividualización, la deshumanización, la no-participación y finalmente al anonimato.</p>
<p>De esa misma sociedad y de esa “marginación al anonimato” proceden nuestros alumnos. Están sentados en las clases de la Escuela Dominical o en el aula del Instituto Bíblico donde tú y yo enseñamos. ¿Recibirán el mismo trato impersonal allí que recibieron en la calle?</p>
<p>El ejemplo de Jesús nos hace ver la importancia que él dio a la persona. Estando en medio de una multitud que lo aprieta, él se da la vuelta para preguntar: – ¿Quién me ha tocado? Lucas 8:40-48.</p>
<p>Los discípulos protestan. Le recuerdan que lo rodea un gentío.</p>
<p>Pero Jesús declara: –Alguien me ha tocado.</p>
<p>En ese mismo momento una mujer necesitada se hace el centro del universo.</p>
<p>Vemos ese mismo interés personalizado del Señor en Lucas 19:2-10 cuando hace detener una multitud para conversar con Zaqueo. La sociedad tenía a este cobrador de impuestos y colaborador con el enemigo, como un miserable sinvergüenza, pero Jesús invita a Zaqueo a inscribirse en clases particulares a domicilio sobre el discipulado–comenzando esa misma tarde.</p>
<p>¿Qué importancia damos nosotros al alumno en nuestra clase? ¿Tiene valor como persona o es simplemente un número más? ¿Enseñamos cursos y lecciones o enseñamos a seres humanos con necesidades y con infinitas posibilidades para aprender?</p>
<p>Al hacer frente a un nuevo año como maestros debemos hacer tres cosas que a continuación me permito explicar:</p>
<p>Primero, <span style="text-decoration: underline;">afirmar la dignidad de la persona del alumno. </span>La persona más importante en el aula de clase no es el maestro–es el alumno. Debemos reconocer la infinita variedad de seres humanos que Dios hace. Dios rompe el molde después de formar a sus criaturas. Cada alumno es todo un mundo de posibilidades. Si creemos que el alumno tiene importancia, dejaremos a un lado el monólogo del muy trillado método de puro discurso para abrir la puerta a la participación individual de los miembros de la clase. Si creemos que el alumno puede y debe pensar y razonar, haremos uso de preguntas claves para invitar que exponga sus opiniones e inspirarle a activar sus facultades en una búsqueda de sus propias respuestas.</p>
<p>Segundo, <span style="text-decoration: underline;">conocer lo mejor posible al alumno. </span>Se comienza con aprender los nombres y apellidos de cada uno y hacer uso frecuente de los mismos durante la hora de clase. La enseñanza que resulta en aprendizaje es la que toma en cuenta las necesidades del alumno, pero para eso se le tiene que conocer. En un Instituto Bíblico me mostraron un sistema de fichas especiales del archivo de cada alumno en las cuales se apuntan los datos importantes sacados de la solicitud de ingreso del alumno. Estas tarjetas se facilitan a los profesores para que vayan conociendo mejor al estudiante. Bienaventurado el maestro que lleva sus propios apuntes sobre cada alumno, que conversa con él fuera de las clases, que lo visita en su hogar o lugar de trabajo.</p>
<p>Tercero, <span style="text-decoration: underline;">individualizar la enseñanza</span>. Es el resultado lógico de haber conocido al alumno. Uno que sabe como son los estudiantes preparará las clases para ayudar a cada miembro en particular. El maestro que se esfuerza para enriquecer sus conocimientos en la materia que va a enseñar y que comprende a sus alumnos caminará junto a ellos en el aprendizaje. Como el sastre hace el traje a la medida del cliente, debemos nosotros trazar la enseñanza para cubrir las necesidades de esas personas tan importantes que nos acompañan.</p>
<p>Si cada maestro llega a poner en práctica estos tres consejos, habrá avanzado bastante hacia la meta de enseñar mejor durante el año 1982.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">M. David Grams</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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