Por Nelson Matto Debemos reconocer que Dios ha sido generoso con los púlpitos actuales y nos ha regalado verdaderos “principes de la predicación”; es decir, excelentes expositores bíblicos que el Espíritu Santo usa para ministrar los corazones de los oyentes con fortaleza, instrucción práctica, dirección divina, fe, esperanza, corrección, animo y muchos beneficios





