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Las estructuras quiásticas en Gálatas

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2021.2

Por Jaime Mazurek B.

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Un aspecto de las Escrituras que todo estudiante de la Biblia debe conocer es que estas obedecen a los estilos literarios de la cultura hebrea – es decir, con mucho uso de paralelismo. En pocas palabras, a la hora de escribir, los hebreos eran muy poéticos.

El paralelismo hebreo no aparece solamente en los Salmos y Proverbios, sino en los profetas, los evangelios, las epístolas, y hasta en el Apocalipsis. Hay paralelismo en todos los libros de la Biblia. Existe una gran variedad de formas de paralelismo hebreo, pero en este artículo voy a tratar solamente una de estas formas y como se usa en un solo libro – las estructuras quiásticas en la carta de Pablo a los Gálatas.

Un quiasmo es una manera muy hebrea de escribir, que también se emplea en otros idiomas. Es una forma de paralelismo muy especial que se usa para embellecer el lenguaje, facilitar la memorización y a menudo para destacar una verdad de gran importancia.

El quiasmo consiste en que, en vez de ir desarrollando un tema de manera linear, punto por punto hasta su clímax y finalizar ahí, después de llegar al punto principal, el escritor reitera los puntos previamente vistos, en orden opuesto al inicial. Se “devuelve por su camino”. Es decir, la expresión más importante del discurso no es el último, sino el del medio, el central.

Esta imagen del Volcán Osorno, del sur de Chile, nos puede ayudar a visualizar en que consiste un quiasmo.

 

Imagínese que va escalando el volcán. Inicialmente llega al nivel “A” donde se encuentra con cierto tipo de terreno – parte con nieve y parte sin nieve, luego llega al nivel “B” donde ya se encuentra en el glaciar, y eventualmente llega al nivel “C”, el cráter del volcán, donde observa todo lo que hay ahí. Al ir bajando el monte por el otro lado, se vuelve a encontrar con el nivel “B” y luego finaliza en el nivel “A”.

El quiasmo es así, solamente que los niveles son diferentes temas o palabras claves que el escritor menciona en el desarrollo de su narración o argumento. La idea central que el autor quiere enfatizar suele ser la declaracion central – el “cráter del volcán”, y luego repasa los puntos previos, modificando su apreciación de ellas a la luz de la verdad central que recientemente trató. En otras instancias, la idea principal puede estar en el primer nivel, las palabras iniciales y finales del quiasmo; y en algunos casos, no hay necesariamente una tesis central y el paralelismo quiástico se emplea simplemente para embellecer y facilitar la memorización de la expresión.

La expresión más famosa y memorable del fallecido presidente norteamericano, John F. Kennedy, fue, precisamente, un quiasmo. Dijo, “No preguntes ¿Qué puede hacer tu patria por ti?, sino ¿Qué puedes hacer por tu patria?” Ahí se ve el orden, A) patria B) ti, B) tú, A) patria.

Al reconocer el paralelismo quiástico, o un quiasmo, en las Escrituras, la manera de diagramarlo es volver a escribirlo, linea por linea, identificando con las letras del alfabeto y sangría de línea los diferentes niveles de paralelismo.

Aquí presento un ejemplo de un quiasmo en un libro profético, el libro de Amós.

Amos 5:4-6

Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis; y no busquéis a Bet-el, ni entréis en Gilgal, ni paséis a Beerseba; porque Gilgal será llevada en cautiverio, y Bet-el será deshecha. Buscad a Jehová, y vivid;”

La estructura quiástica del texto se puede diagramar de la siguiente manera:

A. Buscadme y viviréis

B. Y no busquéis a Bet-el

C. ni entréis en Gilgal,

D. ni paséis a Beerseba;

C. porque Gilgal será llevada en cautiverio

B. y Betél será desecha.

A. Buscad a Jehová y vivid.

En este pasaje el profeta Amós advierte a los israelitas del castigo divino venidero y de la urgencia de buscar al Señor. Les exhorta que no debían pensar que Dios los protegería si iban a los antiguos santuarios donde Dios se había manifestado en el pasado. Su única esperanza estaba en buscar sinceramente a Dios, y no en ir a un determinado “lugar sagrado”. El mensaje central de esta exhortación sin duda se encuentra en el nivel A – “buscad a Jehová y vivid”. Los otros niveles identifican a los santuarios a donde sería infructuoso huir.

Aquí les presento otro ejemplo de un quiasmo; esta vez, dicho por Jesús.

Mateo 7:6

No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Aunque algunas palabras no se repiten, el orden de las ideas revela el quiasmo que Jesús empleó en esta ocasión.

A. No deis lo santo a los perros,

B. ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos,

B. no sea que (los cerdos) las pisoteen,

A. y (los perros) se vuelvan y os despedacen.

Aunque aquí no hay una idea central, se aprecia el paralelismo quiástico, dado sin duda para facilitar la memorización del dicho. El órden en que Jesús menciona a los animales es obviamente A – perros, B – cerdos, B – cerdos, A – perros. El animal que pisotearía a las perlas es el cerdo, y el animal que podría atacar y despedazar es el perro.

A continuación veamos algunos ejemplos del uso del paralelismo quiástico en la carta de Pablo a los Gálatas.

Gal. 2:15-18 (RVR)

Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.

A. Nosotros, judíos de nacimiento y no pecadores de entre los gentiles,

B. sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,

C. sino por la fe de Jesucristo,

D. nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados

C. por la fe en Cristo,

B. y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado.

A. Pero si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros hemos sido hallados pecadores, ¿es Cristo, entonces, ministro de pecado? ¡De ningún modo! Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destruí, yo mismo resulto transgresor.

En estas palabras encontramos la reflexión de Pablo en respuesta a la pregunta que él mismo hizo a Pedro, al hallarlo en una situación contradictoria en su relación con los creyentes gentiles: “Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?” (Gal. 2:14).

Pablo comienza repitiendo la creencia de todo judío – que por ser poseedores de la ley, no eran “pecadores” como los gentiles. Por medio de la diagramación de la estructura quiástica que el apóstol emplea, podemos ver la progresión de sus ideas, negando la posibilidad de ser uno justificado por las obras de la ley, afirmando la justificación por la fe en Cristo. La expresión central del argumento es que “hemos creído en Jesucristo, para ser justificados“. Finaliza afirmando lo contrario de lo dicho inicialmente. Al comprender que la justificación viene por la fe y no por las obras de la ley, se da cuenta del error de pensar que por ser judíos no tenían pecado, y afirma que efectivamente eran pecadores. Llegar a Dios por medio de la fe en vez de las obras de la ley no era una afirmación que Cristo animaba al pecado. Todo lo contrario, pecado sería intentar volver a una justificación por la ley, habiendo conocido la fe en Cristo.

Gal. 3:2-5

Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

La estructura quiástica se aprecia así:

A. Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

B. ¿Tan necios sois?

C. ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

B. ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.

A. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

En este argumento, Pablo emplea una secuencia de preguntas retóricas. La primera y última (nivel A) tiene que ver con si Dios actúa en respuesta a la obediencia a la ley o al oir su Palabra con fe. En segundo y penúltimo lugar (nivel B) pregunta si acaso los gálatas son necios que padecen en vano. La verdad central del argumento consiste de la pregunta central (nivel C): si piensan acabar en la carne la acción que Dios comenzó en ellos por el Espíritu.

Continuando en el capítulo tres, encontramos otro argumento que Pablo estructuró en forma de quiasmo.

Gal. 3:8-14

Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

La siguiente diagramación nos revela la estructura quiástica empleada.

A. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

B. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley,

C. para hacerlas.

D. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque:

E. El justo por la fe vivirá;

D. y la ley no es de fe, sino que dice:

C. El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

B. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero,

A. para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Pablo comienza y termina su argumento declarando que la bendición de Dios para Abraham estaba siempre destinada también para los gentiles. En segundo y penúltimo lugar decribe la maldición de la ley y en ambos lugares cita Escrituras sobre “maldición” (Deut. 27:26 y Deut. 21:23). El cenit del argumento es: “El justo por la fe vivirá.”

En el capítulo cuatro, Pablo vuelve a emplear el recurso literario del quiasmo.

Gal. 4:1-7

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

La hermosa estructura quiástica es la siguiente:

A. Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño,

B. nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

C. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo,

D. nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

C. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!

B. Así que ya no eres esclavo, sino hijo;

A. y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Pablo comienza y termina hablando sobre el concepto de “heredero”, de ahí pasa a la idea de “esclavo”, seguido por la verdad de Dios enviando a su Hijo, y así llega la idea central del argumentos, nuestra adopción como hijos de Dios.

Pero Pablo nos ha guardado lo mejor para el final.

Existe una gran estructura quiástica entre Gálatas 5:13 y 6:2. Todo tiene que ver con la idea central – las obras de la carne y el fruto del Espíritu. Obsérve como el apóstol avanza hacia la idea central, y como se devuelve por el camino ya recorrido previamente.

Gal. 5:13-6:2

Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

Por los límites del espacio, aquí solamente escribiré las frases que son paralelas en ambas mitades del quiasmo, y que permiten apreciar la estructura quiástica del pasaje.

A. 5:13 servíos por amor los unos a los otros.

B. 5:14 Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

C. 5:15 si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

D. 5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de lacarne.

E. 5:17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu

F. 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne…,

F. 5:22 Mas el fruto del Espíritu…

E. 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

D 5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

C. 5:26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

B. 6:1 considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

A. 6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

El punto central de esta estructura quiástica (nivel F) es la enseñanza de Pablo sobre el contraste entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu. El quiasmo comienza y termina hablando en nivel A sobre el imperativo de mantener buenas relaciones interpersonales. “Servíos por amor los unos a los otros“(5:13) y “Sobrellevad los unos las cargas de los otros” (6:2). El vocablo griego que se traduce “unos a otros” es allelón, y aparece en Gálatas 5:13, 15, 25; 6:2. El nivel C contiene advertencias contra la destrucción de las buenas relaciones humanas, “no os consumáis unos a otros” (5:15), “irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (5:26). En el nivel C la expresión allelón se repite dos veces en cada instancia, en hermosa simetría.

Vemos entonces que las obras de la carne y el fruto del Espíritu no tienen que ver directamente con nuestra relación con Dios, sino con nuestras relaciones allelón (unos con otros). Precisamente, las obras de la carne son cosas que destruyen las relaciones interpersonales – cosas como adulterio, fornicación, enemistades, pleitos, celos, iras, etcétera. Obviamente, tales cosas son pecado, y dañan nuestra relación con Dios, pero en el contexto de la estructura quiástica que Pablo emplea en este argumento, vemos que el tema principal de su consideración son las relaciones humanas – como hemos de tratarnos “los unos a los otros”.

De la misma manera, el fruto del Espíritu consiste de virtudes que se aprecian en nuestras relaciones interpersonales – amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Estas son las cosas que necesitamos para mantener buenas relaciones entre nosotros.

Estas no son las únicas instancias de uso del paralelismo quiástico empleado por Pablo en esta epístola, pero los ejemplos dados aquí sirven para mostrar su belleza y función. Lea su Biblia con mucha atención, y seguramente encontrará más instancias de esta hermosa forma de escribir, que sin duda arrojará luz sobre el mensaje del texto y la facilitará su memorización de esa porción de la Palabra de Dios.

Jaime Mazurek B.


 
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Comentarios: 3

  1. Bonifacio Roque Nito

    Maestro Díos le bendiga Gracias por seguir edificando nuestra vida

  2. juan lozano

    Que gran articulo, trae luz a mi conocimiento de la Palabra. El reto es encontrar mas quiasmos dentro de otros libros de la Biblia

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