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En memoria de Roberto Brenes

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2022.2

Por Patricia Herrera, Directora de Agencia Misionera, Asambleas de Dios de Costa Rica

 

La historia de su vida, el testimonio de su encuentro con Jesús, su vocación al servicio de Dios y de todos los que le conocimos dejan una huella profunda en Costa Rica y en las naciones a las cuales alcanzó por medio del ministerio encargado por Dios.

Era un adolescente cuando conoció a Cristo y la transformación que vivió le encaminó a una vida de servicio a Dios, primero a nivel local, en su comunidad como líder de jóvenes y luego en el departamento de Educación Cristiana.  Se preparó académicamente y como profesional joven siempre mantuvo en perspectiva servir a Dios desde donde estuviera.  Se preparó teológicamente, él sabía que si estaba preparado podría servir mucho mejor, fue por ello que se dedicó con todas sus fuerzas a impulsar la educación cristiana.

La Agencia Misionera de las Asambleas de Dios en Costa Rica comenzó a enviar obreros al exterior en 1968. Inicialmente eran familias pastorales que fueron enviadas para realizar proyectos de plantación de iglesias, pero para inicios de los 90, jóvenes solteros estaban siendo llamados por Dios para servir en diferentes naciones, con distintos perfiles ministeriales.  Profesionales como abogados, administradores y maestros eran convencidos por el Espíritu Santo para responder a Dios con un “Heme aquí, envíame a mí”.

Roberto anhelaba servir como misionero, y su madre, la hermana Aracelly, lo entregó para acompañar como voluntario al hermano David Flores a Guatemala.  ¡Bendita tierra guatemalteca que abrió sus brazos y su corazón a ese hombre de Dios!

Su pasión por Dios lo llevó  a ser uno de los primeros promotores de misiones en Guatemala. Roberto estaba convencido que la Iglesia guatemalteca también tenía el potencial de producir misioneros hacia las naciones y que el esfuerzo debía ser equilibrado para que todo aquel que respondiera al llamado de Dios estuviera enteramente preparado.

El fuego que había en su corazón para cumplir su ministerio lo llevó a ser parte de la fundación de la Escuela de Misiones en Guatemala. Roberto estaba comprometido con la docencia y entendía que la vocación que Dios le había confiado debía dar frutos dónde fuera que él se encontrara, así que fue maestro en la Escuela de Misiones y además promotor de los viajes misioneros de corto plazo para proveer experiencias ministeriales.  Lo que el mismo vivía era lo que compartía con todos los que pudiera.

En Guatemala Dios le tenía preparada una compañera para la vida y el ministerio.  Su esposa Verónica Paz fue su ayuda idónea. El expresaba su amor, admiración y respeto por ella en cada oportunidad que tenía. No cabía ni la menor duda que Roberto salía de su casa con el corazón confiado, con el espíritu confortado y fortalecido y con el amor sólido que lo esperaba al regresar a casa.

Sus ojos sonreían cuando hablaba de sus dos hijas, Melissa Raquel y Carla Rebeca, se refería a ellas con sus nombres completos, llenos de ese orgullo sano que da la satisfacción de unas hijas que aman y honran a sus padres.  La expectativa de lo que haría cada una desde su profesión y con el llamado y vocación que mostraban y de lo que ya hablaban.

Roberto tenía hambre de Dios, siempre estaba buscando la dirección del Espíritu Santo y estaba convencido que entre mejor preparado estuviera, mejor podría servir a Dios, sabía que para servir a las personas que Dios llama necesitaba él mismo llenarse primero.  En medio de su caminar terminó sus estudios en el Instituto de Superación Ministerial y pronto también comenzó a enseñar con la pasión de sentir encarnado el lema “Conocimiento y Fervor”.  Antes de la Pandemia por Covid-19 en 2020 se había estado preparando en una maestría, él quería seguir sirviendo, mantenerse vigente e impulsar nuevos desafíos a los ministros que se preparan de cara a un mundo que cierra cada vez más sus oídos a la verdad del Evangelio de Jesucristo.

Conversamos de la necesidad de preparar a los ministros en temas de familia, viendo cómo el mundo se ha volcado en un desenfreno que intenta socavar los cimientos de la sociedad según el plan y diseño de Dios, teníamos un punto de agenda para trabajar en una especialización que permita mejorar el programa de consejería desde el Plan Básico y reforzarlo en ISUM.

Él era imparable, con una fe firme y con un espíritu sólido a pesar del quebranto de su salud que viviera en Ecuador en Febrero de 2020.   En medio de la Pandemia, pusimos otro tema en la mesa: fortalecer la salud integral de los ministros, Roberto estaba consciente de lo que Dios le encomendaba y fue persistente en ser parte de la respuesta sirviendo a las naciones desde las plataformas virtuales.

Roberto Brenes vio a los ministros en América Latina como compañeros, fue el mentor de muchos, fue también el impulsor de nuevos maestros que pudieran avanzar la visión, su humildad le permitió ver obreros potenciales, maestros calificados y puertas para ser abiertas a una nueva generación de obreros.

Roberto enseñando misionología via Zoom

Dispuesto a aprender siempre, Roberto vio en la virtualidad la capacidad multiplicadora, la oportunidad de ser más efectivo en la tarea y entró a ser un maestro de ISUM virtual.  Su creatividad y la capacidad de mantener a los estudiantes enfocados y atentos generaron una respuesta positiva a la novedad con que nos enfrentamos ante el cierre de aeropuertos y la incapacidad de reunirnos en lugares concurridos durante la pandemia por Covid-19. Roberto fue un reflejo de la llenura del Espíritu Santo, siendo guiado y enseñado por él.

El misionero Roberto Brenes hizo suyo el lema de nuestra Agencia Misionera: “Desde Costa Rica, hasta lo último de la tierra”.  Su ministerio tenía como base su casa en Guatemala, y desde ahí, alcanzó a ministros en prácticamente todas las naciones de América Latina.  A su vez cada uno que está cumpliendo su ministerio fuera de su país de origen sigue impactando a familias en sitios donde Roberto ni siquiera pensó estar alguna vez.

Cuando lo que Dios hace no tiene sentido para nosotros, nos rendimos ante su soberanía y adoramos.  Roberto me llamó el 28 de junio, recién pasado.  Me dijo: “Quiero ser honesto con usted, me diagnosticaron cáncer en el estómago y debo hacer quimioterapia por seis meses.  Estoy en paz, iré a hacer el tratamiento a Guatemala con mi familia.”  El diagnóstico me tomó por sorpresa y esperé el visto bueno para ir a visitarle tan pronto fuera adecuado.

Roberto fue llamado a casa, justo cuando Dios planeó que sucediera. Aunque a nosotros nos asombra que fuera tan pronto, aunque pensamos que tenía tanto por delante;  lo vi un par de horas antes que partiera a la Patria Celestial, el 4 de julio.  Estaba en paz aunque respiraba con dificultad, me acerqué y busqué su mano, le dije: “Roberto, te puedes ir tranquilo, la obra que has hecho ha alcanzado a tantísimas gentes, que no se pueden contar, has cumplido tu ministerio fielmente, si quieres dormir, duerme.”

Antes de alejarme le miré a los ojos y le dije: “Acompañaremos a tu esposa a tus hijas y a tu hermana;  todo va a estar bien.”

Tomó una bocanada de aire como asintiendo y salí para hablar con la familia, nos preparábamos para la despedida.  El Roberto con un diagnóstico de enfermedad terminal cerró los ojos a esta vida y los abrió para ver cara a cara al Maestro de Maestros, con un cuerpo totalmente sano, con el gozo de saber que todo lo que creyó, vivió y predicó es la verdad absoluta.

¡Feliz eternidad, Roberto Brenes!

La autora con el misionero-educador Roberto Brenes

 


 
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Comentarios: 2

  1. Pastora Jeannette Vargas Jiménez

    Mi amado amigo Roberto, nos conocimos en medio de las actividades de los jóvenes!! Por allá del año 1984… Siempre vivaz… con una gran pasión por servir a Dios!! Con grandes sueños para ir a servir como Misionero a Guatemala!! Porque Guatemala?? Nunca lo sabré… porque nunca lo pregunté!! Durante mis 4 años como estudiante de ISUM, tuve el privilegio de tenerlo como profesor… sin duda, uno de los mejores!! Se que su legado va más allá, siempre estará con nosotros… su pasión, sus salidas únicas… su manera de enseñar que iba mucho más allá de un salón de clases.. su apoyo a todos los estudiantes… su risa!! Se que todos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo, fuimos permeados por el de una u otra manera!! Gracias pastora Patricia, por plasmar en estas palabras un poco de lo que era nuestro amado amigo y profesor Roberto!! Nuestras oraciones a favor de su esposa, hijas y familia!!

  2. Calos De Leon

    Siempre lo recordaremos. Guatemala su patria por adopción, le amara siempre.

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