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Siete mil ochocientas dieciséis ciudades y pueblos en España sin iglesia evangélica

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1982.4

Por Luis Guillén

 

Península ibérica milenaria, tierra saturada de historia, cuna y hogar de pueblos diferentes, madre de naciones foráneas. Siglos antes de Cristo, ya España hacía historia. Los ibéricos y celtas fueron sus primeros habitantes, y más tarde en su tiempo y orden, fenicios, griegos y cartaginenses se establecieron en la península.

En el siglo III a. C. Roma extendió su imperio hasta España, considerándola como el fin de la tierra, por lo que levantaron en La Coruña un monumento que permanece hasta hoy. Puentes, caminos, acueductos, anfiteatros y restos del sistema legislativo romano siguen en pie actualmente.

A la caída del imperio, los visigodos invadieron y permanecieron en el país por tres siglos. En el siglo VIII sucedió el dominio musulmán (árabes). En el siglo XII comenzó la reconquista cristiana y ya para el siglo XV estaban formados los reinos de Aragón, Castilla y León. En 1492 Cristóbal Colon, auspiciado por la corona se lanza al descubrimiento y conquista de otro mundo… y la historia continúa.

Hoy se hablan cuatro idiomas: el castellano en todo el país, catalán en la región de Cataluña, vascuence en las provincias vascongadas y gallego en la región de Galicia. También se usan variantes o dialectos como el leonés, extremeño, andaluz y navarro.

La religión en España es historia larguísima, oscura y con capítulos de heroísmo y fidelidad cristiana. La mayoría de la gente profesa la religión católica. Los demás han atravesado épocas difíciles. Se han visto marginados, aborrecidos, bebiendo la amarga copa de la violencia como en los días de la fatídica “Santa Inquisición”. Esta actitud quedó latente por muchas décadas en el contexto de la ley, en la acción de las autoridades civiles y religiosas y en la conciencia del pueblo.

Los evangélicos tenían dos nombres intercambiables: protestantes y herejes. La pesadilla protestante fue lóbrega y larga, pero en medio de tanta oscuridad se sostuvo el testimonio de muchos creyentes. El pueblo cristiano hispanohablante hoy disfruta de la labor hecha por hombres como Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera.

En tiempos más recientes que comprenden desde la guerra civil española hasta nuestros días, se han registrado tres etapas bien caracterizadas en la vida de la iglesia evangélica: la intolerancia, la tolerancia y la libertad.

La primera etapa de la intolerancia. Tras el triunfo del general Franco en 1939 las iglesias fueron respetadas, pero al proclamarse el Fuero de los Españoles en 1947, la situación cambió al interpretarse que las iglesias evangélicas constituían la única disidencia del régimen. La iglesia católica ejerció su influencia para que el estado reprimiese a los evangélicos, y para 1953 cuando se firmó el Concordato del Estado Español y la Santa Sede quedó fuera de la ley toda iglesia que no fuera católica.

La segunda etapa de la tolerancia. Esta nueva situación comenzó con la constitución de la Comisión de Defensa Evangélica, la cual comenzó sus trabajos mostrando al estado que la situación de intolerancia era una imposición de otra confesión religiosa. Esta situación evolucionó hasta establecerse un reglamento legal que consistía en permitir a los grupos religiosos su existencia con tal que cumplieran tres requisitos: 1) Tener reuniones privadas en locales que no tuvieran ningún signo externo y sin que los cultos pudieran oírse en la calle. 2) No hacer proselitismo. 3) Evitar toda propaganda que pudiera ir en detrimento de los miembros de la iglesia católica. En efecto estos tres requisitos eran una acción gubernamental para la extinción del protestantismo español.

La tercera etapa de la libertad. Con la ley de 1967 llamada Ley Reguladora del Derecho Civil en Materia Religiosa, se plasma una autentica tolerancia, ya que así el estado español reconoce la presencia de grupos cristianos no católicos, siempre que el catolicismo no recibiese daño alguno con ello.

En 1980 se adopta una constitución que proclama la libertad religiosa de conformidad con los principios de las Naciones Unidas. Actualmente existe una comisión asesora del gobierno que cuida de que la Ley Orgánica de Libertad Religiosa se aplique en los principios de igualdad, libertad y no discriminación entre los españoles por motivos de religión.

Las iglesias evangélicas en la situación actual tienen garantizado su testimonio y existencia. Las dificultades que tienen por delante son las propias de toda minoría que tiene que enfrentarse con los prejuicios propios de haber sido reprimida y perseguida. Todavía la sociedad no acepta bien al español que tenga otra confesión religiosa que no sea la católica.

La iglesia evangélica se encuentra padeciendo lo que podríamos llamar “dolores de crecimiento y desarrollo”. Tiene obstáculos fuertes de carácter interno, pero no son insuperables, especialmente para una iglesia que ha sabido siempre avanzar contra “corrientes”. Se ha conquistado mucho terreno, pero queda aún mucho más por conquistar.

El pueblo evangélico en España (hermanos, Bautistas, Pentecostales, Reformados, Episcopales, Iglesia de Cristo, Iglesia Independiente y Adventistas) tienen una membresía comulgante de 48.000 y una membresía congregante de más de 150.000, 700 lugares de culto, 340 obreros nacionales y 250 matrimonios de obreros extranjeros (cifras obtenidas en 1979).

España tiene más de 37 millones de habitantes distribuidos en 8.194 ciudades y pueblos, pero lamentablemente solo 378 tienen el testimonio evangélico, 7.816 no lo tienen todavía. ¡Tremendo reto que tienen por delante los evangélicos! Hablemos al Señor delante del Trono de Dios de las necesidades de España. Insistamos en un despertar espiritual.

Luis Guillén


 
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Comentarios: 3

  1. soles

    Hay mucho trabajo por llevar a cabo, distribuir la Biblia de Reina y Valera por todos esos pueblos, en España, sin presencia evangélica.

  2. soles

    La Biblia de Reina y Valera, escrita en castellano, en España, en el siglo XVI. Por cierto, dentro de poco será el aniversario de la Reforma protestante.

  3. soles

    La Biblia cuesta 3 euros, más barata imposible. Lo único que hace falta a la Biblia de Reina y Valera son los mapas del antiguo Israel, de Egipto.

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