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Así lo veo: El bautismo de risa (2da parte)

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1996.2

Por el Dr. George Wood

Traducido por Cecilia Marty

 

En la Primera Parte el Dr. Wood señala que la Biblia nos impone el deber de indagar acerca de la validez de una experiencia espiritual. Hace ver que algunas experiencias deben ser normativas, que se presentan en la Biblia como patrón de la vivencia cristiana, mientras que otras son singulares.

 

El avivamiento actual del gnosticismo

HACIA FINES DE la era de los apóstoles y en el comienzo del siglo II surgió una herejía en el movimiento cristiano que se llamó gnosticismo. El nombre se derivó de la palabra griega “gnosis” que quiere decir “conocimiento”.  Los gnósticos decía haber recibido revelaciones extrabíblicas. Estaban en demasía fascinados con el mundo invisible y con las jerarquías angelicales. Uno no era “espiritual” a menos que creyera en este conocimiento oculto, que aceptara esta cartografía del mundo de principados y potestades. Pablo advirtió a los colosenses acerca de los que lograban mañosamente engañar al cuerpo de Cristo con la introducción de conocimientos “ocultos” que carecían de fundamento apostólico alguno.

No permitan que nadie que le encanta fingir humildad y adorar a los ángeles los prive del premio. El tal hace alarde de lo que ha visto, y su mente natural lo hincha de vanidad. Ha perdido contacto con la Cabeza, por la que todo el cuerpo, alimentado mediante la unión de sus articulaciones y ligamentos, crece según Dios lo hace crecer. Colosenses 2:18,19.

La próxima vez que una nueva “ola” doctrinal llegue a su iglesia, plantéese lo siguiente:  Si esto es tan importante, ¿por qué  Jesús no lo mencionó antes? ¿Por qué no existen referencias ni mandamientos bíblicos al respecto? ¿Por qué no aparece ni en el pensamiento ni en la práctica de la iglesia del primer siglo?

Nos hicimos estos planteamientos a principios de siglo con respecto al moderno derramamiento del Espíritu Santo. Por ello, el Espíritu Santo dio a luz el Movimiento Pentecostal para recuperar lo que se había perdido. Pero, ¡él nunca nos creó para inventar lo que nunca existió!

Los gnósticos despreciaban al creyente bíblico. Se jactaban de poseer un conocimiento “oculto”.  Comían carne mientras los demás apenas tomaban leche. Se consideraban maduros porque entendían “lo profundo de Dios”. Debemos estar prevenidos sobre la resurgencia de un nuevo gnosticismo en la iglesia actual que lleva a las personas más allá de un fundamento bíblico seguro hacia una órbita de personalidades persuasivas que promocionan y venden sus propias ideas y experiencias. Estas personas no obedecen el mandato apostólico “que prediques la palabra…” 2 Timoteo 4:2.  Prefieren aprovecharse del cuerpo de Cristo a cambio de una ofrenda, o de fama, vender su elixir espiritual que hasta ahora permanecía oculto.

Debemos además estar prevenidos para que este énfasis gnóstico, gemelo del misticismo oriental de la Nueva Era, no invada furtivamente la adoración cristiana.  Este énfasis busca elevar al que busca a Dios a un estado de conciencia alterado donde cesa el raciocinio y el adorador flota inerte en el divino “om”, el estado yoga de vacío mental. Aunque la adoración neotestamentaria llega a los sentidos y las emociones, hace también partícipes a la mente y la voluntad.  A los místicos espirituales de Corinto Pablo les recordó que “..los espíritus de los profetas están bajo el control de los profetas, porque Dios no es Dios de desorden sino de paz.” 1 Corintios 14:32,33.

 

Sola Scriptura

A mediados de abril de 1995 me encontraba en Italia donde la Virgen que llora atraía muchísimo más la atención de los medios de comunicación que el bautismo de la risa ha atraído en las Américas y en Europa. Han aparecido en primera plana las fotos de las mejillas teñidas en sangre de esta Virgen.

Ya que me encontraba en esa zona y sentía curiosidad, pasé por la pequeña iglesia de San Agustín en las afueras de Civitavecchia, la parroquia a la cual pertenece la Virgen. Hablé con varios vecinos. Algunas mujeres en la iglesia me dijeron que habían visto la sangre de la Virgen. Pruebas de ADN [ácido desoxirribonucleico, sustancia química presente en todo ser vivo que tiene caracteres diferentes para cada individuo] han comprobado que la sangre es humana y del sexo masculino. Supuestamente se trata de la sangre de Jesús. (¿Será la sangre de alguien que falsifica el fenómeno?)

Como resultado, en Semana Santa de 1995 el tema de actualidad del pueblo y de la mayor parte de Italia se centró no en la muerte y resurrección de Cristo, sino en una imagen de María que lloraba sangre.

En calidad de evangélicos y creyentes bíblicos, no demorararíamos en lo absoluto para evaluar este fenómeno de la Virgen llorosa a la luz de las Escrituras. Resuena en nuestros oídos la amonestación de Martín Lutero: “sola scriptura”. Reconocemos que esta Virgen que llora se manifiesta dentro de un sistema religioso que abiertamente ha acogido enseñanzas extrabíblicas, tales como las oraciones a los santos, el purgatorio, la transubstanciación, las indulgencias, la primacía papal, la oración por los muertos, la inmaculada concepción, la virginidad perpetua de María y la ascensión de su cuerpo hacia el cielo donde se desempeña como comediadora ante Dios.

¿Por qué me refiero a la Virgen llorosa dentro del contexto del bautismo de risa? Si aceptamos a ciegas todos los fenómenos extrabíblicos, basándonos sencillamente en nuestros sentimientos, experiencias, o en el hecho de que no tienen explicación humana, nos arriesgamos a adentrarnos en una corriente de subjetividad muy peligrosa.  Con el pasar del tiempo nos arrastrará, tal como lo hizo con la iglesia Romana, llevándonos más y más lejos del cristianismo bíblico.  Dicha corriente puede crear a la larga una generación que sea presa fácil de un engaño tan abarcador que pueda terminar separándola de Cristo.  Mateo 24:24.

No sería inadecuado que los pentecostales errasen por ser demasiado cautelosos. Lo mejor sería mantenernos dentro de la seguridad de la esfera bíblica y no adentrarnos en las zonas peligrosas de fenómenos espirituales que ocurren justo afuera de la circunferencia de la Palabra escrita. ¿Por qué centrarnos más en experiencias o doctrinas periféricas cuando al contrario podemos darle el enfoque central a nuestro Señor, a su doctrina y la de sus apóstoles?

 

El antídoto

¿Cómo puede el cuerpo de Cristo volverse inmune ante las continuas ráfagas doctrinales que nos azotan en la actualidad?  Me he dado cuenta que la mejor respuesta a este planteamiento no es tornarse en un crítico negativo, un apologista despedazante, ni en un espadachín doctrinal carente de amor. Las personas con un Espíritu de mezquindad no ayudan en lo absoluto ni al mundo ni la iglesia. Tristemente sobran los ejemplos de personas cuya ortodoxia teológica es sólida pero su comportamiento no concuerda con el fruto del Espíritu.  Lanzan saetas que siembran discordia, ambición egoísta, disensión y división en vez de sembrar amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.  Gálatas 5:19-22.  Y a propósito, ya que el último fruto del Espíritu mencionado es el dominio propio, ¿por qué será que la falta de dominio propio es característica y aun se celebra, en la manifestación de la risa?

Hacia fines de los años setenta y principios de los ochenta, como pastor protesté fuertemente en contra del llamado movimiento de la palabra de fe. Decían que si un enfermo no recibía la sanidad era por su propia culpa. Las únicas dos cosas que pueden impedir la sanidad son el pecado y la incredulidad. Muy turbada, una muy querida creyente en la iglesia donde pastoreaba yo me comentó: “Por culpa de ellos, no sólo tenía que enfrentarme a la carga propia de mi enfermedad (esclerosis múltiple), sino que también debía llevar la carga aún más pesada de que yo era personalmente responsable de haberme enfermado y de quedarme enferma.”

Noté que mi predicación en contra de este énfasis se había tornado muy aguda. Cierto día sentí que el Espíritu Santo me decía con suavidad: “No tienes derecho a criticar el movimiento de la fe positiva. No brindas con regularidad en los cultos la oportunidad de que se ore por los enfermos.  Así que no tienes derecho a condenar a los que sí lo hacen.”

De inmediato me di cuenta dónde había errado. Al buscar corregir un desequilibrio, me había ido al otro extremo. A partir de entonces, en casi todos los cultos se daba oportunidad para que se ungiera y se orara por los enfermos.

¿Por qué en la actualidad se hace hincapié en la risa? Necesitamos reconocer que vivimos en una sociedad que prefiere el microondas al horno. Lo queremos todo ahora.  La experiencia de la risa es gozo por microondas. He hablado con algunas personas que a través de la risa han tenido una liberación genuina e instantánea de la depresión. He estado en cultos donde la risa parecía sumamente forzada, gutural, anormal. Era para llamar la atención. Sin embargo debemos reconocer que la alegría en calidad de fruto del Espíritu es relativo al desarrollo. Toma tiempo para desarrollarse al igual que ocurre con el amor y la paciencia. ¿No sería maravilloso que tuviéramos un avivamiento de la paciencia donde fuéramos instantáneamente inoculados contra la impaciencia?  Pero, ¿atraería un énfasis sobre la paciencia el mismo grado de interés de las multitudes como lo hace el énfasis sobre la risa?

La alegría debiera formar parte intrínseca de nuestra vivencia cristiana. Fluye de nuestra relación con Jesucristo. ¡Ya que sabemos que él ha vencido sobre el pecado, la muerte, el infierno, el diablo y la tumba, nuestra vida está llena de triunfo!

Jesús mismo nos dio una vista panorámica del verdadero bautismo de risa cuando relató los cuentos de las cosas que estaban perdidas. El permiso que nos da para que nos regocijemos es antídoto agradable que rompe con cualquier énfasis falso o aberrante demostrado en el actual bautismo de risa.

Cuando el pastor encuentra a la oveja perdida, ¿qué hace?

… reune a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo; he encontrado la oveja que se me había perdido.” Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse. Lucas 15:6,7.

Además, cuando la mujer encuentra la moneda perdida, ¿qué hace?

 Reune a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que había perdido.”  Les digo que así también hay alegría en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.  Lucas 15:9.10

Por fin, cuando el hijo pródigo vuelve a casa, ¿qué dice el padre?

Traigan el becerro cebado y mátenlo. Celebremos con un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido encontrado. Lucas 15:23,24.

El verdadero bautismo de risa, al cual Jesús mismo se refiere es aquel que ocurre en la iglesia como consecuencia de la obra evangelística donde se experimenta la alegría sin límites de ver venir a Cristo a hombres, mujeres, niños y niñas no salvos.

Antes que ocurra esta clase de avivamiento falta trabajar arduamente y esforzarse. El pastor busca las ovejas perdidas, la mujer busca la moneda perdida, el padre sufre por su hijo perdido.

Conforme llegamos al fin de este siglo, Dios conceda que el cuerpo de Cristo experimente esa clase de avivamiento -una era de evangelismo sin precedentes donde los creyentes celebran de verdad haber encontrado lo que se había perdido.

 

Sugerencias prácticas

Concluyo compartiendo algunos consejos con aquellos pastores y líderes cristianos que están sinceramente preocupados porque haya avivamiento. Anhelan acoger lo que el Espíritu Santo hace y sin embargo desean evitar peligros y escollos que puedan hacerle daño al cuerpo de Cristo y a creyentes en particular.

 

1.  Introspección

El fenómeno de la risa debería incitarnos a examinarnos a nosotros mismos. ¿Tenemos la alegría del Señor?

La alegría fluye de nuestra relación personal con Jesús. Es el segundo fruto del Espíritu y le sigue al primero el cual es el amor. Gálatas 5:22. Primero viene el amor y luego la alegría.

Constantemente el Nuevo Testamento nos brinda ayudas prácticas acerca de cómo llegar a ser una persona que ama, Romanos 12:9-21 y 1 Corintios 13. La tentación que nos acecha es el deseo de recibir amor en vez de darlo. En Jesús hemos recibido por gracia a través de la fe el amor de Dios de manera sobreabundante. Una persona que es amada y que ama a otros manifiesta una vida llena de alegría.

¿No es ésta la razón por la cual Pablo pudo escribir la epístola de alegría, Filipenses, desde una celda en la cárcel? En ese momento no experimenta risotadas, sino puede decir constantemente: “Alégrense siempre en el Señor. De nuevo lo digo: ¡Alégrense!” Filipenses 4:4.

Nuestra alegría debe formar parte intrínseca de la formación del carácter del creyente.  No debe elevarse la alegría a un pedestal dentro de la virtud cristiana, como si se debiera constituir en el único rasgo prominente en la vida cristiana. Por contraste la alegría camina junto a sus compañeros: el amor, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio. La vida de demasiados creyentes se destaca por la falta de alegría, la desesperación, la depresión, el resentimiento, la amargura y la ira.

La obra del Espíritu Santo consta en reproducir exactamente en nosotros la vida de Jesús.  Aunque no existe registro bíblico de que Jesús se haya reído, él manifestaba la alegría.  Lucas 10:21; Juan 15:11. ¡El desea que su alegría nos acompañe! Por ende, debemos preguntarnos que si consciente o inconscientemente bloqueamos el fluir de su alegría en nuestra vida. ¿Hay pecados por confesar? ¿Falta de perdonar? ¿No confiamos en él durante las pruebas?

Es por esto que nuestra reacción inicial al denominado bautismo de risa no es una de censura ni condena, sino de introspección. ¿Irradia mi vida su alegría? De no ser así, es menester que mi vacío interior se transforme en hambre y sed de su presencia. Debemos permitirle al Espíritu Santo que nos indique qué medidas tomar para rectificar el problema.  Hay que permitirle que ore a través de nosotros en lenguas conocidas y desconocidas.

Pablo nos recuerda cuán valioso es orar en lenguas desconocidas. Somos edificados y fortalecidos, 1Corintios 14:4. Uno de los resultados de orar en el Espíritu es el reabastecimiento de la alegría en la vida interior. Si durante mi comunicación en privado con el Señor él quiere derramar sobre mí una sobreabundancia de su alegría, tanto que hace que me ría ante su presencia, entonces que permita que esté yo dispuesto a recibir todo lo que tiene para mí.

 

2. Reglamentación

Pablo  marca una clara distinción entre la edificación personal y la edificación de la iglesia.  En 1Corintios 12:14 establece un orden y reglamenta el uso público del don de lenguas. En privado, habla en lenguas aún más que los corintios mismos. Sin embargo, cuando se manifiesta en los creyentes el don de lenguas en público con un mensaje para la iglesia, deben hablar uno por vez, el mensaje en lenguas debe interpretarse y no debe haber más de tres mensajes por reunión.

A los hermanos de la iglesia de Corinto les gustaba hablar en otras lenguas. Su fascinación y atracción era tal que les llevaba a una expresión pública excesiva de las lenguas.  Ocurre en la actualidad que algunas iglesias se sienten atraídas a la risa y a otros fenómenos.  Sin embargo, hay que mantener una perspectiva bíblica.

a. Hay que tener en cuenta  a los que no son creyentes. Aún si un don bíblico tal como el don de lenguas sin interpretación hace que el inconverso rechace el evangelio, cuánto más un don no bíblico, tal como la risa levantará barreras para el incrédulo.  “¿…no dirán que están locos?” 1 Corintios 14:23.

b. Es menester edificar a la iglesia. Puede que lo que edifica a una persona no edifique a la iglesia entera. Supongamos que en 1Corintios 14:4,5 sustituyéramos a la risa por el don de lenguas.  Obtendríamos entonces una norma que nos ayudaría a mantener el orden de la risa dentro de la iglesia.

 El que [se ría] se edifica a sí mismo, el que profetiza edifica a la iglesia.  Yo quisiera que todos ustedes [se rieran], pero preferiría que profetizaran. El que profetiza [o sea predica, habla con apremio] es superior al que [se ríe], a menos que también interprete, para que la iglesia reciba edificación.

Ahora bien, en cuanto al pasaje anterior no pienso en ningún momento que Pablo elevaría el fenómeno de la risa a la misma importancia y posición que ocupa el don de lenguas; por lo tanto, es sumamente improbable que hubiera dicho “quisiera que todos ustedes se rieran”.  Pero mi premisa es que nos compete preocuparnos por edificar la iglesia. A aquellas personas que utilizaron el don de lenguas incorrectamente en la iglesia de Corinto y a los partidarios del fenómeno de la risa, Pablo les dice bajo la inspiración del Espíritu Santo:

Ya que tanto anhelan tener dones espirituales, traten de sobresalir en los dones que sirven para edificación de la iglesia. 1Corintios 14:12.

c.  El amor y no los dones espirituales ni la risa debe ser el punto de enfoque. Es por ello que 1 Corintios 13 se ubica entre los capítulos 12 y 14.  Qué triste es ver que hay personas que insisten en ejercitar la risa a expensas de dividir la iglesia. Tanto los que se ríen como los que no lo hacen se beneficiarían si pusieran todo comportamiento a prueba utilizando el modelo de 1 Corintios 13.

Es importante además incluir a Romanos 14 y 15 dentro del imperio del amor. Es posible que a veces los creyentes difieran en cuanto a las prácticas  “periféricas”.  Debido a ello es importante parafrasear la amonestación de Pablo a los creyentes que estaban divididos en cuanto a comer carne ofrecida a ídolos. “No destruyas la obra de Dios por causa de [la risa].” Romanos 14:20.

 

3.  No se vuelva un aguafiestas

Como líderes nuestro deber no es despreciar la experiencia de aquellas personas que testifican haber tenido un nuevo encuentro con Dios. Nuestro primer deber es el de regocijarnos con ellos por la victoria o la liberación que han experimentado. Conforme los acogemos en la nueva alegría que han descubierto hacemos posible por medio de nuestro lazo personal convertirnos en personas que alientan.  Podemos apoyarlos en su crecimiento en Cristo.

Pablo sabía que existían problemas en la iglesia de Corinto, pero no comienza su primera epístola dirigida a ellos atacando a los creyentes ni denigrando su valor ni su fe. Les brinda “gracia y paz”. Una vez establecido el lazo entre ellos, se le facilita ayudarlos a madurar en el Señor. A veces los corrige suavemente; otras, de manera cortante. Sin embargo, Pablo en todo momento manifiesta el amor y el cuidado pastoral que siente por la grey de Dios. Sigamos su ejemplo.

 

4.  La tendencia a lo extrabíblico

El avivamiento pentecostal de la actualidad rebosa de ejemplos de personas que se centraron en un énfasis o en una experiencia extrabíblica. Conforme se fue desarrollando el llamado “ministerio”, se aventuraron más y más lejos de los parámetros de las Escrituras. Hubo quienes en una época fueron poderosos predicadores y luego se descarriaron completamente de la sana doctrina bíblica.

Parece que reírse en el Espíritu queda justo al borde de la esfera de la sana doctrina. A diferencia del don de lenguas, milagros o discernimiento, por ejemplo, reírse en el Espíritu no se menciona ni se aprueba en las Escrituras. Tampoco se lo condena.

No obstante, existen dos peligros claros ligados al fenómeno actual de la risa:

a. Que se le dé mayor importancia  a la risa que a la experiencia bíblica del bautismo en el Espíritu Santo o a la experiencia de orar en lenguas individualmente.

Si nosotros, sin pensarlo, empezamos a desmerecer una experiencia genuina que enseña la Biblia a favor de experiencias nuevas para las cuales no hay mandatos ni ejemplos bíblicos, el avivamiento pentecostal se desmoronará en cuestión de una generación. Basándose en la Biblia, uno puede decir con toda seguridad: “Si no has sido bautizado en el Espíritu Santo, no has recibido aún todo lo que Dios tiene para ti”. Pero uno no podrá decir por la Biblia: “Si todavía no has reído en el Espíritu, no has recibido aún todo lo que Dios tiene para ti”

La risa es algo fuera de lo común; hablar en lenguas es el patrón bíblico normativo.

b. Una vez que uno se desvía de experiencias con fundamento bíblico y acoge fenómenos espirituales de cualquier clase, es muy posible que la tendencia será seguir desarrollándose en manifestaciones extremas. Tomemos el ejemplo actual que se ve en algunas iglesias. Hay personas que han empezado a rugir, y hasta a ladrar. Explican que los rugidos representan el “León de Judá”. No tengo idea alguna de lo que representen los ladridos. Pero sin duda sé que si el Espíritu del profeta está sujeto al profeta como enseña 1Corintios 14:32, entonces ciertamente el Espíritu del que ruge y del que ladra está sujeto a la persona que lo hace.Hay veces que a las cosas hay que llamarlas por su nombre. No vacilo un instante en decir que lo del ladrido y el rugido es algo “extraño”. O hemos errado y esto proviene de la carne netamente o se trata del diablo que ruge y sus perros que ladran. La carne es capaz de provocar un tremendo alboroto. Que no se suma la iglesia pentecostal en un misticismo completamente desprovisto de todo fundamento bíblico.

   

El consejo de Gamaliel

Algunos, basándose en las palabras de Gamaliel, han aconsejado que no deberíamos tratar de poner a prueba estas manifestaciones.

Si este propósito o esta actividad es de origen humano, fracasará. Pero si es de Dios, no podrán ustedes detenerlos; no harán más que luchar contra Dios. Hechos 5:38,39.

En lo que concernía a los apóstoles y a la iglesia de Jesucristo, estas palabras del maestro de Pablo eran las indicadas. Sin embargo, Pablo nunca siguió el consejo de su profesor cuando se trataba de enfrentar la falsa doctrina infiltrada en la iglesia. No basa la validez de ninguna doctrina en el éxito percibido por otros, en la aceptación que tenga, ni en el crecimiento de la misma. Más bien insistía en que fuera fiel a Jesucristo. Si se supusiera que utilizáramos siempre la prueba de Gamaliel, entonces tendríamos que considerar a muchas cosas como procedentes de Dios cuando en realidad no es así. Ni el islamismo, ni el budismo, ni sectas como los mormones o los testigos de Jehová han cesado todavía. El hecho de que continúen creciendo estas religiones no significa en lo absoluto que sean válidas.

Hace poco visité en Roma la prisión desde donde se cree que Pablo escribió 2Timoteo antes de ser ejecutado por César. Lo habrían tenido que bajar a la celda por un agujero en el techo. Desde el frío húmedo de esa celda en penumbra los rayos de sus brillantes palabras nos llegan al corazón hoy. Termina la epístola dándole a Timoteo y a todos los creyentes de hoy el siguiente mandato: “Que prediques la palabra”. 2 Timoteo 4:2. No dice: “Predica tu propia experiencia. Predica lo que está de moda. Predica acerca de puntos insignificantes como si fueran los más importantes. ¡No!  Dice: “Que prediques la palabra!” ¿Y por qué lo ordena?  Porque “llegará el tiempo en que no tolerarán la sana doctrina”.  2 Timoteo 4:3.

Existen muchas diferentes clases de doctrinas, pero sólo algunas son sanas. Sólo la sana doctrina produce la salud y el bienestar espirituales, una semejanza a Cristo, la santidad.

Lo que la iglesia necesita hoy más que nunca son personas que enfaticen la Palabra de Dios, que expliquen fielmente la verdad eterna que nos ha sido dada por medio de la inspiración del Espíritu Santo. En calidad de ministros y predicadores del evangelio, guardemos celosamente el tesoro que se nos ha confiado. Cuando la Palabra de Dios no es proclamada fielmente la gente cae en seguida en errores doctrinales y se desvían del centro, de Jesucristo y de su obra en nuestra vida por medio de la gracia.

Todos rogamos a Dios que nos conceda un avivamiento maravilloso y capacite a su iglesia con el poder necesario para dar testimonio de su nombre en toda la tierra. De veras el Espíritu Santo ha comenzado su obra restauradora. Cuando ocurre un avivamiento genuino, siempre se destaca por un profundo arrepentimiento, una pasión por la santidad, un profundo afán por el ayuno y la oración, un resurgimiento de los dones y frutos del Espíritu, una unidad en el Cuerpo, una liberación de los oprimidos, una música bendecida por Dios, una vida y predicación centradas en Cristo, prodigios y maravillas, un evangelismo fervoroso y esfuerzos misioneros, un aumento en la cantidad de jóvenes preparándose para el ministerio a tiempo completo, menos problemas sociales y de delincuencia y, por sobre todo, la salvación de los perdidos.

¡Señor, derrama sobre nosotros esta clase de avivamiento!

 

 

 

 

Nota:  Toda cita del Nuevo Testamento se ha tomado de la Nueva Versión Internacional.

George Wood


 
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1 Comentario  comments 

Una respuesta

  1. Nelson Gonzalez

    No estoy de acuerdo, con esta practica, me parece que la biblia no tiene nada que hablar del bautizmo de la risa. Encuentro en la biblia, el bautismo, en agua , en Espíritu y en fuego. Pero en risa, me parece mas algo, fuera de contexto. Reprendería en él nombre de Jesús, ese espíritu.

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