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Quiero ser espiritual

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1991.2


Por Pablo Kazim Gury

 

 

¿Qué significa ser espiritual? ¿Cuál era el concepto de Pablo de la espiritualidad? ¿Qué concebía la iglesia de Corinto? ¿Qué dicen los maestros de la actualidad del llamado “Movimiento de la Súper Fe”? Si lleváramos a cabo una encuesta de las congregaciones pentecostales y carismáticas, tal vez escucharíamos ideas como las que expongo a continuación: “Una persona espiritual ora y Dios responde” “Una persona espiritual recibe dones del Espíritu y los ejerce de forma poderosa.”. “Una persona espiritual vence el pecado tanto en el campo de batalla interior (la carne) como también en el exterior (el mundo, el diablo)”. “Una persona espiritual es bendecida por Dios y tiene mucho éxito.” La iglesia de Corinto definía la espiritualidad de manera parecida a las ideas que acabo de mencionar. La congregación le informó a Pablo que, aunque él había fundado la iglesia, ellos ya se habían pasado de las enseñanzas de él. Es más, ellos se avergonzaban de la vida y del ministerio de Pablo. Y las cosas no han cambiado mucho en los casi dos mil años de historia eclesiástica.

 

Pablo reacciona severamente en 1 Corintios 4:6-13, 16. Desafía las ideas de los corintios que se creen superiores. Se presumen de ricos, de reyes, de prudentes, de fuertes, de honorables. Pablo señala que los apóstoles están sentenciados a muerte, que han llegado a ser un espectáculo para el mundo. Son insensatos por amor de Cristo, son débiles, padecen hambre, no tienen morada fija, y los maldicen. Termina el argumento rogándoles a los corintios que lo imiten.

 

En ninguna parte de ese pasaje afirma Pablo las ideas de esa congregación. Dice que no son lo que dicen ser. Tal vez parezca un tonto, pero su vida refleja el evangelio de un Salvador crucificado.

 

La clave para entender ese pasaje se halla en el versículo ocho. Ante la espiritualidad falsa, Pablo quisiera que ya hubieran llegado a ser reyes para que él reinara juntamente con ellos. Pablo no afirma que reina, sino que espera hacerlo algún día. ¿Cómo hemos de entender el reino futuro de Pablo?

 

Jesús proclamó que el Reino de Dios había llegado. En aquel tiempo los judíos creían que Dios estaba al punto de terminar con este siglo malo y de introducir “el fin”. El pecado, la enfermedad, los demonios y el mal son características de este siglo. Serán reemplazados con la justicia, la salud y la paz que caracterizan al Reino de Dios. Pero Cristo no inauguró el Reino en la tierra, sino que murió. Después de su resurrección, sus discípulos se preguntaban si ya era la hora para la llegada del Reino. Hechos 1:6. Pero Jesucristo se fue y envió al Espíritu Santo. ¿Qué sucedió con el Reino?

 

Pedro comienza a predicar el día de Pentecostés con un pasaje de Joel. “En los postreros días…” Hechos 2:17. Si ya se había ido el Mesías, ¿por qué anunciaría Pedro “el fin”? Con la llegada del Espíritu Santo los apóstoles empezaban a comprender que Jesús había venido para introducir el principio del fin. En cierto sentido el fin había llegado ya, pero en otro sentido el fin todavía no estaba en su plenitud. ¹

 

La presencia del Espíritu en la iglesia creó tensión. Los creyentes somos el pueblo del porvenir que todavía vive en el presente. Sabemos lo que ha de traer el futuro, pero solo en parte podemos experimentarlo. Estamos ya justificados, pero no perfeccionados. Ya estamos libres de temor a la muerte; sin embargo, encaramos la muerte. Satanás ya está derrotado, pero seguimos batallando contra poderes espirituales.

 

Pueden surgir dos errores posibles como resultado de la tensión entre el Reino “llegado ya” y el Reino “no llegado aún”. Si se pone demasiado énfasis sobre el Reino “no llegado aún” , oraremos sin esperar nada. Es obvio que Jesús no pretendía eso cuando enseñó a sus discípulos a orar: “Venga tu reino… como en el cielo, así también en la tierra.”

 

El error de los corintios era un énfasis exagerado sobre el Reino “llegado ya”. Pensaban que como la sanidad divina es una señal del Reino, y si ya llego ese Reino, entonces Dios tiene que sanar a todos. Ningún creyente debe sufrir jamás, ni tener sed ni hambre. Ninguno debe llevar ropa gastada porque ya llego el Reino en su plenitud.

 

Reacciona Pablo con sarcasmo. “¡Y ojalá que reinaran ya!” Así se habría inaugurado el Reino “llegado ya” y el Reino “no llegado aún” que esperamos en la actualidad estaría aquí. Pablo no procura avergonzar a los corintios, sino más bien amonestarlos (vv. 14). Él desea que lo imiten (vv. 16) porque él imita a Cristo.

 

Los corintios se perciben como personas sabias. Se han pasado más allá de la insensatez de Pablo. Ellos querían la sabiduría más profunda del evangelio. Pablo les daba leche. Los griegos deseaban recibir enseñanza elocuente. A algunos les gustaba Apolo, a otros les gustaba Pedro. Los judíos buscaban señales y lo único que señalaba Pablo era la cruz.

 

Los corintios entendían mal, debido principalmente a una teología equivocada de la cruz. A los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura (1:18). La sabiduría humana no puede comprenderlo. La cruz destruye y pone a un lado la sabiduría humana (1:19). Se debe a la sabiduría divina el hecho de que la gente no puede conocer a Dios a través de la sabiduría humana (1:21).

 

Ningún hombre nos hubiera diseñado la salvación de esa manera. Pero en el plan divino uno se salva sin que se tenga en cuenta la mucha sabiduría alcanzada y así no tiene motivo para jactarse. Los corintios anhelaban poder y sabiduría. Pensaban que Dios tiene que dar evidencia de su grandeza y que con nuestra sabiduría juzgaremos si Él sale aprobado de acuerdo con nuestro criterio. Pero a nosotros no nos toca dictar a Dios como se es Dios.

 

Los corintios, si se les hubiera preguntado, no habrían negado la cruz, pero como afirmaban vivir en el siglo venidero, rechazaban las implicaciones del “Reino no llegado aún” en su vida. Rechazaban a Pablo. ¿Cómo podría ser ese tipo un apóstol del Cristo resucitado? Era débil, no hablaba “sabiduría”, tenía una debilidad física. Ellos querían tener un apóstol que fuera partidario del “Reino llegado ya”.

 

El apóstol que Dios les envió conocía a Cristo y compartía la comunión de sus sufrimientos. Estar en Cristo significa que vivimos en la necesidad que apremia (7:26).

 

El pueblo de Dios está consciente de la gloria venidera, pero se encuentra todavía en este mundo.

 

Puede un creyente sufrir en el “Reino llegado ya” pero a la vez regocijarse por la seguridad que tiene del “Reino no llegado aún”. Buscar gloria por una liberación de la cruz es desviarse del camino de la sabiduría y poder divino. La verdadera gloria de Dios se manifiesta a través de la cruz.²

 

La herejía de Corinto vive aún y está robusta en una iglesia no muy lejos de la iglesia a la que asiste el lector. Hoy abundan los que predican que si uno ejerce la fe, estará libre de toda enfermedad, de la pobreza, de tragedia y se le asegura una vida larga.

 

Si a Pablo mismo se le invitara a predicar a una congregación de los que predican esa clase de fe, no sería bien aceptado. Pudiera ser que se le preguntara acerca de algunas referencias personales en sus epístolas, tales como las siguientes:

*…a Trófimo dejé en Mileto enfermo (2 Timoteo 4:20)

* [Epofrodito] estuvo enfermo a punto de morir (Filipenses 2:27).

* Usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades (I Timoteo 5:23)

 

“El Movimiento de la Súper Fe” se parece a los corintios que querían que su apóstol fuera un hombre que tuviera la fe de echar fuera toda enfermedad.

 

Si Pablo fuera a escoger 2 Corintios 4:16-5:5 para el texto de su mensaje se le acusaría de confesión negativa. Escuchémosle.

 

* Nuestro hombre exterior se va desgastando (4:17)

* Si nuestra morada terrestre, este tabernáculo se deshiciere… (5:11)

* Porque los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia… para que lo mortal sea absorbido por la vida (5:4)

 

Pablo confiesa que se va muriendo el cuerpo. Los proponentes de la súper fe dirían que el que así habla manifiesta falta de fe, y que la condición física de Pablo fue creada por las mismas palabras de Pablo.

 

Seguiría su mensaje ese apóstol diciendo que, aunque gemimos anhelando ver el día en que se redima toda la creación, somos sellados con el Espíritu que da las arras que su casa mortal y corruptible será cambiada por una casa incorruptible que estará libre de pecado, dolor y enfermedad. El Espíritu es la confirmación de que ha comenzado el proceso, no que ha terminado.

 

Si Pablo escogiera 1 Corintios 15 para la base bíblica de su sermón, tal vez se le acusaría de negar la capacidad de la fe de proteger a los creyentes de la enfermedad. Acerquémonos:

 

* El cuerpo se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción (v. 42)

* El cuerpo del creyente se siembra en deshonra y debilidad (v. 43)

* El cuerpo es mortal. Pero al sonar la última trompeta se vestirá de inmortalidad (v. 53)

 

Con frecuencia se estima que el tema principal de 1 Corintios 15 es: Una apologética de la resurrección de Cristo. No es ese el tema. Se da por sentado en 15:13. Más bien Pablo defiende el punto de la realidad futura de la resurrección de los muertos. Algunos de esa iglesia no esperaban ese acontecimiento (15:12). Otros tal vez creían que ya se había llevado a cabo (2 Timoteo 2:17, 18). Aun otros pueden haberlo espiritualizado.

 

Lo que sí se ve es que los corintios rechazaban la idea de un “Reino no llegado aún”. Pensaban estar viviendo en la era de la plenitud de bendiciones divinas. Pablo hace pedazos esa idea al decir que Cristo es las primicias del siglo venidero. Se califica el presente como no del Reino (15:23). Pablo informó a los corintios e informa al “Movimiento de la Súper fe” que si uno enseña que la salud perfecta está disponible en estos días, tal persona tiene que negar la resurrección futura de los muertos. Pablo da por sentado que la resurrección es la culminación de la escatología.

 

Los partidarios del mencionado movimiento creen que Jesucristo tuvo dos muertes: una física y otra espiritual. Enseñan que el Señor murió físicamente para que pudiera pasar por una muerte espiritual e ir al infierno donde volvió a nacer. Creen que a través de tres días infernales se pudo pagar la deuda legal que Dios debía a Satanás. La muerte física de Cristo, según ellos, no puede hacer expiación. Su sangre no cubre nuestros pecados. Con ese punto de vista, pasan por alto enseñanzas bíblicas como las siguientes:

 

*Triunfó sobre los principados y potestades en la cruz (Colosenses 2:15).

*Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (1 Pedro 2:24).

*Participó de carne y sangre para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte. [El contexto es la muerte humana) (Hebreos 2:14, 15).

*Fuisteis rescatados… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación (1 Pedro 1:18-19). [El trasfondo es todo el sistema sacrificial de sustitución en el Antiguo Testamento.)

*Tenemos redención por su sangre (Efesios 1:7).

 

Parecería que los maestros del “Movimiento de la Súper Fe” tienen un concepto equivocado de la cruz. La expiación es tan fundamental en la doctrina cristiana que ese error haría que se pusiera en duda el cuerpo total de sus interpretaciones.

 

La verdadera espiritualidad se centra en la cruz de Jesucristo. Una persona espiritual conoce la tensión entre el “Reino llegado ya” y el “Reino no llegado aún”, y ora. Espera ver ese Reino revelado en esta época, mientras está a la expectativa de la llegada de su plenitud en la era venidera. No nos sorprende que quienes insinúan que esa tensión ya no existe, que la plenitud del Reino de Dios ya está disponible, hayan dado con una manera de reducir la importancia del sufrimiento físico de Jesús.

 

¹ Gordon D. Fee, Corinthians, a Study Guide (Una guía al estudio de las cartas a los corintios) Bruselas: Instituto Internacional por Correspondencia. 19 página 85.

² op. cit., página 86.

 

Pablo Kazim Guri es profesor de química y física a nivel de bachillerato. También es pastor asistente en una iglesia de las Asambleas de Dios en Irvine, California. Él y su esposa Sandra tienen una hija, Ana Elisabet.

 

Pablo Kazim Gury


 

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