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Venezuela experimenta el favor de Dios: “La arepa nuestra de cada día, dánoslo hoy…”

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2017.3

Por Esteban Pari Mollo

 

Así sería la expresión de un venezolano. Sorprende encontrar tantos diferentes tipos de arepas (el pan venezolano), tales como la arepa jojota, arepa pelada, arepa de harina pre cocida, arepa andina y otras.

Gracias a Dios, logramos probar cada una de ellas en Valencia de Coro, Venezuela, lugar donde se realizó el módulo V de la Facultad de Teología con 32 estudiantes, los días 14 de agosto al 1° de septiembre del presente año (2017), a pesar de un ambiente de mucha incertidumbre y conflictos sociales. Vale la pena saber lo que ocurrió en este módulo. El propósito de este artículo es contar las maravillas de Dios en favor de siervos que buscan a Dios con todo su corazón como también aprender de personas que Dios usa para su gloria y honra.

Fue un módulo caracterizado por fervor y milagros, un distintivo evidente de la familia pentecostal. Por un lado, ardían los corazones de siervos y siervas que estaban dispuestos a ver el poder de Dios, la manifestación del Espíritu de Dios en sus vidas y por el otro lado, reinaba una serie de dificultades para efectuarse con tranquilidad el módulo planeado con mucha anticipación.

El rector Allen Martín, juntamente con la junta administrativa de la Facultad de Teología, se enfrentó a la decisión crucial de llevar adelante o suspender el módulo, por la situación que convulsionaba en todo el territorio nacional. Los hermanos de Venezuela, representandos por el pastor Ohtiel Morales, Vicepresidente Nacional de las Asambleas de Dios de ese país, mediante una carta manifestaron el deseo de realizar el módulo, aunque no se garantizaba totalmente la seguridad. La junta directiva de la Facultad de Teología también estaba dispuesta a que se llevara adelante dicho módulo, pero tomando las precauciones de la seguridad de los profesores.

Solo faltaba conocer el parecer de los profesores, así que llegó un correo electrónico el 2 de agosto, preguntando si aún había ánimo de viajar hasta una situación social muy inestable, expuesto a enfrentamientos inesperados.

Al pedir la arepa nuestra de cada día, debemos hacerlo en la voluntad de Dios

La voluntad de Dios era que se realizara el módulo en Venezuela ante cualquier pronóstico humano.

“¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!” (Hch. 4:19, 20; 5:29). El poder de Dios fluye en las personas que están dispuestas a obedecer la voluntad de Dios. Los milagros se ven en la voluntad de Dios en corazones fervientes del Espíritu.

Esto se pudo comprobar en los diferentes testimonios. Algunos estudiantes no tenían para pagar el módulo pero la obediencia fue mayor y obtuvieron los recursos de formas milagrosas. Conseguir alimentación era un desafío para 32 estuciantes y profesores, pero Dios no les dejó ni un día sin comida. Los profesores tuvieron que tomar un reto así como el profesor Rafael Mendoza de México y quien escribe, el profesor Esteban Pari de Bolivia.

Faltando tres días para el viaje, se me presentó un gran obstáculo. Se adelantó una cirugía a realizarse en lo que se denomina el triángulo de la muerte de poliposis nasal. Al salir de la cirugía no había ninguna seguridad de que el médico diera autorización para el viaje. Entonces se puso a orar a todo el pueblo cristiano boliviano mediante las redes sociales para que la cicatrización avanzara y Dios interviniera en la sanidad. También oraron los estudiantes venezolanos y la junta administrativa de la Facultad de Teología. La respuesta se vio cuando el médico me revisó faltando solo horas para el viaje. Yo estaba listo para recibir con resignación la respuesta si era negativa, pero con mucha sorpresa, el doctor dijo que sí, con la condición de que hubiera revisión en Venezuela y que regresare a su revisión inmediatamente. En la revisión médica en Coro, Venezuela la doctora me dijo que “es un milagro” que todo estaba intacto y siguiendo su curso la cicatrización de la operación. Lo complejo era que luego de haber viajado en avión, por la menor presión del aire podía haberse provocado una hemorragia. Dios tenía el control de todos los mínimos detalles que podrían haberse presentado en viaje y en la realización del módulo. El Señor sea glorificado en todo.

Hubo mucho gozo en los estudiantes que ya habían estado en clases por dos semanas. La junta directiva de la Facultad de Teología, glorificaron a Dios con Aleluyas. En los profesores hubo una actitud de obediencia a Dios.

Los profesores Rafael Mendoza, Devirmar Permalete y un servidor, fuimos testigos de los muchos milagros que ocurrieron durante el módulo. Durante esas semanas reinó la tranquilidad en las calles de todas las ciudades de Venezuela. Llegaron de diferentes lugares a Coro, la primera capital de Venezuela. Uno de ellos, el pastor Heldibrando Acosta tuvo que viajar más de veinticuatro horas en bus. Una tercera parte eran de una misma iglesia, Sion. Dios habló al selecto grupo de estudiantes, y restauró vidas y ministerios en las sesiones de cada clase que impartían los profesores.

Al pedir la arepa nuestra de cada día, debemos responder con mucho fervor

Dios responde a la necesidad de sus siervos mediante la torrentosa lluvia de gracia de su Espíritu. Jamás vienen las bendiciones materiales sin el acompañamiento del fuego ardiente de su Espíritu. El fervor es algo como la arepa, que no puede faltar en una mesa. Así mismo la manifestación del Espíritu Santo no puede faltar en nuestras vidas, menos en las clases de la Facultad de Teología, porque su lema es: “Transformados por el Espíritu y la Escritura.” Ambos elementos son necesarios, no solo pedirlos, sino dejar obrar a Dios en nuestras vidas en forma cotidiana.

Eso fue lo que ocurrió en las clases del módulo V guiada por el profesor Rafael Mendoza juntamente con Devirmar Permalete en las dos primeras semanas, la presencia de Dios sobre cada uno de los estudiantes, tocando corazones quebrantados. Los siervos de Dios, especialmente los pentecostales no podemos vivir y servir sin la presencia viva de Dios. Es una necesidad diaria de “estar” en la presencia de Dios, no solo ocuparnos de “hacer” por Dios. Se requiere tener tiempo “con Dios” que “para Dios.”

El tiempo con Dios es más importante porque se trabaja junto con Dios en todas las actividades, especialmente en el ministerio y se experimenta el descanso, la dirección divina, la protección de Dios, paz interior y satisfacción. Pero, cuando se ejerce ministerio para Dios, solo se hace un esfuerzo humano sin la presencia de Dios, pues uno se siente agotado, desanimado, frustrado, triste e impotente. Siente que Dios no está con él. Solo Dios puede llenar ese vacío y dar las fuerzas sobrenaturales. No trate de servir a Dios con sus fuerzas. Deténgase y vaya a la presencia de Dios para renovar sus fuerzas y servir con el poder de Dios.

 

Al pedir la arepa nuestra de cada día, debemos actuar con mucho agradecimiento.

Todo lo que se pide al Padre celestial, es para agradecer como el leproso agradecido. El agradecimiento quebranta el corazón humano, acerca y aumenta la comunión continua con Dios. Hay que dar gracias a Dios todos los días principalmente por lo que Dios es más por lo que hace. Fluyen las misericordias de Dios para conocer su propósito en medio de las grandes dificultades. Un corazón agradecido engrandece la gloria de Dios y honra su nombre sobre toda la tierra. En cambio, la queja denigra el carácter de Dios.

No se puede vivir sin arepas, así también no se puede estar agradecido a Dios por tanta misericordia, gracia, amor y bondad. Los agradecidos a Dios experimentan cada día las misericordias de Dios, así como declara Lamentación 3:3 “Tus misericordias son nuevas cada mañana.”

La misericordia de Dios fluyó tanto en los estudiantes como en los profesores al ver su mano poderosa cada día. Cada asignatura fue la respuesta de Dios a cada necesidad de los estudiantes. Dios fue respondiendo a cada inquietud. También confrontó con su Palabra a cada situación que uno estaba atravesando. Se pudo ver mucha misericordia, el cual desató en expresiones de agradecimientos, así como se puede evidenciar en sus dedicatorias o muestras de cariño donde abundan los agradecimientos.

“¡Mil gracias! Por venir a Venezuela en este tiempo tan difícil, pero Dios tenía un propósito al traerle y fue enseñar….espero verle nuevamente en el país.”

“Muchas gracias por aceptar venir a Venezuela contra todo pronóstico,…agradezco mucho su asistencia y enseñanza, le puedo decir que salgo de esta materia con otra perspectiva de la familia y crianza de los hijos.”

“Quisiera aprovechar estas líneas para expresar agradecimiento por su vida y por su familia que le permitió venir hasta Venezuela a pesar de la situación difícil.”

“Gracias profesor…al venir a darnos clases en este momento de crisis del país.… Le esperamos pronto.” Expresaron Betsi Sofía, Karen Morales, Carisbel y Amilcar Rodriguez.

No se quedaron atrás Mariant Chirinos, Rolando Dávila, Vicky Martinez, Arnaldo Arenas, Eva, Wilven Ugarte, Marienan Chirinos, Linda de Di Carlo, Wilmer Perez, Ruthdy Lameda, y otros que no pusieron sus nombres, quienes expresaron respectivamente su agradecimiento así: “Muchas gracias por compartir sus experiencias con nosotros y por tan útil contenido impartido.… Le apreciamos mucho.” “Gracias por su paciencia y por haber aceptado el reto de venir a venir a Venezuela y enseñarnos.” Profesor muchas gracias por venir a Venezuela para enseñarnos estos principios bíblicos.” “Profesor muchas gracias por venir y bendecir nuestra vidas.” “Pastor bendiciones, gracias por su esfuerzo, a pesar de su enfermedad u operación es un acto que demuestra su compromiso con la enseñanza.” “Gracias por edificar mi vida…” “Gracias por venir a Venezuela y compartir con nosotros.” “Agradecida estoy…. Ha sido muy enriquecedor, productivo y motivante su enseñanza.” “Gracias damos a nuestro Dios por el privilegio de conocerle y aún por todo su conocimiento impartido.” “Gracias por aceptar el reto de enseñarnos y capacitarnos para servir.” “Gracias por tomar tiempo para venir a enseñarnos, ha sido una gran bendición.” “Gracias por el esfuerzo que hizo al venir a nuestro país y darnos sus conocimientos.” “Gracias por venir a este país a formarnos en lo que Dios hará en medio de nosotros.” “Gracias por su paciencia y ayuda para con nosotros.”

Así fue como llovieron los agradecimientos, pero el Representante Nacional del ISUM, Gregorio José Acosta expreso de la siguiente manera: “Su presencia en nuestro país en especial en la ciudad de Santa Ana de Coro, ha sido un impacto positivo… Muy particularmente estoy agradecido por su enseñanza que enriquece mis conocimientos y me reta a buscar más y mejores metas en la enseñanza.” De la misma manera Alilia Sánchez dijo: “Deseo expresarle mis palabras de felicitación…no solo por sus amplios conocimientos de la materia, sino su humildad; observe como se quebrantaba cuando habla de la sujeción a Dios… Se le aprecia mucho, espero volverlo a ver en otro módulo.”

Finalmente, estoy tan agradecido con Dios por tanta misericordia de haber recibido sanidad plena en este viaje y haber entendido el propósito de Dios en el ministerio de la enseñanza. Experimenté el cuidado de Dios en momentos difíciles que superan al cuidado personal o el cuidado de otros, cuando se obedece a su voluntad y se confía plenamente en Dios. Estoy agradecido con todos los estudiantes del Módulo V y con Uslar Guerra y Devirmar Permalete, Representante Nacional de la Facultad de Teología, por su fina atención y cuidado. También estoy agradecido por el apreciado pastor Arnaldo Arenas y su esposa, quienes desde que pisó tierra venezolana atendieron con muchas consideraciones, incluido el traslado de Valencia a Coro y su retorno, hasta subir al avión.

“La arepa nuestra de cada día, dánoslo hoy” no fue una simple descripción del módulo V de la Facultad de Teología en Coro, Venezuela, sino una vivencia, una experiencia y una realidad.

Aprendimos a confiar en Dios, quien siempre estará dispuesto a darnos la arepa cada día, si se obedece su voluntad, si se busca la presencia de Dios con fervor, si se camina cada día agradecido a Dios y recibir tanta misericordia. Así fue la estadía de los estudiantes y profesores con mucho fervor y milagros. ¡Aleluya! Dios sea glorificado en todo tiempo en Venezuela.

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Esteban Pari


 

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