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Mirándonos al espejo: El camino a la autoevaluación

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2019.3

Por Christian Thorne

 

 

Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová”.  Lamentaciones 3:40

Deseamos de todo corazón servir al Señor con excelencia. Tenemos la necesidad de examinar lo que hemos venido haciendo para conocer el estado actual y el nivel de impacto de nuestra labor a favor de la iglesia de nuestro Señor. Metas claras, acciones bien definidas y una metodología efectiva serán determinantes para alcanzar los objetivos que perseguimos en nuestro ministerio, conscientes de que El Señor desea nuestro éxito para la gloria de su Nombre.

El Servicio de Educación Cristiana de las Asambleas de Dios (SEC), consciente de que vivimos tiempos peligrosos, donde la sana doctrina bíblica es amenazada por el neopentecostalismo, ministerios fraudulentos y hombres amadores de sí mismos; entiende la necesidad de formar ministros íntegros, fieles al llamado divino y a la fe que deseamos transmitir a la iglesia del Señor. Es por esta razón, y con el consenso del liderazgo educativo latinoamericano, que se creó la Asociación Teológica de América Latina (ATAL), la cual es nuestro organismo interno de acreditación y certificación para las instituciones teológicas y los ministros que en ellas enseñan.

La función de ATAL pretende llevarnos no solo a la excelencia ministerial, sino también a la conservación de las doctrinas bíblicas, contextualizadas a nuestra realidad geográfica y nuestro momento histórico. Hemos establecido altos y bien definidos estándares para nuestra membresía, que esperamos no sean para desaliento, sino más bien de motivación para servir a Dios en unidad y excelencia.

Somos conscientes de que la realidad educativa ministerial es diferente en cada región e institución de América Latina, donde han atravesado sus propios procesos, experimentando situaciones positivas y negativas que han edificado su identidad actual. ATAL pretende la unidad de criterios educativos, estandarizando los recursos teológicos, metodologías y competencias. Lograr esto requiere de la autoevaluación objetiva de cada una de nuestras instituciones formativas ministeriales. Esta labor puede ser incómoda, pero a todas luces beneficiosa para nuestra organización y su liderazgo

En aras de guiar precisamente este proceso de autoevaluación, el Centro de Recursos y Asesoría (CRA), a través de su Departamento de Calidad Educativa, ofrece asesoría a la Dirección Nacional de Educación Cristiana de cada país, mediante la realización de los Diálogos Estratégicos Nacionales (DEN). Su finalidad es que puedan evaluar la labor de sus Institutos Bíblicos en los últimos años, a partir del análisis de su declaración de Visión y Misión, permitiéndonos conocer que tan cerca están de esos postulados que los inspiraron al inicio de su labor. Como resultado se obtiene una declaración nacional y de consenso, que permita crear un plan de acción estratégico a corto, mediano y largo plazo, superando así sus propias deficiencias y alcanzar la excelencia.  A la vez, por su énfasis actual en la autoevaluación, los prepara para afrontar de forma exitosa el proceso de acreditación por parte de ATAL.

El DEN ofrece las herramientas e instrumentos de medición de la calidad integral, que le permitan una autoevaluación estratégica frente a las diez normas puntuales que califica ATAL en su proceso de acreditación. Estas son:

Norma #1: Visión, Metas y objetivos

Un viejo refrán latinoamericano dice “El que no sabe a dónde va, cualquier bus le sirve”, poniendo de manifiesto la necesidad de establecer metas claras si queremos implantar estrategias para alcanzarlas.

Las instituciones bíblicas deben responder al llamado divino de preparar a los que llevarán la buena semilla de la Palabra a todo el mundo, cumpliendo así la gran comisión. No obstante, surge la necesidad de que todos los actores en este proceso visualicen el mismo futuro, forma de alcanzarlo y recursos necesarios para su realización.

“…Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.(Lucas 14:28-30)

Servimos a un Dios de propósitos, que planificó de antemano nuestro futuro y nos invita a ejecutar su cumplimiento. Debemos procurar caminar todos juntos hacia la misma meta, en unidad y armonía.

Norma 2: Programas Educativos.

Una vez definida con claridad la visión y misión de la institución, ahora debemos procurar un programa educativo cónsono a esta declaración.

El programa de estudio debe ser balanceado, pretendiendo alcanzar de forma integral todas las áreas que constituyen el perfil del ministro que deseamos producir. Dicho programa servirá de guía a cada uno de los protagonistas del proceso educativo, estableciendo con un alto grado de certeza los objetivos, habilidades y competencias que en cada área de la preparación ministerial deben alcanzarse.

Somos responsables de preservar y transmitir la sana doctrina de Cristo, salvaguardando celosamente el mensaje, y que respondamos a las necesidades y circunstancias que estos tiempos nos exigen como ministros.

“…Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Tito 1:9

Todo proceso de preparación ministerial debe enfocarse en el ministro, y lo que le enseñemos determinará sin duda en quien se convertirá. Caminemos con pasos firmes en pos de alcanzar el desarrollo del carácter de Jesucristo en cada uno de nuestros ministros.

Norma 3: Profesorado y Personal Administrativo

La función central de nuestras instituciones teológicas es la formación de ministros conforme a lo que Dios en su Palabra establece. Escoger con propiedad el recurso humano, ya sea el personal de instrucción o administrativo, encierra una gran responsabilidad. Estos deben estar dotados de cualidades específicas, tanto de la “actitud” como de la “aptitud” correcta, para así ejecutar con atino lo que en la visión y misión se nos exige.

“…Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.2Timoteo 2:2

No se puede dar lo que no se tiene, por eso cada persona que participa en el proceso enseñanza-aprendizaje, debe procurar su propia instrucción si pretende instruir a otros. La capacitación continua y un carácter maduro en el Señor, serán elementos indispensables en el maestro, que con la guianza del Espíritu Santo, forjará en cada ministro el carácter de Cristo.

Más que una organización somos un organismo vivo, ya que somos el cuerpo de Jesucristo, y siendo así, es necesario que entendamos que quien enseña cumple un rol importante en la edificación de la iglesia del Señor.

Norma 4: Desarrollo Y Servicios Para El Estudiante

Debemos ser intencionales en concentrar todos los esfuerzos de nuestras instituciones teológicas en la formación integral del ministro. Esto incluye su instrucción académica, pero también la formación práctica. Jesús llamó a un grupo de hombres y les dijo que lo siguieran, y es precisamente cuando inicia la capacitación de estos, caminando de cerca con el Maestro, siendo impartidos por este en cada cosa que hacía. Pero llegó el momento en que este aprendizaje debía ser puesto en práctica, por lo que Jesús los envía envestidos de toda autoridad, para aplicar las cosas que de Él habían aprendido:

“…Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, sanen a los leprosos y expulsen demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, así que también den gratuitamente.” Mateo 10:8

Nuestros ministros necesitan poner en práctica lo que están recibiendo en los institutos, y es precisamente a través de programas de desarrollo ministerial, donde captan la esencia del servicio cristiano y se familiarizan con las necesidades de la iglesia a la que han decidido servir.

Norma 5: Recursos Para El Aprendizaje

Todos los recursos de una institución educativa tienen su razón de ser en apoyar al programa educativo y cumplir así con su misión y metas. Si bien es cierto que el centro de nuestra formación teológica es La Palabra de Dios, inerrante y fiel expresión de la voluntad de nuestro Señor, es necesario respaldar nuestro aprendizaje con obras literarias aportadas por hombres y mujeres llenos de la sabiduría del Espíritu Santo, las cuales expresen con profundo detalle nuestra fe en cada área del conocimiento doctrinal y ministerial. Estos recursos representan una invaluable fuente de conocimiento para cada estudioso de la Palabra y el acceso que se tenga a ellos afectará de forma significativa el resultado en la formación de nuestros ministros. Este fue el caso del Apóstol Pablo, quien en todo momento procuraba mantener con él sus recursos literarios para perseverar en el estudio de La Palabra y así ofrecer el consejo sabio a aquellos a quien lideraba.

“…Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos”. (2Timoteo 4:13)

Debemos procurar que nuestros ministros tengan acceso a beber de fuentes cristalinas y nutritivas de conocimiento teológico, además de herramientas y recursos que faciliten el proceso enseñanza-aprendizaje.

Norma 6: Gobierno y Administración

Alcanzar los objetivos establecidos por la institución y procurar responder a la confianza de la comunidad a la cual sirve dicha institución, es responsabilidad del ente que la gobierna. Sus líderes deben ser personas que entiendan que el liderazgo no significa “autoridad sobre”, sino más bien, “responsabilidad por”. El único modo de alcanzar la visión y misión es colocando al frente de la institución a personas comprometidas con Dios a ofrecer sus dones y talentos en pro de la edificación de la iglesia del Señor, formando integralmente a los ministros que la lideraran.

“…Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas. Por lo tanto, si Dios te dio la capacidad de profetizar, habla con toda la fe que Dios te haya concedido. Si tu don es servir a otros, sírvelos bien. Si eres maestro, enseña bien. Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. Si tu don es dar, hazlo con generosidad. Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, toma la responsabilidad en serio. Y, si tienes el don de mostrar bondad a otros, hazlo con gusto.(Rom 12:6-8 NTV)

Un buen gobierno y administración de nuestras instituciones teológica será responsable de establecer estructuras que definan y preserven los valores de la institución. No solamente administrará los recursos con que cuenta; tendrá además que dirigir a las personas que hacen que el programa funcione.

Norma 7: Recursos Físicos

La función primordial de nuestros institutos bíblicos es la formación de ministros enteramente aprobados para la labor a la que Dios los ha llamado. Esta formación requiere de un espacio, sea propio o alquilado, donde se lleve a cabo el proceso enseñanza-aprendizaje. Es precisamente en las instalaciones físicas de nuestros institutos donde se implementa toda la planeación diseñada para alcanzar la visión, metas y objetivos que se han establecido. Sus espacios deben permitir acoger con comodidad a todos los que intervienen en este proceso formativo, tanto estudiantes, profesores y administrativos. Los locales deben reunir las condiciones adecuadas para el desarrollo de cada una de sus funciones.  Deberán equiparse de los instrumentos, mobiliarios, iluminación, ventilación y estética apropiadas a los procesos que en ellos se desarrollan.

Los evangelios nos dan evidencias de que las sinagogas eran centros de instrucción teológica que nuestro Señor Jesús solía frecuentar, inicialmente donde estudiaba la Palabra y luego, en el desarrollo de su ministerio, era uno de los sitios donde enseñaba sobre el Reino de Dios e interactuaba con los maestros de la ley y el resto del pueblo judío.

Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto.(Juan18:20)

Reconocemos que en la actualidad no todo programa de formación teológica necesita un plantel, pero sí necesita existir en algún lado. Debe hallarse un lugar donde acudir en busca de recursos bibliográficos, acceder a los registros, certificaciones, recursos tecnológicos, donde se administre todo el programa y se procure el mantenimiento de estos recursos físicos de forma excelente.

Norma 8: Recursos Financieros

Para lograr alcanzar las metas que la institución se ha trazado, es necesario contar con fuentes constante de financiamiento. En muchos casos, nuestros institutos han sido producto de la obra misionera internacional, que ha apoyado con sus fondos. Eventualmente, ellos han transferido a la obra nacional su administración, siendo en ese momento cuando hemos tomado conciencia de los recursos que se requieren para procurar su operación. Sabemos con toda certeza que Dios, como dueño de la obra, proveerá para esta, siendo nuestro deber pedir al Señor y Él suplirá lo que necesitemos.

“…Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19)

No obstante, es nuestra responsabilidad ser buenos mayordomos y manejar con eficiencia el dinero con que contamos. Elaborar presupuestos visualizando no solo los gastos de operación, sino también el desarrollo de planes de crecimiento conforme a la visión y objetivos que nos trazamos, es sinónimo de excelencia en la mayordomía financiera.

Norma 9: Resultado del estudiante

“…Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. (Mat 7:17-18)

Los egresados son el fruto que producen nuestras instituciones de formación teológica. Estos deben ser el resultado de un proceso de desarrollo, planteado en la visión y misión, y respaldado por todos los recursos con que cuenta la institución. Medir el resultado obtenido servirá de termómetro para dictaminar si estamos haciendo las cosas bien, o debemos mejorar en algún área determinada del proceso formativo o en la administración misma de recursos y estructuras. Es deber fundamental de nuestros institutos, entregar de vuelta a la iglesia ministros aprobados por Dios para toda buena obra, que sirvan con amor y pasión al cuerpo de Cristo.

Norma 10: Relaciones con las Iglesias.

El Instituto debe producir ministros que amen el ministerio y que estén capacitados para el servicio al cual Dios los llamó. Es la iglesia quien provee los candidatos que serán instruidos y es a ella donde deben retornar para servir. Toda institución teológica debe ser intencional en estrechar los vínculos con las iglesias de su comunidad, informando con claridad su visión, misión y objetivos, además de los programas educativos con que cuenta, estimulando así a los líderes de las iglesias a respaldarlas y enviar a más servidores para su instrucción.

Dios ha establecido su iglesia y procura su cuidado y crecimiento a través de la repartición de dones y de ministerios entre su pueblo para su propia edificación.

“…Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:11-12)

La iglesia local es el entorno principal donde se desarrolla el cristiano. Es aquí donde comparte con otros creyentes su amor por Jesús e interactúan unos con otros para formar el carácter de Cristo en cada uno, mediante la acción del Espíritu Santo. Es deber de la iglesia procurar la instrucción bíblica de sus miembros, encaminándolos hacia los propósitos de Dios y creando los espacios formativos que permitan la edificación del cuerpo de Cristo. Nuestros institutos bíblicos son precisamente la respuesta a esta necesidad de edificación de la iglesia, por lo que están estrechamente vinculados. Es la iglesia la razón de su existencia y es a quien en primera instancia sirven y están relacionados.

Este proceso de autoevaluación puede tomar varios meses, dependiendo de cada caso, pero el resultado será estar en condiciones favorables para una visita y calificación por parte de la comisión acreditadora de ATAL.

La experiencia ha sido gratificante, logrando no solo un diagnóstico personalizado de la salud de nuestras instituciones, sino también un renovado ambiente de unidad entre el liderazgo de la obra en cada país. Ejemplo de esto ha sido la experiencia vivida con la realización del DEN en República Dominicana, mostrándonos el positivo impacto que podemos alcanzar con su implementación.

Animamos a cada profesor, administrativos y estudiantes a que sean parte de este proceso de autoevaluación, conscientes de que este es el camino para alcanzar la excelencia en la labor de formar con excelencia a los ministros que la iglesia del Señor necesita.

Christian Thorne

El autor, Christian Thorne, actualmente se desempeña como Coordinador de Calidad Educativa del CRA, Secretario/Tesorero de ATAL, Representante y profesor de ISUM y Global University en Panamá. Profesor regular del ISBAD en las cátedras de Teología Bíblica y Sistemática, Hermenéutica y Libros de Juan. Es pastor de la Comunidad Cristiana La Gran Familia (Ciudad de Panamá). Casado con tres hijos.

 

Christian Thorne


 

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