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Paralelismo entre las cartas paulinas de Colosenses y Efesios

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2019.2

Por Nicolás Marcón

Uno de los primeros puntos que se descubren cuando se estudia la elaboración epistolar paulina es que cuatro de sus cartas se pueden agrupar con facilidad debido a que fueron escritas en el mismo tiempo, lugar y situación que vivía el apóstol Pablo; nos referimos a Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón; las conocidas cartas carcelarias o de prisión.

Pese a que cada una de ellas responde a diferentes destinatarios y a distintas circunstancias que los mismos atravesaban, a continuación se presenta un cuadro de paralelismos entre Colosenses y Efesios que nos pueden ayudar a descubrir las similitudes entre ambas a partir de los puntos doctrinales respecto a Dios, Cristo y su iglesia, consejos prácticos para los creyentes y advertencias que su autor nos ofrece.

COLOSENSES

EFESIOS

1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,  1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:
1:3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, 1:4 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,

 

1:15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 1:16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,

 

1:5 a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio,  1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 
1:9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 1:10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; 

1:11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;

 

1:8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 1:9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo,

 

1:12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;  1:11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 
1:13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 1:14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

 

1:6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

 

1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 1:19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

 

1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 1:23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

 

1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.  2:16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 
1:21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado  2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,  
1:22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;  5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 
1:23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.  3:7 del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. 
1:24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;  5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 
1:25 de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, 1:26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, 

1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

 

3:8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

 

2:2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, 2:3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

 

3:4 leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 3:5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:

 

2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;  4:1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 
2:7 arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. 4:21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 
2:8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.  5:6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 
2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,  3:19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 
2:10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.  4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 
2:12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.  1:20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 
2:13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,  2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 
2:14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  2:15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,
2:19 y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.  4:16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. 
3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 
3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 

3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

 

2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 2:3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

 

3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.  4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 
3:9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,  4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 
3:10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 
3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. 

 

4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 
3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.  4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. 
3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

 

5:19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 5:20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 

3:18 Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.  5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 
3:19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.   5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 
3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.  6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 
3:21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.  6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. 
3:22 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 

3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. 

3:25 Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.

 

6:5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6:6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; 

6:7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 

6:8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.

 

4:1 Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.  6:9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas. 
4:2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; 4:3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, 

4:4 para que lo manifieste como debo hablar.

 

6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 6:19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 

6:20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

 

4:5 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. 

 

5:15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 5:16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

 

4:7 Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor, 4:8 el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere, y conforte vuestros corazones,

 

6:21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor, 6:22 el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones.

 

4:18 La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén.  6:24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén. 

 

 

A modo de conclusión se ofrecen algunas ideas que pueden explicar la particularidad de los paralelismos entre las epístolas de Colosenses y Efesios:

1. Considerando el versículo:  “Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo” (2 Pe.1:21, NVI), se aprecia que en el tiempo en que Pablo escribe dichas epístolas cuenta con la “misma inspiración” para ambas, al utilizar de forma gloriosa las mismas palabras dirigidas a diferentes destinatarios con circunstancias muy diversas.

2. Dicha inspiración siempre está relacionada con el contexto, no solo del escritor, sino también de los destinatarios, lo que nos dirige a reconocer que Dios siempre habla a las iglesias según sus necesidades, siempre da en el clavo, a pesar de que el contenido de una carta y de la otra sean muy similares.

3. El cuerpo doctrinal y teológico de la fe cristiana (aunque no se restringe a Colosenses y Efesios) responde a todas las necesidades de los iglesias en general y de los creyentes en particular. Todo lo que respecta a las enseñanzas de Dios como Padre, de Cristo como el Hijo y la esencia misma de Dios, de la iglesia como cuerpo de Cristo y de los creyentes como hijos de Dios; que se encuentran en las epístolas bajo análisis, establece guía, fe y conducta aplicables a cada contexto, grupo y circunstancias.

Descubrir dichas riquezas en las Escrituras no deja de ser un apasionante camino en el conocimiento de la “palabra verdadera del evangelio” (Col.1:5).

Nicolás Marcón


 
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Comentarios: 3

  1. Tremendooo…. Gracias x este gran estudio que es de mucha bendicion en el estudio….

  2. Norma Cristina Piccolo

    Muy interesante trabajo, nunca habia visto algo similar. Muchas gracias por la excelencia.

  3. italia belmar

    muy buen articulo

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