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Shalom

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2020.3

Por Pablo Kazim

 

El punto climático y culminante de la creación sucedió cuando Dios formó al ser humano a la imagen de Sí mismo. La intención de Dios era que los humanos, como los gerentes del huerto, fueran sus representantes y que ellos mantuvieran una relación personal con Él y con otros. Dios los formó varón y hembra para el compañerismo. Cada uno representa imagen de Dios. Con ellos Dios terminó los días de la creación.

Durante los días uno a cinco todo era bueno. Al día seis y la formación de los seres humanos Dios declaró que Su creación era buena en gran manera. Gén. 2 no es el relato de otra creación sino la secuela de lo que está en Génesis 1. Con más información el texto nos explica que llegó un momento cuando Dios anunció que algo no estaba bueno. El hombre estaba solo. Para ofrecer la solución a su soledad Dios llevó al hombre todos los animales, pero ninguna era la solución. Al conocer a todas las criaturas, Adán era incapaz de decir que era carne de su carne, hueso de su hueso. Eso se hizo posible cuando Dios formó a la mujer. Dos personas juntas, cada uno hecho a la imagen de Dios que servían como Sus representantes en la tierra. Algo que es importante notar es que ellos reflejaban la relación que existía entre las tres personas de la divinidad.

Con la caída humana algo significativo sucedió. Es fácil pensar que su error solamente los afectaba a ellos. El pecado perjudicó la relación de la primera pareja, y consecuentemente dañó a la familia, la naturaleza y el mundo mismo. Lo que resultó eran relaciones quebrantadas y el caos.

El estado que existía antes del primer pecado se llama Shalom. En su forma literal la palabra significa paz. Sin embargo, también es la palabra de saludo y despedida actual de los hebreo hablantes. Pero el significado de la palabra es más amplió. El libro de Génesis nos presenta cuatro crisis (cap. 3, 4, 6, 11). Cada crisis demuestra como el pueblo de Dios va perdiendo el Shalom. Durante los días de los primeros dos capítulos de Génesis existía una paz perfecta. Lo que podemos identificar en los capítulos que siguen son el efecto y las consecuencias del pecado, es decir, una ruptura entre el ser humano (3), entre hermanos (4), entre las hijas de hombres y los hijos de Dios (6), llegando por fin a la Torre de Babel (11) donde la gente esparcida intentó restablecer el Shalom perdido y conseguir renombre.

Esto significa que el Shalom no es meramente la falta de conflicto. Shalom es el estado original de la creación en el cual las necesidades de la creación están satisfechas y los dones de ser humano están utilizados para el bien de todos. Bien entendido, Shalom es más que paz. Por ejemplo:

  • Gén. 37:14 José fue enviado a averiguar cómo está el Shalom de sus hermanos. Es decir, ¿Cómo están?
  • Gén. 34:21 shalom la relación entre dos grupos – ¿Qué piensa un grupo del otro?

Nuestro pecado nos hace profanadores de Shalom. Nadie existe hoy en las condiciones originales de Shalom. La implicación del momento cuando la pareja decidió vivir como seres que querían ser como Dios (Gén. 3:5) en vez de ser imágenes de Dios, es que Adán y Eva trataban de asumir el rol de Dios. La consecuencia de su decisión era la pérdida de la condición original, es decir bendición total. En vez de Shalom los seres humanos encontraron un mundo hostil. En vez de ser portadores de paz, todo lo que hacemos, aunque nuestros deseos son buenos, sufren de la infección del mal. Lo que experimentamos hoy es el producto de la muerte en nosotros, y el pecado en el mundo.

Para el cristiano que intenta entender el impacto del mal en el mundo, unas interrogativas importantes surgen ¿cuál es la relación que tiene el Dios, dispuesto, activo y personal con el sufrimiento y el mal? ¿Podemos esperar que el futuro mejore? ¿Dónde está Dios en un mundo de sufrimiento? ¿Hay una manera de reconocer el sufrimiento en el mundo y a la vez afirmar doctrinas ortodoxas?

El plan de Dios era y sigue siendo que el ser humano sea el cuidador encargado de todo lo que el Cuidador Celestial había formado. En un sentido, somos los gerentes de la creación. La Caída humana produjo un mundo inseguro. Es difícil escapar el afecto del mal en el mundo. Cada uno de nosotros en un momento u otro se vuelve víctima del mal. Esta victimización nos quita la seguridad y el Shalom.

Los horrores que vemos, aunque no son directamente el producto de una obra diabólica específica interrumpen el Shalom. El ejemplo actual es el COVID. Sería fácil declarar que el virus es obra del enemigo, pero también hay factores naturales que producen contagios de varias índoles. No queremos dar demasiado “crédito” al enemigo. Lo que podemos declarar con seguridad es que Dios podría aprovechar todo lo malo para despertar a Su pueblo y para que sea glorificado Su nombre.

Nuestra fe es en Cristo, quien vino al mundo a rescatar a Su creación del pecado y la muerte. Tenemos todo el derecho de odiar las obras del enemigo y cualquier evento, acto o momento que expresan los valores que contradicen a los del Reino de nuestro Dios. La fe no es sinónimo de una persona que pretende que todo es dulzura y luz. A la luz de enfermedades, plagias, desastres y cualquier otra forma de mal es la fe que nos libra del optimismo falso y nos enseña a mantener la esperanza en Dios mismo. No todo es color de rosa pero Dios es eterno y victorioso.

El cuidado y la soberanía de Dios implica que la redención de toda la creación nos enseña que el plan de Dios garantiza el resultado final. El plan es Su pueblo en Su lugar, viviendo bajo el reinado de Dios disfrutando Shalom con Él y entre Su pueblo. Podemos confiar en Su cuidado. No sobre confiado, pero con un nivel adecuado para superar la desesperación que el mal de mundo puede producir.

Sin embargo, el reto sigue: ¿Cómo podemos afirmar la presencia y cuidado de Dios cuando hay tiempos durante los cuales parece que Dios se ha escondido de nosotros?

La encarnación nos ofrece la respuesta. La encarnación afirma el compromiso de Dios con los que Él formó en su imagen. Recordando que la segunda persona de la Trinidad identificó con nosotros renueve nuestra esperanza. Jesús vino al mundo en forma humana. Se hizo carne y tabernaculó entre nosotros. Esta es la afirmación más significativa acerca de la condición humana en toda la Biblia. Él pudiera haber al mundo como un ángel o un espíritu, pero llegó en la forma que Él había declarado bueno en gran manera. Independientemente de lo que experimentamos la encarnación demuestra hasta qué punto Dios valoriza las personas en que puso Su imagen. También Él se identifica con todo lo que experimentamos.

No todos van a salir de este mundo victorioso. Pero Cristo tomó lo peor que el mundo podría ofrecerle, y salió en victoria. Nuestro gemido es por un tiempo. El COVID puede robar unos momentos en la tierra, pero nuestra seguridad es en la obra completa de Cristo.

Pablo Kazim Gury


 

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