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Como ministrar a los niños en tiempos de Corona Virus: Claves para acompañar y orientar a los maestros y familias

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2020.3

Por Shakira Then

Coordinadora de la Escuela Ministerial de Niñez y Adolescencia del Instituto Bíblico Río de la Plata

 

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Así hemos vivido la pandemia del COVID-19 del 2020 y 2021. En todos los países se estableció el aislamiento social preventivo obligatorio. Quedamos confinados en nuestros hogares, trabajando de forma remota y con todas las implicaciones que esto sostiene. Los horarios están desorganizados, la inestabilidad prevalece ante los emergentes que surgen en el hogar. Sufrimos la perdida de trabajo del cónyuge en algunos casos, los problemas de comunicación, las tensiones por la convivencia y el encierro y el aburrimiento de los niños.

Se suspendieron todas las actividades, la escuela, la iglesia, los lugares de recreación publica.

Hoy tan solo unos pocos establecimientos han abierto nuevamente sus puertas a al público, en algunos lugares se sigue a media máquina.

Las iglesias en algunos casos han optado por hacer un hibrido extraño entre las actividades generales con distanciamiento social y su respectivo protocolo así como también las reuniones por zoom.

Tremendo desafío ha sido durante este año convertir el modelo presencial al modelo de formación a distancia. Los casos siguen aumentando. Algunos lugares siguen cerrados, y las actividades destinadas a los niños se mantienen por Zoom en su gran mayoría.

La escuela intentó reinventarse, llevaron cuadernillos para continuar el programa de contendidos académicos del año, sumaron una programación educativa por televisión y radio. Las maestras abrieron grupos de WhatsApp para armar las tareas, o dejaron las actividades en la librería más cercana a la escuela. Algunas se abrieron hasta canales de YouTube. Pero ¿que tanto aprendieron los niños?

La iglesia no se quedó atrás, ahora somos expertos en Google Meet, Zoom, y Streaming, sin contar las herramienta que ofrecen las redes sociales como Instagram, Facebook, yYouTube.

Nos encontramos con otros problemas:

  1. Los que siguen resistiéndose al cambio y se niegan a contactarse por Zoom o sentarse media hora a ver la reunión por Facebook o YouTube.
  2. La inestabilidad de la conectividad, los planes prepagos, lo datos que se terminan al instante, el Wifi que anda cuando quiere. El sistema de internet que se colapsa.
  3. Pocos dispositivos en el hogar para las demandas de la casa. La computadora que se tilda o que se rompe o en el peor de los casos un solo teléfono para el Zoom de la iglesia, la actividad de escuela bíblica, las actividades de la Escuela formal y hasta las actividades extracurriculares.
  4. La exposición exagerada a las pantallas, el cansancio y desinterés al seguir expuestos a los dispositivos electrónicos. Los niños que se desconcentran con facilidad, prefieren mirar otra cosa. Les cuesta prestar atención. Se distraen al observar la pantalla y todas las caras de sus compañeritos.

¿Como ministrar a los niños en tiempo de pandemia? sigue siendo la gran pregunta. La palabra ministrar viene del hebreo (sharát), la cual significa “atender”, “servir en adoración”. שָׁרַת sharát; raíz prim.; “atender como servicio servil o en adoración”; “figura de contribuir a:-administrar, criado, ministerio, ministrar, ministro, servidor, servir, sirviente”.

La definición de ministrar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es “servir o ejercer un oficio, empleo o ministerio”. 

Estamos al servicio de la niñez para que conozcan a Cristo, que puedan desarrollar disciplinas espirituales y atesorar las verdades bíblicas que los guiaran durante toda su vida.

Todo comienza en el hogar:

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes (Dt. 6:6-7).

En estos momentos, que parece que tenemos tanto tiempo libre y nos organizamos de manera distinta, tenemos que ser intencionales y programar tiempo en familia para fomentar disciplinas espirituales y verdades bíblicas.

Siempre recuerdo el testimonio de una amiga que contaba que le tocó ser niñera en una casa.  Tendría que cuidar una niña de cinco años. Los padres ese día tuvieron que salir por una emergencia ministerial y la dejaron al cuidado de su hija. Luego de un rato la niña le pregunto:

- ¿Que día es hoy?

- Hoy es miércoles.

- ¡Miércoles.! (Busco su Biblia infantil y un pandero de juguete que tenía en una esquina)

La niña había recordado que ese día era lo que en su familia habían denominado “El altar familiar”, a lo que ella muy decidida le dijo:

- ¡No están papá y mamá, pero juguemos al altar familiar!

Ella le siguió el juego…

- ¿Y como es eso?

- Cantamos canciones a Dios, luego oramos y luego se habla de la Biblia. ¡Cantamos juntas! Tu oras, y yo ¡yo hablo de la Biblia!

Ella continuó siguiéndole el juego. Se fue sorprendida de cómo esos padres habían construido en familia ese tiempo especial con Dios.

La niña contaba historias bíblicas, las entremezclaba, era muy gracioso, solo tenia cinco años. Lo que si podemos pensar es que a lo largo del tiempo esas verdades bíblicas y esa devoción a Dios permanecerían aferradas a su corazón.

Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él, (Pr.22:6).

Todo comienza por casa, no podemos pensar que la responsabilidad total de ministrar a los niños sea de las maestras de escuela bíblica.

Cambiaron los espacios de socialización e interacción. Hubo que trasladar el culto a un dispositivo electrónico y así también trasladar la propuesta del aula de escuela bíblica a lo virtual.

Los maestros se encontraron dando las clases de escuela bíblica por Zoom y pocas semanas después se dieron cuenta que tenían que darle un cambio a la escena. Que un aprendizaje basado tan solo en una charla en la que uno habla y el otro escucha debilita el proceso de enseñanza y aprendizaje. No digo que no se aprende de lo que se escucha, pero el nivel de retención es menor si no hay una interacción.

Los maestros de Escuela Bíblica en su mayoría se dieron cuenta que las clases no serian lo mismo que cuando se veían cara a cara y se vieron obligados a utilizar la otros recursos didácticos que no acostumbraban.

El desafío que nos resta es lidiar con esta nueva metodología de trabajo. Aquí entrego algunas recomendaciones para hacer que el servicio ministerial sea mas efectivo y que las clases sean distintas. Permítenme compartirles algunas claves para las ministración a los niños en mi clase de Zoom.

  1. Las clases sincrónicas son una alternativa en la que los estudiantes y maestros se pueden conectar en un espacio virtual, se graba la sesión y tiene la posibilidad de publicarla luego. Puede usarse Meet, Zoom, Jitsi Meet o la plataforma mas usada para las clases sincrónicas es Zoom.
  2. Para poder lograr un proceso de enseñanza y aprendizaje que sea eficaz, es necesaria la programación de actividades sincrónicas y asincrónicas. Estas últimas enriquecen las experiencias del aula virtual en espacios fuera de los programados por Zoom. La meta es lograr una integración de la tecnología, con foros, actividades, videos.
  3. Debe tomarse en cuenta la programación de la clase, el contenido, los recursos, las acciones de interacción y las actividades de aprendizaje. Pero sobre todo debes de pensar en ellos. Para que el vínculo entre el estudiante, el maestro y el contenido funcione, hace falta lo afectivo.
  4. Muchas maestras de Escuela Bíblica vieron como una de las alternativas de acompañamiento es llamar a los niños por teléfono, lo que genera un vínculo que fortalece la identidad de grupo y el sentido de pertenecer
  5. Relacionarse con el grupo: intente crear un vínculo. Destine tiempo para orar por sus necesidades. No tan solo en el aula de zoom si no también en su tiempo personal con Dios.
  6. Comuníquese con los padres: interesarse también por ellos, habilitar un grupo de Whatsapp para las familias.

En tus clases sincrónicas:

  1. Personalice la bienvenida al grupo por Zoom… escriba una frase de Bienvenida en la que ellos sientan que a pesar de la virtualidad es un espacio al cual pertenecer.

  2. Cuide el decorado y la acústica del lugar: lo que hay detrás de cámara, como se ve y qué sonidos pueden existir en el ambiente. El hecho de estar desde la casa a veces puede relajarnos, que los niños vean que quien enseña está ahí de forma especial para ellos.
  3. Sugiera a los alumnos que enciendan sus cámaras, en caso que tenga problemas en la comunicación podrían apagar la cámara para que se escuche mejor.
  4. Realice cortas encuestas para que los niños participen con los emoticones de pulgar arriba o aplausos.
  5. Divida la sección por grupo para cada actividad en particular.
  6. Realice actividades en la que pueda utilizar la pizarra interactiva.
  7. Utilice la ventana de chat y preste atención a los comentarios. Genere espacios de interacción.
  8. Reduzca la sesión de trabajo a menos tiempo.
  9. Incorpore actividades asincrónicas.
  10. Programe sus clases en función la edad. Sea creativo. Haga que el grupo se mueva, adapte dinámicas de grupos, juegos.
  11. Planifique las actividades utilizando recursos tecnológicos, como algunas páginas para generar actividades online:
  12. Kahoot.com es una plataforma gratuita (hasta 10 estudiantes) basada en el aprendizaje a través de juego, el formato es tipo “cuestionarios”.

  13. Wordwall.net podrá crear actividades interactivas relacionados al tema que esté trabajando en clase.
  14. Que sus estudiantes se sientan involucrados en el Zoom de principio a fin.

Ministrar a los niños en tiempo de pandemia debe de ser una tarea integral en la que puedan participar tanto los padres como los maestros. La comunicación y la intencionalidad en esta tarea debe ser una responsabilidad compartida para apoyarse el unos con otros.

Que Dios cambie paradigmas y que nos inquiete con nuevas ideas para predicar y alcanzar los niños de forma mas eficaz. Que los niños puedan conocer a Cristo y puedan verlo a través de nuestras vidas. Que este tiempo quede en su recuerdo como el mejor tiempo, un tiempo significativo en el que fueron escuchados, amados e instruidos en la Palabra de Dios. Que recuerden su nombre de manera especial y den gracias a Dios porque a través de su pasión por Cristo y la dedicación como padre o como maestro le conocieron a El.

 

Shakira Then


 
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1 Comentario  comments 

Una respuesta

  1. Ana Maccari

    Excelente el escrito, muy útil. A ponerlo en práctica!!!

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