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Escuela Dominical: Más allá de la sala de clases

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1979.3

Por Evaristo Ward

 

Un periodista le preguntó cierta vez a un famoso ladrón, por qué seguía robando bancos. El interrogado contestó con mucha lógica: “porque allí está el dinero.”

¿Será nuestra reacción a la necesidad del hombre tan lógica como la del ladrón? ¿Seguimos el ejemplo sentado por nuestro Señor Jesucristo, de ir allí donde están los pecadores? El Señor estaba entre aquellos que le necesitaban más: los pecadores.

Pertenecían a la clase que no conocía el perdón, que no había sido lavada con la sangre regeneradora; la clase despreciada y desechada por la sociedad.

Debemos adoptar la misma actitud del Señor Jesucristo cuando consideramos el ministerio de la escuela dominical. Si los residentes de nuestro pueblo no vienen a la escuela dominical, entonces… vayamos a ellos. Esta actitud podría definirse bien en las palabras de Mahoma: ..Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña…

Nuestro llamado va más allá de la sala de clase. Muchas iglesias están cumpliendo ya dicho llamado, extendiendo su ministerio hasta los hogares e instituciones, experimentando a la vez la profunda bendición del Señor que premia tal labor.

Incluidos en este amplio ministerio de extensión están los ancianos, los enfermos (tanto en los hospitales como en la casa), los presos, los que viven en asilos de huérfanos, y los que trabajan los domingos (como por ejemplo: la policía, los bomberos, los serenos, las enfermeras, los empleados de teléfonos, y otros). Además, tenemos las plazas o parques donde la gente, especialmente los niños, se congregan, presentándonos un gran reto. Varias iglesias ya tienen campos blancos en zonas estratégicas, lo cual coincide con el mandato de Jesús que dijo: “vayan, pues, a las gentes de todas las naciones… y enséñenles a obedecer todo lo que yo les he mandado…” (Mateo 28: 19,20 V.P.)

No existe una oportunidad mejor que la que se nos presenta hoy mismo para comenzar una nueva escuela en un Campo blanco. El filósofo y poeta Rafael Waldo Emerson dijo: “Hoy, como siempre, nos ofrece la mejor oportunidad, si sabemos qué hacer con ella.”

La oportunidad es suya. Hay millares de personas que no han sido alcanzadas con el mensaje evangélico, y es nuestro deber ‑sí, el de todos nosotros –comunicarles el evangelio empleando todos los medios que podamos. Que el nuevo campo blanco, o cualquier otro esfuerzo que usted comienza, tenga una tremenda influencia en el destino eterno de muchos latinoamericanos.

–Por Evaristo Ward -

Evaristo Ward


 

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