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Editorial

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1982.2

¿Quieres saber lo que cree una persona? No se lo preguntes. Más bien, fíjate en lo que hace, porque lo que creemos de veras es lo que practicamos, no lo que decimos.

El niño muy pronto se da cuenta de que es así. Cuando su mamá le dice que lo va a castigar si persiste en tirar basura al patio del vecino “porque eso es malo”, el niño la vuelve a tirar para ver si su madre habla de convicción verdadera o si son meras palabras. Y como no lo castiga ya sabe que ella no cree que sea malo tirar basura al patio del vecino. Él se fija más en los hechos de la autora de sus días que en sus palabras.

Sucede lo mismo con los estudiantes. Se fijan más en lo que hacemos que en lo que hablamos. Todos decimos muchas veces que creemos que la oración vale mucho. Pero, ¿qué tanto de eso creemos de veras? El que da buenas conferencias sobre la oración y nunca halla ni diez minutos en el día para orar no va a convencer a los que estudian en su clase que está convencido de la importancia de la oración.

¿Tendrá importancia la oración en la preparación de un profesor para una clase? Contestemos la pregunta con un informe del tiempo que pasamos en oración mientras preparábamos la última clase que dimos.

Claro que la medida del tiempo pasado en la oración no es un reflejo fiel de la calidad de la oración. Uno puede pasar dos horas repitiendo palabras que no brotan del alma. A veces nuestra oración no establece verdadera comunicación con el Padre porque la mente se llena de cachivaches. Pero por lo menos la medición del tiempo indica, aunque pobremente, un intento de seguir las exhortaciones del gran Maestro sobre la necesidad de orar sin desmayar.

Si la oración vale mucho, debemos apartar un lugar exclusivo para llevarla a cabo. El término bíblico sería “Santificar” un lugar. ¿En el plantel del Instituto Bíblico se ha santificado un sitio donde en cualquier momento uno puede dirigirse para derramar su alma ante Jehová? Durante la celebración de la convención nacional, ¿se designa un lugar exclusivamente para los delegados y ministros pasar un tiempo en oración? En el templo ¿se mantiene una pieza donde los creyentes pueden orar a la hora que sea?

Se han visto casos cuando el local o el plantel queda estrecho para todas las demandas de espacio y por lo tanto se decide ocupar el cuarto de oración como bodega o como dormitorio. Si así se hace, ya sabemos que la decisión se hizo a base de menos importancia dada a la oración. Con lo que hicimos estábamos diciendo que es bueno orar siempre y cuando no hay obstáculos. Pero si algo estorba, se debe dejar de orar. ¿Será la verdadera doctrina de nuestros adentros?

El convencido de la importancia de la oración programará un día de oración periódicamente en las actividades. Designará cultos enteros para la oración. Animará a todos a hacer acto de presencia. Les recordará que la asistencia a la hora de oración o al culto de oración puede servir hasta cierto punto como el termómetro de la espiritualidad del grupo.

Pero no es cuestión solamente del tiempo y del lugar, sino que también tiene importancia lo que se le pide a Dios en oración. ¿Qué tan espiritual será la persona o la congregación que pasa todo el tiempo orando por sí misma, por los suyos, por la solución de sus propios problemas? ¿No huele eso a egoísmo? Que Dios nos ayuda a levantar los ojos para ver los campos del mundo, los que quedan tan lejos de nuestro país. Que podamos recordar las multitudes que andan sin pastor, que vagan en una ignorancia desesperante.

Con el deseo de informar a los lectores de tierras y pueblos lejanos por las cuales debemos orar, CONOZCA incluye en cada número un artículo sobre un país. En este número se presenta la increíble necesidad del país donde hubo un gran avivamiento en el Siglo Primero pero que en la actualidad no arde la llama del evangelio sino en muy pocos corazones. Quiera Dios que todos tomemos la carga por este pueblo y que ganemos grandes batallas orando por él.

¿Cómo sabemos que Cristo creía en la importancia de la oración? Enseñaba y exhortaba a sus alumnos a orar, pero más que eso, demostraba que lo creía porque lo hacía con una fidelidad asombrosa.

Temo preguntarlo, pero tengo que hacerlo. ¿Qué creerán los estudiantes en el salón mío de la importancia que doy en mi fuero interno en cuanto a la oración?

 

Editor


 
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Comentarios: 2

  1. Ronel

    Saludos a todos, Gracias por proporcionar estas revistas son temas muy buenos, estaba buscando la revista el de la edición 1993…seria muy bueno si alguien me lo podria facilitar. Saludos a su editorial, Que las bendiciones de Dios sea sobre cada Uno de ustedes

    • conozca_admin

      Apreciado hermano,

      Estamos en el proceso de encontrar, escanear y subir al sitio todas las ediciones previas de la revista. Seguramente pronto estarán las cuatro ediciones del año 1993, en formato texto, y también en pdf, para que ud. pueda volver a verlo tal como era en su versión impresa original. Si desea ver una copia original, le recomendamos que visite la biblioteca del instituto bíblico principal de su país.

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