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De Azusa a América Latina, ¡llenos del Espíritu Santo!

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2011.2

 

por Arturo Benoit

En el artículo “Pioneros del Pentecostés” se demostró que desde el primer avivamiento ocurrido en el día de Pentecostés en Jerusalén hasta el gran avivamiento de 1906 en la calle Azusa, todo creyente que Dios usó como “pionero del Pentecostés” tenía una característica en común: Era un creyente que creyó, obedeció y ministró conforme a la última instrucción del Maestro cuando dijo: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”  Y como en el primer Pentecostés en Jerusalén, los que vinieron de los cuatros puntos cardinales de la tierra, una vez que recibieron con el bautismo del Espíritu Santo el poder, la unción, la pasión por los perdidos, volvieron a sus lugares de origen, no sólo transformados en predicadores del evangelio de salvación, pero también proclamadores del poder pentecostal.  En América Latina cada país tiene su propia historia de cómo llegó el pentecostalismo, pero todas tienen un punto en común: El pentecostalismo fue introducido por hombres y mujeres transformados por el poder del Bautismo en el Espíritu Santo.

Brasil: Suecos evangelizando en portugués

 

Daniel Berg y Gunnar Vingren, ambos suecos de nacimiento aunque de ciudades diferentes, fueron llamados por el  Señor para convertirse en “pioneros del Pentecostés”.  Dios los llamó a la ciudad de Pará, en la provincia de Belén en Brasil.

 

Resulta sorprendente el resaltar algunos aspectos del llamamiento del Rev. Vingren. Nació el 8 de agosto de 1897, en la ciudad de Ostra Husby en Suecia. Luisa Jeter de Walker narra en el Tomo 3 de su libro Siembra y Cosecha que aunque desde niño hasta su edad adulta fue movido por un espíritu misionero, en 1901 “por inspiración del Espíritu Santo una señora le dijo al Pastor Vingren que Dios lo iba a enviar al campo misionero, pero primero debía ser revestido de poder.”[1] No fue sino hasta 1909, cuando asistía a unas conferencias en la Primera Iglesia Bautista Sueca en Chicago, que recibió el bautismo con el Espíritu Santo y recibió el llamado para ir a Pará en Brasil. Viajó hasta allá con Daniel Berg, en 1910.  En 1995 se informó que habían 20.000.000 de miembros de las Asambleas de Dios en Brasil.

 

Colombia: No hasta recibir el bautismo en el Espíritu Santo

Durante una conferencia misionera en el año 1950, la Rvda. Martha de Bartel recibió el bautismo en el Espíritu Santo, aunque no su esposo el Rvdo. Enrique.[2] Se trataba de una familia oriunda del sur de California, Estados Unidos, que ya había servido como misioneros Menonitas desde 1948 a 1953.  El Hermano Bartel estaba convencido que él también necesitaba pasar por esa experiencia doctrinalmente respaldada y así lo hizo saber en 1953 en la Conferencia de Hermanos Menonita en Estados Unidos. Como resultado de su confesión, al Hermano Bartel le solicitaron presentar su renuncia como misionero de la organización.

 

El anhelo de la Familia Bartel de volver a su labor en Colombia tendría ahora que ser respaldada por una organización misionera, y la mejor opción era las Asambleas de Dios.  La propuesta de ser enviados a Colombia estaba sujeta a una condición: El Hermano Bartel también tenía que pasar por la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo con evidencias de hablar en otras lenguas. Muchas horas de clamor, oración y ayuno pasó el misionero ante trono de la gracia para recibir el poder de lo alto, para ejercer eficazmente su labor en Colombia.  Su anhelo lo llevó a apartarse al desierto cerca de Bakersfield, en California para encontrarse a solas con el que había de bautizarlo en Espíritu Santo y fuego.  Finalmente en la noche del mes de marzo de 1954, en la iglesia “Full Gospel Tabernacle” de aquella ciudad, el Hermano Bartel recibió la tan anhelada experiencia y habló en lenguas por más de tres horas continuas.

 

En mayo de 1955 el Rev. Enrique, su esposa Martha y sus hijos Judy, Linda y Esteban arribaron a Bogotá para comenzar una nueva página del Pentecostalismo en Colombia. Del primer culto con nueve personas, la familia de las Asambleas de Dios cuenta ahora con más de 100,000 miembros en esta hermosa nación.

 

Chile: “Anda donde tu pastor y dile…”

Desde 1902, Willis C. Hoover, un joven médico metodista norteamericano, y su esposa Ana María pastoreaban una congregación en Valparaíso con un fuerte énfasis en evangelismo puerta a puerta, cultos en casas, cursos para obreros laicos e iglesias hijas. Noticias de avivamientos en diferentes partes del mundo que eran publicados en el órgano oficial de la Iglesia Metodista en Chile, correspondencia con hermanos pentecostales en India, Noruega y Venezuela y profundos estudios del Libro de Hechos producía un anhelo de un avivamiento en la congregación.

 

En 1909, la iglesia entera se entregó a dos semanas de clamor por un avivamiento. Fue entonces que un miembro de la congregación le dijo lo siguiente al Pastor Hoover: “Pastor, yo estaba durmiendo en mi casa hoy y el Señor vino y me dijo: Anda donde tu pastor y dile que llame a algunos de los hermanos más espirituales y que oren todos los días, porque voy a bautizarlos con lenguas de fuego.”[3]  Ese fue el inicio de un período de avivamiento durante el cual Dios realizaba milagros de sanidades, visiones del Señor, de ángeles y del cielo. Los asistentes lloraban redargüidos por sus pecados, reían de gozo o danzaban bajo el poder del Espíritu Santo. A través de una niña hablando en lengua, el Espíritu redargüía a una señora griega en su propio idioma quien acepta la exhortación a arrepentirse, volver a su esposo y arreglar su vida.  Esto fue sólo el inicio de la iglesia pentecostal en Chile.

 

REPUBLICA DOMINICANA:  Primero a Hawai a recibir el poder de lo alto

A Salomón Feliciano, un trabajador agrícola de Puerto Rico, le pareció una buena oferta de viajar hasta Hawai en el centro del Océano Pacífico para trabajar y mejorar sus condiciones de vida. Al llegar al archipiélago se congregó con otros evangélicos puertorriqueños.

 

Corría el año de 1908 y hasta Hawai había llegado el avivamiento que se había iniciado en Estados Unidos continental.  Entre los centenares que recibieron el bautismo en el Espíritu Santo y el llamado de Dios para evangelizar a las naciones se encontraba varios puertorriqueños, y entre ellos los hermanos Salomón Feliciano, Juan L. Lugo y Francisco Ortiz[4].  Cinco años más tarde, exactamente en 1913,  los tres viajaron a California adonde Dios los guió para que fueran formados ministerialmente por el “pionero del Pentecostés” a Méjico, el Rev. Jorge Montgomery.  Aquí los tres siervos de Dios recibieron de Él una misión para extender el Reino de Dios en nuevas tierras y Salomón Feliciano se le encargó el abrir surcos y sembrar la Palabra en la República Dominicana.

 

En el año 1916 Juan L. Lugo volvió a Puerto Rico y jugó un papel importante en el inicio y desarrollo de las Asambleas de Dios e inició un esfuerzo misionero a la República Dominicana y a Cuba.  Al final de ese mismo año Salomón y su esposa Dionisia volvieron a Puerto Rico, y por tres meses acompañaron a Juan L. Lugo en sus campañas evangelísticas, experiencia trascendental para su llamamiento misionero.

 

En Marzo de 1917, Salomón y su esposa Dionisia se trasladaron la ciudad de San Pedro de Macorís, en República Dominicana. Su misión fue abrir surcos y sembrar la Palabra de Dios, y lo cumplieron predicando en las calles, de casa en casa en y alrededor de San Pedro.  Por falta de finanzas tuvieron que regresar a Puerto Rico antes de cumplir un año. En 1930, otros continuaron la obra y se recogió la cosecha.  Hoy la República Dominicana tiene una pujante iglesia pentecostal asambleísta que cubre todo el territorio.

 

A manera de Conclusión:

De las historias descritas en este comentario podemos sacar una gran verdad: El Bautismo del Espíritu Santo fue el agente catalizador para que cada uno de los ministros empezara un página de la historia de la Iglesia Pentecostal en los diversos países.

 

Después de cien años del Avivamiento en la Calla Azusa, ¿será que la Iglesia de Jesucristo está clamando para una nueva oleada de avivamiento de parte del Señor? Debemos preocuparnos que en muchas congregaciones pentecostales no se haga mucho énfasis en el bautismo en el Espíritu Santo, resultando que cada día el porcentaje de miembros bautizados en el poder del Espíritu Santo sea cada vez sea menor.  Debemos preocuparnos que ya no se haga mucho énfasis en que se ejerzan los dones, ni que se hagan maravillas, señales y prodigios en el Nombre de Jesucristo.  Debemos preocuparnos que muchas congregaciones estén tan ensimismadas en apacentarse a ellas mismas, que se pierde la compasión por los perdidos y no se haga mucho énfasis en emprender campañas evangelísticas y misioneras.

 

Lo anterior debe preocuparnos porque son precisamente estos énfasis los que en el pasado han movido a Dios a conceder a sus siervos que, con todo denuedo, hablen su palabra,  mientras extiende Su mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de Su santo Hijo Jesús. ¡Qué suba otra vez un clamor de su Iglesia como fue registrado en Hechos 4: 29:31, y que seamos de nuevo llenos de su Espíritu Santo!

 

 


[1] Walker, Luisa Jeter de. Siembra y Cosecha  (Tomo 3) 1992. Editorial Vida, Deerfield, Florida, Pág.11

[2] Graner, Judy Bartel de. Historia de las Asambleas de Dios de Colombia (1942-1992) Los Primeros Cincuenta Años. 2004. Santafé de Bogotá, D. C. Colombia. Pág. 157.

[3] Walker, Luisa Jeter de. Siembra y Cosecha  (Tomo 2), 1992. Editorial Vida, Deerfield, Florida, Pág.62

[4] Ídem (Tomo 3) Pág. 194

Arturo Benoit

El Reverendo Arturo Benoit, de origen Panameño, y su esposa Lilia Olaya dirigen el Seminario de las Asambleas de Dios, sede Caribe en la ciudad de Barranquilla, Colombia. Además de ser el administrador y decano académico del seminario, el Señor le ha dado un ministerio también de profesor/maestro. Gozan la presencia de un hermoso hijo, el joven Jean-Pierre Benoit.


 

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