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Editorial: Por sus cantos los conoceréis

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1986.1

Por Floyd Woodworth W.

 

El antropólogo escucha y analiza la música del pueblo que se propone estudiar, porque sabe que la cultura en muchas maneras se refleja en sus canciones. De igual manera se puede deducir bastante del temperamento y vigor de una iglesia por su música.

Basta contestar tres preguntas para tener una buena idea de la música de una iglesia determinada.

 

  1. ¿Es variada?

Si sólo se cantan coros e himnos solemnes y lentos, se notará la ausencia de dinamismo y fervor que inspira a salir a ganar al mundo para Cristo. En cambio puede ser que se note una profundidad en su experiencia con Dios.

Ahora, si lo único que se oye es la repetición interminable de coritos cuya letra consiste en unas cuantas sílabas, con compás tórrido e hipnótico, no se duda que la iglesia tenga vida, pero posiblemente sea una vida espiritual un tanto superficial.

Se presenta en algunas iglesias algo de tensión entre algunos a quienes les gusta una clase de música y otros con preferencias musicales diferentes. En tales casos si los directores buscan adorar al Señor con una música variada, parte de la cual agrade a un grupo y otra parte con que un segmento de la congregación pueda expresar con toda satisfacción su relación con Dios, se logrará madurez, cualidad de gran valor que ayudará a la iglesia a soportar muchas dificultades.

 

  1. ¿Quién es el personaje principal de la letra de los coros e himnos?

 Mucha de nuestra música tiene una letra que habla del “yo”, una música egocéntrica: lo que yo pienso, lo que a mí me pasa, lo que yo he llegado a ser. Yo era perdido. Yo estaba triste y desorientado. Claro que se menciona que Cristo hizo el milagro, pero el enfoque del contenido de los versos está sobre la persona que testifica. Hay un coro que da la impresión de poner más énfasis sobre los pies con los que el testigo siente a Dios que sobre el propio Señor. No digo que sea malo dar un testimonio, pero si lo único que se hace es hablar de lo que le sucede a uno, se puede dudar que esa iglesia a esa persona tenga una vida cristocéntrica. Probablemente los creyentes no habrán aprendido a echar raíces en lo profundo de la teología y la Palabra de Dios… lo que puede ser peligroso en tiempos de adversidad.

Cuando uno se pone a analizar la letra de nuestros cánticos se sorprende al ver el raquítico número de los que hablan exclusivamente de Dios. Pero esos son los que doctrinan, fortalecen, y profundizan la vida cristiana. Si se desea que los coros e himnos glorifiquen a Dios, habrá que componer una letra que hable más de Él y menos del hombre.

 

  1. ¿Qué nivel literario tiene la letra y que calidad la música?

 Una letra que tiene faltas gramaticales a un estilo literario que deja mucho que desear revela que los que la cantan dan poca importancia a la belleza del idioma, lo que equivale a decir que Dios no se merece gran cosa. Lo mismo podemos decir de la elegancia de la música en sí.

 ¿Qué características de mi iglesia revelará la música que en ella se oye? Si hay deseo de que la iglesia se supere, una manera de lograrlo sería mejorar la música. Es axiomático: la música tiene una importancia inmensa.

Floyd Woodworth W.


 

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