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Las personas con discapacidades: hacia el logro de una conciencia más amplia

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2014.1

Por Roy F. Smeya

 

Introducción

En una de las grandes ciudades del continente americano, dos hombres sin piernas se movilizan sentados en tablas improvisadas de madera con pequeñas ruedas. En el África un muchacho sufre el síndrome de Down, y los padres lo dejan en la orilla de un río porque creen que les trae mala suerte. En los Estados Unidos de América un veterano de la guerra, víctima de heridas de metralla, se sitúa en la esquina de una calle muy transitada. Lleva un rótulo que dice Trabajo para recibir comida.

La Organización Mundial de la Salud estima que el 15% de la población en el mundo presenta algún tipo de discapacidad física, psíquica, sensorial u orgánica, congénita o adquirida, en cualquiera de sus grados.  Hay seiscientos millones de personas con discapacidad en el mundo, 90 millones en América Latina y el Caribe.”  1

Los seres humanos pasamos de ser cuidados a ser cuidadores, y si llegamos a la ancianidad volvemos a ser cuidados.  La verdad es que sería difícil si no imposible saber por qué uno mismo no sufre una discapacidad.  Como alguien comentó al contemplar a una persona caminando en una silla de ruedas, “Si no fuera por la gracia de Dios, allí podría estar yo”.  Además, ¡Todo aquel que llegue a la ancianidad es candidato a varias incapacidades!  Sin duda conocemos a algún anciano con muy buena salud, pero ningún anciano camina, oye, ve o disfruta  de la misma resistencia y entereza como cuando era jovencito.  Se quiera o no, los ancianos necesitan atenciones que no requerían en la juventud.

En este escrito se usa el término “personas con discapacidades” y se evitan los términos “discapacitados, inválidos, minusválidos” y otras palabras similares que son más bien calificativos, que no se refieren a seres humanos sino a condiciones.  A la vez un término como “inválidos” lleva un significado muy negativo dando una impresión de “no tener valor”. Al decir “Los discapacitados” por ejemplo, da la impresión de que las personas no tienen ninguna capacidad, sino sólo discapacidades.

Por lo general, en todas partes del mundo las personas con discapacidades sufren si no un menosprecio, un desprecio de la sociedad. Es como si no se pensara que nadie en este mundo puede escoger la pareja que lo concibió, y el lugar y las circunstancias físicas y sociales en las que nació. O se creyera que alguien hubiera querido tener un accidente que le dejara con discapacidades.

 

Bases bíblicas

El Antiguo Testamento está colmado de las provisiones compasivas que Jehová hacía a favor de las personas con necesidades físicas y espirituales. En el Salmo 12:5, Dios mismo declara su postura proactiva a favor de las personas que sufren incapacidades de varias índoles: “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira (RVR1960).  En la defensa de su vida justa, Job incluye la prioridad que había dado a las personas con necesidades especiales al decir en Job 29:15: “Para los ciegos fui sus ojos; para los tullidos, sus pies” [NVI].  El salmista también nota que “El rey…salvará a los necesitados y a los desvalidos” (Salmos 72:12-14, TLA).

¡Jesús hizo veintitrés milagros para sanar a personas con discapacidades! En diecisiete casos sanó a hombres y mujeres que sufrían de discapacidades físicas que incluían la lepra, la ceguera, la sordera, la parálisis, y una mano deformada.  Sanó también a seis personas con discapacidades mentales.

 

¿Qué es una discapacidad?

La Organización Mundial de Salud (OMS) nos ayuda a entender algo del alcance personal y social que implica una discapacidad.

Discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal; las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales. Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive.2

 

La imagen de Dios 

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27 RV).  “Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios”(Santiago 3:9 NVI).

En el principio el ser humano fue creado a la imagen de Dios. Stephanie O. Hubach es autora del libro Same Lake, Different Boat. El título usa un modismo para decir que todos somos criaturas de Dios el Creador (estamos en el mismo lago), pero la persona con una discapacidad vive situaciones muy diferentes (está en una barca diferente). La autora propone que no veamos a la persona con discapacidades como una persona anormal en un mundo normal.  Refiriéndose a la caída de Adán y Eva que afectó a toda la humanidad en un grado u otro, ella  sugiere que llegamos más cerca de la verdad, al decir que la persona con discapacidades es normal en un mundo anormal. La humanidad ha sido quebrada por haber caído en pecado, y por ende el sufrimiento es normal.

Otra manera de expresarlo sería que las imperfecciones, sean de nacimiento, por un accidente, por una enfermedad o por la vejez son resultados de un cosmos quebrado por el pecado. Dios le dijo a Adán en el capítulo tres de Génesis, “…maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella…”(Génesis 3:13 RVR).3

La imagen de Dios ha sido muy distorsionada en el ser humano sin Cristo.  Al hundirse en el pecado la imagen de Dios llega a ser poco reconocible. La imagen física de las personas con discapacidades ha sido afectada no necesariamente por pecado de la persona, sino por la maldición en general de la tierra.

La imagen del Creador no se borra por completo. Como en una bodega oscura, sin ventanas, el sol busca cualquier agujero para filtrar sus rayos de luz, así  la imagen de Dios por su gracia y misericordia surge en forma de un don o talento que pueda servir para glorificar a Dios.

Por ejemplo, un niño con limitaciones mentales podría manifestar virtudes y dones notables, a veces sorprendiendo a los demás con una compasión admirable, con una observación muy perspicaz o con una gracia ingeniosa.  Otro caso sería la ceguera física sustituida por una aguda percepción mental o espiritual.

 

Una cosmovisión cristocéntrica hacia las personas con discapacidades.

En tiempos antiguos como las épocas bíblicas era muy común avaluar a la persona conforme a su productividad. En Grecia, en Roma, en el Oriente y en la India a menudo mataban a un niño nacido con una discapacidad. El hemisferio occidental del mundo actual se compone de una mayoría de sociedades que valoran a la persona conforme a su rendimiento o productividad.

Toda la energía invertida en el crecimiento espiritual, o en servir a Dios es inherente en el cristiano por el nuevo nacimiento. Las personas con discapacidades físicas o mentales requieren una comprensión especial. No se puede valorarlas conforme a su rendimiento.

Comprender a las personas con discapacidades demanda un proceso, un desarrollo que se consigue al  educarse al respecto, y al relacionarse con dichas personas. Jesús valoraba a las personas sólo porque eran almas necesitadas de Dios. También valoraba a las personas no sólo por las obras sino por las cualidades no visibles al ojo humano, por ejemplo, por los pensamientos, los motivos, las actitudes interiores es decir  por la condición del corazón.


El significado de ser una persona con discapacidades

Los problemas son diferentes en cada tipo de incapacidad, como lo son en cada persona con incapacidades. Magdalena Flores en su artículo de la Prensa Digital Contrapunto opina que la sociedad, por no reconocer los potenciales de las personas con discapacidades, contribuye a que esas discapacidades aumenten. Ella dice:

“La mayor discapacidad de un ciego, un sordo o un mudo, no es no poder ver, oír o hablar sino la misma sociedad que no les permite demostrar todas las cualidades y capacidades para salir adelante.”

Luego, cita las palabras textuales del Señor Durán, un estudiante universitario, parapléjico y relegado a una silla de ruedas:

 “La discapacidad es lo que la sociedad en general me pone al frente, porque media ves yo tenga rampa, yo tenga todo, dejo de ser una persona con discapacidad…soy una persona normal como ustedes” , reflexiona (el Señor) Duran, quien se vio en la obligación de abandonar su carrera universitaria de ingeniería debido a que se le dificultó movilizarse en los edificios, que carecían de las disposiciones arquitectónicas necesarias…4

Tal vez algunos juzguen a la Sra. Flores como una persona que exige mucho y que lo hace con una actitud severa. No obstante, una respuesta objetiva puede servir como alerta para prestarle más atención a la gravedad de los obstáculos con los que se enfrentan a diario las personas con discapacidades.

 

¿Qué hacer y cómo hacerlo?:  sugerencias para la iglesia local.

¡Toda discapacidad es imprevisible! ¿Será por esto que poco nos preparamos para afrontarlas? Un cristiano concienzudo por naturaleza vive pendiente de poder demostrar la compasión que Jesús ejemplificó.  ¡Es parte del ADNcristiano—corre por las venas! 5

En cambio, las respuestas adecuadas a las discapacidades no están presentes sólo por ser cristiano, o por ser pastor.  Las preguntas persisten “¿Qué, hacer y cómo hacerlo?”, y requieren respuestas.

Pensando en el desafío grande de ministrar a las personas con discapacidades. De repente nos damos cuenta de que no hay respuestas fáciles a esta pregunta. La cosmovisión bíblica de compasión cristiana incluye a toda persona con necesidad. Las personas con discapacidades podrían abarcar a inconversos, a cristianos, y a personas de toda edad y de todo nivel socioeconómico.

La iglesia local, por su pasión santa de salvar, liberar y sanar a la humanidad, a menudo se encuentra sobrecargada; no hay abundancia de recursos financieros, de personal de planta y de equipos en comparación a la demanda. El propósito de este librito no es proponer otro programa más, o poner otra carga más a la iglesia, sino es el de buscar junto con los pastores y las iglesias recursos de apoyo para poder dar respuestas a los dilemas complejos de las personas con discapacidades.

Como es costumbre hacer en cualquier proyecto, el pastor y demás líderes locales deben acudir a Dios para poder discernir cuáles enfoques tocarán. Esto requiere oración, estudio, investigaciones y el sentido común dirigido por el Espíritu Santo, pues fácilmente la iglesia podría frustrarse por este reto tan grande, y abandonar por completo la idea de ministrar a las personas con discapacidades.

Pasos paulatinos.  Se puede comenzar con pasos pequeños y analizados, considerando los recursos existentes.  Dios bendice el deseo inicial de abrir el corazón a lo que Él quiera respecto a las personas con discapacidades.  Nacerán nuevas inspiraciones e iluminaciones al respecto, y Dios proveerá los recursos.

Algunas sugerencias básicas para crear un ambiente de aceptación. Existen maneras muy sencillas de tocar el corazón de una persona con discapacidades, y así comenzar a impactar a familias y comunidades enteras. Un buen inicio consiste simplemente en crear un ambiente llamativo para cualquier persona con cualquier discapacidad.  Como se dijo al principio de este librito, las sociedades en general ven a las personas con discapacidades como inferiores a los demás, sin razonar que éstas poseen capacidades también. Un poco de comprensión, un toque de apoyo, pueden causar un gran impacto en las personas que usualmente sólo esperan menosprecio. La iglesia podría comenzar inmediatamente a hacer lo siguiente:

Sermones y enseñanzas sobre los modelos bíblicos de compasión y comprensión con ciertos enfoques en las personas con discapacidadesLos consejos que tratan el uso de términos aceptables para referirse a personas con discapacidades no sólo ayudarán a los feligreses. Cuando estén presentes personas con discapacidades, los consejos en forma indirecta asegurarán a aquellas personas que la iglesia es un lugar seguro, sin las amenazas que podrían ocurrir en otros contextos.

Facilitar el desplazamiento de una persona con discapacidad.  Si no es posible que un hermano carpintero construya una rampa sencilla para facilitar la entrada de las sillas de ruedas, sin duda habrá  hermanos con buena salud que puedan ayudar con la movilidad.  “Así que traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12, NVI).

Delegar a hermanos que acompañen a la persona con discapacidad desde cuando llega hasta cuando sale. Es una responsabilidad importante la de guiar a una persona a pasar por las gradas o desniveles en el piso. Se pueden preparar y alertar a hermanos que sepan de primeros auxilios o atención médica, para que se hagan cargo. Su ayuda podría ser desde lo más sencillo como facilitar el uso de los servicios sanitarios, hasta atender emergencias que amenacen la vida.

Ayudar a las personas con problemas de visión o audición a sentarse donde puedan ver o escuchar  mejor.  ¡Todo esfuerzo para eliminar prejuicios y acomodar a personas con discapacidades, y a las familias que las aman y las cuidan, abre puertas para ganar almas perdidas, y ministrar al cuerpo de Cristo en la tierra!  ¡Es un grito de amor a todo pulmón, que el mensaje del evangelio no es un mensaje solamente de palabras sino también de hechos!

Al abrir la iglesia el corazón cada vez más al tema de las discapacidades, Dios comenzará a tocar los corazones, ungir y dotar a hermanos laicos quienes con el tiempo podrán descubrir sus respectivos ministerios.

 

Retos para el futuro. Si el pastor y los líderes de la iglesia sienten que Dios los llama a ministrar a las personas con discapacidades, pueden comenzar a enseñar sobre los temas relacionados. Los enfoques, las metodologías y el grado de compromiso son de innumerables posibilidades, así que la iglesia se encontrará en un proceso constante de ajustar todo conforme a sus experiencias sobre la marcha. Esto requiere sabiduría y un equilibrio para que la iglesia no llegue a abrumarse, tanto por las inmensas necesidades como por el sin fin de caminos a escoger.

Informar, motivar y preparar a hermanos para ministrar a las personas con discapacidades. Algunas de las oportunidades son:

Evangelizar por medio de la compasión puesta en acción: Ya se ha mencionado que las personas con discapacidades no sólo sufren por éstas, sino por la ignorancia social que las margina y les atribuye calificativos impersonales como “inválidos, incapacitados, retardados” y otros. Ningún ser humano soporta sin dolor el menosprecio, mucho menos el rechazo de parte de sus semejantes.  Aún los inconversos más endurecidos de corazón, los declarados ateos, los que aborrecen a los cristianos podrían responder positivamente a una mano de ayuda, a un afecto que se demuestre con acciones, y sin aires de superioridad. Tales gestos llegan como un vaso de agua fría en el desierto.

Proporcionar  recursos.  Son limitadas las fuentes de información, pero sí existen.  El esfuerzo de enseñar sobre el tema en sí provoca búsquedas de información y dan oportunidad para que con el tiempo se publique más.

Organizar y coordinar equipos para socorrer a los cristianos con discapacidades porque:

–Los programas seculares son pocos y de alcance muy limitado.

–Las discapacidades no sólo afectan a las personas que las sufren sino se extienden a la familia, a los amigos y a la sociedad.

–Las discapacidades ocurren sin previo aviso

–La iglesia puede ser el mejor modelo social de atender a las personas con discapacidades, y de esa manera cambiar opiniones equivocadas de personas amargadas.

–Toda persona que llega a la vejez experimenta discapacidades.

Iniciar ministerios para las familias afectadas por las discapacidades. Las familias cristianas que pasan por las crisis a causa de las discapacidades necesitan ayuda. Las estadísticas dan la impresión de que en ningún país del mundo son adecuados los recursos para socorrer a las personas y a las familias con discapacidades.  Parece que la responsabilidad y la oportunidad caen en manos de la iglesia.6

Incorporar a cristianos con discapacidades en los ministerios y actividades de la iglesia. “Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna” (1Corintios 1:26 NVI) .

Son poco divulgados los casos de adultos y niños con discapacidades mentales o físicas, quienes han sorprendido a otros con una perspicacia profunda. Cuando Dios ha bendecido a una persona con cierto don o talento, no pregunta primero si la persona sufre o no una discapacidad.           

El manual So My House Will Be Full (Para que mi casa esté llena), publicado por Joni and Friends para ayudar a la iglesia a incluir a personas con discapacidades, proclama la diversidad que existe en los cristianos que componen el cuerpo de Cristo en la tierra.  El manual nos despierta con claridad al hecho de que las personas con discapacidades siempre tienen capacidades también.7

Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (1Corintios 12:12 RVR1960).  “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo,y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:4,5 RVR1960)

El manual nos recuerda que el cuerpo de Cristo en la tierra se compone de hermanos músicos que pueden tocar instrumentos desde la silla de ruedas. Se compone de personas que aunque con dificultades oculares pueden con adaptaciones, enseñar una clase dominical o coordinar ministerios de asistencia pastoral. “Un consejero o un compañero de oración con una discapacidad de audición prestará una atención enfocada completa a la otra persona. La presencia de personas con discapacidades sirve como un don por el cual Dios puede revelarse como poderoso y suficiente en medio de las debilidades humanas”.8  Pablo declaró:  “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10 RV1960).

Una iglesia a la que no llegan personas con discapacidades debe sentir el desafío de evangelizarlas.   El desafío que sigue naturalmente, sería el de crear materiales adecuados, que enseñan cómo acercarse a las personas con discapacidades e identificarse con ellas en una forma aceptable.

Servir de modelo para la comunidadCuando la iglesia responde a las personas con discapacidades, proclama el mensaje del evangelio por sus acciones sin palabras. Frente a los ataques a la credibilidad de la iglesia, y al cuestionamiento de su valor en tiempos modernos, Jesús mismo demuestra Su compasión viviente a través de los ministerios para las personas con discapacidades.

 

Recursos académicos para ministerios especializados 

          En muchos países en tiempos pasados, los ministros evangélicos no ocupaban puestos oficiales en las instituciones como por ejemplo, el de capellanes del gobierno, de hospitales, prisiones o en el área  militar. Los sacerdotes católicos mayormente recibían estos nombramientos. Gracias a Dios esto ha cambiado en algunos países.

Ya se ha comprobado que la certificación académica levanta al ministro evangélico a un nivel diferente a los ojos de los gobiernos y de muchas instituciones seculares. Muchos ministros de las Asambleas de Dios gozan ahora de oportunidades fuera del contexto de la iglesia local, y tienen una influencia en los círculos sociales y políticos.

Las Asambleas de Dios de los países latinoamericanos han avanzado enormemente en ofrecer recursos académicos para la superación ministerial. ¿Será tiempo para ofrecer recursos académicos diseñados para hermanos que sientan un llamamiento a un ministerio especializado? ¿Será posible que en el próximo futuro las Asambleas de Dios de los respectivos países preparen y comisionen a capellanes con ministerios especializados?—capellanes que sirvan con el respeto y la credibilidad que anteriormente se les daban otros.

 

Unas palabras en conclusión

Los gobiernos del mundo a veces ayudan a las personas con discapacidades, pero no siempre. Por lo tanto la oportunidad de la iglesia aumenta; ella ofrece soluciones espirituales y físicas. A veces Dios sana a una persona con discapacidades pero no siempre lo hace. Entonces el privilegio de atender a las personas con discapacidades, tanto en lo espiritual como en lo físico llega a la puerta del templo donde se predica salvación, sanidad y compasión sin prejuicios.

Juan Bueno escribió en su libro Remember the Poor (Acuérdese de los Pobres), “Las Sagradas Escrituras me dicen 1) una vez que la redención llega a nuestras vidas, llegamos a ser agentes del cambio, 2) Dios pone en nuestros corazones un amor, no sólo para Él, sino por nuestro prójimo, y 3) el resultado de nuestro nuevo nacimiento será el responder a las necesidades que nos rodean”.9

Cada día vemos a más personas que necesitan atenciones especiales. Por un lado, a causa de la prolongada expectativa de vida; por otro, debido a los avances de la medicina que han permitido que enfermedades mortales en el pasado sean en la actualidad enfermedades crónicas. 10

 El corazón de Dios se conmueve por tanto sufrimiento en el mundo. Él quiere que cada ser humano reciba el amor y la atención compasiva con que Su Hijo impactó la historia humana. Que las personas con discapacidades reciban el respeto de los demás; que sean tratadas como tesoros humanos y no como desechos.

Lo que dijo el Jesús de la historia, que es el mismo Jesús que hoy está sentado a la diestra del Padre, por medio de lo cual revela la característica de Sus seguidores, es: “…cuando des un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. Entonces serás dichoso, pues aunque ellos no tienen con qué recompensarte, serás recompensado en la resurrección de los justos” (Lucas 14:13,14  NVI).

 

NOTAS

 

1. La Fundación Nacional de Discapacitados. Santiago de Chile, sitio  WEB.

2. ibid

3. Hubach, Stephanie O. Same Lake Different Boat, Phillipsburg, New Jersey, P&R Publishing, 2006.

4. Flores, Magdalena. Artículo, Prensa Digital Contrapunto.

5. Velazquez, Diccionario español e inglés, Velazquez Press, 2007.  ADN: Es un tipo de ácido nucleico, una macromolécula que forma parte de todas las células. Contiene la información genética usada en el desarrollo y el funcionamiento de los organismos vivos conocidos y de algunos virus, y es responsable de su transmisión hereditaria

6. op. cit Hubach, p.84

7. Dicken, Paul, Young, Jane y Baird, Sheena. So My House Will Be Full: A GUIDE TO INCLUDING PEOPLE WITH DISABILITIES IN THE CHURCH, Publicado por Joni and Friends,2008,p.10.

8. ibid

9. Bueno, Juan. Remember the Poor (Acuérdese de los Pobres, Springfield, Missouri, Communications Department, Assemblies of God World Missions, circa 2002.

10. Rojas González, Margarita. Cuidar al que cuida. Madrid España: Santillana Ediciones Generales, S.L. 2006.

 

BIBLIOGRAFIA

 Bueno, Juan. Remember the Poor (Acuérdese de los Pobres, Springfield, Missouri, Communications Department, Assemblies of God World Missions, circa 2002.

Dicken, Paul, Young, Jane y Baird, Sheena. So My House Will Be Full: A GUIDE TO     INCLUDING PEOPLE WITH DISABILITIES IN THE CHURCH, Publicado por Joni and    Friends, 2008,p.10.

Flores, Magdalena. Artículo, Prensa Digital Contrapunto.  Fundación Nacional de Discapacitados. Santiago de Chile Sitio WEB.

Hubach, Stephanie O. Same Lake Different Boat, Phillipsburg, New Jersey, P&R Publishing, 2006.

Pimental, Alejandro, Editor. Compartiendo la Palabra de Dios con personas con discapacidad intelectual, Grand Rapids, Michigan: Friendship Ministries,2010.

Rojas González, Margarita. Cuidar al que cuida. Madrid España: Santillana Ediciones Generales, S.L.2006.

Saxton Ph.D, Marsha. Sticks and Stones: Disabled People’s Stories of Abuse, Defiance and Resilience, May, 2009.  marsax@wid.org

Tada, Joni Eareckson y Miller, Steve. Through the Roof: ASSISTING CHURCHES IN DEVELOPING AN EFFECTIVE DISABILITY MINISTRY & OUTREACH, Published by Joni and Friends, 2008.

 

 

 

NOTAS:

Consejos elementales   Quizás algunos piensen que son muy elementales ciertos consejos de este librito.  La intención del autor ha sido tomar en cuenta la amplia variedad de lectores.

¡Gracias a Dios por los ministerios actuales!  El autor de este librito no menosprecia lo que ya existe en esta área dentro de las Asambleas de Dios de los diferentes países, ni pretende introducir otro programa más. Sin duda toda iglesia de las Asambleas de Dios en América habrá ministrado en una forma u otra a personas con discapacidades. Algunos de los concilios o conferencias, y algunas iglesias locales actualmente desarrollan ministerios formales para las personas con discapacidades.

Dentro de las investigaciones científicas y las entrevistas para producir el librito, se incluyeron  encuestas a pastores y misioneros a quienes se les pidieron datos sobre los ministerios para las personas con discapacidades. Desafortunadamente las respuestas a dichas encuestas fueron muy pocas.

De los pocos que respondieron, se recibió un informe de parte de las A. de D. de la República Dominicana, sobre un hogar que tienen para ancianos, y a nivel local un ministerio para personas con serios problemas de audición. También las A. de D. de Nicaragua tiene una escuela que por varios años ha provisto estudios para los que no pueden hablar u oír bien.

Al autor de este escrito le gustaría conocer más ministerios como los antes mencionados.

Unas aclaraciones  Una enfermedad y una discapacidad son condiciones distintas. Es posible que una discapacidad haya resultado de una enfermedad, pero no es igual. Las enfermedades mentales y físicas requieren atención profesional. Una discapacidad mental no es igual a una enfermedad mental la cual también debe ser atendida por especializaciones médicas como la siquiatría que no solamente provee terapia sicológica sino medicamentos, tratamientos y regímenes específicos.

Este autor no recomienda el empleo de la siquiatría ni la condena.  Las variables son muchas y al autor le faltan suficientes conocimiento e información para tales declaraciones.

 

Ideas sobre cómo usar este artículo

–En la Escuela Dominical

–En una sesión de clase dentro de una asignatura existente.  (Las personas con discapacidades valen por lo menos un decimosexto de crédito.)

–En clases programadas en la iglesia.

–Durante el tiempo de la oración familiar en casa (Podría ayudar en la formación espiritual y social de los hijos).

–En campamentos, conferencias pastorales, grupos (células) de estudio bíblico, ministerios de varones y femeniles, en fin, dondequiera que el Espíritu Santo pueda tocar corazones respecto al tema.

 

Pensamientos creativos para una lluvia de ideas

¿Ministerios de los niños para las personas con discapacidades?  Una de las metodologías didácticas más efectivas de la participación y experiencia viva da resultados empezando aún con los niños pequeños.  Dios ha puesto en los niños una sensibilidad y ternura de corazón hacia otros, y en especial los de su propia edad.

El animar a los niños de la iglesia para que se relacionen con personas con discapacidades, especialmente de su propia edad, puede impactarlos para toda la vida. La inocencia y sencillez de un niño que se relacione con una persona con necesidades diferentes, puede servir como un incentivo poderoso.  Bien podría Dios en el futuro llamar a algunos de estos niños a ser pastores y líderes en los ministerios de compasión.

Experimentos de vivir como una persona con discapacidad 

            Para identificarse con las dificultades que enfrenta una persona con una discapacidad, un voluntario, podría someterse de manera ficticia a una discapacidad temporal.  Por ejemplo podría meter el brazo dentro de la camisa para experimentar lo que significa vivir sin un brazo.

Otro podría pasar un tiempo con los ojos vendados o los oídos tapados.

Por supuesto tales ejercicios requieren mucho cuidado.  Es necesaria la supervisión de una persona madura. Se deben tener dos precauciones:

–Que las personas fuera del grupo no malinterpreten el ejercicio como una burla.

–Cuidar que el participante no corra el riesgo de sufrir un accidente.

Agradecimiento:  Las hermanas Maritza y Sara Segura de Colombia, quienes colaboran con la hermana Judy Bartel de Graner hicieron el trabajo grande de editar el escrito.  Tomaron el texto de este escritor de habla inglesa, y lo convirtieron en un texto muy claro y expresivo.  Manifestaron un dominio muy profesional y algo más de lo profesional en captar lo que el escritor quería decir.  Sus abilidades y dones son nada menos que admirables, y sin duda usados por Dios.  Estoy sumamente agradecido a las hermanas Segura,y las recomiendo sin reserva.

Vayan mi agradecimiento también a la hna, Judy.  Estuvo dispuesta a ayudarme pero por la enfermedad avanzada de nuestro querido hno. Estéban no pudo. En seguida me puso en contacto con las hermanas Segura.

El hermano Rodney Boyd tomó de corazón la visión reciente que Dios me dió, y me ayudó con sugerencias muy sabias.

¡Y a Dios sea la gloria siempre!

–Hermano Roy

Roy F. Smeya


 
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