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El desafío de la temida monografía: diez consejos para profesores de la investigación teológica

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2014.2

Por Jon M. Dahlager, D.Min.

 

San José, Costa Rica fue sede del Instituto de Superación Ministerial (ISUM) en el mes de mayo del 2014, y me tocó enseñar la temida materia Elaboración de Monografías durante el mes completo. Usamos el excelente texto nuevo del SEC, la Guía de estilo y formato para monografías y tesis (la Guía), y pretendimos mantener un espíritu alegre usando el lema de MonaRé de Shields de monitos, donde el tema de cada monografía era un “mono,” y los alumnos lo tenían que capturar, amansar, alimentar, limpiar y preparar para inspección. En esta analogía, el profesor sería un veterinario de zoológico; aunque, con gran  dolor y preocupación en el proceso, este profesor se sentiría  más como un obstetra ayudando en 31 partos.

 

El proceso de escribir trabajos de investigación, un requisito de la educación superior, presenta varios desafíos para los estudiantes de teología en América Latina. Los alumnos de nivel de licenciatura del ISUM tienen que escribir una monografía después de cada seminario de un mes, mientras que en la maestría de la Facultad de Teología hay que escribir un trabajo para cada materia. Demasiados alumnos de los dos programas no reciben crédito por su trabajo porque nunca entregan sus monografías. Para muchos el proceso es totalmente nuevo, aunque en algunos institutos o seminarios bíblicos están empezando a requerir una tesis de graduación o trabajos más pequeños para cursos individuales. Los alumnos que se desalientan con estos trabajos y no los terminan a veces abandonan el aula y, posiblemente, limitando así su desarrollo académico y crecimiento ministerial.

 

Nuestra meta para el grupo de ISUM Costa Rica 2014 fue no solo que todos terminaran la mini-monografía requerida en el curso, sino también que sus investigaciones cumplieran con los requisitos del trabajo pos-seminario, una monografía de tres a seis mil palabras. A pesar de las garantías del profesor de que llevaríamos todo el proceso juntos con calma paso a paso, muchos alumnos le tenían horror al trabajo. Algunos se enfermaron físicamente por el estrés y por lo menos dos casi no vuelven al seminario después de la primera semana. Sin embargo, antes del día de graduación cada alumno había cumplido con su objetivo. El último día de clase los alumnos reflexionaron acerca de la experiencia y recopilaron una lista de sugerencias para los futuros alumnos y profesores de clases de elaboración de monografías. Sus observaciones acertadas pueden ayudar a los educadores teológicos a entender mejor a sus alumnos en este proceso de escribir trabajos de investigación.

 

Las siguientes son diez áreas en las cuales los profesores de teología pueden ayudar a sus alumnos en el desafío de escribir monografías:

 

1. Utilizar Microsoft Word. La primera y más urgente recomendación es que los alumnos de la materia de monografías reciban una orientación básica sobre las funciones de Microsoft Word relevantes al formateo del proyecto. Cuando un escritor alumno no tiene ni la más mínima idea de cómo se ajustan las fuentes, los márgenes, los espacios de las líneas, o las sangrías, ni mucho menos cómo insertar una nota al pie de página, le va a ser imposible descifrar cualquier guía de estilo, por más accesible que sea.

2. Obtener acceso a las computadoras. Yo no conozco a nadie que crea que la formación ministerial se deba limitar a las personas que tienen fondos para comprar su propia computadora portátil. Sin embargo, ya pasaron los días de las investigaciones escritas a mano, y la investigación académica requiere bastantes horas en la computadora. En nuestro grupo del ISUM, más de la mitad de los alumnos trajo su propio aparato; pero los que no trajeron tenían que pedir una máquina prestada o turnarse en las máquinas anticuadas de la biblioteca, los cuales contaban con acceso limitado a internet. Un laboratorio de cómputo con varias máquinas en buen estado ayudaría a los que no cuentan con equipo propio.

 

3. Contar con ayuda individual. En un grupo de alumnos de la materia de monografías habrá unos cuantos acostumbrados a la redacción académica; pero para la mayoría la idea provoca ansiedad, y para algunos será la primera vez en su vida que escriban un trabajo académico formal. Para la mayoría, no es suficiente entregarles una guía de formato y decirles que sigan los pasos para elaborar un proyecto parecido al ejemplar al final de la guía; ellos de verdad necesitan a alguien que los guíe paso a paso por el proceso. Necesitan hablar de su tema. El manual oficial para profesores del formato Turabian insiste en que escribir es un asunto muy solitario, y los profesores necesitan “crear ocasiones y obligaciones para que los alumnos hablen de lo que están estudiando, por qué el tema es importante, qué es lo que han encontrado, y lo que todavía les queda por aprender.”[1]

 

Para nuestra materia del ISUM, separamos el proceso en cinco pasos, con ayuda individual disponible en cada paso: escoger y enfocar un tema factible con buenos recursos, escribir la propuesta monográfica, esculpir su material en un bosquejo práctico, convertir el bosquejo en un borrador y pulir el trabajo final. ¿Cómo era esta ayuda individual para cada estudiante? El profesor se instaló en una mesa de la biblioteca y los alumnos sacaron citas como si fuera un consultorio médico. Igualmente, algunos de los alumnos con más experiencia asesoraron a sus compañeros. Con grupos grandes, se complica la tarea de ofrecer esta ayuda personal, pero vale la pena porque no hay sustituto para la asistencia cara a cara.

 

4. Escoger un tema productivo. Un tema mal planteado causa dolor, tanto para el estudiante que escribe como para el profesor que lee la monografía.  La primera versión de un tema escogido por un novato podría sonar algo así: “Quiero escribir sobre el por qué los cristianos en nuestras iglesias ya no se mueven en los dones espirituales”.  Comenzando con esta declaración del problema, el profesor le ayuda a definir y enfocar qué es lo que quiere estudiar y aprender, lo cual resulta en un tema productivo como: “Las características de iglesias Pentecostales que desarrollan los dones espirituales de los creyentes.” La Guía tiene una sección que ofrece ayuda práctica para escoger y enfocar el tema pero, en este paso crítico del proceso, la ayuda personal no tiene precio.

5. Encontrar recursos utilizables. Los estudiantes necesitan orientación en el uso efectivo de tres fuentes principales de recursos: 1) La biblioteca física, 2) artículos publicados en internet, y 3) bibliotecas electrónicas en la computadora.  La primera fuente es la biblioteca física. Muchos de nuestros institutos bíblicos tienen una amplia colección de recursos impresos, pero los estudiantes todavía necesitan a un bibliotecario o profesor bien capacitado que los dirija hacia los libros, capítulos, diccionarios, comentarios, o revistas académicas que tengan algo que ver con el tema principal o temas secundarios que tal vez al principio no parecerían tener relevancia. Por ejemplo, si el tema principal es “esposas de pastores”, un mentor puede dirigir al alumno a buscar libros y revistas con temas secundarios como teología pastoral, matrimonio, teología de la mujer, o biografías de líderes cristianos.

 

La segunda fuente importante de recursos de investigación tiene que ver con artículos encontrados por internet. Mientras que hace algunos años la biblioteca física del instituto podría haber sido la fuente principal o única de recursos para los estudiantes, ahora una búsqueda en Google puede producir miles de fuentes potenciales. Un estudiante abrumado podría conformarse con un artículo de Wikipedia o con el primer blog que lea. A menudo los estudiantes solo buscan las palabras exactas de su tema y requieren ayuda para ampliar su búsqueda con los temas relacionados que podrían enriquecer su estudio.  Un buen sitio para comenzar las investigaciones de temas ministeriales es la página de las Asambleas de Dios (EEUU) en español. Esta cuenta con un buscador poderoso para todos los recursos de las Asambleas de Dios en español, incluyendo cientos de artículos en español de la excelente Revista Enriquecimiento. El archivo digital del SEC, la Revista Conozca, también contiene cientos de artículos ministeriales y de investigación, y se puede buscar por autor, título o tema. La Guía también incluye una lista de recursos electrónicos recomendados en una variedad de categorías.

 

Los alumnos también necesitan ayuda para entender y utilizar efectivamente las bibliotecas electrónicas en sus propias computadoras. Más y más estudiantes tienen software de estudio bíblico en su computadora, como ESword, Logos o colecciones de libros electrónicos en pdf, pero los cientos de recursos desconocidos podrían ser tan confusos como un buscador de internet. Por ejemplo, un estudiante que nunca ha usado una copia impresa del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento de Kittel tal vez no tenga la menor idea de cómo usar la versión electrónica de una manera productiva. Esta es otra situación en la cual los profesores o compañeros con experiencia podrían ayudar a los demás a encontrar recursos beneficiosos.

 

6. Desarrollar el pensamiento crítico. Muchos alumnos latinoamericanos estudiaron en sistemas tradicionales donde el alumno tenía que aceptar sin cuestionamiento la autoridad de los “expertos”, incluyendo de sus profesores y de los autores cuyo material leían. Sin embargo, a raíz del mar de información disponible ahora, es imprescindible que los estudiantes desarrollen habilidades de pensamiento crítico a la hora de escoger y evaluar los recursos para sus monografías. El Dr. Paul Alexander, presidente de la Alianza Mundial de Educación Teológica Pentecostal (WAPTE), explica que desarrollar el hábito de pensamiento crítico es una de las metas primordiales de la educación superior cristiana, y el proceso de investigación teológica presenta una oportunidad excelente para desarrollar esta destreza.[2] Los profesores tienen que ayudar a los alumnos a entender el contexto, el propósito y el valor relativo de cualquier material que vayan a utilizar.

 

Por ejemplo, leer acerca del Avivamiento de la Calle Azusa en Wikipedia (una fuente terciaria) es muy diferente a leer el relato del erudito y abiertamente pentecostal  Gary McGee y Stanley Burgess en el Nuevo Diccionario Internacional de los Movimientos Pentecostales y Carismáticos (una fuente secundaria); o el testimonio ocular de uno de los participantes en el avivamiento, Frank Bartleman, en su libro Calle Azusa (una fuente primaria). Nuestros alumnos tienen que aprender a discernir el punto de vista filosófico o teológico del autor, a entender los debates que rodean su tema, y a consultar una variedad de tipos de fuentes para entender más ampliamente su campo de investigación.

 

7.   Citar con transparencia. Al final del curso de monografías, un alumno que es pastor y profesor veterano dijo que lo que más le había impactado de la materia fue entender la necesidad de citar sus fuentes, sea al enseñar, escribir o predicar, en vez de solo usar material publicado como si fuera propio, provocando que su audiencia lo percibiera como un genio. Él se motivó cuando entendió que la transparencia a la hora de citar sus fuentes podría elevar su credibilidad y brindar una oportunidad para que otros tuvieran acceso a materiales excelentes de lectura adicional. Este es el hábito de pensamiento crítico que más fácilmente se puede aprender desde el primer año del instituto bíblico: los profesores pueden asignar trabajos breves y ayudar a sus alumnos a citar sus fuentes correctamente. El capítulo cinco de la Guía le ayuda al escritor a citar cualquier tipo de fuente como libros, diccionarios, artículos encontrados en internet, o entrevistas personales.
8. Entender la Guía de Estilo del SEC. La Guía de estilo y formato para monografías y tesis del SEC es una obra práctica y accesible que resume la metodología de la escritura académica con el formato Turabian, pero todavía suma más de cien páginas y podría intimidar al escritor novato. Los alumnos necesitan que su profesor los guíe paso a paso por todo el proceso, les ayude a practicar el formato para citar diferentes tipos de recursos, y les dé un tour por la monografía ejemplar al final del manual. Necesitan acompañamiento y ayuda para enfrentar el desafío con valentía.

9. Atender al llamado de Dios a escribir. Durante la evaluación final de la clase de ISUM, el pastor Henry, un presbítero y plantador de iglesias, le dijo al grupo: “yo siempre había creído que mi llamamiento era para ser pastor y evangelista, pero al escribir este proyecto Dios me ha mostrado que también me está llamando a escribir”. La obra de escribir es tan espiritual como predicar o enseñar, y podemos ayudar a los alumnos a entender que Dios se está moviendo, dirigiéndolos a temas de investigación que puedan encaminar sus ministerios dejando marca en  sus discípulos y en la iglesia de Cristo por muchos años. Cuando les enseñamos a investigar y escribir no solo pretendemos que completen una tarea, sino que Dios los use para tocar a muchísimos más a través de lo que escriban.

 

10. Levantar una ofrenda grata al Señor. Cuando los alumnos de ISUM entregaron sus trabajos finales, levantamos el montón de hojas al cielo y oramos, ofreciéndolos junto con las horas, la angustia y el esfuerzo que representaban, como un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, un culto racional (Rom. 12:1). Las lágrimas corrían por cada mejilla. Un pastor de la zona bananera nunca había usado una computadora, pero durante los fines de semana sus hijas adolescentes le ayudaron con la mecanografía de su proyecto, y su esfuerzo extraordinario resultó en una monografía llena de la verdad de las Escrituras y una investigación sólida que le servirá en su vida y ministerio. Para él la elaboración de la monografía fue todo un sacrificio, y tal esfuerzo merece un reconocimiento digno.
Al final de la materia de ISUM, el profesor se sentía como una partera, ayudando a los hombres y las mujeres de Dios en el aula a traer a la luz no solo esta tarea, sino también la valentía para escribir lo que Dios les seguirá poniendo en el corazón. Que Dios nos use para levantar la próxima generación de escritores y pensadores pentecostales para marcar el futuro de América Latina y todo el mundo.

 



[1] Gregory G. Colomb y Joseph M. Williams, Instructor’s Guide for A Manual for Writers of Research Papers, Theses, and Dissertations by Kate L. Turabian (Guía del Instructor para “Un Manual para escritores de Monografías y Tesis” de Kate L. Turabian). (Chicago: University of Chicago Press, s.f.), 12. Este manual práctico incluye muchas sugerencias para profesores y ejercicios para usar en el aula.

 

[2] Paul Alexander, entrevista con el autor, Nairobi, Kenya. 13 de abril 2014.

Jon Mark Dahlager D.Min


 
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Comentarios: 9

  1. Wilber Ramirez

    Claro, excelente artículo. Debo reconocer que una de mis debilidades en el estudio. Me gusta estudiar pero no he logrado vencer este escoyo y lo mas difícil es la distancia para recibir ayuda. Pero no me justifico, hay que seguir.

  2. maribel gaitan garcia

    Gracias profe yo quiero terminar este proceso iniciado pero por muchas excusas unas con mucho peso otras que no vale la pena mencionar no he podido terminalo.pero si quiero porque se que debo enseñar con excelencia y solo con la debida preparacion lo puedo hacer y sin olvidarme de lo mas importante mi Dios que ha dado todo para estar donde estoy hoy. Gracias.muchas bendiciones.

  3. Eduardo

    Dios les bendiga, soy estudiante de instituto bíblico en México y me parece un material extraordinario el artículo, a mi me gusta escribir y me parece que la revista conozca es una herramienta de excelencia para aprender. Dios les bendiga.

  4. Gabino Ramirez Gallardo

    Excelente!!!, buena guía para los que impartimos esta materia, Dios siga usándolo en la experiencia de enseñar y aprehender la verdad tanto de las Escrituras como el don de explicar y aplicar la verdad en los trabajos de investigación teológica. Dios le bendiga ricamente.

  5. Raùl Sócrates

    Es importante conocer estos diez consejos para profesores de teología, para la elaboración de monografías en diferentes temas, pero creo que seria de mejor valía si se ilustra con ejemplos en la elaboración de estas monografías para el estudiante.

  6. Daniel Castoldi

    Hola. Bendiciones. Excelente artículo! Muchas gracias por compartirlo.

  7. Juan C. hidalgo

    Gracias soy alumno de Buenos Aires agradezco el aliento y la preocupación por perfeccionarnos.
    me inspiran estos Diez punto. Gracias profe, Hasta pronto.

  8. Juan Chavajay

    Excelente artículo. Es una bonita experiencia poder ayudar a los jóvenes pastores en el proceso de su proyecto. Este artículo nos ayudará mucho a los que enseñamos esta materia. Bendiciones.

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