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El rol de la iglesia frente a las enfermedades mentales

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2015.1

Por Virginia A. de Contreras

 

 

En el año 2014 se suicidó Mathew Warren, hijo de Rick y Kay, pastores fundadores de Saddleback Church. Matthew tenía 27 años y hacía veinte que luchaba con la enfermedad mental. Esta noticia provocó un debate sobre las enfermedades mentales y el rol de la iglesia en los Estados Unidos.[i]

En estos días el mundo es sacudido por otra noticia: un accidente aéreo en los Alpes franceses, aparentemente provocado intencionalmente por el copiloto a bordo. La fiscalía de Düsseldorf  ha informado en estos días que el copiloto, Andreas Lubitz, investigado por estrellar de forma voluntaria el avión de Germanwings tenía un certificado médico de baja por enfermedad psiquiátrica, la cual ocultó de su empleador y su entorno profesional. Es más, Andreas Lubitz había seguido recientemente un tratamiento en la Clínica Universitaria de Düsseldorf por síntomas de enfermedad mental. Si bien aún no se sabe con certeza si la causa del accidente aéreo se debió a que Lubitz trabó la puerta de la cabina y piloteó el avión hacia las montañas y su destrucción, una de las evidencias que puede sostener esta teoría es que el copiloto estaba médicamente declarado incapaz para desempeñar sus funciones.

No todas las enfermedades mentales están asociadas a actos de violencia o al suicidio, pero sin lugar a dudas, en mayor o menor grado, afectan la manera de pensar, de actuar y de relacionarse con el entorno. Las enfermedades mentales van debilitando y destruyendo paulatinamente al que las sufre y a su contexto. Las personas sanas luchan naturalmente con el miedo a la muerte. Las víctimas de las enfermedades mentales luchan con el miedo a la vida, a estar vivos.

Las investigaciones muestran que la comunidad de fe es el primer lugar donde acuden pidiendo ayuda las personas que padecen algún tipo de enfermedad mental. Por otro lado, el 56 % de los pastores encuestados en EEUU están de acuerdo que las iglesias tienen la responsabilidad de proporcionar recursos y apoyo para las personas con enfermedad mental y sus familias.[2]

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo puede la iglesia responder? Permítame brindar algunas pautas:

  • En primer lugar, romper el silencio: Los que luchan con enfermedades mentales y sus familiares sugieren que en principio necesitan que este tema deje de ser tabú y que en sus iglesias se hable abiertamente del tema de enfermedades mentales. El silencio puede dar el mensaje de que a Dios no le interesa o que la fe no tiene respuesta a esto.
  • Enseñar una teología bíblica del sufrimiento: Una cosmovisión bíblica del sufrimiento comienza erradicando mitos como:
  • que los cristianos no deberíamos sufrir en esta vida, especialmente si vivimos en la voluntad de Dios;
  • que si sufrimos es porque algo está mal en nuestras vidas;
  • que si Dios realmente nos ama pondrá un muro de protección alrededor nuestro y ninguna prueba de sufrimiento vendrá a nuestras vidas;
  • que si sufrimos es porque Dios nos está castigando, etc.

La Biblia es clara en que:

a) este mundo en que vivimos es producto de Génesis 3 y por eso está marcado por sufrimiento y muerte y

b) si bien Dios es absolutamente soberano, sin embargo su soberanía no invalida la responsabilidad humana.

Dios no se acerca a nosotros en el sufrimiento para brindarnos una disertación teológica que responda a nuestras preguntas. Dios nos dio a su Hijo. Jesús sufrió por nosotros en la cruz y está presente con nosotros en medio del valle de sombra de muerte infundiéndonos aliento y consuelo.

  • Recibir capacitación para brindar consejería y apoyo adecuado: Según las investigaciones los ministros religiosos y la policía son a menudo los primeros en responder en una crisis de salud mental. Existe preparación para la policía pero casi no hay preparación para los que entran y participan en el ministerio pastoral.
  • Ser una comunidad inclusiva y compasiva: Llevar comidas preparadas a sus hogares cuando lo necesiten, proporcionar transporte ocasional, visitarlos,  proveer un grupo pequeño con personas entrenadas de la iglesia para hacer frente a las necesidades particulares de estas personas y/o sus familias, ayudar con trámites cotidianos y quehaceres domésticos, etc.
  • Ofrecer esperanza: La cosmovisión cristiana es la única que puede dar sentido al problema del sufrimiento. Nuestro Dios no ha sido ni es indiferente: él se ha encarnado en este mundo en la persona de Jesucristo y ha sufrido tentación, sed, hambre, cansancio, rechazo, tortura, y hasta la crucifixión. La cruz es la mejor respuesta a la pregunta de cuánto a Dios le importa nuestro dolor y sufrimiento. El estuvo solo en la cruz para que nosotros ahora en nuestro dolor y sufrimiento no tengamos porqué estar aislados del amor y favor de Dios. Hay esperanza hoy: El camina con nosotros en el valle de sombra de muerte. Más adelante, nos espera la redención total de nuestra vida. Nos espera la resurrección de nuestros cuerpos.

Que a los que luchan con enfermedades mentales y a sus familiares nuestras comunidades de fe puedan decirles: “Eres bienvenido aquí.”  Que podamos orar con ellos, llorar con ellos, ofrecer consejo sin tomar el lugar de profesionales de la salud, pero ayudándolos con sus necesidades concretas dentro de nuestras capacidades. Así como Dios está presente en medio del quebrantamiento del mundo, su Iglesia también.

 



[i] En los Estados Unidos existen grupos de apoyo para aquellos que sufren enfermedades mentales y para sus familiares. A continuación dos de sus páginas de internet: http://mentalhealthgracealliance.org  y  http://freshhope.us

[2] http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2014/october/church-and-mental-illness-part-1-aspirations-v-reality.html

 

 

Virginia A. de Contreras


 
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Comentarios: 3

  1. Alicia Ester Rodriguez

    Buenas tardes, soy coordinado de grupo pequeños en mi Iglesia. Estamos lidiando en nuestro grupo con una Sra. que evidentemente tiene un sufrimiento mental. Ella es muy demandante , y en algunas situaciones, se pone en victima y grita con las compañeras y le exige a la líder que se le preste atención. En el mismo grupo hay una sra. que tiene un diagnostico de esquizofrenia, que está controlada, pero cuando se produce estos episodios sufre mucho y se escapa del grupo. Leyendo este artículo, me pregunto cual es lo correcto en estos casos. Realmente no se quiere excluir a nadie, pero ¿es necesario pasar por estas situaciones?, la líder también se pone mal, es una sra. grande, temo por ella también. Lo he comentado con la esposa del pastor, ella ha retenido a la persona en su oficina, orando y conversando con ella. Pero no siempre va a estar ella, y creo que tampoco sabe muy bien como manejar esta situación. Sra. Virginia, Ud. que opina sobre como podríamos ayudar a este grupo para que no sufra las consecuencias del accionar de esta mujer. Gracias por atender mi comentario y le agradezco la ayuda. Atte. Alicia

  2. rocio trujillo

    Bendiciones
    Soy estudiante del IETE EN ORURO Bolivia y en uno de los textos me dieron el dato de esta pagina, LOS FELICITO bendigo en el nombre del señor para que la enseñanza no cese. Esa fue la gran comisión del hijo de Dios al volver a su reino.
    Shalom

  3. Elias urquía reina

    Queridos hermanos, no olvidemos que el rol de la iglesia es la de “restaurar”, si bien es cierto que los enfermos deben estar en los hospitales así como los presos en las cárceles,pero los miembros del cuerpo de Cristo “debemos gozarnos con los que se gozan; llorar con los que lloran”; no debe haber alguna duda en ninguna mente de que “El amor de Dios” está presente aqui en la tierra a través de sus hijos. En esto se conocerá que “somos sus discípulos”.

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