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América Latina y las misiones: una entrevista con dos destacados misionólogos – Delonn Rance y Brad Walz

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2014.2

Por Virginia A. de Contreras

 

El Dr. Delonn Rance es misionero de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos de vasta experiencia en El Salvador y catedrático de misionología. Brad Walz es fundador del Departamento de Misiones de la Unión de las Asambleas de Dios en Argentina y un líder a nivel mundial en el trabajo misiológico. Ambos estuvieron presentes en la Cumbre Educativa en Uruguay, 2014.

Virginia de Contreras entrevistó a ambos hermanos en instancias diferentes pero de maneras similares, y aquí presentamos una compilación de lo que compartieron.

 

V.C.: ¿Podrían contarnos acerca de su trabajo misionero y las funciones que desempeñan?

D.R.: Soy misionero hace treinta años, veinte de los cuales trabajé en El Salvador, en la movilización de misiones y la educación de los llamados a ser misioneros. Actualmente soy Director de Estudios Culturales Doctorales del Seminario Teológico de las Asambleas de Dios en los Estados Unidos, asimismo integro la Comisión de Misiones a nivel de la Confraternidad Mundial de las Asambleas de Dios y también participo a nivel de América Latina de Misiones en Conjunto.

B.W.: Tengo tres posiciones o roles. Hago la broma de que uso tres diferentes “gorras,” y que van rotando entre ellas y a veces se mezclan y se combinan.

Soy el presidente del Departamento Nacional de Misiones de Argentina. Tenemos el privilegio de ser por ahora la agencia misionera más grande de América Latina. Esperamos que otros países con mucha más fuerza evangélica nos superen en el futuro. También soy el presidente/coordinador de la red misionera de Asambleas de Dios de América Latina. Esta red se llama Misiones en Conjunto. Ésta a la vez depende de FHAD, la Fraternidad Hispana de Las Asambleas de Dios.

Finalmente, soy el “chairman” o líder de la comisión de misiones de la Confraternidad  Mundial de las Asambleas de Dios. Esta red es de todo el mundo y trabajo así con líderes de misiones de todos los países en relación con la red.

En un sentido, uno dio nacimiento al otro. Es decir, la experiencia en Argentina llevó a la red de América, y la red de América dio lugar a la red del mundo.

 

V.C.: ¿Cuál es la condición de América Latina como receptora y a la vez enviadora de misioneros?

B.W.: Hay un viejo dicho que usamos en Argentina con ironía, un ex presidente de Argentina dijo, “Estamos mal pero vamos bien.” Usamos este dicho como chiste muchas veces. Yo diría que no estamos mal en América Latina. Diría que estamos creciendo, pero el crecimiento va más lento de lo que debe ser. Es decir, primero lo bueno de América Latina:

  1. Hay departamentos de misiones en cada país, menos Cuba.
  2. Está creciendo y se ve estadísticamente y espiritualmente, año tras año.
  3. Hay más de 500 misioneros enviados internacionalmente de la parte de habla española. Hay ofrendas de más de 5 millones de dólares.

Las cosas que nos faltan:

  1. En la gran mayoría de los países el crecimiento ha sido muy lento.
  2. En algunos países no se ha tenido el líder adecuado hasta hace poco.
  3. Solamente 13% de los obreros están trabajando entre el mundo Islámico, el bloque más necesitado.

Como receptor no puedo opinar mucho pues nuestro rol es la puerta de salida, no la de entrada. Entonces no puedo opinar mucho de América Latina como receptor hoy en día.

D.R.: Varía de país en país. Hay cuatro países que están más avanzados en cuanto al envío de misioneros: Argentina, El Salvador, Méjico y Venezuela. Costa Rica es otro país que está dando grandes pasos en este aspecto. En este último tiempo estamos viendo crecimiento en países como Honduras, Nicaragua, Panamá y Perú.

En cuanto a América Latina, como región receptora de misioneros, debemos decir que los misioneros que vengan deberían ser pioneros, llenando vacíos en cuanto al alcance y formación de la obra nacional. Todavía se necesitan maestros formadores de misioneros; misioneros que trabajen alcanzando universitarios; misioneros que ministren a la niñez en países que no tienen un ministerio desarrollado para este grupo y misioneros que formen una generación de doctores en teología en esta región. Por otro lado hay grupos no alcanzados en América Latina: grupos tribales y ciertas regiones geográficas de algunos países que todavía necesitan presencia.

 

V.C.: Hermano Brad, ¿cuál es la diferencia entre evangelismo y misiones? Y, ¿por qué todos los cristianos necesitan involucrarse con misiones mundiales? ¿Cómo pueden hacerlo concretamente en los países de Latinoamérica?

B.W.: Hay muchos que podrían explicar mucho mejor que yo la diferencia entre evangelismo y misiones. Dick Brogden mismo en un retiro que tuvimos hace poco en Buenos Aires lo explicó de una forma tan clara y sencilla. Si vamos a verlo técnicamente, evangelismo es predicar y extender el evangelio en su propia cultura. Misiones es hacerlo en otra cultura. Pero también espiritualmente hablando, evangelismo es ganar almas y es la extensión de la iglesia en tu propio lugar de influencia. Misiones es llevar el evangelio a lugares que todavía no lo tienen, o donde es muy difícil para recibir el evangelio porque la iglesia es muy pequeña o aún no existe. Dick Brogden habló de una ilustración de llevar una luz y lo comparó a llevarla a una habitación ya con luces, donde no se nota tanto, o llevarla a un lugar oscuro, donde se nota mucho más.

Todos los cristianos, inclusive los latinoamericanos necesitan involucrarse en la misiones mundiales, pues si no, la iglesia queda conforme en alcanzar únicamente su Jerusalén, sin  obedecerle a Dios en la instrucción clara de la Gran Comisión.

Las misiones mundiales son tan parte de la Biblia, como cualquier otro mandato. Tenemos un dicho en el DNM de Argentina: “Misiones se hace con los pies de los van, las rodillas de los que quedan y oran, y las manos de los que dan.” Necesitamos toda la iglesia involucrada para alcanzar al mundo.

 

V.C.: ¿Es el misionero latinoamericano eficiente en el mundo musulmán?

D.R.: Es cierto que existen ciertos nexos culturales y que la distancia cultural en términos misiológicos es de un E2 y no de un E3, pero esto es teoría. Los primeros misioneros latinoamericanos que fueron al mundo musulmán salieron sin preparación y el resultado fue un enorme choque cultural que los hizo regresar. Todavía no tenemos misioneros latinoamericanos que pasen los quince años de estar trabajando en contexto musulmán. Se necesita preparación porque la guerra espiritual es muy grande. Pero hay otros lugares donde pueden ser efectivos y también hay necesidad, como la India y especialmente Camboya, que en este tiempo tiene la puerta abierta a los latinos.

B.W.: Creo que no se puede juzgar eso todavía, el tiempo lo dirá, pero si podríamos decir que hay puentes naturales entre Latinoamérica y los pueblos musulmanes. La barrera cultural es menor. Hay pocos Latinos trabajando entre los ellos hasta ahora, solamente 13% de los obreros, es decir, más o menos 65, entonces opino que es muy pronto para tener una opinión tan clara. Que hay potencial para que sea así, lo hay. Una dificultad es que muchas veces le cuesta mucho aprender uno o dos idiomas necesarios para ministrar entre un grupo no alcanzado, cuyo idioma es muchas veces complicado. Entonces, el latinoamericano, a pesar de tener sus ventajas, también tiene sus desventajas.

 

V.C.: Hermano Delonn, ¿Qué podría decirnos de los misioneros “bi-vocacionales”?

D.R.: Si Dios llama a un misionero bi-vocacional es el llamado de Dios y ellos van a usar su oficio para tener entrada en lugares donde tal vez otros no puedan entrar.

Ahora bien, de lo que estoy en contra es que no tengamos fe que Dios puede proveer el sostén para misioneros a través de las iglesias de América Latina. Actualmente solo se está invirtiendo cuatro millones de dólares a nivel de todas las Asambleas de Dios hispano hablante y en este grupo tenemos más de cuatro millones de miembros. Esta situación puede deberse a falta de concientización, falta de visión y falta de compromiso.  Las disciplinas misioneras son disciplinas, es decir, no son emociones y tienen que ver con el compromiso. En esta región necesitamos enfatizar y crecer en las disciplinas de dar, en la disciplina de orar y en la disciplina de estar atentos a lo que Dios desea hacer a través de nuestras iglesias en el mundo entero.

 

V.C.: Hermano Brad, ¿Cuál es el lugar de los viajes/misiones a corto plazo, y cuál es la visión e instrumentación de los viajes misioneros a corto plazo que tiene actualmente el DNM?

B.W.: Creo que son buenos para dar carga a la iglesia y orientar un futuro misionero sobre el lugar de su carga. El DNM tiene un vehículo que se llama “Misión Posible” y nuestra meta en el futuro es tener 5-6 viajes por año. Hasta ahora hemos tenido pocos organizados y mayormente de construcción. Creo que podría considerar un viaje cualquier persona: tanto el pastor para impactar su carga y conocer el campo, lo mismo con el laico, y más para un futuro misionero.

 

V.C.: Y, Hermano Delonn, ¿cuál es la relación entre los institutos bíblicos y las misiones?

D.R.: La clave para la movilización es el pastor pues él prepara a los miembros para hacer la obra del ministerio y esto incluye el ser el pueblo misionero de Dios. En la mayoría de los países de América Latina el pastor es formado en institutos bíblicos. Si no es formado en el primer año en la movilización de misiones será muy difícil que luego tenga misiones en su iglesia. Podemos ir a una región con convenciones de misiones pero no es lo mismo si desde estudiante el captó la importancia de las misiones. Esta es una de las razones por las que en mi tiempo de misionero en El Salvador no solo hacía conferencias misioneras sino que invertía vida enseñando misiones en los cinco institutos bíblicos. Por la gracia de Dios cuando salí de El Salvador, de los mil setecientos pastores que había, mil cien habían estado en mi aula recibiendo formación en misiones. El fruto de eso es que aunque es un país pequeño tiene cien misioneros en el campo. Necesitamos en América Latina directores y profesores de institutos bíblicos con la misma pasión que trabajen en colaboración con la iglesia local para maximizar el potencia misionero de esta región.

 

V.C.: ¿Cómo puede un pastor manejar la tensión entre los ministerios domésticos y las misiones mundiales, y cómo convencer a los pastores que involucrarse en misiones mundiales es por el bien de los miembros de su congregación?

B.W.: No debe haber tensión. Los ministerios domésticos son naturales y resultados de la iglesia local y su vivir en un lugar. Misiones Mundiales es obedecer la Gran Comisión en su totalidad (no solamente en Jerusalén y Judea) y el resultado de una visión completa y no parcial. No debe haber tensión. Se complementan, no compiten.

Ojala no tuviéramos que convencer a nadie y menos a un pastor. Pero en esta etapa a veces todavía es necesario hacerlo. Entonces se presentan algunos argumentos:

  1. Somos fruto de la visión misionera. Si otro país no la hubiera tenido, no existiríamos. Involucrarnos en misiones es también pagar nuestra deuda espiritual.
  2. Dios da la Gran Comisión a la iglesia. No podemos obedecerlo sin obedecerla.
  3. Hay tantos versículos acerca de dar y recibir. Dar al mundo es tener una bendición especial. Pues es dar sin un interés egoísta de que me beneficia a mí en mi iglesia y estado personal.
  4. La visión de Dios es mundial: de todas las tribus, lenguas, y naciones. Una iglesia con visión misionera es una iglesia con visión de  Dios.
  5. El evangelista argentino Carlos Annacondia observa: Finlandia, Suecia, y Noruega son países muy prósperos, y aunque el evangelio no es tan fuerte allí hoy, los países siguen disfrutando económicamente de las bendiciones resultantes porque ellos bendijeron al mundo con el evangelio. También se puede observar lo mismo sobre EEUU. Argentina nunca va a ser país bendecido, hasta primero ser un país misionero. Estoy de acuerdo con él. Amén.

 

V.C.:   Queremos agradecerles su tiempo y disposición para compartir con los lectores de revista CONOZCA.

D.R.:   Estamos para servirles.

B.W.:  Así es. Que Dios les bendiga.

 

Virginia A. de Contreras


 
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Comentarios: 3

  1. muy buen articulo y muy consciente para mover nuestro corazones.

  2. Jairo Celeita Sanchez

    Estoy dispuesto a ir a las misiones

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