Facebook Twitter Gplus RSS
magnify
Home 2007.1 El crecimiento
formats

El crecimiento

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2007.1

Edgar Gómez Yance

 

 

-¡Hola, Luis! ¡Qué bueno verte de nuevo!

-¡Hola, Martín! ¡Me alegro mucho de verte otra vez!

-Luis, me dejaste muy impresionado con lo que me dijiste la última vez que conversamos.

-¿a qué te refieres, Martín?

-Lo referente al crecimiento. Me dijiste que había diferentes crecimientos y diferentes propósitos en ello. Me hablaste de los seres vivos y de las cosas inanimadas. Estuve pensando mucho en ello y he llegado a la conclusión de que tienes muchísima razón. Es fácil hacer crecer una pila de arena, basta ir añadiendo cada momento o cada día más arena. El propósito es simple, tener más arena para ser utilizada cuando se necesite. Criamos a un pollo y a un niño. Los dos crecen de adentro hacia afuera. Para que sean sanos y capaces de llevar una vida normal, deben tener un crecimiento integral de todos sus órganos y miembros. Ahora bien, criamos al pollo y no nos preocupamos del pollo en sí mismo sino en el beneficio que vamos a recibir, lo comemos o lo vendemos. Generalmente no lo dejamos dormir ni descansar. Le inyectamos hormonas y lo hacemos comer y comer. Lo obligamos a crecer, pero en una forma no natural.  Pero en cuanto al niño, pensamos en él, en su propio beneficio. Le damos todo lo que él necesita para un crecimiento integral, físico, emocional, intelectual y espiritual. Hacemos todo cuanto está de nuestra parte, y estamos dispuestos a llegar hasta el sacrificio, si fuere necesario, para lograr tal fin.

-Así es, Martín. Con el pollo, nos anima un propósito egoísta y materialista, tener una comida o ganar unas monedas. Con el niño nos anima el amor y la fe: Queremos contribuir con la formación de un hombre de bien, que disfrute plenamente la vida y sea de bendición a mucha gente.

-Luís, he reflexionado respecto a la Iglesia y le he pedido perdón al Señor. Pues fui persuadido por el argumento materialista y mundano de que el éxito se mide por el número de miembros y la cantidad de bienes obtenidos. Estaba trabajando en el crecimiento de la Iglesia pensando en mí, en mi reputación y en mi bienestar económico. Realmente solo he estado almacenando gente en un local, sin preocuparme de su desarrollo total como personas y cristianos que son. No he pensado cabalmente en sus sentimientos y necesidades, solo los he visto como números y medios para lograr propósitos indignos. Los encargo a otros solo como medios de producción; perno no los he pastoreado realmente. En la mayoría de los casos solo he explotado sus emociones y sentimientos, y con ellos he alimentado mi ego; pero no les he proporcionado el alimento sólido del que habla la Palabra de Dios. Hoy me he preguntado: ¿Es una Iglesia o un club? ¿Los estoy ayudando a crecer realmente o los estoy entreteniendo y empobreciendo espiritualmente?

-Gracias a Dios,  me he vuelto a la Biblia, su Palabra, y he comprendido:

  1. Que el Cielo es celoso en cómo y con qué estamos edificando (1Cor. 3:10-15).
  2. Que el verdadero crecimiento lo da solo Dios, no los métodos ni las técnicas (1Corintios 3:6-9), por lo tanto, debemos depender de la Palabra de Dios y de la dirección y comunión del Espíritu Santo,  para obtener resultados que le agraden al Señor (Mateo 7:24-27).
  3. Que el verdadero crecimiento trae cambios hacia la madurez y la perfección (Efesios 4:11-16).
  4. Que el crecimiento de la Iglesia es directamente proporcional al crecimiento personal de cada creyente, por lo tanto, debe haber una atención personalizada, un Evangelio de contacto personal.
  5. Que somos obreros de Dios y no estamos edificando para nuestra gloria; sino para la gloria de El.
  6. Que hemos sido puestos sobre la grey del Señor para apacentarla, cuidando de ella:
    1. No por fuerza.
    2. No por ganancias deshonestas.
    3. No como teniendo señorío.
    4. Mostrándonos como ejemplos de verdaderos cristianos, santos amorosos y maduros (1Pedro 5:1-4).

-Por lo tanto, debo trabajar para que la Iglesia experimente un verdadero crecimiento, como el de la Iglesia del libro de los Hechos. Gracias, Luis por ayudarme a comprender estas cosas.

-Martín, oraré al Señor, para que El te ayude a permanecer fiel a sus principios y seas de gran bendición para la Iglesia del Señor y también de otros Ministros. La gracia del Señor sea contigo.

 

Edgar Gómez

El isumista venezolano Edgar Gómez es pastor en el Estado de Lara, Venezuela, y profesor del Instituto Bíblico Central de Barquisimeto.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*


uno + 6 =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>