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El ciudadano cristiano y el estado: ¿cómo votar en las elecciones?

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2008.2

Por Pablo Hoff

 

 

El creyente es un ciudadano de dos patrias, “la terrenal y la celestial”.  Como ciudadano del Estado, es parte de éste y debiera participar en la vida de él.

¿Qué enseña el Nuevo Testamento acerca de cuál debe ser la actitud del creyente hacia el gobierno, la relación con él y los deberes civiles?  ¿Permiten los escritores inspirados la revolución contra un gobierno despótico, injusto y corrupto?  ¿Qué debiera considerar el cristiano cuando vota por un candidato político?

 

          Los deberes civiles

          Observamos, que en Romanos 13:1-7, el apóstol Pablo ve al Estado como un instrumento instituido por Dios para salvar a la sociedad de la anarquía, y a las autoridades como servidores del Señor para el bien del pueblo.  El oponerlas equivale a rebelar contra Dios.  Luego el apóstol menciona algunos de los deberes civiles que nos corresponde realizar: hacer lo bueno, pagar impuestos, respetar y honrar a los gobernadores que son dignos y sobre todo obedecerlos al pie de la letra.

Por otra parte, uno no debe desobedecer la conciencia para someterse al gobierno civil: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios” (Hechos 4:19).  A la vista del cristiano, dios es soberano sobre el Estado.

 

Motivos de sumisión

          ¿Por qué el creyente debe obedecer las leyes del Estado, colaborar con las autoridades, pagar los impuestos y comportarse bien?

  1. Para evitar castigo, Romanos 13:5; es el motivo menos digno de la lista pero es sumamente práctico.
  2. Porque el ciudadano, como parte de la Nación disfruta de una serie de beneficios, que no tendría aisladamente: protección, justicia, una amplia gama de servicios tales como: agua, luz, servicios sanitarios, sistema de transporte, etc.  Es irrazonable pretender todos los privilegios y luego rechazar los deberes.
  3. Es una manera de servir al Señor.  El escritor a los romanos afirma que “es necesario someterse a las autoridades no sólo para evitar el castigo sino también por razones de conciencia” (13:5), ¿A qué cosa se refiere “por causa de conciencia”?  Las palabras del apóstol Pedro lo explican: “Sométanse por causa del Señor a toda autoridad humana” (1 Pedro 2:13)

El pasaje de Efesios 6:5-7 que se refiere específicamente a los deberes de los esclavos ilumina la expresión por causa del Señor”.  El siervo ha de obedecer a su amo con “respeto y temor”, “con integridad de corazón”, “de buena gana” y “como a Cristo”, “sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho”.  De la misma manera, el ciudadano creyente debe hacer todo como para el Señor: Dios le observa y le dará la recompensa.

  1. El motivo más noble es el amor al prójimo.  El apóstol sintetiza los deberes hacia los demás, incluso las responsabilidades civiles, con la observación: “quien ama al prójimo ha cumplido la ley” (Romanos 13:8).  Como ciudadano del Estado, el cristiano muestra su amor al prójimo colectivo respetando las leyes, la propiedad pública y privada, y estando atento para el bien de los demás.  Por ejemplo no ensucia los lugares públicos echando papeles en la vereda, y actúa siempre con cortesía y deferencia en el metro.

 

Revolución

El consejo paulino parece no dejar lugar para rebelión contra el Estado por más malo que éste sea: “todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido” (Romanos 13:2).  Esto fue escrito en la época de Nerón.  La actitud del creyente no debe ser la del revolucionario, quien mira al Estado como una especie de potencia beligerante, contra la cual, él a solas o en compañía, absolutamente o a oscuras, tiene libertad para proseguir una campaña.  Por otra parte, la lealtad a las autoridades injustas no excluye los esfuerzos para mejorar el gobierno ni prohíbe protestar contra las injusticias y otros males.

Sugiere la pregunta, ¿no es nunca permisible al cristiano la resistencia a un cruel despotismo?, Hay evangélicos que aprueban el uso de la resistencia pasiva que empleó Mahatma Gandhi para romper el control político de Gran Bretaña sobre India.  Influenciado en parte por el Sermón del Monte, este abogado hindú logró lo que India no hubiera podido obtener por medio de armas: los ingleses se vieron obligados moralmente a conceder libertad a la India.  Si el apóstol Pablo viviera en el siglo XX es probable que aprobara este método.

¿Identificarse con los partidos políticos?

La iglesia como el cuerpo de Cristo, una denominación o una congregación local, no debe identificarse con partidos políticos.  ¿Por qué no?  En primer lugar ningún partido es perfecto ni permanente en el poder.  Al identificarse con uno antagonizaría con otros.  En segundo lugar, la iglesia perdería su rol profético e influencia moral.  Tendería a no atacar los males del partido preferido y a la vez perdería la simpatía y oído de la oposición.  Además, el hacerlo es un paso a la unión con el Estado.  El reino de Dios no viene por la política.  La iglesia existe para Dios y el Estado para las cosas seculares y deben estar siempre separados.  Los líderes cristianos no deben inmiscuirse en la política.  Su ministerio es más elevado y debe ser espiritual.

 

Enseñando como votar

          ¿Debemos permitir que los líderes evangélicos nos enseñen cómo votar?  El apóstol Pedro enseña el sacerdocio del creyente (1 Pedro 2:9), es decir, cada creyente tiene acceso a Dios, y puede pensar por sí mismo en una democracia.  Opino que no necesitamos la dirección de un gran obispo o de un comité de oficiales eclesiásticos para votar inteligentemente.  Además el intento de parte de un pastor u otro líder, para promover a un candidato político, puede alejar a los que no comparten su opinión.  Un venerable pastor evangélico me dijo: “Tengo fuertes convicciones sobre los candidatos políticos, pero nadie en la congregación las sabe, pues quiero tener el amor de todos”.

 

¿Cómo votar?

          Entonces, ¿cómo debe el ciudadano creyente votar?  ¿Pensaría sólo en los candidatos que prometen beneficios a los evangélicos?  Sugiero que considere también otros aspectos de la plataforma del político, las cuales tienen que ver con el bien del país entero.  ¿Promoverá los intereses de un segmento de la sociedad a expensas de los demás?  ¿Emplea su partido métodos dudosos tales como sembrar codicia por los bienes ajenos, odio y violencia para realizar sus fines?  ¿Tolerará la desobediencia civil y el desorden o es capaz de castigar a la gente indisciplinada?  ¿Hace promesas que obviamente son demagógicas o se da cuenta de sus propias limitaciones?  ¿Cómo es su vida religiosa, moral y familiar?  ¿Cree en Dios y la ética cristiana?  ¿Apoyaría los valores cristianos y se opondrá a matrimonios homosexuales, aborto, etc.? ¿Tratará a todos los credos imparcialmente?

 

¿Partidos políticos evangélicos?

¿Deben los evangélicos formar un partido político?, Opino que no, pues es inmiscuirse en los asuntos del Estado.  Hay que mantener la separación de iglesia y gobierno.  Por otra parte, debemos orar que Dios levante políticos de vocación (no pastores evangélicos) que sean creyentes genuinos.  Así ellos pueden ser sal, levadura y luz en los distintos partidos.  Como José y Daniel del Antiguo Testamento, podrán influenciar bien la sociedad y la Nación.

Son algunas preguntas que debemos formular si tomamos en serio nuestra responsabilidad como buenos ciudadanos en la tierra.  Que Dios nos ayude a cumplirla concienzudamente.

 

Pablo Hoff


 
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Comentarios: 2

  1. Nadie deberia decirnos como votar, eso es libre de cada persona

  2. Siempre votar por el que mas les paresca conveniente

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