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Editorial 2000-1: Los santos frente al erotismo

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2000.1

 

Por Maximiliano Gallardo Pino

 

 

UN MARCADO INTERÉS en lo sexual se aprecia en los días que nos  toca vivir. El erotismo a juicio de muchos es el factor que “vende”.  Así es que se puede apreciar el abuso de símbolos o imágenes sensuales, de insinuaciones eróticas.  No importa el producto que se intente promocionar en los avisos comerciales.  De alguna manera debe aparecer el desnudo parcial o actitudes sutiles apuntando a lo mismo.

Por otro lado las autoridades en nuestros países latinoamericanos dan alarmantes estadísticas sobre el número de abortos provocados, el frecuente embarazo de adolescentes y el aumento de enfermos de SIDA.  La contradicción de esta situación se muestra por la debilidad de las mismas autoridades en no detener la ola de pornografía y erotismo desenfrenado que se refleja en las revistas que “tapizan” los kioscos de las ciudades.  A la par ingresan videos de la misma línea, muchas veces al alcance de niños y adolescentes.

Aunque nuestra sociedad quiere presentar la imagen de liberación de los antiguos esquemas éticos, sigue ignorando la realidad en el área sexual.  Se trata del producto de su enfoque humanista y naturalista hacia la vida sexual.  El pueblo pasa por alto una verdad bíblica “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”, Salmo 127:1.

Es muy posible como creyentes ser capturados por esta corriente.  No sólo nos habituamos a tal maraña de imágenes, sino nos volvemos más permisivos en nuestras costumbres.  ¿Evitamos el quedarnos mirando las portadas de revistas eróticas o pornográficas cuando vamos a comprar el periódico?  ¿Somos capaces de apagar el televisor cuando aparecen escenas de tales imágenes y no ser afectados? ¿Qué del fácil acceso a la pornografía a través de la red Internet cuando nadie nos ve?  Una de las características de la pornografía es que produce una adicción semejante a la drogadicción.  Es difícil apartarse de ella cuando ya se ha cedido terreno.

En este número de CONOZCA se quiere alertar a la comunidad cristiana para no pensar ingenuamente que estamos a salvo del flagelo de la pornografía, tan antigua como la humanidad misma.  Necesitamos tomar conciencia que somos responsables por cuidar nuestra mente y consagrarla a Dios.  Hay que tener presente con seriedad la advertencia del apóstol Pablo:

No vivan más con los pensamientos frívolos como los paganos (…) Han perdido

                                toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer

                                toda clase de actos indecentes, Efesios 4:17,19 (NVI)

Maximiliano Gallardo P.


 

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