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Pornocracia

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2000.1

Por Cristina Kunsch de S.

 

 

GRACIAS AL CUIDADO  que nuestro buen Pastor tiene de su iglesia, muy pocas veces nos detenemos en el examen de lo pecaminoso.  Antes de ocuparnos de ello, los que ministramos los misterios de la vida eterna preferimos examinar todas las formas de manifestación y conservación de la vida de Dios.  Sin embargo, no podemos dar la espalda con fingida ignorancia a los terribles azotes que socavan esa vida que fue instituida por Dios.  Dejar de considerar las amenazas de la pornografía es como quedar indiferentes frente a las sirenas de alerta ante la inminencia de una catástrofe.

Porno-grafía y porno-cracia

Vivimos actualmente bajo el régimen de la pornocracia.  Este no es un término acabado de inventar, sino que se aplicaba a los estados políticos en los cuales las rameras o amantes al servicio del gobernante influían al punto de ser las que de verdad ejercían el poder.      Hechos recientes sacaron a la luz de todos los medios  de comunicación masiva circunstancias, nombres, fotos, confesiones que confirman que importantes cabezas de estado pueden caer en las redes de la pornocracia.  Hoy las amantes no sólo aparecen en público a la sombra de casi todo gobernante, sino de muchas personas de fama y autoridad que no se satisfacen con las formas matrimoniales legales.

 

Relación entre el sexo y el vicio

Pornografía, sicalipsis, representación visual de la obscenidad:  estas definicions llevan a relacionar nuestro análisis del tema con la práctica del sexo desvirtuado, porque es lo que sustenta y provee el argumento.  De hecho, el sexo parece llamar a la bestialidad como socia en todo tiempo y lugar.

Ciertos pueblos antiguos y ritos primitivos (que subsisten clandestinamente aun hoy) practican el sexo cúltico:  se consagra a mujeres de ciertas características como parte de rituales que pretenden conjurar  la fertilidad.  Algunos incluyen la muerte misma como parte final y por eso son prohibidos legalmente.

Los países nominalmente cristianos no son garantía contra el salvajismo.  Cuando Europa era regida en forma absoluta por el catolicismo, monasterios y conventos contravenían en la oscuridad lo que predicaban a la luz del día.  Sancionaban con su silencio, por otro lado, la trágica noche de bodas de los indefensos súbditos, la cual era oscurecida por el derecho “prima nocte” ejercido impunemente por los poderosos.

Los dueños de la ciencia y la tecnología, nuestros contemporáneos, no lograron con la llamada “libertad sexual” diferenciar entre formar y deformar al hombre integral.  Se ha dejado atrás la normalidad, la dignidad individual, el respeto, impulsando así a la compulsión y la locura.

 

Lucro para pocos, pérdida para muchos

La pornografía comercializada que apunta hacia el mercado de los más jóvenes roba a sus víctimas de gran parte de sus oportunidades de llegar a funcionar como un adulto equilibrado y seguro de sí mismo. Una dolorosa incógnita flota en la mente del ser en formación en su mayoría:  ¿Qué es lo corriente?  ¿Seré yo normal?  ¿Por qué me pasa esto?  ¿Pensarán otros estas cosas?  ¿Qué harían mis padres o maestros?  ¿Por qué nadie cuenta toda la verdad?  En esa etapa de aprendizaje de “tabula rasa”, lo que se imprime muy difícilmente será modificado.

La curiosidad es normal en el niño, el adolescente, el joven.  Mensajes sexuales en los baños públicos, grafito en los muros, chistes de sentido picaresco, agresiones de tipo verbal referidas al sexo se deben a menudo a autores jóvenes.  Pero esta instintiva tendencia, que se canaliza mejor en la anonimia y el secreto, no es la más alarmante.

Mayúsculo es el peligro de la pornografía, la cual es interpretada por la persona insegura como si hubiese encontrado la llave de una caja fuerte.  Nuestra preocupación es que la caja fuerte no es una fuente de información científica, ni es el plano de un tesoro escondido sobre el secreto de la felicidad.  Por el contrario, presenta ante la fantasía del espectador una gama de usos y abusos sexuales, sean sanos, convenientes, seguros, oportunos, adecuados ¡o todo lo contrario!

La tendencia más común del que tiene el material ante sus ojos es imaginarse protagonista.  El poder “fotográfico” es único.  Sabemos la capacidad conservadora de nuestra memoria;  lo que ingresa por la vía visual es reforzado por lo auditivo en el caso del cine.  Las personas que quieren anular más tarde esos efectos se ven en la mayoría de los casos ante un intento imposible.  Con sabiduría el consejo bíblico es:  “No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas, porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto,”  Efesios 5:11-12.

La prostitución como medio de ganancia es antigua como la primer ciudad, seguramente.  Los jefes o patrones que lucran por los servicios de las mujeres (u hombres) prostituyentes son más deleznables aun.  Buscan mercado o crean nueva clientela fabricando constantemente novedades para el público:  hombres y mujeres jóvenes o viejos “verdes”.

La eliminación del pudor es un éxito del libertinaje sobre la protección natural que el individuo hereda como derecho de nacimiento.  Barrer con el pudor social, o llámese normas de decoro, será la victoria de un sector inescrupuloso sobre los carriles de contención que aseguran la continuidad de una sociedad o civilización.  Pronto sucumben los más poderosos imperios cuando los hombres cambian su rol de protectores de su clan, tribu, pueblo, para entregarse a las tijeras de Dalila.

Actualmente lo que ayer hubiésemos catalogado como indecencias de una minoría, como susurros de prostíbulo, o como folletines para viciosos, se mencionan con menos pudor cada día en los medios audiovisuales y en las conversaciones que se ufanan de ser “sin tapujos”.  Se incluyen todos los visos que toman el sexo y que entran a grandes rasgos dentro de estos lineamientos:  desviaciones, aberraciones, morbosidades, actos solitarios, actos en complicidad, relaciones de victimario-víctima, actos colectivos, bacanales.

 

Barreras cristianas

El análisis cristiano de la invasión pornográfica es motivado por la dificultad que encuentra hoy cualquier ciudadano para abstraerse del acoso visual que es constante en las ciudades de occidente (el Islam lo castiga).

Pablo nunca tenía que presentar la verdad a secas, ni ante la hipocresía judía ni ante el libertinaje romano.  El se refirió a miembros del cuerpo humano que causan pudor.  Eso no significa que sean en si mismos malos, sino que un instinto nos lleva a cubrirlos.  Las modas cambian y los puntos geográficos difieren al vestir en diferentes estilos cabeza, pies, hombros, torso, cintura.  Sin embargo los genitales se cubren siempre.  Una lección universal parece aconsejar obstaculizar el camino de la vista hacia las zonas eróticas.  Cabe notar la palabra decoro:  “…Los miembros del cuerpo (…) que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro”, 1ª Corintios 12:23b.

Modelos que posan para tomas pornográficas atestiguan de una lucha con su ser más íntimo para iniciarse en el oficio.  Testimonios de sus propias bocas dan cuenta de las tentadoras sumas con que se mantiene su trabajo para la empresa mientras sus cuerpos reúnan las condiciones de mercado.  “¡Ay de ti que…le embriagas para mirar su desnudez!”, Habacuc 2:15.  Hijos han confesado su vergüenza por madres que funcionan como amantes, prostitutas, coperas, bailarinas de cabaret, y oficios por el estilo.

Reflexionar sobre el sexo en estos tiempos de desorientación es quizá el primer punto de partida para ordenar el caos moral actual.  Jesús respondió a una pregunta acerca de la pareja matrimonial haciendo recordar a aquellos grandes teólogos sobre el propósito original del Creador.  Siguiendo esta pauta para basar nuestro criterio recordamos las verdades del Génesis.

  • Dios bendijo la pareja humana.
  • El Señor creó dos sexos y vio que era todo muy bueno.
  •  A los dos les dio el Creador la función de compañía, complemento y ayuda antes de cualquier otra.
  • Se predijo que un varón y una mujer se fusionarían en uno en un  “gran misterio”.
  • Fue determinada su reproducción.
  • Dios santificó la fuente de la vida.
  • No se menciona la función de procrearse como única razón o justificación de la unión hombre-mujer.

Llegando hasta el Apocalipsis se sublima el matrimonio como punto culminante del amor humano, de entrega, de confianza, de incorporación del otro a uno mismo, de realización de un plan ideado en el cielo para ser ejecutado en la tierra.

 

Principios divinos

Omnisciente, el Creador del género humano supo que un fino hilo unía en armonía a la mente pensante, el corazón amante y los miembros actuantes.  De echar mano a iniciativas inspiradas por Satanás, correría peligro el equilibrio entre las fuerzas de este ser superior a todo:  Adán y su Eva.  Para ser guardados sin caída debían obedecer los modos de vivir de Dios.  El enemigo desvirtuaría la delicada comunión  entre los dos tomando por separado a la mujer, sembrando la duda acerca de lo prohibido, desatando un deseo puramente carnal, cebando la fantasía de la pareja, despertando el instinto animal.

No decimos que en el fruto prohibido estuviese encerrado sólo el pecado sexual.  Observamos que surgieron de la primera desobediencia males que destruyen el amor, la familia, las autoridades espirituales, los gobernantes, la sociedad toda a través de los siglos.

La primera evidencia fue la pérdida de seguridad ante la compañía habitual de Dios.  La conciencia levanta el alerta en el alma desnuda ante la presencia divina.  El pudor lleva instintivamente a cubrir las partes genitales.  Es el pudor que lleva a fabricar “delantales”.  Otros fracasos de nuestro espíritu moral nos hacen huir de Dios, pero difícilmente a coser taparrabos.  Dios sancionó la mala elección de Eva transformando el uso natural de sus cuerpos santos en sometimiento de la varona por el varón.

Podríamos reflexionar sobre las implicancias del sexo caído.  Desde el génesis hasta hoy podríamos constatar de cuántas maneras su mal uso se ramifica en traiciones, mentiras, calumnias, sobornos, arrebatos pasionales, violencia, vínculos amorosos rotos, desconfianza en futuras relaciones entre ambos sexos, caída de la autoestima, celos amargos, dificultades en el desempeño de la maternidad o paternidad, búsquedas del amor adulto por caminos equivocados y hasta antinaturales.

Dios conoce mejor que nadie el delicado punto de equilibrio entre la principal fuente de vida humana y la bomba de tiempo que está entre nuestros miembros con capacidad destructiva de altísimo poder.

Porque por ahí andan muchos, (…) lo digo llorando, cuyo Dios es el

vientre y cuya gloria es su vergüenza, que sólo piensan en lo terrenal.

(…) Jesucristo (…) transformará  el cuerpo de la humillación

nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el

poder por el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosa.

– Filipenses 3:18,19,21.

 

Tarea ministerial

            ¿A qué conclusión nos lleva la contemplación de la pornografía?  Los ministros enfrentamos una responsabilidad aguda al comienzo del nuevo milenio.  La pornografía está al acecho de nuestros hogares e iglesias.

  • Enseñemos la verdad bíblica.
  •  Informemos correctamente a los más jóvenes.
  •  Levantemos vallados de oración por nuestros líderes.
  •  Estemos alerta cuando se prepara un caldo de cultivo de este virus tan epidémico.
  • Alcemos la voz como Iglesia pidiendo prudencia a los medios de comunicación.  La pornografía está al acecho de nuestros hogares e iglesias.

 

Cristina Kunsch de S.

Varios libros ha escrito Cristina Kunsch de Sokoluk. Con frecuencia hace aportes a CONOZCA. Es madre de dos hijas y esposa del pastor Carlos Sokoluk. La familia reside en Posadas, Argentina.


 

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