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Caballo de Troya

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2000.1

Por Rafael Mendoza V.

            UN CABALLO DE Troya  ha entrado en la sociedad y en la iglesia.  De una manera callada, suelta sus tentaciones que si no son vencidas, logran abrir las puertas a una invasión de tropas peligrosas que destruyen paulatina y eficazmente  a los más vulnerables:  los niños, los adolescentes y los jóvenes.  Quien le presta atención a sus soldados se enferma de un cáncer insidioso.  La víctima sostiene una doble vida, pues ante los ojos de quien la rodean aparenta ser un individuo normal.

La soledad, la lascivia, el desorden mental, el desajuste emocional y la falta de capacidad para relacionarse con otros individuos de la sociedad se convierten en actores del cuadro de horror.  La persona afectada experimenta en su cerebro una reacción química que provoca una variedad de efectos en su cuerpo y en su mente.  Las imágenes mentales quedan indeleblemente impresas.  Cada vez vuelve el recuerdo con tal fuerza que uno queda incapaz de romper la cadena de sucesos.  Va hundiéndose bajo la influencia de estos aberrantes estímulos.

El humanismo explica que la pornografía es una inofensiva búsqueda del placer.  No obstante, según algunos psicólogos, psiquiatras, sociólogos y otros estudiosos del comportamiento humano, se trata de algo distinto.  Se debate acerca de maneras en que oprime la pornografía a las mujeres, a los niños, a los varones.  Se pregunta que si es la causa o la consecuencia de la posición marginal de muchos en la sociedad.  Se cuestiona desde el punto de vista económico hasta qué punto es dañino la enorme ganancia que produce la demanda en el mercado por artículos, imágenes sugestivas o simbólicas como también imágenes gráficas.

Algunas feministas sostienen que la puesta de límites a la pornografía puede llegar a censurar la experiencia sexual de las mujeres así como su auto expresión.  De hecho la pornografía explota a la mujer, al varón, y por desgracia con mayor crecimiento al niño.  Los presenta como mero objeto sexual en vez de personas racionales y sensibles, degradándolos así para el asiduo lector o visor.

Paulatinamente la pornografía provoca  adicción.  Con el tiempo se vuelve más insatisfecha la víctima a quien ya no le importa lo que encuentra.  El material viejo ya no es tan estimulante como el nuevo.  Se cree estar en la necesidad de alimentarse continuamente de emociones mayores y más fuertes. Resultan, entonces, viajes cada vez más explícitos.  Y el aumento de la necesidad no tiene fin.  El Caballo de Troya parecía tan inofensivo al principio, pero las voraces tropas escondidas pelean sin tregua.

Se producen películas con excesiva violencia.  Los individuos, ya sean hombres o mujeres, para satisfacer sus bajos deseos carnales y poder lograr una mayor excitación sexual, ven escenas donde individuos golpean salvajemente a hombres, mujeres e incluso niños.  Se comete todo tipo de violaciones.  Las torturas frecuentes son demandadas por las víctimas y los victimarios.  Los actos sadomasoquistas aberrantes conducen a verdaderos asesinatos en tales cintas.

Se le dice al público que se trata de una fantasía. Todo es inventado y en realidad nunca ha existido tal práctica.  Se promueve en todas las clases sociales.  En el mercado negro se conoce con el nombre de snuff.

La pornografía consume la capacidad de razonar de la juventud y la mantiene enajenada de la realidad.  El corazón se va endureciendo y se hace más patético el estado emocional del individuo infectado.  Su trato hacia el sexo opuesto y su vocabulario van perdiendo sensibilidad.

Este falso y enajenador placer deja vacía el alma de su víctima y destruye la ilusión y la inocencia propia de la edad.  El sentimiento de culpabilidad le carcome sin compasión.  Algunas personas se convierten en solitarias, tímidas y faltas de carácter.  Otras se vuelven violentas, altamente peligrosas.  La pornografía es un vicio que demanda más y más de sus víctimas.  Este parásito se alimenta de su víctima y destruye irremediablemente todo sentimiento de bondad. Promueve de manera subliminal el abuso sexual, la violencia intrafamiliar, el homosexualismo, el lesbianismo, la infidelidad en el matrimonio y cuántas aberraciones más.

El crimen organizado controla 90% de la pornografía en el ámbito mundial según revelaciones de las Naciones Unidas publicadas en distintos medios informativos a finales de la década de los 80 y a principios de la década de los 90.  Las naciones que han ampliado las leyes para permitir el uso de la pornografía han visto un terrible aumento en el número de violaciones.  En México cada mes 100 niños son inducidos a la pornografía infantil según reveló el noticiero ECO en el mes de septiembre de 1999.  El reportaje que fue televisado a toda la nación detalló  la forma, los métodos y las técnicas que utilizan las bandas organizadas en dicha actividad delictuosa.

Es fundamental que la iglesia entienda que nadie queda inmune a este vicio degradante.  Por desgracia existen casos en que algún creyente o hijo de creyente se deja influenciar.    Tales víctimas se iniciaron por curiosidad o por juego. Para los tales la iglesia debe proporcionar la ayuda correspondiente.  Se tiene que desenmascarar a la pornografía como lo que es:  una esclavitud enajenadora de la conciencia.  Si no se realiza el cometido ministerial acertada y denodadamente, Dios demandará la falta de responsabilidad.

El pastor  juntamente con líderes de la iglesia debe promover campañas de información y formación para que los jóvenes comprendan el propósito de Dios en cuanto a su actitud hacia la pornografía.  Tales esfuerzos deben tener el propósito de mostrar la gravedad de la situación social.  Se debe confrontar a la juventud con la palabra de Dios.

La gravedad del asunto tiene que comprenderse.  Cada hogar de la iglesia tiene que enfrentar los medios visuales            e impresos de comunicación.  El pastor puede y debe hacer algo para detener el pandemónium.  El mensaje desde el púlpito debe incluir un llamado a regresar a Dios como única alternativa.

¿Por qué se compara la pornografía con el Caballo de Troya?  Según la leyenda, los griegos habían atacado varias veces  la ciudad de Troya pero sin poder tomarla.  Entonces algunos soldados griegos se escondieron en un inmenso caballo de madera que los troyanos, sin sospechar de lo que contenía, arrastraron hasta entrarlo en su ciudad amurallada.  Esa noche los escondidos salieron sigilosamente del caballo y abrieron las puertas de la ciudad sin que nadie se diera cuenta.  Allí esperaba el ejército griego el cual se lanzó dentro de las murallas y tomaron sin problema las defensas de Troya.  Los troyanos con facilidad hubieran acabado con el pequeño grupo de soldados dentro del caballo, pero ignoraban que allí estaban escondidos.

¡Que Dios nos ayude a ser más precavidos que los legendarios troyanos cuando de peligro oculto se trata!

 

El mejicano Rafael Mendoza Vital acaba de recibirse en la Facultad de Teología. Reside con su esposa, Rosa María Elena Mejía Pérez y sus cuatro hijos en el estado de Hidalgo, México.

 

Rafael J. Mendoza V.


 
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Comentarios: 2

  1. Ricardo Quiroz

    Interesante el articulo que pretende demostrar como la pornografía va adentrándose en la iglesia muy sutilmente, que una vez llegada al pensamiento del cándido creyente, le apresa y esclaviza a un sinnúmero de otras emociones más fuertes que, como un esclavo de aquello, le lleva hasta un desenfreno.

  2. Fermina Hernandeza Martiknez

    Muy atinada su comparación con el Caballo de Troya, felicidades hno. y gracias por compartir este articulo, que es un llamado de alerta, iglesia estemos alerta.

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