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Entrevista a Mariliana Morales Berrios (Directora y fundadora de la Fundación Rahab)

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2016.1

Por Virginia Contreras

En 1997 Mariliana Morales Berrios creó la Fundación Rahab. Desde entonces, ha ayudado a más de 7000 víctimas de la trata de personas y de explotación sexual. La fundación proporciona a las víctimas servicios de consejería, capacitación vocacional, educación, comida y cualquier otro servicio que sea necesario. A pesar de la naturaleza compasiva de su trabajo, ella y su personal han sido amenazados y atacados por su trabajo por los tratantes de personas y proxenetas. Mariliana es chilena y hace treinta y cuatro años que vive en Costa Rica.

VC: ¿Cómo es el programa que desarrollan en su fundación?

MM: Es un programa diurno. En este momento estamos construyendo el primer albergue para el país, para treinta mujeres adultas y sesenta niños. Será para noventa personas en total.

Es un albergue especializado para víctimas de la trata de personas y victimas del comercio sexual. Consiste en proyectos productivos y un programa completo de educación. Trabajamos en su restauración integral para luego reincorporarse a la sociedad.

Pero mientras ese lugar esté en construcción, nos hemos arreglado alquilando cuartitos temporales. Las movemos, las escondemos, por que son gente que las persigue la mafia que las controlan, que les quitan el dinero. Hemos tenido que hacer uso de la inteligencia y ponernos a inventar donde no había nada. También  hemos usado las casas de familias de confianza donde nos albergaban a algunas chicas o jóvenes.

 

VC: ¿Cómo se comienza un ministerio de alcance a esta población que tanto necesita de Dios?

MM: Nosotros comenzamos llevando café y chocolate en las noches a los lugares donde están, por lo general en la “zona roja” de la ciudad. Primero que nada nos hacemos amigos de ellos y ellas; comenzamos siendo amigos, no comenzamos condenándolos.

Tampoco pensamos que cuando reciben al Señor en la calle ya está y eso es todo. Hay que acompañarlos; es su proceso. No les imponemos nuestro ritmo, nuestras creencias; es acompañarlos hasta llegar a ser hijos de Dios y descubrirse como seres humanos, como personas. Nosotros debemos considerarnos como facilitadores. No vamos a irrumpir en su vida y decir, “Tú tienes que hacer esto y esto, y por que no lo haces y si ya recibiste al Señor ve y trabaja.” Algunos puede que lo hagan, pero otros les va a tomar mas tiempo, cada caso es diferente.

 

VC:  Entonces la Fundación Rahab hace prevención, intervención y cuidado posterior de las víctimas de explotación.

MM: Así es, todas las áreas completas, y les damos formación laboral. Aún tenemos chicos en la universidad. Tenemos mujeres en nuevos empleos, les damos un programa donde ellas aprenden micro emprendimientos. Entonces la que quiere capacitarse, por ejemplo en costura, se gradúa y se le da una maquina de coser y un stock de materiales para que trabaje. La que esta en panadería, vemos como podemos ayudarle, y nosotros las acompañamos en este proceso.

También tenemos negocios propios, para poder ser mas independientes económicamente. Acabamos de pasar una experiencia con una cafetería en un colegio privado. Durante tres años atendíamos a 1100 estudiantes y teníamos nueve puestos de empleo. Hacemos esto porque a veces es difícil para la mujer conseguir un empleo. Entonces levantamos un negocio propio para poder ayudarlas a capacitarse en nuestras fuentes de trabajo.

 

VC: ¿Existen factores  en la cultura latinoamericana que contribuyen al hecho de no ver como una víctima a la persona que sufre comercio sexual?

MM: Tenemos muchos mitos. Es más fácil decir que les gusta “venderse por sexo”, o decir que es una vagabunda o callejera, que decir cómo les puedo ayudar. No queremos ser incomodados, no queremos involucrarnos en el dolor ajenos, entonces decimos: “Ah, pero que el gobierno lo resuelva.” Pero es que el gobierno no puede solo, por que muchas veces no tiene una visión clara de cómo llevar a cabo un programa de restauración. Hablamos de restauración. Restaurar es como restaurar un cuadro, y resulta que restaurar significa devolverle lo original, y lo que hacemos es devolverle a la persona el original que Dios puso en ella. Entonces estamos volviendo a la persona al plan original que el Señor tenía con ese hombre o mujer. Aquí es donde necesitamos el compromiso especial de las iglesias, los pastores deben fomentar que las gente salga de las iglesias ya que afuera hay gente sufriendo. Hay mucha gente que saben que hay victimas que están siendo explotadas, pero hacen la vista gorda, sea por pereza de involucrarse otras veces es miedo.

 

VC: Me imagino que el que trabaja como voluntario debe sufrir muchas frustraciones, por que la restauración de personas así debe ser un proceso de largo plazo

MM: Así es, es difícil. Cuando concentramos toda nuestra esperanza y compromiso, y de repente la persona vuelve a caer. O también, muere, nos ha pasado que se nos han muerto varias chicas, que han sido asesinadas, que viven vidas violentas, con hombres violentos, que por un plato de comida no se animan a dejarlos. Me ha pasado que tenido que llorar y llorar, por que mujeres que yo amaba han sido asesinadas ellas y sus hijos. Ese el tiempo que nos preguntamos: “¿que hago aquí?” y en mi caso la respuesta es: “A esto me llamo el Señor” y es en recordar este llamamiento cuando he recibido más fuerza. Es muy duro, y difícil trabajar en esto, los gobiernos recién ahora están teniendo una toma de conciencia, están abriendo los ojos, pero haber sido pionera ha sido bien difícil, haber sido líder en esto ha sido bien duro.

 

VC: ¿Qué le diría a las iglesias locales, a los hermanos que van a la iglesia, que tal vez piensan que es solo un trabajo social y ajeno a ellos acerca del lugar puede tener en la lucha contra la trata de personas?

MM: Definitivamente la iglesia tiene un papel muy importante, nosotros hemos tocado las puertas de las iglesias desde que comencé. Al principio ninguna iglesia estaba dispuesta, no quería esta población porque eran personas muy difíciles, por diferentes razones que no entendí y no voy a entender.  Pero definitivamente, la iglesia es parte importante, porque nosotras las ONG o las iglesias que trabajan en esta misión necesitan todo una estructura en el área de ministración de sanidad interior. Hay que ayudar con los niños, hay que orar por los niños, ayudarles con sus estudios. Hay que ayudarle hasta con las viviendas, etc. Por ejemplo desde nuestra Fundación Rahab en todos estos años hemos entregado diecisiete casas propias, pero no han salido de nuestro bolsillo sino de las alianzas que hemos hecho con el gobierno, con la sociedad civil. Porque esto es una problemática de la sociedad, solos los cristianos no lo pueden resolver. El gobierno solo no puede hacer nada. Esta es una tarea en que todos deben ponerse las pilas y así brindar una resolución en conjunto.

 

 

 

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Virginia A. de Contreras


 

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