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Elías en Querit: un paradigma bíblico para la preparación ministerial para el avivamiento

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2019.1

Por Donna Bustos

 

 

En el avivamiento, personas de todas las edades se convertirán, serán confrontadas  y llamadas al ministerio. El instituto bíblico es el lugar natural donde estas pueden ser fundamentadas en la Palabra de Dios y formar su carácter. Es el lugar más lógico para ver la combinación de conocimiento y el fuego del Espíritu. Estas personas deben ser capacitadas para preservar, propagar y pastorear el avivamiento en un ambiente que entiende el significado y esencia del avivamiento.  Lo que sigue es un análisis exegético de la experiencia de Elías en el arroyo de Querit como una descripción del ambiente que prepara a las personas para dirigir un avivamiento con el ejemplo.

Elías aparece de manera dramática en escena en medio de un tiempo de apostasía, declive moral y sincretismo religioso.  Su nombre (eliyahu) significa “mi Dios es Yahweh [el SEÑOR]” y refleja su carácter como un hombre totalmente dedicado a Dios y refleja también la esencia del mensaje que proclama a Israel. No hay registros de su parentesco, ocupación o su estilo de vida previo. Su identidad como el tisbita (tishbiy) es incierta textualmente. Tishbiy quizá sea una manera defectuosa de escribir colonizadores o quizá sea una referencia a un grupo de personas de Tishbe en Galaad (como lo indica la Septuaginta).  Es incierto saber a qué tribu pertenecía, aunque el hecho de que fuera de los “habitantes de Galaad” hace probable que fuera de Gad o Manasés, ya que Galaad estaba dividido entre ellos. Para todos los efectos y propósitos, Elías no era nadie, un desconocido.

Santiago 5:17 describe a Elías como “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras” (homoiopathes).   El adjetivo griego, homoiopathes, literalmente significa eso “como pasiones” o emociones y motivaciones. Es la forma en la que Santiago expresa que era un ser humano normal con una naturaleza caída. No era un superhombre, pero sí estaba seguro de tres cosas:  Dios vive, Dios es el rey soberano y la Palabra de Dios es verdad.

Su primer anuncio poderoso y penetrante a Acab fue, Vive Jehová Dios de Israel (jahve elohyim yisrael). Esto marcó una fuerte diferencia con el dios del la lluvia/trueno, Baal.  En la religión canaanita, era Baal quien tenía autoridad sobre la lluvia.  Su ausencia significaba la ausencia de Baal, quien de manera periódica tenía que someterse al dios Mot (muerte), sólo para ser revivido en una fecha posterior y una vez más regar la tierra[1].  A pesar de que había una sequía severa, el Dios de Israel estaba vivo, activo y trabajando.

La segunda declaración contundente y abrasadora de Elías fue: Es delante de Él que estoy y a quien sirvo (amad). Un uso más técnico y de alguna manera más idiomático del verbo hebreo se relaciona con el gobierno, especialmente la realeza, ante quienes se “está en su presencia” como mensajeros o ministros, listos para recibir órdenes[2].  En esta declaración, Elías reconoce la autoridad indiscutible de Dios sobre su vida y testifica a su consciencia de la presencia divina.

La tercera declaración que Elías hizo fue, “no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra”.  Esto indica que Elías tenía un conocimiento previo de la Palabra de Dios.  La conocía tan bien que la Palabra de Dios era su palabra.  La extensión de su conocimiento de la Palabra es impresionante.  Hay un pequeño versículo en 1 Reyes 16:34 que parece estar fuera de lugar.  La perícopa comienza con una descripción de Acab y luego inserta este versículo antes de introducir a Elías.  Este versículo cuenta la historia de Hiel, un nativo de Betel, quien comenzó a reedificar Jericó. Dos de sus hijos murieron, aparentemente en la labor de construcción.  La Biblia indica que esto ocurrió para que se cumpliese la profecía que Josué había dado años antes (Josué 6:26).  Los antiguos rabinos judíos tenían un breve comentario en el Talmud que decía que Acab y Elías se conocieron por primera vez en Jericó en el funeral del hijo de Hiel[3].  El cumplimiento de esta profecía quizá haya provocado que Elías recordara otra profecía hecha por Moisés.  Deuteronomio 11:16, 17 menciona, de manera específica, la sequía como un juicio sobre Israel si se alejaba del Señor para servir otros dioses y los adoraba.  La ausencia de rocío y lluvia (hebreo) significaba una severa sequía por desaprobación divina. Además, la omnipotencia y soberanía de Dios fueron evidentes cuando secó la tierra después del Diluvio (Génesis 8:7, 14), cuando dividió las aguas del Mar Rojo (Josué 2:10; Nahúm 1:4) y cuando secó el Jordán (Josué 4:23; 5:1)   Así, la sequía severa comenzó cuando Elías la declaró como una palabra de juicio por haberse alejado de Dios y como una señal del poder y la soberanía de Dios.

Si bien este milagro de juicio parece ser fácil de llevar a cabo, Santiago 5:17,18 indica que este fue respaldado por una vida constante de oración. Este el secreto del poder de Elías.  Las Escrituras dicen que Elías “oró fervientemente”.  Proseuche proseuzato literalmente significa, “en la oración que oró” o “él oró con oración”. Esta es una construcción gramatical para reflejar la influencia de un idioma semítico. C.F.D Moule señala que refleja el infinitivo absoluto del Antiguo Testamento, el cual se utiliza en hebreo para “expresar énfasis o frecuencia”[4].  Por lo tanto, Elías oró “intensamente”, con frecuencia y con “deseo ferviente” de que Dios contestara su oración.

Lo que ocurre después es un poco sorpresivo tomando en cuenta estos eventos dramáticos. El ministerio de Elías acababa de comenzar. Había experimentado el poder de Dios, y luego la palabra de Dios viene a él para matricularlo en el Instituto Bíblico Querit. ¿Por qué tiene que pasar tiempo ahí cuando quiere que el avivamiento empiece ya?

El arroyo de Querit (hebreo) no era un riachuelo cualquiera. Su ubicación precisa es incierta, pero se encontraba en algún lugar en los rocosos desfiladeros de Galaad, al este del río Jordán. De acuerdo con Strong, el nombre (hebreo) se deriva de la raíz verbal primaria, (hebreo), que literalmente significa “cortar (por separado); con la implicación de destruir o consumir”. Es el mismo verbo utilizado para “cortar un pacto” al cortar carne y pasar en medio de los pedazos o cortar la carne como en la circuncisión. Gesenius dice que Querit significa “separación”.  Por lo tanto, el nombre describe un lugar donde la roca ha sido dividida (separada) para dar lugar a la corriente de agua.  Era un lugar de quebrantamiento, un lugar de separación como preparación al fluir del río. La palabra en hebreo para arroyo (hebreo) representa con mayor precisión a un río temporal que fluye con gran fuerza en el invierno o la temporada de lluvias, pero que deja canales y barrancos secos en el verano.  Entonces, la palabra puede referirse a un arroyo o torrente con corriente o a un cauce del río seco.  El Salmo 114:7,8 dice “A la presencia de Jehová tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob, el cual cambió la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca”. Elías tuvo que atravesar por un periodo de quebrantamiento y separación en la presencia del Señor antes de que la lluvia pudiera caer, que el agua pudiera fluir, y que él pudiera pastorear el avivamiento. La experiencia de Elías en Querit es un paralelo de la experiencia en el instituto bíblico en un sentido muy real.

La parte más difícil de la educación en un instituto bíblico no es el programa académico, sin importar qué tan riguroso o exigente sea. La parte más difícil es la formación del carácter de Cristo. Es el quebrantamiento, la separación y la disciplina las que son tan difíciles. Hace algunos años, el departamento de educación cristiana de las Asambleas de Dios creó un póster con Jesús entregando un diploma con sus manos con las cicatrices de los clavos.  El texto del póster decía, “No importa lo que sabes, sino a quién conoces“. Esto es verdad y conocer a Jesús es participar de su sufrimiento y muerte. Ser como Jesús es el objetivo de toda la educación cristiana.

 

            La primera razón por la que Dios envió a Elías al instituto bíblico Querit fue para ayudarlo a adquirir una visión más realista del avivamiento y ministerio, en lugar de tener una idea irreal e inflada.  

Elías necesitaba ser confrontado con la realidad. Tras su dramático éxito al anunciar la sequía y al ver cómo Dios lo usó, Elías quizá tuvo la idea de que servir a Dios siempre sería una experiencia maravillosa y poderosa.  Quizá no estaba al tanto de todas las ramificaciones de sus actos, así que Dios le ordenó esconderse por un tiempo. Elías inmediatamente obedeció la orden del Señor.

Muchos estudiantes llegan al instituto bíblico con una visión irreal del ministerio.  Hay algunos que llegan creyendo que les dará algún tipo de prestigio o reconocimiento en su iglesia.  Este es un problema especial en Latinoamérica debido al concepto paternalista del liderazgo y los modelos “caciquistas que prevalecen[5].   Después de algunos meses, los estudiantes se quejan de que eran más “espirituales” antes de entrar al instituto, como si el estudio los hubiera hecho perder su fervor.  Lo que realmente ha ocurrido es que han perdido su “visión romántica” del ministerio, no su espiritualidad.

¡El avivamiento es algo maravilloso! ¡Experimentar a Dios es increíble!  El ministerio es en efecto el “premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.  Sin embargo, el avivamiento también tiene su lado negativo y difícil.

El avivamiento requiere atravesar un proceso muy doloroso de humillación y arrepentimiento.  Es un remover de cosas en nuestra vida, es separación [santificación] a un nivel más profundo, y es un llamado a la santidad.  Puede ser comparado con el cáncer y el tratamiento de este.  El cáncer es una enfermedad mortal y el tratamiento es peor que la enfermedad. Tiene que removerse todo con cirugía o tiene que quemarse con quimioterapia o radiación.  La quimioterapia y la radiación llevan a un persona al borde de la muerte y después, si el tratamiento es exitoso, la trae de vuelta a la vida.

El arrepentimiento es a nivel personal y también colectivo. El arrepentimiento y la santidad no son temas populares.  Entre más remueve Dios, más sale el pecado a la superficie y parece que los peores pecadores son aquellos que abrazan el avivamiento. ¿Quiénes entran al instituto bíblico? Cuando el avivamiento comienza en un instituto bíblico, los pecados serios son confesados y los traumas secretos del pasado salen a la luz. Uno comienza a preguntarse, ¿acaso Dios no llama a nadie normal al ministerio?  La respuesta es no, Dios llama a gente quebrada al ministerio.  Tienen que ser restaurados para restaurar a otros. El avivamiento es complicado.  No todos entenderán ni estarán de acuerdo.  Predicar en contra del pecado es encontrarse con mucha resistencia, crítica y oposición.  Acab no consideraba a Elías un hombre santo de Dios. Él consideraba a Elías como un “alborotador”, (hebreo); es decir, una persona cuyo mal comportamiento tiene efectos dañinos en los demás.  Además, Elías descubrió que no estaba exento de las consecuencias de la sequía.  El arroyó se secó para él también (1 Reyes 17:7).  Tuvo que aprender que el avivamiento y el ministerio significaban identificarse con el sufrimiento de la gente

 

La segunda razón por la que Dios envió a Elías al instituto bíblico Querit fue para ayudarlo a distinguir entre el legalismo, los prejuicios personales y la religiosidad, y la clara enseñanza de la Palabra de Dios.

Los cuervos (hebreo) son unos pájaros ubicuos, se les encuentra en todo el mundo y todos los continentes. A través de la historia de la humanidad tanto en el Oriente como en el Occidente, se han considerado como un presagio de infortunio, tragedia y muerte.   En la tradición hebrea, se consideraban animales impuros, contaminados y una abominación debido a sus hábitos alimenticios (Levítico 11:15; Proverbios 30:17).  Los cuervos normalmente comían carroña. Consumían restos de vísceras y carne echada a perder que los chacales y hienas habían dejado en los esqueletos de los animales muertos en el desierto.  Los cuervos se aprovechaban de cualquier fragmento desechado de comida en mal estado o desperdicios podridos que eran echados fuera de las murallas de la ciudad.  Su graznido áspero era un sonido común en los residuos desechados.  Eran pájaros negros, atrevidos que sobrevivían de sobras de piel, pedazos de hueso y restos de basura.  Los cuervos de Dios no le llevaron a Elías un corte argentino y pan recién horneado.  Ni si quiera le llevaron una carne a la tampiqueña, bolillo o tortillas. Le llevaron basura[6] [7].  Elías tuvo que experimentar un cambio grande de paradigma para separar lo que él creía que la Palabra de Dios enseñaba sobre los cuervos, y lo que realmente Dios decía sobre los cuervos.

El avivamiento siempre implica un cambio de paradigma.  Uno aprende que es posible ser “religioso” y nunca haber experimentado una conversión radical.  Algunas de las estructuras y rutinas necesitan romperse.  Se necesitan abandonar los legalismos.  La lista de lo que Dios puede y no puede hacer necesita destruirse.

Desafortunadamente, en Latinoamérica casi todos los libros buenos de teología sistemática disponibles en español provienen de la tradición reformada o calvinista.  De hecho, los teólogos más eruditos y sistemáticamente consistentes son calvinistas.  Mucha de su teología es admirable y atractiva, especialmente su compromiso con la autoridad de la Escritura. Sin embargo, tienen a Dios en una caja.  Si bien defienden de manera vehemente los milagros de la Biblia, niegan la obra sobrenatural de Dios hoy.  Los eruditos pentecostales Robert Menzies y Roger Stronstad señalan dos debilidades serias en su sistema hermenéutico:  (1) clasifican la Escritura al preferir los pasajes “didácticos” sobre los “pasajes narrativos”; y (2) son culpables de forzar la Escritura para acomodarla a su sistema y estructura particular.   Si bien algunos eruditos como Gordon Fee dicen que los pentecostales tienden a “exagerar su experiencia”, Jack Deere señala que los teólogos reformados argumentan desde su “falta de experiencia”. No obstante, la experiencia es un factor que se toma en cuenta al formular teología.

El instituto bíblico debe moverse de la teología sistemática a la exégesis y teología bíblica. Debe ayudar a los alumnos a estudiar la Biblia sin forzarla a decir lo que ellos quieren o sin tratar de acomodarla a algún tipo de sistema. Muchos cursos de Biblia pasan mucho tiempo dando información sobre la Biblia y no dedican suficiente tiempo a estudiarla. Los estudiantes necesitan ser confrontados con lo que realmente enseña la Biblia al dejar que hable por sí misma.

            La tercera razón por la que Dios envió a Elías al instituto bíblico Querit fue para enseñarle a depender del poder de Dios y no de sus propios recursos humanos.

Elías tuvo que aprender a depender de Dios para obtener comida y bebida, las necesidades más básicas del ser humano.   Este era un recordatorio diario de su frágil humanidad y del poder milagroso de Dios.

La excelencia en el ministerio es una meta importante, pero el ministerio no es sólo una profesión.  En 1948 en la Iglesia Wheaton Bible, Stephen Olford, un joven británico evangelista, dirigía servicios de avivamiento. El pastor, el reverendo Joseph Macaulay, se levantó y confesó su pecado de profesionalismo.  “No he derramado lágrimas por las almas.  He confeccionado mis oraciones y predicación para impresionar a la universidad y a los profesores”[8].

El ministerio no puede ser sólo el producto del esfuerzo humano. El verdadero avivamiento lleva al cristiano a reconocer que él/ella tiene un “tesoro” en vaso de barro. Es cierto que Dios utiliza las habilidades y la educación, pero uno debe aprender a fluir en el Espíritu y depender de los recursos sobrenaturales también.

            La cuarta razón por la que Dios envío a Elías al instituto bíblico Querit fue para que aprendiera a dejar a Dios ser Dios.    

En Querit Elías aprendió quién era Dios realmente. Se despojó de todos sus ídolos personales y profundizó en su intimidad con Dios. Salió de Querit con una vida de oración incluso más fuerte y desarrollada. Uno debe prepararse en privado para lo que se hará en público.  Los eruditos alemanes de Antiguo Testamento, Keil y Delitsch, comentaron lo siguiente en relación con la experiencia de Elías en Querit,

En el profeta Elías fueron combinados de manera maravillosa una vida de soledad dedicada a la comunión secreta y contemplativa con Dios, y un poder extraordinario de acción, que de repente se manifestaba, y por el cual actuó como un representante personal de Dios[9].

La oración de Elías en la confrontación en el Monte Carmelo fue una obra maestra de sencillez y sinceridad.  En aproximadamente seis palabras en el texto original en hebreo, Elías pide al Dios de Abraham, Isaac y Jacob que en ese día se conozca que Él es Dios y que no hay otro (1 Reyes 18:36-37).  No hay necesidad de una oración aburrida o interminable.  Él había orado fervientemente en Querit por más de tres años. Ahora era tiempo de presenciar el poder de Dios. “Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas”. Y después el fuego del Señor descendió. Muchos quieren que el fuego caiga sin preparación y sin oración. No funciona así.

Después de matar a los profetas de Baal, Elías oró otra vez, esta vez para pedir lluvia. Es interesante ver las características de Elías. Primero, se apartó de la multitud y subió a la cumbre del Carmelo y se encerró en la privacidad de sus pensamientos con Dios para pedirle precisamente lo que el Señor había prometido hacer.  Segundo, se postró en oración ante Dios, y puso su rostro sobre sus rodillas, demostrando con su cuerpo el estado de su corazón y alma. En la Biblia no hay una postura preferida o recomendada para orar, pero siempre es correcto que todo el ser de la persona entre en oración para que sea un ejercicio de todo el ser guiado por el Espíritu. Tercero, Elías fue persistente en la oración, porque envió a verificar, no sólo una vez sino siete veces, si la respuesta ya estaba en camino. Cuarto, tenía plena confianza y expectativa de que Dios respondería su oración. Finalmente, basó su oración en las promesas de Dios[10].

La esencia del avivamiento es confesar “Jehová es el Dios, Jehová es el Dios” y volver el corazón a él.  Él es el único Dios incomparable. Los historiadores y teólogos de la iglesia están diciendo que el obstáculo más grande para el evangelismo en la era posmoderna es el sincretismo. El avivamiento nos llama a definir dónde estamos parados. No puede ser Dios y Baal. “Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él”, pero no pueden ser los dos.  El instituto bíblico debe insistir que no hay salvación fuera de él.  Elías le preguntó a Israel, “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?”  El verbo (hebreo) es la famosa palabra utilizada para Pascua. Se refiere a las personas que no caminan derecho, sino que parecen ebrios. Es decir, el pueblo era voluble, inconstante y ampliamente sincrético en su fe[11].   Puede interpretarse como titubear en un cruce (denotando ramas o intersecciones o incluso muletas)[12].  Debemos decidirnos de una vez por todas si estamos fuera o dentro del avivamiento.   Elías tomó su decisión; cada líder debe tomar la suya.  En el instituto bíblico, todos (administradores, docentes, estudiantes y trabajadores) tienen que comprometerse con el avivamiento, y así como en los días de Asa, NO es opcional (2 Crónicas 15:12, 13).

 

A manera de recapitulación y reiteración, el instituto bíblico tradicional prepara a los estudiantes para liderar y pastorear el avivamiento de las siguiente manera:

  • Los forza a abandonar sus ideas románticas e irreales sobre el ministerio.
  • Rompe las estructuras y les ayuda a discernir la enseñanza esencial de la Palabra de Dios.
  • Les enseña a depender del poder de Dios y no de sus propios recursos humanos.
  • Los forza a definirse a sí mismos y a aprender a dejar a Dios ser Dios.

Después de la gran confrontación y victoria en el Monte Carmelo, muchos se quedan perplejos ante la actitud de Elías en 1 Reyes 19.  ¿Cómo es que Elías podía moverse de manera tan poderosa en el Espíritu un momento y luego huir para salvar su vida al otro?  El avivamiento nunca es un evento permanente. Viene en olas.  Elías sigue siendo humano. Debido a que había llovido, él sabe que Jezabel puede matarlo. Está cansado. Se siente solo. Cree que ya no hay nada más que hacer. Probablemente quiere quedarse en la fase “de mí para mí” del avivamiento como la experimentó en el instituto bíblico Querit, pero Dios quiere que mentoree a otros y enseñe sobre avivamiento en otros contextos del instituto bíblico. Necesita pastorear el avivamiento y enseñar a otros a hacerlo. De otra manera, no habrá resultados a largo plazo.

Después de que Dios le permitió a Elías descansar y satisfizo sus necesidades físicas, Dios trató con la necesidad de garantizar la continuidad del ministerio de Elías para que el avivamiento pudiera extenderse.  Elías ungió a Eliseo para ser su sucesor y juntos establecieron varios institutos bíblicos o escuelas para profetas.

El llamamiento de Eliseo por Elías se simboliza al echar el manto (hebreo) sobre el profeta prospecto. Esos mantos normalmente estaban hechos de pelo de animal (Génesis 25:25) y podían ser muy hermosos (Josué 7:21-24)) y elaborados (Jonás 3:6). El manto hecho de pelo identificaba a la persona que lo usaba como profeta (Zacarías 13:4). Al echar su manto sobre Eliseo, Elías estaba indicando que la carga de su oficio caería sobre Eliseo en el futuro.   Este gesto simbólico es similar a la venida del Espíritu de Dios en algunos pasajes y es análogo a “la mano de Yahweh” que viene sobre el profeta durante la función profética[13].  Eliseo inmediatamente entiende la importancia de este acto y deja su vocación para convertirse en el asistente de Elías. En 1 y 2 de Reyes, el manto también se vuelve un símbolo de autorización y confirmación de que Eliseo es el sucesor legítimo de Elías. Es una señal de la elección de Yahweh de un profeta y del poder de Yahweh sobre un individuo. Representa la cobertura de un individuo con el Espíritu del Señor.

Elías y Eliseo establecieron escuelas de profetas en Gilgal, Betel y Jericó. Estos fueron grupos llamados “hijos de los profetas” bajo la autoridad y enseñanza de un “padre” o mentor. Estaban casados, tenían hijos y vivían en sus propias casas. De acuerdo con 2 Reyes 4 y 6 eran pobres. Con la excepción de 1 Reyes 20:35-43, las narraciones sobre los hijos de los profetas señalan a Eliseo como su líder y maestro. Esto es evidente de manera especial en 2 Reyes 4:38 y 6:1, donde se establece que los profetas “estaban” con Eliseo.  El verbo (hebreo) tiene un doble significado, “sentarse” y “morar”.  En el versículo 4:38, la intención claramente es indicar que los profetas tenían la costumbre (el participio hebreo indica una acción continua) de sentarse a los pies de Eliseo, lo que implica que les enseñaba. En estos “institutos bíblicos” el tema principal no pudo haber sido enseñarles a ser profetas y cómo recibir la revelación de Dios, ya que el contenido de sus mensajes como profetas no podía ser aprendido, sino que sólo podía ser recibido. Por lo tanto, Eliseo pudo haberles enseñado sobre la historia de la revelación de Dios, sobre los problemas morales implícitos en la Torah y, quizá, sobre el cuidado pastoral[14].

La música también era parte del plan de cursos en las escuelas de profetas. La música tiene un poder libertador poderoso y era utilizado por los profetas de manera muy eficaz. María, la profetiza, condujo al pueblo gozoso a cantar la oda profética de Éxodo 15.  Samuel le dijo a Saúl que se encontraría con una compañía de profetas tocando instrumentos y profetizando (1 Samuel 10:5).  David, antes de que el templo fuera completado levantó una tienda para el Arca del Pacto en el Monte de Sión e instituyó que hubiera adoración las 24 horas del día todos los días. Había aprendido sobre el tremendo poder de la alabanza y la adoración, el ambiente ideal para que la profecía fluya. A ciertos sacerdotes se les ordenó profetizar con instrumentos (1 Crónicas 25:1-7). Se adoraba cuando la atmósfera estaba llena de incredulidad y era difícil profetizar (2 Reyes 3:15).  Algunas secciones de los profetas menores y mayores originalmente eran cantos, y posiblemente fueron cantadas por el profeta al dar la palabra. Edersheim habla sobre el uso de la música por los profetas: “El efecto de la música nos desconecta de las circunstancias que nos rodean, evoca sentimientos fuertes y nos hace ceder implícitamente ante su influencia”[15].  Walter C. Kaiser Jr. siente que la música: “tenía el efecto de silenciar los pensamientos y actitudes de angustia de los profetas, y de establecer la teología en el contexto de la doxología”[16].

Cuando Elías estaba a punto de irse, le dijo a Eliseo que pidiera lo que quisiera antes de que fuera quitado de él.  Este probaría los valores, carácter y determinación de Eliseo. Eliseo pidió una “doble porción del espíritu de Elías”. Una “doble porción de su espíritu” es una referencia a Deuteronomio 21:17, en donde el hijo primogénito recibe el doble cuando recibe su herencia para seguir con el nombre y el trabajo de la familia.  La solicitud de Eliseo de una “doble porción” de Elías (hebreo) es una petición del derecho de ser el sucesor oficial de Elías en el ministerio y en el liderazgo en las escuelas de profetas. La segunda implicación de la petición de Eliseo de una doble porción de Elías (hebreo) tiene que ver con el poder asociado con el profeta para llevar a cabo su difícil tarea.  Lo “difícil” para Elías era que ya que sólo Dios podía dar el regalo de su Espíritu a alguien; era imposible que cumpliera la petición de Eliseo.  La prueba sería ver si Eliseo tenía la “habilidad de ver y comprender el mundo espiritual… y de un visionario para penetrar los cielos”[17].

Las escuelas de profetas capacitaron hombres y mujeres para liderar avivamientos en siglos venideros. Hulda aparentemente pertenecía a una de estas escuelas porque vivía en ese barrio en la ciudad (2 Crónicas 34:22).

La experiencia de Elías en Querit es un paradigma para todos los institutos bíblicos al esforzarse por tener un equilibrio entre estudio, oración y la demostración de poder.  Gordon Anderson dijo, “Descripción sin demostración es inaceptable”.  Estos son tiempos emocionantes y hay un mover sin precedentes del Espíritu Santo en Latinoamérica.  Debemos todos estar a la altura del desafío de dejar a Dios ser Dios mientras preparamos a los estudiantes para pastorear un avivamiento.

 

 


[1]Iain W. Provan, 1 and 2 Kings, New International Bible Commentary Old Testament Series (Peabody, Massachusetts: Hendrickson Publishers, Inc., 1995), 132.

[2]Elmer A.Martens, “(hebreo),” en New International Dictionary of Old Testament Theology and Exegesis (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishing House, 1997), 3:432.

[3]William J. Peterson, Meet Me on the Mountain (Wheaton, Illinois: Victor Books, 1979), 24.

[4]C.F,D, Moule, An Idiom-Book of New Testament Greek, Second Edition, (New York, New York: Cambridge University Press),  177, 178.

[5]El siguiente es un excelente artículo sobre el problema y las consecuencias del pastor paternalista en Latinoamérica, Guillermo Federico Steinfield, “El pastorado paternalista en la iglesia de América Latina” en el Boletín Teológico Año 29, Número 66 (Abril-junio de 1997), páginas 59-71.

[6]W. Phillip Keller, Elijah Prophet of Power (Waco, Texas: Word Books Publishers, 1980), 23.

[7]Algunos eruditos han tratado de interpretar la palabra (hebreo) como colonizadores o nómadas en el área, en lugar de la palabra pájaro, y quienes alimentarían a Elías; sin embargo, no hay evidencia real de que este sea el caso.

[8]Citado en Duewel, Fire, 327.

[9]Keil y Delitsch.  Citado por Mervin Breneman, “El avivamiento espiritual en la Argentina en perspectiva bíblica,” Boletín Teológico Año 29, No.68 (Octubre-diciembre de 1997), 70. [Traducido al español]

[10]Kaiser, Revive, 86, 87.

[11]Walter C. Kaiser, Jr., Revive Us Again (Nashville, Tennessee: Broadman and Holman, Publishers, 1999), 81.

[12]Donald J. Wiseman, 1 and 2 Kings: An Introduction and Commentary, Tyndale Old Testament Commentaries, Volume 9 (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1993), 169.

[13]Wilf Hildebrandt, An Old Testament Theology of the Spirit of God (Peabody, Massachusetts: Hendrickson Publishers, Inc., 1995), 139.

[14]P.A. Verhoef, “Prophecy.” en NIDOTTE, 4:1072, 1073.

[15]Citado por Ernest B. Gentle en Your Sons and Your Daughters Shall Prophesy: Prophetic Gifts in Ministry Today (Grand Rapids, Michigan: Chosen Books, 1999), 101.

[16]Quoted Gentle, Sons and Daughters, 101.

[17]Jones, page 385 citado por Wiseman, 1 and 2 Kings, 195. [Traducido al español]

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Donna Bustos


 
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1 Comentario  comments 

Una respuesta

  1. Miguel

    Excelente hermana Bustos,Dios la siga bemdiciendo

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