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Ciclos de vida en la formación ministerial

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2019.1

Por Rodney Boyd

Publicado inicialmente en inglés, en julio del 2011 en revista ACLAME. Traducido y reproducido con permiso del autor y de ACLAME.

 

 

Hace algunos días recibí un email de un pastor, lider de una iglesia que nos ayuda en la obra misionera. Nos contó que se se jubilaba, y que los lideres distritales más la junta de la iglesia habían decidido que la iglesia “ha cumplido su ciclo de vida” y que se iba a clausurar. Eso me pareció muy triste, y suena como algo normal e inevitable. Los seres humanos vivimos ciclos de vida. ¿Pasa lo mismo con las iglesias y la organizaciones? ¿Qué hay de los institutos bíblicos y otros programas de formación ministerial?

Hace veinticinco años, Richard B. Wilke escribió:

“Alguna vez, eramos un avivamiento Wesleyano, lleno de entusiasmo, del fuego del Espíritu, y corriamos la carrera puesta delante de nosotros como un atleta que se esfuerza para ganar el premio. Ahora estamos cansados, inertes, fortalecidos únicamente por la nostalgia por las sendas antiguas; caminamos agachados, los ojos puestos en el suelo, desanimados, dando pasos lentos como un anciano que recuerda pero ya no puede.(1)

Richard Wilke es un obispo en la Iglesia Metodista Unida. Sus palabras fueron publicadas en su libro, ¿Y aun seguimos vivos? (“And are we yet alive?”), una obra muy controversial sobre el futuro de la Iglesia Metodista Unida.

Leí ese libro por primera vez a fines de la década de los ochenta, juntamente con un grupo de pastores colegas, responsables por la dirección de la educación cristiana en nuestro distrito. Nuestros programas habían dejado de crecer. La situación nos preocupaba, y buscabamos respuestas. Este libro nos sirvió con un disparo de advertencia. Wilke declara, “El decaemiento de nuestra educación cristiana comenzó en 1960 y ha continuado peligrosamente desde entonces.” (2)

La Iglesia Metodista Unida ha perdido gran parte de su membrecía durante los últimos veinticinco años. Wilke cree que el abandono del compromiso con la enseñanza y el discipulado tuvo relación directa con el desgaste generalizado de la IMU.

Y ahora, veinticinco años más tarde, en las Asambleas de Dios de los EUA, también hemos dejado de crecer en la educación cristiana. Para los que estuvimos bien involucrados en eso durante los años 70 y 80, es doloroso ver como mengua la educación cristiana en nuestras iglesias. Entonces nuestras iglesias experimentaban crecimiento explosivo, y la Escuela Dominical importaba mucho. Hoy, muchos han eliminado completamente a la Escuela Dominical, y donde aun existe, a menudo se parece a un anciano, cansado y abatido. Creo que los que somos misioneros percibimos esto mejor que otros, como vemos a las iglesias norteamericanas de cerca solamente una vez cada cinco años.

Donde más se aprecia esta pérdida de énfasis es en los programas de formación ministerial de nuestros propios insititutos bíblicos. Cuando estudié en Northwest College (un seminario teologico de las Asambleas de Dios EUA) a mediados de la década 1970-1980, la gran mayoría de los setecientos alumnos nos preparabamos para el ministerio. Claro que en esos tiempos no se ofrecían muchas alternativas. Hoy, la Northwest es una universidad, con doble el número de estudiantes y una gran variedad de programas de estudio. Pero el programa de formación ministerial – lo que antes era el corazón de la institución, se ha retrocedido a las sombras. (3)

La Northwest no está sola. Aunque algunas de nuestras instituciones educativas están creciendo, lo que más pasa es la consolidación de escuelas o el cierre de las mismas. La cosa está complicada. No hay una explicación única y sencilla.

Sin duda alguna, el llamado a la formación ministerial y al ministerio comienza en la iglesia local. Northwest fue iniciado por un pastor y una iglesia local que en esos tiempos se llamaba Templo Hollywood en la ciudad de Seattle, Washington. Un tiempo después, la iglesia cambió de domicilio y también cambió su nombre a Templo Calvario. Yo serví como miembro del equipo pastoral de esta gran iglesia durante seis años.  Hoy, la misma historia se repite a medida que diferentes iglesias y distritos comienzan sus propias escuelas de ministerio para hacer la formación ministerial más accesible a los llamados.

¿Y qué pasa en América Latina y el Caribe? ¿En cuál ciclo de vida nos encontramos? ¿Estamos destinados a la irrelevancia? ¿Qué se puede hacer para evadir a lo inevitable? Me pregunto cómo se verá la educación cristiana, sobre todo la formación ministerial, en América Latina dentro de veinticinco años. Me pregunto, ¿qué cosas existen que pueden ayudarnos a mantener a nuestros ministerios de formación fuertes y vibrantes?

A continuación comparto algunas de mis observaciones sobre la educación cristiana en los países de habla hispana en América Latina y el Caribe, y la participación de los misioneros norteamericanos en la formación ministerial.

Aun estamos en el apogeo de nuestra educación cristiana.  Durante el Dialogo Internacional de Lideres Educadores celebrado en Panama durante el mes de febrero del año 2011, recibimos informes de 15 de las 19 naciones que son parte del bloque CELAD-CADSA y del Servicio de Educación Cristiana. Estos informes confirmaron las estadísticas y tendencias esperadas. La formación ministerial en nuestra región es muy fuerte. Quizás hemos alcanzado nuestro cenit. Aqui presento un resumen y algunas observaciones (3,4):

 

CELAD/CADSA

Brazil y el Caribe

Resto del Mundo

Adherentes

10%

43%

47%

Iglesias

14%

52%

34%

Ministros

18%

45%

37%

Institutos bíblicos

44%

21%

35%

Estudiantes

49%

12%

39%

Extensiones

41%

17%

42%

Estudiantes

12%

48%

40%

Total Institutos bíblicos

47%

12%

39%

Total Estudiantes

34%

27%

39%

 

Obsérvese que aunque CELAD y CADSA suman el 10% de los adherentes de las Asambleas de Dios de todo el mundo, estas diecinueve naciones tienen el:

  • 18% de los ministros (énfasis en el llamado y la participación en el ministerio)
  • 47% de los institutos bíblicos y sus extensiones (énfasis en el acceso)
  • 49% de los estudiantes de instituto bíblico (énfasis en la enseñanza presencial)
  • 34% de todos los estudiantes ministeriales (énfasis en la formación ministerial)

Debemos resistir la tendencia hacia el decaemiento y mantener un fuerte énfasis en la educación cristiana. No creo que estamos condenados a repetir la historia. ¡Pero también sé que tendremos que trabajar duro para evitarlo! Esto se aplica a las estructuras de educación cristiana en las iglesias locales, los centros de formación y a los mismos concilios nacionales.

Al preparar los informes para el Diálogo Internacional, pedimos que cada país identificara sus tres preocupaciones o necesidades mayores en sus programas de formación ministerial. Al recibir los informes, se identificaron las cuatro o cinco necesidades más comunes. Dichas necesidades fueron asignadas a diferentes grupos de estudio, los cuales luego compartieron sus hallazgos y recomendaciones a todos los participantes del Diálogo. La preocupación número uno resultó ser la necesidad que toda iglesia nacional y departamento de educación cristiana redoblara sus esfuerzos para “valorar y proteger” la formación eficaz de ministros. Los representantes presentes reconocieron que hay potencial de decaemiento en el compromiso y el énfasis que se le da a la formación ministerial.

El informe propuso algunas maneras excelentes en que se puede valorar y proteger a nuestra formación ministerial eficaz:

  • Mejorar las relaciones entre los institutos bíblicos y los pastores locales
  • Involucrar al presbiterio y a los pastores locales en el instituto bíblico
  • Cultivar la hospitalidad, la generosidad y la amistad con los pastores locales
  • Involucrar a los profesores de los institutos biblicos en la mentoría espirtual de los alumnos
  • Estrechar vínculos con los ya egresados de los institutos bíblicos
  • Ofrecer cursos intensivos y prácticos para los pastores locales
  • Buscar profesores y personal administrativo que viven la experiencia Pentecostal
  • Enseñar y demostrar la Pentecostalidad

El informe acierta al enfatizar la importancia de la relación entre los institutos bíblicos y los pastores locales. Por lógica, todos los estudiantes en los institutos bíblicos vienen de las iglesias locales. Estas dos entidades deben unirse en colaboración para valorar y proteger la formación ministerial.

Debemos todos involucrarnos personalmente como defensores y promotores de la formación ministerial. Me gusta el énfasis que Wilke dio a la educación y formación cristiana:

La Biblia es nuestro libro, y lo llevaremos con nosotros hacia el futuro. La enseñaremos a nuestra gente y ellos a la vez, la enseñarán a otros. Los pastores deben multiplicarse por medio de formar a otros para el ministerio. Deben ser pastores-maestros. (5)

Por definición, un misionero deberá llevar a otros consigo en su viaje. Hace un par de años enseñé la materia de Misionología para el ISUM en Venezuela. Volví a leer el libro de Melvin Hodges, La iglesia autóctona, y asigné la lectura de varios capítulos de esa obra a mis alumnos. En el capitulo sobre la Auto-propagacion, él aconseja al misionero a no quedarse estancado en un solo lugar, sino a moverse, para no perder la visión mayor. Debe llevar consigo a obreros con buen potencial en ese viaje. Quizás tu participación en la formación ministerial no llegue a ser muy formal, pero estas relaciones y momentos tipo Pablo-Timoteo serán los forjadores de tu legado. (6)

¿Y tú, como lo ves?  ¿En Centro América? ¿En Sud América?  ¿En el Caribe? ¿Ves a la educación cristiana y a la formación ministerial en particular como un joven fuerte, o como un anciano cansado y agotado? ¿Son las arrugas y la muerte el destino inevitable de nuestros programas e instituciones de formación ministerial? Tomese un momento y comparta sus opiniones en la sección de comentarios.

 

—————————–

1 Wilke, Richard B., And Are We Yet Alive?, Abingdon Press, 1986, pag. 9.

2 Ibid, pag. 11.

3 Es dificil encontrar estadísticas sobre el número de estudiantes ministeriales en las diecinueve universidades e institutos de las Asambleas de Dios EUA. Encontré el siguiente sitio en Internet http://www.onlineeducation.net/school/northwest-university que identificó el número de licenciaturas y maestrías por programa. De las 508 licenciaturas otorgadas, 118 aparentemente son de programas de índole teológico-ministerial. Eso me sorprendió, pues pensaba que solo sería como el 10 porciento. Si usted tiene más información, envíela.

4 El Diálogo Internacional de Líderes de la Educación, se celebra cada dos años en las oficinas de Centro de Recursos y Asesoria en Panamá. El informe completo sobre la reunión del año 2011 se puede hallar en http://elasesor.org/201103Dialogo.aspx.

5 Wilke, pag. 89.

6 Hodges, Melvin L., La iglesia autóctona, GPH 1953 (English), 2006 (Spanish), pags. 55-56.

 

Rodney Boyd


 

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