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Joseph R. Flower: hombre clave en los inicios de las Asambleas de Dios

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2014.1

Por Jaime Mazurek B.

 

En este año centenario de las Asambleas de Dios en E.U.A. y otros lugares, es bueno recordar y redescubrir algunos de los próceres de nuestro movimiento y su singular aporte a nuestra herencia pentecostal. Uno de éstos, muy digno de ser homenajeado, fue Joseph Roswell Flower (1888-1970).

El movimiento pentecostal moderno comenzó en las vísperas del año 1901, al brotar un avivamiento con bautismos en el Espíritu Santo en un pequeño instituto bíblico dirigido por Charles Parham, en Topeka, Kansas. Ahí se observó que la evidencia inicial común entre todos los bautizados en el Espíritu era el hablar en lenguas, conforme al padrón de Hechos 2:4.

Con el avivamiento en la Calle Azusa, Los Ángeles, California de 1906, bajo el ministerio del pastor afro-americano William Seymour, el movimiento Pentecostal se difundió por todo el mundo. Lamentablemente, las denominaciones evangélicas no vieron al avivamiento con buenos ojos, y en medida que los hermanos pentecostales fueron expulsados de sus iglesias, formaron nuevas congregaciones pentecostales por toda Norte América. Generalmente eran personas de bajos recursos, pero llenos de fervor por la evangelización del mundo y la expansión de la fe Pentecostal.

Joseph R. Flower en su juventud. (Imágen por cortesía de Flower Pentecostal Heritage Center).

Joseph R. Flower, de origen canadiense, fue criado por padres miembros de la iglesia Metodista, quienes pasaron un tiempo viviendo en Zion, Illinois, en la comunidad Pentecostal dirigida por John Alexander Dowie. Desilusionados por los excesos existentes en Zion, la familia Flower se mudó a Indianápolis y se integró a una congregación de la Alianza Cristiana y Misionera.[1]

El joven Joseph, de mente aguda, se preparaba para una carrera profesional como abogado cuando rindió su vida a Cristo el 14 de abril de 1907, a los diecinueve años de edad, bajo el ministerio del evangelista pentecostal Glenn A. Cook.[2] Un año más tarde fue bautizado en el Espíritu Santo en Kansas City, en un centro de sanidad divina dirigida por Mary Moise.[3] Respondió al llamado del Señor y entró al ministerio evangelístico y pastoral.

En 1911 se casó con la Srta. Alicia Reynolds. Juntos crearon una revista con noticias sobre el movimiento pentecostal llamado inicialmente El Evangelio Cristiano, y luego El Evangelio Pentecostal. Dicha revista sigue siendo el órgano oficial de las Asambleas de Dios de E.U.A. hasta el presente. En 1913, junto a otro pastor amigo, Flower organizó la Asociación de Asambleas Cristianas, con el fin de crear lazos de fraternidad entre las iglesias pentecostales de Indiana y otros estados vecinos. Este sería el precursor del Concilio General de las Asambleas de Dios que vendría a existir un año más tarde.

 

EL PRIMER CONCILIO GENERAL  – ABRIL, 1914

En diciembre de 1913 un grupo de cinco pastores pentecostales,- Eudorus N. Bell, Mack M. Pinson, Archibaldo P. Collins, Howard A. Goss y Daniel C. Opperman, – hizo un llamado a las iglesias Pentecostales de Norte América, para reunirse en Hot Springs, estado de Arkansas, E.U.A., los días 2 al 12 de abril, 1914, todos los “santos e iglesias de Dios en Cristo Pentecostales” que quisieran colaborar “en amor y paz para promover los intereses del reino de Dios”.[4]  El llamado se hizo por medio del periódico pentecostal “Word and Witness” (Palabra y Testimonio), iniciado por Pinson y editado por Bell. En poco tiempo otros pastores, incluyendo Joseph R. Flower, se sumaron a la convocatoria.

La Casa de Ópera de Hot Springs, Arkansas, sede del primer Concilio General de las Asambleas de Dios. (Imagen por cortesía de Flower Pentecostal Heritage Center)

Esa primera reunión se celebró en una vieja sala de ópera que un pastor había arrendado para servir como iglesia e instituto bíblico. Llegaron aproximadamente trescientas personas, incluyendo 128 pastores, evangelistas y misioneros. En aquella reunión se echaron las bases de una nueva confraternidad de iglesias llamada “el Concilio General de las Asambleas de Dios”, quedando electos Eudorus N. Bell, de cuarenta y siete años, como presidente de la asamblea y el joven Joseph R. Flower, de solo veinticinco años, como secretario.[5]  La asamblea unánimemente aprobó una declaración de propósitos que rezaba,

Sea resuelto, que nos reconocemos como un CONCILIO GENERAL de santos Pentecostales (bautizados en el Espíritu Santo) de Iglesias locales de Dios en Cristo, Asambleas de Dios, y varias Misiones e Iglesias de Fe Apostólica, y Misiones Pentecostales del Evangelio Pleno. . .  cuyo propósito no es legislar leyes de gobierno, ni usurpar autoridad sobre dichas Asambleas de Dios… sino reconocer métodos escriturales de orden de culto, adoración, unidad, comunión, trabajo y negocios de Dios, y desaprobar de todo método, doctrina y conducta no escritural, y aprobar toda verdad y conducta escritural, esforzándonos para mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz…[6]

Miembros del Presbiterio Ejecutivo, 1914;de pie, izquierda a derecha: J. W. Welch, J. R. Flower, D. C. Opperman, Howard A Goss, M. M. Pinson; sentados, izquierda a derecha: T. K. Leonard, E. N. Bell, Cyrus B. Fockler. (Imagen por cortesía de Flower Pentecostal Heritage Center)

Es evidente que desde su origen, las Asambleas de Dios sentía un compromiso con la sana doctrina, tal como la declaración anterior afirma, “desaprobar… toda doctrina … no escritural”. Sin embargo, en ese primer concilio no se confeccionó ningún credo o declaración de doctrinas esenciales propia de la nueva organización. Muchos se resistían al “credolismo”, en su celebración de la restauración de dones espirituales a las iglesias. Los miembros venían de una variedad de trasfondos eclesiásticos. El objetivo principal era lograr forjar unidad dentro del movimiento pentecostal, en medio de una situación llena de iglesias pentecostales nuevas e independientes, pero sin crear una denominación más.

 

EL SEGUNDO CONCILIO GENERAL – NOVIEMBRE, 1914

En noviembre del mismo año, se celebró el segundo Concilio General, esa vez en la ciudad de Chicago, Illinois. El Hno. Bell ahí renunció a su cargo como presidente, quedando electo el pastor Archibaldo Collins. Joseph R. Flower se mantuvo en el cargo de secretario. Se fortalecieron las bases administrativas de la organización, pero no se propuso nada en cuanto a doctrina. Flower luego comentaría, “Nos pareció mejor entonces estar todos de acuerdo con el principio que las Escrituras mismas son la regla de fe y conducta toda-suficiente, dejando al ministro individual con libertad de interpretación y desarrollo de verdad”[7]

 

LA AMENAZA AL MOVIMIENTO

Sin embargo, pronto se vio que haría falta una declaración de doctrinas fundamentales porque ya había comenzado una controversia teológica que rápidamente dividiría a las Asambleas de Dios. El asunto había nacido un año antes, en abril de 1913, durante un gran “Campamento Mundial de la Fe Apostólica” celebrada en Arroyo Seco, cerca de Los Ángeles, California, con la presencia de la renombrada evangelista Maria Woodworth-Etter y unas dos mil personas.

Durante un culto de bautismo en agua en ese lugar, un evangelista canadiense, Robert E. McAlister, predicó y casualmente mencionó que en Hechos no aparece ningún caso de bautismo con la formula trinitaria de Mateo 28:19, sino que se bautizaba siempre en el nombre de Jesús. Un hermano pentecostal laico presente, John Schaeppe, se quedó impactado con aquella enseñanza. Después de pasar una noche en oración y meditación sobre el asunto, temprano en la madrugada Schaeppe corrió por todo el campamento, despertando a los hermanos para anunciarles que Dios le había dado una revelación sobre el poder del nombre de Jesús.[8]

Frank Ewart, un pastor australiano también presente, meditó bastante sobre aquellas palabras por un año, y luego, en abril del 1914, comenzó a enseñar que Dios le había revelado que “los tres títulos, Señor, Jesús y Cristo eran contrapartes de Padre, Hijo e Espíritu Santo, que Jesús era en verdad EL NOMBRE (singular) del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.”[9] Es decir, la doctrina ortodoxa de la Trinidad con la separación de las personas de la deidad, era incorrecta, y los bautismos en agua se debían hacer solamente “en el nombre de Jesús” y no según la fórmula trinitaria de Mateo 28. Así nació la teología “Sólo Jesús”. Su compañero en esta iniciativa fue Glenn A. Cook, el mismo que había evangelizado a Joseph R. Flower en 1907. Ambos pastores se re-bautizaron mutuamente, “en el nombre de Jesús”. En los inicios del año 1915, Glenn A. Cook comenzó una gira por todos los estados del centro y oeste de los E.U.A., persuadiendo a los pentecostales a creer en su nueva doctrina.

El entusiasmo producido por el fervor de haberse “restaurado” una supuesta verdad bíblica tan importante se extendió rápidamente entre las iglesias pentecostales. Se predicaba que toda persona que había sido bautizada “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, debía volver a ser bautizada, pero solamente “en el nombre de Jesús”. Se criticaba fuertemente a quienes creían en la Trinidad y se afirmaba que Dios estaba ahora dando más y mejores revelaciones de su verdad. La historiadora Edith Blumhofer comenta,

Estaba en juego la naturaleza del concepto pentecostal de la restauración.  El secreto de la atracción de las enseñanzas de Ewart yacía en su insistencia que él estaba recuperando más de la enseñanza de los tiempos del Nuevo Testamento. Hasta la llegada de Ewart, la mayoría de los pentecostales había mantenido la restauración dentro de los confines de la ortodoxia popular. La historia eclesiástica estaba sembrada de historias de grupos entusiastas afines que se habían levantado para después desaparecer. Sin embargo, como evangélicos radicales, los pentecostales ya estaban marginados en cuanto a la religión.  Ahora enfrentaban un desafío elemental: qué hacer si el impulso restauracionista los movía aún más allá de los límites porosos del evangelicalismo popular.[10]

Las Asambleas de Dios tenía apenas un año de existencia, y ninguna declaración de fe oficial. Al enterarse de la nueva enseñanza “sólo Jesús”, Joseph R. Flower se declaró firmemente en contra. Bell y Flower ambos publicaron varios artículos aconsejando en contra la nueva enseñanza; sin embargo, uno por uno, diversos líderes, pastores y miembros de las Asambleas de Dios abrazaron la nueva doctrina. Entre estos los presbíteros Daniel C. Opperman y Howard C. Goss, dos de los cinco que hicieron la primera convocatoria a Hot Springs. La sorpresa mayor vino cuando Eudorus N. Bell, el principal convocante a Hot Springs, y primer presidente de las Asambleas de Dios, se volvió a bautizar en agua, con la fórmula “solo Jesús” en julio del 1915.

Bell luego explicó los motivos tras su decisión, que lo había hecho con el ánimo de profundizar su relación con Cristo, ahora que había sido bautizado en el Espíritu Santo y para promover la unidad entre los hermanos.[11] Para nada compartía las enseñanzas anti-trinitarias de la nueva doctrina. Sin embargo el daño ya estaba hecho; muchos creyentes siguieron su ejemplo rebautizándose y los antitrinitarios fueron fortalecidos.

La confusión sobre el asunto del ser o no ser rebautizado aumentó durante todo el año 1915. Viendo las divisiones existentes entre los miembro del liderazgo nacional, Joseph R. Flower, el joven secretario y editor decidió que tendría que actuar con firmeza para frenar la expansión de la enseñanza antitrinitaria.[12]  Él y los ejecutivos decidieron convocar otro concilio general. Las propias palabras de Flower muestran como animaba los pastores a participar:

El movimiento Pentecostal enfrenta ahora mismo una crisis, quizás la crisis mayor que han tenido o que tendrá durante su vida antes de la venida del Señor. Doctrinas de demonios y de hombres circulan por la tierra. Existe la máxima necesidad que los hijos de Dios se reunan en consejo, no para que todos digamos exactamente la misma cosa, formando credos que atan al alma e impiden la recepción de mayor luz de la Palabra de Dios, sino de colaboración, de verdad comparada con verdad, hasta que los hermanos puedan salir del concilio con confianza el uno en el otro.

La necesidad es imperativa. No hay necesidad de multiplicar nuestras palabras. Cada pastor conoce la condición de las cosas. Cada pastor sabe que debe resguardar al rebaño. Los lobos buscan atacar a las ovejas, y el pastor sabe que debe hacer algo pronto para salvar a las ovejas de la destrucción. Tenemos el poder para hacer esto. Podemos hacerlo y debemos hacerlo. ¡AHORA ES EL TIEMPO![13]

 

EL TERCER CONCILIO GENERAL – OCTUBRE, 1915

El tercer Concilio General de las Asambleas de Dios se celebró en St. Louis, Missouri, los días 1 a 10 de octubre de 1915 con la participación de 525 ministros y delegados. El que había ocupado la presidencia desde noviembre de 1914, Archibald Collins, no se presentó el primer día de reunión y Flower tuvo que presidir sobre nuevas elecciones. John W. Welch, uno de los Presbíteros originales, ex-evangelista de la Alianza Cristiana y Misionera y firmemente trinitario, fue elegido a la presidencia.

Pasaron los primeros tres días en cultos de oración y testimonio, para luego pasar a la discusión del asunto bautismal.  Después de dos días de debate sobre la doctrina trinitaria y el bautismo, el concilio aprobó una resolución que aprobaba la libre elección de la formula bautismal que cada pastor quisiera usar, recomendaba que los pastores no animaran a que todos se rebautizaran, sino solamente a los que sentían que su primer bautismo no había sido un bautismo cristiano, y que los predicadores itinerantes no debían interferir en los asuntos bautismales de las iglesias locales establecidas.[14] La resolución también incluyó lenguaje trinitario sobre la distinción entre las Personas en la Trinidad, cosa que animó a los trinitarios.[15] Nadie renunció ni se le pidió la renuncia a nadie. El objetivo primordial era encontrar una manera de resguardar la integridad del movimiento.

Sin embargo, los esfuerzos por mantener la unidad en el espíritu de paz no prosperaron. Los elementos anti-trinitarios redoblaron sus esfuerzos para fomentar la creencia “solo Jesús”.  Amenazaban con juicio y ruina a cualquiera que no aceptara sus enseñanzas.[16]

John W. Welch y Joseph R. Flower vieron que se tendría que trabajar con aun más fuerza para mantener la doctrina ortodoxa en las Asambleas de Dios. Con los otros miembros del Presbiterio, nombraron una comisión para formular una “Declaración de verdades fundamentales” para ser presentada en el siguiente concilio general.

Daniel Kerr, redactador principal de la Declaración de Verdades Fundamentales (Imágen por cortesía de Flower Pentecostal Heritage Center).

Cinco hermanos fueron nombrados a la comisión: Daniel W. Kerr (Presbítero,  educador, erudito en griego, luego fundador y primer presidente de Central Bible College en Springfield, Missouri), Stanley H. Frodsham (autor de numerosos libros y cursos de estudio bíblico, luego sería el editor de El Evangelio Pentecostal y el amigo y biógrafo de Smith Wigglesworth), Tomás K. Leonard (Presbítero, proveyó las primeras oficinas nacionales de las Asambleas de Dios en Findlay, Ohio), S. A. Jamieson, y Eudorus N. Bell. El pastor Kerr fue el líder de la comisión y redactor principal de la Declaración.

 

EL CUARTO CONCILIO GENERAL – OCTUBRE, 1916

El cuarto concilio general de las Asambleas de Dios se celebró en St. Louis los días 1 a 6 de octubre del año 1916, con la asistencia del mismo Frank Ewart y otros proponentes de la doctrina “Sólo Jesús” que ni siquiera tenían credenciales con el Concilio. En el espíritu de tolerancia y fomento de unidad se les permitió plena participación. El comité de resoluciones presentó la “Declaración de Verdades Fundamentales” para su aprobación. Los anti-trinitarios reclamaban que se intentaba establecer un credo por encima de las Escrituras, y que violaba las intenciones del primero concilio de 1914. Prevaleció la idea que la Declaración no infringía los principios fundacionales del Concilio y se procedió a discutir y a votar por cada punto de la declaración, siendo esta aprobada en su totalidad. En un punto del debate teológico uno de los pastores presentes se levantó y comenzó a entonar el viejo himno de Heber, cantando,

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor Omnipotente,

Siempre el labio mío loores te dará;

              ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! te adoro reverente,

              Dios en tres Personas, bendita Trinidad.

Según un testigo visual de los eventos, todos se pusieron de pie con las manos alzadas y cantaron el himno con pasión, bañados de la presencia del Señor.[17]

 

LOS EFECTOS DE LA DECLARACIÓN DE VERDADES FUNDAMENTALES

Se decidió cancelar todos los certificados ministeriales previos y emitir nuevas credenciales que incluían los “principios fundamentales”.  Estas acciones resultaron en la renuncia de 156 de los 585 ministros miembros de las Asambleas de Dios como también una fuerte baja en las ofrendas misioneras durante el año siguiente.[18]  Sin embargo aseguró el rumbo del movimiento en la senda de la teología trinitaria ortodoxa como también advirtió sobre la necesidad de considerar la escrituralidad de toda nueva acción de “restauración”.

Este compromiso con la sana doctrina también motivó a muchos otros ministros, quienes esperaban ver cómo se resolvía la disputa sobre el bautismo, a unirse a las filas de las Asambleas de Dios. En 1917 el número de ministros subió a 573, y para 1918 llegó a 819.  De esa misma manera el concilio siguió creciendo, como revelan las cifras de los próximos cincuenta años: 1929 – 1.641; 1939 – 3.592; 1949 – 6.225; 1959 – 9.273; y 1969 – 11.459.

 

EL LEGADO DE JOSEPH R. FLOWER

La Declaración de Verdades Fundamentales de las Asambleas de Dios se ha mantenido como el instrumento de acuerdo doctrinal esencial que ha servido bien a las Asambleas de Dios en todo el mundo desde su aprobación hace noventa y ocho años. Firmemente ortodoxo en su teología trinitaria, es también lo suficiente breve para lugar a diferentes puntos de vista sobre temas de menor trascendencia.

Joseph R. Flower en el año 1950 aprox. (Imágen por cortesía de Flower Pentecostal Heritage Center).

El caso de la controversia “Sólo Jesús” de 1916 muestra fehacientemente que no todo lo que se hace bajo la bandera de “restauración” efectivamente lo es, y que la Iglesia no debe sentirse obligada a doblegarse ante toda persona que reclame estar “restaurando” algo de la iglesia primitiva a la iglesia de hoy.

Esta valiosa lección volvería a servir de mucho treinta años más tarde, cuando el mismo Joseph R. Flower junto a otra generación de líderes de las Asambleas de Dios enfrentaría a otro fervor restauracionista mal concebido, la “Nueva Orden de la Lluvia Tardía”, que en estos tiempos permanece casi intacta dentro del neopentecostalismo como la “Nueva Reforma Apostólica”.  En esa ocasión también, fue Joseph R. Flower el promotor del estudio concienzudo de las Escrituras y el defensor de las iglesias pentecostales ante quienes deseaban abusar de ellas.[19]

Joseph R. Flower sirvió como líder en las Asambleas de Dios toda su vida. La lista de sus funciones es impresionante:

1914-1919 – Secretario nacional

1919-1925 – Secretario (Director) nacional de Misiones

1926-1929 – Secretario Distrito Este

1929-1931 – Superintendente Distrito Este

1931-1937 – Superintendente General Asistente, no residente

1937-1959 – Secretario General

 

El Hno. Flower jamás ocupó el cargo de Superintendente General. Durante sus 45 años de servicio vio a varios otros ascender hasta este cargo, y a todos les sirvió con la misma excelencia y compromiso. Durante el tiempo que sirvió como Secretario nacional de Misiones, lo hizo bajo la superintendencia nacional del Hno. Eudorus Bell quien fue re-elegido a ese cargo. El Hno. Flower nunca tuvo más que palabras de admiración y estima para aquel líder.

Hay fotografías del Hno. Flower con un abrigo largo que siempre llevaba. Eso fue porque en aquellos años de viajar en trenes, él usaba su abrigo para taparse mientras dormía en alguna banca en una estación de trenes, pues no deseaba gastar dineros del concilio en hoteles, mientras recorría la nación visitando las iglesias.

Joseph Roswell Flower fue un hombre humilde, firme en su fe Pentecostal, que en su juventud tuvo que sufrir la pena de ver a quien le evangelizó en primer lugar, y también a quien fuera su mentor, caer en doctrinas y acciones no escriturales. Como el miembro más joven de un equipo de líderes, tuvo que levantar la voz con fuerza para defender la verdad de la ortodoxia pentecostal.  Sirvió a la hermandad con esfuerzo, excelencia y humildad.

¡Qué bendición! Jaime Mazurek tiene el privilegio de saludar a David Flower, hijo menor y único hijo viviente de Joseph R. Flower, en el Centenario de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri, agosto del 2014.

Gloria a Dios por hombres como Joseph R. Flower, quienes nos han dejado un legado bíblico y un ejemplo noble para seguir. Que el Señor siga bendiciéndonos con tales.

 

 

 



[1] Stanley Burgess y Gary McGee. Dictionary of Pentecostal and Charismatic Movements.[Diccionario de los movimientos pentecostales y carismáticos]. (Grand Rapids: Regency, 1988), 311.

[2] Idem.

[3] Idem.

[4] Edith Blumhofer. Restoring the Faith: The Assemblies of God, Pentecostalism, and American Culture. [Restaurando la fe: las Asambleas de Dios, el pentecostalismo y la cultura Americana]. (Chicago: University of Illinois Press, 1993), 116.

[5] William Menzies, Anointed to Serve, [Ungidos para servir]. (Springfield, MO: Gospel Publishing House, 1971). 98, 135.

[6] Blumhofer, op.cit.119.

[7] Joseph R. Flower, The Origin and Development of the Assemblies of God. (Springfield, MO: Gospel Publishing House, 1952), 8.

[8] Blumhofer, op.cit. 128.

[9] Idem.

[10] Blumhofer, op.cit. 130.

[11] Eudorus N. Bell, “There is Safety in Counsel” [En consejo hay seguridad], Word and Witness, Vol. 12, No. 10, octubre, 1915.

[12] Blomhofer, op.cit. 131.

[13] Joseph R. Flower, “Where no Counsel is, the People Fall: but in the Multitude of Counsel there is Safety. – Prov. 11:14”  ” [Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitude de consejeros hay sabiduría],  Word and Witness, Vol. 12, No. 10, octubre, 1915.

[14] Idem. 133.

[15] Edith Blumhofer, “The Great Oneness-Trinitarian Debate” [El gran debate Solo Jesús - Trinidad],  Assemblies of God Heritage, Vol. 5, No. 3, Fall 1985.

[16]Idem.

[17] Stanley H. Frodsham, “Notes from an Eyewitness at the General Council” [Observaciones de un testigo visual del Concilio General], The Weekly Evangel, No. 161, 21 de octubre, 1916.

[18] Edith Blumhofer, The Assemblies of God – Vol. 1. pag. 236;  Menzies, op.cit. pag.120.

[19] Para leer más sobre el rol de Joseph R. Flower en la controversia “Lluvia Tardía” véase Jaime Mazurek, El restauracionismo apostólico ,(Miami, Florida: Editorial Vida, 2008), 85-90.

Jaime Mazurek B.


 
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Comentarios: 8

  1. Humberto Cano

    Excelente articulo, nos inspira a defender la sana doctrina en estos tiempos tan complicados.
    Mil gracias por su investigación.

  2. Edwin Ceballos

    Excelente información me sirvió mucho para el estudio de la materia profundización pastoral, al conocer mas sobre la historia de las Asambleas de Dios, gracias

    Edwin Ceballos
    Armenia, Quindio

  3. Diego Roa

    Dios usa a personas fieles y capaces para defender la fe y la doctrina. Muy interesante el artículo para inspirarnos y conocer mucho más a fondo la historia de las Asambleas de Dios y de hombres fieles como Joshep R Flower.

    Diego Roa.
    Armenia Quindío.

  4. Beyanidt Ramirez

    Muy buen articulo, me lleva a conocer mas del trasfondo e inicio de la iglesia y el fervor pentecostal. me impresiona convicción y humildad de Flower, preferir dormir en una silla para no gastar en hoteles. que gran ejemplo.

    Beyanidt Ramirez
    Armenia Quindio

  5. Maritza Magaña Sandoval,Armenia,Quindio

    excelente articulo, nos enseña a defender la fe y sobre todo las doctrinas fundamentales que profesamos nosotros como asambleístas, ademas de inspirarnos y motivarnos a conocer mas sobre las Asambleas de Dios

  6. zilena varilla

    Muy interesante este articulo, para conocer la historia de los comienzos de las Asambleas de Dios. Me impacta la vida de flower, su PASION,AMOR,Y SERVICIO por la obra de Dios.

  7. eugenio valencia

    Asi como Joseph Flower promovió y defendió el pentecostalismo avivamiento que sucedió en la iglesia primitiva, así como en la calle azusa debe ser el mismo avivamiento de la iglesia de hoy.

  8. Yanis Varrilla

    Muy interesante el artículo para conocer la historia de las Asambleas de Dios. Me impacta el amor, pasión y servicio de Flower por la obra del Dios.

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