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Lucas: evangelio de gozo y alabanza

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2014.2

 Por Judy Bartel de Graner

 

La hermosa y emotiva narración del Evangelio de San Lucas desborda gozo y alabanza a Dios.  El autor, descrito como un querido médico, nunca conoció a los personajes de su historia; pero sí supo registrar sus acciones y sentimientos.  Entrevistó a los protagonistas que aún vivían e indagó sobre los acontecimientos.  Vivió una vida ejemplar acompañando y siempre atendiendo a su mentor y paciente, el Apóstol Pablo.  Sus descripciones nos llegan en este evangelio con sencillez y sensibilidad.  ¡Qué médico tan extraordinario – el Doctor Lucas!  Aprendió la doctrina Paulina, escuchó sus discursos, y seguramente entendió su raciocinio teológico.  Sin embargo, Lucas también entendió el valor de unir la razón con la emoción – de transformar el conocimiento de la cabeza a una convicción del corazón.  Esto lo hizo contando las historias con detalles de ternura y emoción.  De los cuatro evangelistas, Lucas es el que más habla sobre el gozo.  Encontramos tres énfasis mayores donde Lucas nos recuerda que su carta es una de gozo y alabanza.  Aunque nos menciona gozo, regocijo y alegría en otras ocasiones; mayormente nos habla del gozo por la llegada de Cristo, el gozo de la salvación, y el gozo del Espíritu Santo para Cristo y sus discípulos.

 

GOZO POR LA LLEGADA DE CRISTO AL MUNDO

Las narraciones sobre el gozo germinan en el evangelio de Lucas frente a la llegada de Cristo al mundo y de su precursor, Juan el Bautista.  Los ángeles forman gran parte de estas escenas.  Aparece uno con el anuncio a Zacarías acerca del nacimiento de su hijo, quien sería Juan el Bautista.  El ángel le dice:  “Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;” (1:14) y  efectivamente muchos se regocijaron con el nacimiento del Bautista (1:58).  En la comunicación de los ángeles a los pastores:   Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:  que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor (2:10).

Lucas es el único autor de los evangelios que presenta los tres cánticos de júbilo por la llegada de Jesucristo.  Encontramos el hermoso cántico de María denominado el Magnificat en Lucas 1:46.  Ella levanta su voz y entona una hermosa poesía, seguramente inspirada por el Espíritu Santo:

 

46 Engrandece mi alma al Señor; 47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,

50 Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

51 Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

52 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.

53 A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.

54 Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia

55 De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.”

En el segundo cántico, el Benedictus, se oye la voz de Zacarías, también lleno del Espíritu Santo.  En el 1:68-79 leemos:

 

 68 “Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo,

69 Y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo,

70 Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;

71 Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;

72 Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto;

73 Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, que nos había de conceder

74 Que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos

75 En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.

76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;

77 Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados,

78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora,

79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz.”

 

En el 2:29-32 está el cántico Nunc dimittis del justo y piadoso anciano, Simeón, que conmueve el corazón como nunca.   María y José habían llevado al niño al templo para su circuncisión y dedicación.  Este venerable caballero, tomó al bebé en sus brazos, y quizás con tonos temblorosos, elevó esta hermosa canción:

29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,
   Conforme a tu palabra;

30 Porque han visto mis ojos tu salvación,

31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;

32 Luz para revelación a los gentiles,
   Y gloria de tu pueblo Israel.

Se sobreentiende el gozo que sintió Simeón.  En ese momento entró Ana, una preciosa anciana con más de 100 años de edad.  ¡Cuánto quisiera tener escritas las palabras que ella predicó ese día!  Lucas sólo dice que ella respondió con agradecimiento y alabanza(ἀνθομολογέομαι) y “hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (2:38).  ¡Seguramente se sintió mucho gozo en el templo ese día!

 

El GOZO DE LA SALVACIÓN

Jesús habla del gozo cuando se encuentra un perdido y el gozo en el cielo cuando ese pecador perdido se arrepiente.  En las parábolas del capítulo 15, Lucas nos da las palabras de Cristo sobre el gozo del pastor al encontrar una ovejita perdida (sólo el 1 % del rebaño).  Hay mucho gozo cuando el ama de casa encuentra la moneda perdida (el 10% del total).  Y al finalizar la parábola del hijo pródigo, la fiesta rebosa de gozo cuando este es restaurado al seno de su Padre (el 100%).  Con cada uno hay gran regocijo cuando han sido encontrados (6, 9, 24). El corazón del capítulo está en el versículo clave (15:10):  Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”  Los discípulos sintieron gran gozo cuando pudieron echar fuera los demonios, pero el Señor les dice: regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”  Mayor es la salvación eterna de nuestras almas que la sanidad temporal de nuestros cuerpos.

 

EL GOZO  DE CRISTO Y SUS SEGUIDORES

Cristo les reitera a sus discípulos que grande es el gozo de aquel cuyo nombre está escrito en el cielo.  De inmediato también siente gran gozo porque estas verdades Dios las había revelado a los sencillos de corazón.  Otras versiones traducen las palabras de Lucas enfatizando que Cristo se llenó de regocijo, que sintió gran alegría y gozo exultante en el Espíritu (10:21).  Como mencionamos antes, los discípulos sintieron gozo cuando tuvieron éxito espiritual (10:17).  Zaqueo experimentó gozo cuando Cristo fue a su casa (19:6).  Cuando las multitudes vieron las maravillas que obró Cristo se llenaron de gozo (13:17), y los discípulos se gozaron en la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén (19:37).  Ardía el corazón de los acompañantes del Señor en el camino a Emaús y expresaron su gozo (24:41).  Lucas nos cuenta que después de la ascensión de Cristo cerca de Betania, los discípulos regresaron a Jerusalén con gran gozo (24:52).

Las bienaventuranzas expresan sentido de felicidad y gozo.  Elizabeth proclama a María dichosa y bienaventurada (1:45).  María en su cántico asevera que la llamarán bienaventurada todas las generaciones (1:48)  Las bienaventuranzas de Cristo en su Sermón del Monte, nos hablan del gozo que Él da a los pobres en espíritu, a los hambrientos, a los tristes y aún a los perseguidos.  Pareciera contradictorio, pero esta parte termina con un verso alentador:

“Alégrense en aquel día y salten de gozo, pues miren que les espera una gran recompensa en el cielo.  . .” (6:23)

A través de sus relatos, Lucas constantemente señala y ejemplifica que la vida cristiana rebosa de alegría y gozo.  Hay gozo para aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (11:28).  Sí, para el creyente, habrá dificultades y sufrirá adversidades; pero para el siervo fiel habrá gran gozo en el día de la venida de su Señor cuando Él mismo le servirá y recompensará (12:37).

 

 

Judy Bartel de Graner


 
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1 Comentario  comments 

Una respuesta

  1. Los invito a visitar alabanzas cristianas, pueden visitarla desde aquí: http://alabanzas-cristianas.com compartamos para llegar a más hogares a través del ministerio de alabanza. Dios los bendiga,

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